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Vacunas para niños: ¿qué implica el decreto de Trump para este otoño boreal?

En momentos en que los padres compran mochilas, lápices número 2 y zapatillas deportivas para el nuevo año escolar, la lista de pendientes de muchas familias tiene otra tarea clave: asegurarse de que los niños tengan sus vacunas al día.

Este año, a muchos expertos en salud les preocupa que las decisiones sobre la vacunación —cuántas dosis administrar y cuándo— puedan complicarse innecesariamente debido a un decreto firmado el lunes por el presidente Donald Trump, que busca reducir el número de vacunas rutinarias que reciben los niños estadounidenses y, en algunos casos, reformularlas y espaciarlas.

“El presidente quiere maximizar la capacidad de los padres para elegir sobre las vacunas de sus hijos”, declaró el lunes un funcionario de la Casa Blanca.

Los médicos señalaron que el enfoque de vacunación “a la carta” planteado en el decreto de Trump perjudicaría a las familias en lugar de ayudarlas.

“Lo único que veo que sucederá como resultado del anuncio de hoy es una mayor dosis de incertidumbre, miedo y confusión, cuando no hay necesidad de nada de eso”, afirmó el lunes el Dr. Andrew Racine, presidente de la Academia Estadounidense de Pediatría.

Lo primero que hay que saber es que probablemente no habrá cambios en los tipos de vacunas disponibles para las familias ni en el calendario de vacunación recomendado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) durante meses o años, si es que llegan a producirse.

Tampoco es probable que se vea afectada la cobertura del seguro, ya que las vacunas infantiles permanecen en el calendario de los CDC como recomendadas, incluso si se han trasladado a una categoría denominada “toma de decisiones clínicas compartida”, que significa que los pacientes necesitan la aprobación de su proveedor de atención médica antes de recibirlas.

Dos importantes aseguradoras, Blue Cross Blue Shield y CVS, informaron el lunes que estaban revisando el decreto del presidente, pero que planeaban seguir cubriendo las vacunas pediátricas recomendadas por los CDC sin copagos, al menos por el momento.

La Casa Blanca indicó que las vacunas gratuitas suministradas a través del programa Vaccines for Children (Vacunas para Niños) tampoco se verían afectadas por el decreto ya que, por ley, dicho programa se basa en las directrices del comité asesor sobre vacunas de los CDC.

Es probable que el decreto sea impugnado. Los decretos no son el mecanismo legal a través del cual se emiten las recomendaciones sobre vacunas en EE.UU., señaló la Dra. Dorit Reiss, profesora de la Universidad de California en San Francisco y especialista en legislación sobre vacunas. El Congreso ha establecido un proceso diferente, afirmó.

“Varias leyes del Congreso otorgan la facultad de emitir estas recomendaciones al Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización [de los CDC], sujeto a la aprobación o el rechazo del director de los CDC. El presidente puede instruir a los CDC para que convoquen al ACIP y consideren estos cambios, pero un decreto no sustituye dicho proceso”, indicó Reiss en un correo electrónico.

Este no es el primer intento de la administración Trump por reformar la política de vacunación de EE.UU. El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., intentó que los CDC modificaran el calendario de vacunación infantil en enero, y su grupo de asesores seleccionados personalmente se había estado reuniendo para debatir la seguridad de los componentes de las vacunas antes de que una orden judicial detuviera esos cambios en marzo. Dicho litigio sigue en curso.

La Casa Blanca afirmó que el decreto cumple plenamente con las órdenes judiciales y medidas cautelares vigentes.

“Lo que hace este decreto en particular es reconocer, en nombre del presidente, el estándar científico de referencia para el Gobierno de Estados Unidos. Esto es independiente de cualquier otro proceso de comités”, declaró un funcionario de la Casa Blanca.

