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Douglasville man convicted of laundering $2.7 million stolen in romance, online scams

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    DOUGLASVILLE, Georgia (WUPA) — A Douglasville man has been convicted of laundering more than $2.7 million stolen from victims of romance scams and other online fraud schemes, including older adults who lost retirement savings, federal prosecutors said.

A jury on Thursday convicted 41-year-old Babajide Adesayo on all charges following an eight-day federal trial, according to the U.S. Attorney’s Office for the Northern District of Georgia. The charges include two counts of conspiracy to commit money laundering and 16 counts of transactional money laundering.

Federal prosecutors said Adesayo helped move money through a transnational network that sent victims’ funds overseas, primarily to China, Hong Kong and Nigeria. U.S. Attorney Theodore Hertzberg described Adesayo as a key financial player in a network that targeted elderly victims and moved their savings beyond the reach of U.S. authorities.

How prosecutors say the scheme worked
According to information presented in court, fraudsters began communicating online with unsuspecting victims between April 2020 and September 2021, posing as friends, business associates or romantic partners.

After building relationships with the victims, prosecutors said the scammers asked them for money using false stories, including claims that they needed business equipment, had been imprisoned or were suffering from injuries or illnesses.

Victims were then directed to send hundreds of thousands of dollars, in some cases including retirement savings, to business accounts belonging to Adesayo’s co-defendant, Nigerian national Efemena Igbe.

Prosecutors said Igbe transferred much of that money to Adesayo and disguised the transactions as payments for vehicles from Adesayo’s automotive business. Adesayo then sent much of the money to accounts in China, Hong Kong, Nigeria and other countries. Over roughly 17 months, prosecutors said he received and moved more than $2.7 million in victim funds.

Prosecutors say the money laundering continued after his arrest
Adesayo was arrested in June 2024 and initially released on bond, but prosecutors said the money laundering continued while his case was pending.

Additional victims sent money either directly to Adesayo’s business accounts or through other accounts that later transferred the funds to him, according to prosecutors. Authorities said Adesayo quickly withdrew or transferred that money after receiving it.

A federal magistrate judge later revoked his bond after authorities discovered the additional conduct. Adesayo has remained in federal custody since March 2, 2026.

The FBI and Homeland Security Investigations investigated the case, with assistance from the U.S. Secret Service and law enforcement agencies in New Hampshire, Mississippi and New York.

Adesayo is scheduled to be sentenced Nov. 20 before U.S. District Judge Mark H. Cohen. He faces up to 20 years in prison on each conspiracy count, up to 10 years on each transactional money laundering count and an additional consecutive sentence of up to 10 years for offenses committed while on release.

Please note: This story was provided to CNN Wire by an affiliate and does not contain original CNN reporting. This content carries a strict local market embargo. If you share the same market as the contributor of this article, you may not use it on any platform.

Vacunas para niños: ¿qué implica el decreto de Trump para este otoño boreal?