Otro aspecto a tener en cuenta es que los cambios exigidos en el decreto no se basan en nuevos hallazgos científicos ni en nueva evidencia, señaló el Dr. Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital Infantil de Filadelfia (Children’s Hospital of Philadelphia).

El decreto fundamenta sus recomendaciones en un análisis realizado en enero que comparaba el calendario de vacunación infantil de Estados Unidos con el de otros países desarrollados.

Dicho análisis fue criticado en su momento por comparar a Estados Unidos con Dinamarca, un país mucho más pequeño que ofrece atención sanitaria universal a sus ciudadanos.

“Lo que es bueno para los niños de Dinamarca probablemente sea bueno para los niños de Dinamarca, y lo que es bueno para los niños de Japón probablemente sea bueno para los niños de Japón”, afirmó Racine.

“Sin embargo, las recomendaciones de inmunización en este país y el calendario que hemos establecido se han desarrollado a lo largo de generaciones, respaldados por miles y miles de estudios; se basan realmente en las condiciones que afrontan los niños en Estados Unidos, que es como debe ser”, añadió.

El decreto, titulado “Ofrecer recomendaciones de vacunación de primer nivel para los estadounidenses”, lleva el sello de Kennedy, quien ha cuestionado tanto la seguridad de las vacunas infantiles rutinarias como el calendario que padres y médicos utilizan para administrarlas, además de haber abogado por flexibilizar dichas recomendaciones.

El nuevo decreto propone separar las vacunas combinadas —como la que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola— para administrarlas en tres inyecciones distintas en lugar de una sola, requiriendo tres visitas médicas separadas.

Actualmente esto no es posible, ni siquiera si los padres quisieran hacerlo, explicó la Dra. Katherine Matthias, pediatra que ejerce cerca de Greenville, Carolina del Sur.

“Esa opción no existe en Estados Unidos, así que no sé de dónde saca esa idea”, comentó Matthias. “En una consulta pediátrica no se pueden pedir por separado las vacunas contra el sarampión, las paperas y la rubéola. Vienen combinadas en la vacuna triple vírica (MMR) o en la vacuna combinada contra sarampión, paperas, rubéola y varicela (MMRV), que administramos a los 4 años”. La vacuna contra la varicela protege frente a esta enfermedad.

El lunes, funcionarios de la Casa Blanca reconocieron que, en la actualidad, no existen vacunas individuales disponibles en Estados Unidos para el sarampión, las paperas y la rubéola. “Esta recomendación específica irá seguida de gestiones por parte del HHS y de trabajo conjunto con el sector privado y otras entidades para lograr que esa opción esté disponible comercialmente”, señaló un funcionario.

Aunque las vacunas estuvieran disponibles por separado, administrarlas de esa manera no tiene mucho sentido práctico, afirmó Matthias.

En la visita de control de salud de los 4 años, los médicos suelen administrar a los niños dos vacunas: la MMRV, que protege contra el sarampión, las paperas, la rubéola y la varicela; y otra que protege contra la difteria, el tétanos, la tos ferina y la poliomielitis. Si se administraran por separado, los padres tendrían que someter a sus hijos a entre cinco y nueve inyecciones en lugar de dos, y tendrían que volver al médico cada dos semanas para recibir otra dosis.

“Muchos de mis pacientes tienen problemas de transporte”, comentó Matthias. “No van a venir cada dos semanas para recibir las vacunas por separado”.

Esto también implica que los niños sujetos a un calendario de vacunación extendido corren mayor riesgo, ya que es más probable que no completen la serie completa de vacunas necesarias.

Además, señaló Matthias, los niños están expuestos a diario a cientos de elementos que estimulan su sistema inmunitario. La combinación de vacunas supone administrarles solo una fracción de la cantidad de agentes a los que ya están expuestos habitualmente.

El decreto reduciría de 18 a 11 el número de vacunas recomendadas para todos los niños. Las restantes estarían disponibles según la recomendación de un profesional de la salud.