En momentos en que los padres compran mochilas, lápices número 2 y zapatillas deportivas para el nuevo año escolar, la lista de pendientes de muchas familias tiene otra tarea clave: asegurarse de que los niños tengan sus vacunas al día.Este año, a muchos expertos en salud les preocupa que las decisiones sobre la vacunación —cuántas dosis administrar y cuándo— puedan complicarse innecesariamente debido a un decreto firmado el lunes por el presidente Donald Trump, que busca reducir el número de vacunas rutinarias que reciben los niños estadounidenses y, en algunos casos, reformularlas y espaciarlas.“El presidente quiere maximizar la capacidad de los padres para elegir sobre las vacunas de sus hijos”, declaró el lunes un funcionario de la Casa Blanca.Los médicos señalaron que el enfoque de vacunación “a la carta” planteado en el decreto de Trump perjudicaría a las familias en lugar de ayudarlas.“Lo único que veo que sucederá como resultado del anuncio de hoy es una mayor dosis de incertidumbre, miedo y confusión, cuando no hay necesidad de nada de eso”, afirmó el lunes el Dr. Andrew Racine, presidente de la Academia Estadounidense de Pediatría.Lo primero que hay que saber es que probablemente no habrá cambios en los tipos de vacunas disponibles para las familias ni en el calendario de vacunación recomendado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) durante meses o años, si es que llegan a producirse.Tampoco es probable que se vea afectada la cobertura del seguro, ya que las vacunas infantiles permanecen en el calendario de los CDC como recomendadas, incluso si se han trasladado a una categoría denominada “toma de decisiones clínicas compartida”, que significa que los pacientes necesitan la aprobación de su proveedor de atención médica antes de recibirlas.Dos importantes aseguradoras, Blue Cross Blue Shield y CVS, informaron el lunes que estaban revisando el decreto del presidente, pero que planeaban seguir cubriendo las vacunas pediátricas recomendadas por los CDC sin copagos, al menos por el momento.La Casa Blanca indicó que las vacunas gratuitas suministradas a través del programa Vaccines for Children (Vacunas para Niños) tampoco se verían afectadas por el decreto ya que, por ley, dicho programa se basa en las directrices del comité asesor sobre vacunas de los CDC.Es probable que el decreto sea impugnado. Los decretos no son el mecanismo legal a través del cual se emiten las recomendaciones sobre vacunas en EE.UU., señaló la Dra. Dorit Reiss, profesora de la Universidad de California en San Francisco y especialista en legislación sobre vacunas. El Congreso ha establecido un proceso diferente, afirmó.“Varias leyes del Congreso otorgan la facultad de emitir estas recomendaciones al Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización [de los CDC], sujeto a la aprobación o el rechazo del director de los CDC. El presidente puede instruir a los CDC para que convoquen al ACIP y consideren estos cambios, pero un decreto no sustituye dicho proceso”, indicó Reiss en un correo electrónico.Este no es el primer intento de la administración Trump por reformar la política de vacunación de EE.UU. El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., intentó que los CDC modificaran el calendario de vacunación infantil en enero, y su grupo de asesores seleccionados personalmente se había estado reuniendo para debatir la seguridad de los componentes de las vacunas antes de que una orden judicial detuviera esos cambios en marzo. Dicho litigio sigue en curso.La Casa Blanca afirmó que el decreto cumple plenamente con las órdenes judiciales y medidas cautelares vigentes.“Lo que hace este decreto en particular es reconocer, en nombre del presidente, el estándar científico de referencia para el Gobierno de Estados Unidos. Esto es independiente de cualquier otro proceso de comités”, declaró un funcionario de la Casa Blanca.Otro aspecto a tener en cuenta es que los cambios exigidos en el decreto no se basan en nuevos hallazgos científicos ni en nueva evidencia, señaló el Dr. Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital Infantil de Filadelfia (Children’s Hospital of Philadelphia).El decreto fundamenta sus recomendaciones en un análisis realizado en enero que comparaba el calendario de vacunación infantil de Estados Unidos con el de otros países desarrollados.Dicho análisis fue criticado en su momento por comparar a Estados Unidos con Dinamarca, un país mucho más pequeño que ofrece atención sanitaria universal a sus ciudadanos.“Lo que es bueno para los niños de Dinamarca probablemente sea bueno para los niños de Dinamarca, y lo que es bueno para los niños de Japón probablemente sea bueno para los niños de Japón”, afirmó Racine.“Sin embargo, las recomendaciones de inmunización en este país y el calendario que hemos establecido se han desarrollado a lo largo de generaciones, respaldados por miles y miles de estudios; se basan realmente en las condiciones que afrontan los niños en Estados Unidos, que es como debe ser”, añadió.El decreto, titulado “Ofrecer recomendaciones de vacunación de primer nivel para los estadounidenses”, lleva el sello de Kennedy, quien ha cuestionado tanto la seguridad de las vacunas infantiles rutinarias como el calendario que padres y médicos utilizan para administrarlas, además de haber abogado por flexibilizar dichas recomendaciones.El nuevo decreto propone separar las vacunas combinadas —como la que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola— para administrarlas en tres inyecciones distintas en lugar de una sola, requiriendo tres visitas médicas separadas.Actualmente esto no es posible, ni siquiera si los padres quisieran hacerlo, explicó la Dra. Katherine Matthias, pediatra que ejerce cerca de Greenville, Carolina del Sur.“Esa opción no existe en Estados Unidos, así que no sé de dónde saca esa idea”, comentó Matthias. “En una consulta pediátrica no se pueden pedir por separado las vacunas contra el sarampión, las paperas y la rubéola. Vienen combinadas en la vacuna triple vírica (MMR) o en la vacuna combinada contra sarampión, paperas, rubéola y varicela (MMRV), que administramos a los 4 años”. La vacuna contra la varicela protege frente a esta enfermedad.El lunes, funcionarios de la Casa Blanca reconocieron que, en la actualidad, no existen vacunas individuales disponibles en Estados Unidos para el sarampión, las paperas y la rubéola. “Esta recomendación específica irá seguida de gestiones por parte del HHS y de trabajo conjunto con el sector privado y otras entidades para lograr que esa opción esté disponible comercialmente”, señaló un funcionario.Aunque las vacunas estuvieran disponibles por separado, administrarlas de esa manera no tiene mucho sentido práctico, afirmó Matthias.En la visita de control de salud de los 4 años, los médicos suelen administrar a los niños dos vacunas: la MMRV, que protege contra el sarampión, las paperas, la rubéola y la varicela; y otra que protege contra la difteria, el tétanos, la tos ferina y la poliomielitis. Si se administraran por separado, los padres tendrían que someter a sus hijos a entre cinco y nueve inyecciones en lugar de dos, y tendrían que volver al médico cada dos semanas para recibir otra dosis.“Muchos de mis pacientes tienen problemas de transporte”, comentó Matthias. “No van a venir cada dos semanas para recibir las vacunas por separado”.Esto también implica que los niños sujetos a un calendario de vacunación extendido corren mayor riesgo, ya que es más probable que no completen la serie completa de vacunas necesarias.Además, señaló Matthias, los niños están expuestos a diario a cientos de elementos que estimulan su sistema inmunitario. La combinación de vacunas supone administrarles solo una fracción de la cantidad de agentes a los que ya están expuestos habitualmente.El decreto reduciría de 18 a 11 el número de vacunas recomendadas para todos los niños. Las restantes estarían disponibles según la recomendación de un profesional de la salud.También exige realizar más estudios sobre los plazos del calendario de vacunación, así como examinar los componentes de las vacunas, como el aluminio (o alumbre), que se utiliza en pequeñas cantidades en algunas inyecciones como potenciador —o adyuvante— para mejorar su eficacia.La cantidad de aluminio en las vacunas es mucho menor que la que los niños ya ingieren a través de la alimentación, la bebida y la respiración, señaló Racine, de la Academia Estadounidense de Pediatría.“En este momento, no existen adyuvantes alternativos de eficacia equivalente que pudieran incorporarse mañana a una vacuna para cumplir la misma función que el aluminio”, afirmó Racine. “No hay ninguna prueba de que el aluminio plantee problemas de seguridad para los niños cuando se administra como adyuvante en una vacuna”.Además, modificar los componentes de las vacunas requeriría nuevos estudios, lo que resultaría costoso y llevaría años. Es poco probable que los fabricantes farmacéuticos estén dispuestos a hacerlo, dado que las vacunas actuales ya son seguras y eficaces.“Realizar un ensayo para una nueva vacuna costaría decenas y posiblemente cientos de millones de dólares. ¿Con qué fin?”, dijo Offit. “No la hará más segura. Lo único que conseguirá es que sea menos accesible y menos asequible”.El decreto también amenaza con emprender acciones legales contra estados y condados que no permitan exenciones de vacunación por motivos religiosos o de convicciones personales, y sugiere que el Gobierno federal podría retener fondos a los estados que no adopten sus recomendaciones.La vacunación es obligatoria para asistir a escuelas públicas en los 50 estados. Sin embargo, esta norma se ha flexibilizado en muchos estados durante los últimos años debido a una serie de nuevas leyes que permiten exenciones por convicciones personales, que facultan a los padres para optar por no vacunar a sus hijos con las vacunas habituales sin necesidad de una justificación médica documentada.Cuatro estados no permiten que las familias elijan no administrar las vacunas escolares obligatorias alegando motivos religiosos o de convicciones personales: California, Connecticut, Maine y Nueva York. En Virginia Occidental, diversas impugnaciones legales amenazan la política estatal, vigente desde hace mucho tiempo, de no permitir exenciones religiosas a la vacunación. Los estados que no contemplan exenciones por convicciones personales registran sistemáticamente tasas de vacunación más altas y tienen menos probabilidades de sufrir brotes de enfermedades prevenibles mediante vacunación que aquellos estados que sí las permiten.Los médicos afirman que el único resultado previsible del decreto de Trump es la confusión y el temor, factores que probablemente provocarán una caída aún mayor de las tasas de vacunación en Estados Unidos.“Ya estamos viendo las consecuencias”, señaló Matthias, quien también es cofundadora de la organización sin fines de lucro Protect Their Future, un grupo de padres que aboga por el acceso a las vacunas pediátricas.Matthias explicó que su consultorio se encuentra cerca de Spartanburg, Carolina del Sur, zona que este año afrontó un importante brote de sarampión. Vio a muchos padres llevar a sus bebés para vacunarlos siguiendo un calendario acelerado, preocupados de que pudieran enfermar antes de recibir la primera dosis de la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola).“Habrá más personas reticentes a vacunar a tiempo a sus hijos y se producirán más brotes de enfermedades prevenibles mediante vacunación”, afirmó Matthias. En el último año, su consulta ha registrado más casos de tos ferina y varicela de los que ella recuerda haber visto anteriormente.Los expertos instan a los padres a escuchar a los pediatras, quienes velan por el bienestar de sus hijos.“Considero esto una maniobra para socavar aún más la confianza pública en las vacunas, lograr que las tasas de vacunación sigan descendiendo y provocar el resurgimiento de enfermedades, algo que ya ha comenzado a ocurrir”, declaró el Dr. Peter Hotez, investigador principal especializado en enfermedades y humanidad del Instituto Baker de la Universidad Rice.“Estas vacunas son increíblemente seguras y muy eficaces; históricamente, han conducido a la eliminación de las enfermedades que están diseñadas para prevenir”, afirmó Hotez.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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