También exige realizar más estudios sobre los plazos del calendario de vacunación, así como examinar los componentes de las vacunas, como el aluminio (o alumbre), que se utiliza en pequeñas cantidades en algunas inyecciones como potenciador —o adyuvante— para mejorar su eficacia.

La cantidad de aluminio en las vacunas es mucho menor que la que los niños ya ingieren a través de la alimentación, la bebida y la respiración, señaló Racine, de la Academia Estadounidense de Pediatría.

“En este momento, no existen adyuvantes alternativos de eficacia equivalente que pudieran incorporarse mañana a una vacuna para cumplir la misma función que el aluminio”, afirmó Racine. “No hay ninguna prueba de que el aluminio plantee problemas de seguridad para los niños cuando se administra como adyuvante en una vacuna”.

Además, modificar los componentes de las vacunas requeriría nuevos estudios, lo que resultaría costoso y llevaría años. Es poco probable que los fabricantes farmacéuticos estén dispuestos a hacerlo, dado que las vacunas actuales ya son seguras y eficaces.

“Realizar un ensayo para una nueva vacuna costaría decenas y posiblemente cientos de millones de dólares. ¿Con qué fin?”, dijo Offit. “No la hará más segura. Lo único que conseguirá es que sea menos accesible y menos asequible”.

El decreto también amenaza con emprender acciones legales contra estados y condados que no permitan exenciones de vacunación por motivos religiosos o de convicciones personales, y sugiere que el Gobierno federal podría retener fondos a los estados que no adopten sus recomendaciones.

La vacunación es obligatoria para asistir a escuelas públicas en los 50 estados. Sin embargo, esta norma se ha flexibilizado en muchos estados durante los últimos años debido a una serie de nuevas leyes que permiten exenciones por convicciones personales, que facultan a los padres para optar por no vacunar a sus hijos con las vacunas habituales sin necesidad de una justificación médica documentada.

Cuatro estados no permiten que las familias elijan no administrar las vacunas escolares obligatorias alegando motivos religiosos o de convicciones personales: California, Connecticut, Maine y Nueva York. En Virginia Occidental, diversas impugnaciones legales amenazan la política estatal, vigente desde hace mucho tiempo, de no permitir exenciones religiosas a la vacunación. Los estados que no contemplan exenciones por convicciones personales registran sistemáticamente tasas de vacunación más altas y tienen menos probabilidades de sufrir brotes de enfermedades prevenibles mediante vacunación que aquellos estados que sí las permiten.

Los médicos afirman que el único resultado previsible del decreto de Trump es la confusión y el temor, factores que probablemente provocarán una caída aún mayor de las tasas de vacunación en Estados Unidos.

“Ya estamos viendo las consecuencias”, señaló Matthias, quien también es cofundadora de la organización sin fines de lucro Protect Their Future, un grupo de padres que aboga por el acceso a las vacunas pediátricas.

Matthias explicó que su consultorio se encuentra cerca de Spartanburg, Carolina del Sur, zona que este año afrontó un importante brote de sarampión. Vio a muchos padres llevar a sus bebés para vacunarlos siguiendo un calendario acelerado, preocupados de que pudieran enfermar antes de recibir la primera dosis de la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola).

“Habrá más personas reticentes a vacunar a tiempo a sus hijos y se producirán más brotes de enfermedades prevenibles mediante vacunación”, afirmó Matthias. En el último año, su consulta ha registrado más casos de tos ferina y varicela de los que ella recuerda haber visto anteriormente.

Los expertos instan a los padres a escuchar a los pediatras, quienes velan por el bienestar de sus hijos.

“Considero esto una maniobra para socavar aún más la confianza pública en las vacunas, lograr que las tasas de vacunación sigan descendiendo y provocar el resurgimiento de enfermedades, algo que ya ha comenzado a ocurrir”, declaró el Dr. Peter Hotez, investigador principal especializado en enfermedades y humanidad del Instituto Baker de la Universidad Rice.

“Estas vacunas son increíblemente seguras y muy eficaces; históricamente, han conducido a la eliminación de las enfermedades que están diseñadas para prevenir”, afirmó Hotez.

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A tropical depression could soon form in the Atlantic — but can it survive El Niño’s hostile conditions?

(CNN) — El Niño has been hitting the snooze button on Atlantic hurricane season for weeks, largely preventing the basin from waking up and churning up storms, but at least one potential tropical troublemaker has a chance to shake the season out of its slumber.The National Hurricane Center is outlooking an area in the tropical Atlantic that has about a 70% or “high” chance of becoming at least a tropical depression late this week. There’s also another area in the northern Atlantic that has a much lower chance to develop, and only in the next day or two.The next tropical storm that forms anywhere in the basin will be named Cristobal.🌤️ Get your local forecast in the CNN Weather appMid-August is typically when the tropics enters its busiest stretch, but any upcoming contenders for tropical development are going to be fighting an uphill battle to form and stay alive against El Niño’s influence.Toe-to-toe with El NiñoThe main challenge these systems face is El Niño’s abundant storm-killing wind shear. It’s a force that’s more likely to stick around as El Niño grows into a potentially record-breaking Super El Niño in the coming months.Wind shear is a change in wind speed or direction at different levels in the atmosphere that can prevent storms from forming in the first place, keep them from strengthening or tear them apart completely. It’s now firmly in place over what should be the most active parts of the Atlantic.This is the exact setup that prompted numerous predictions for a below-average season in the first place. Hurricane season has certainly been living up to those expectations so far: It’s been the least active start to the season since 2009.Arthur and Bertha have been the only tropical storms to date. Both came alive right along the Gulf Coast and were battered by wind shear every step of the way, which prevented them from strengthening significantly and limited their impacts overall.Development chancesThe upcoming tropical chances may face a similar story, just in different locations.The area outlooked with the high chance in the eastern Atlantic marks the first time all season a system could actually form somewhere other than near the United States’ coastline.This area of the Atlantic — called the main development region — should be getting very active at this point in a typical season as wind shear relaxes and ocean temperatures soar, providing tropical systems with ample fuel.But thanks to El Niño, that wind shear remains stubbornly in place and has recently become record strong, according to Phil Klotzbach, a hurricane expert with Colorado State University.There could be a window after Wednesday for the potential system with a high chance of development to get enough of a boost of energy to overcome some of the shear.It could become a tropical depression as soon as Thursday as it tracks west across the tropical Atlantic. But it’s unclear how much stronger it could become.Computer forecast models are also still uncertain exactly where the system could track from there. Some take it toward the eastern Caribbean late this weekend, where it would face more wind shear. Others curve the system northeast of the region, where it could eventually escape the worst shear and head toward the open Atlantic if it survives that long.The other potential development area has a slimmer time frame to spin to life before conditions get more hostile around midweek.Season to dateA normal Atlantic hurricane season typically has at least three tropical storms by August 3 and four by August 15. Bertha — the season’s second storm and the last to roam anywhere in the basin — impacted the US Gulf Coast in late July.The season is also behind on hurricanes: The first hurricane of the season typically forms around August 11. Hurricane Erin formed just a few days after that threshold in 2025 and 2024 had already seen two hurricanes by that point.Mid-August to mid-October is when most tropical storms and hurricanes form, so there’s still plenty of time for tropical systems to make an attempt. However, multiple groups including the National Oceanic and Atmospheric Administration and Colorado State University are growing increasingly confident in their forecasts for a muted season overall.NOAA released a forecast update last week that upped their chances of a below-average season from 55% to 75%. That forecast also notably dropped its range for the overall number of major hurricanes — Category 3 or greater — from one to three to zero to two.If the 2026 season ends without a major hurricane, it would be the first time without such a powerful storm since 2013.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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