Una cúpula de calor inusualmente intensa abrasará gran parte del oeste de Estados Unidos este fin de semana y llevará las temperaturas más altas registradas este año a decenas de millones de personas, desde California hasta Canadá.
Se espera que decenas de récords de temperatura máxima se rompan en al menos 12 estados del oeste durante el fin de semana, mientras alrededor de 40 millones de personas permanecen bajo alertas por calor.
Desde el viernes hasta el martes, las temperaturas máximas subirán entre 5,6 y casi 11,1 °C por encima de lo normal —incluso para el momento más caluroso del verano boreal— desde el sur de California hasta el norte de las Montañas Rocosas y las Grandes Llanuras. Se pronostica que Death Valley, California, registre la temperatura más alta de esta ola de calor: unos abrasadores 52,2 °C.
Esta es la más reciente de una serie de olas de calor récord que han afectado simultáneamente a Estados Unidos y Europa durante este verano boreal. Los estudios muestran que el cambio climático causado por el ser humano aumenta la probabilidad de que se produzcan olas de calor como esta y hace que sean más intensas y prolongadas. Las cúpulas de calor particularmente intensas y de desplazamiento lento también podrían estar volviéndose más frecuentes a medida que el planeta se calienta, aunque esta posibilidad sigue siendo objeto de investigación.
La cúpula de calor responsable de esta ola de altas temperaturas también podría establecer récords por su intensidad en partes del sur de California y Arizona. Estos fenómenos funcionan como una tapa sobre una olla: atrapan y concentran el aire caliente debajo de ellos. Se espera que esta cúpula alcance una mayor altura en la atmósfera que una típica, lo que le permitirá retener más aire caliente y aumentar el potencial de temperaturas extremas en la superficie.
Más de 12 millones de personas en el suroeste, la región montañosa del oeste y el norte de las Grandes Llanuras estarán expuestas este sábado y el domingo a un riesgo de calor “extremo”, el nivel 4 de una escala de 4. Otros 12 millones estarán expuestos a un riesgo de calor “considerable”, correspondiente al nivel 3. El Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) advierte que el calor de esta intensidad afectará a cualquier persona que no tenga acceso a aire acondicionado, otros medios para refrescarse y agua.
El calor de este fin de semana podría ser apenas el inicio de un periodo prolongado de temperaturas extremas asociado con esta cúpula de calor, con más calor previsto en amplias zonas del oeste de Estados Unidos a partir del 6 de agosto.
Para el 4 de agosto, cerca del 10 % del territorio continental de Estados Unidos habrá registrado su día más caluroso del año hasta el momento.
Se pronostica que Billings, Montana, alcance 41,1 °C el sábado, con lo que batiría su récord de agosto. La ciudad registró hace apenas dos semanas la temperatura más alta de su historia: 43,9 °C. Salt Lake City también podría establecer un récord para agosto, con una máxima prevista de 41,1 °C el sábado, después de haber batido su récord histórico de temperatura máxima a principios de julio.
En California, donde las máximas alcanzarán entre 37,8 y 43,3 °C en gran parte del estado, quienes busquen alivio en las playas deberán tomar precauciones. El huracán Genevieve, situado muy lejos de la costa, generará grandes olas y corrientes de resaca en el sur del estado. Los salvavidas del Departamento de Bomberos del Condado de Los Ángeles realizaron casi 2.000 rescates en el mar la semana pasada, cuando millones de personas visitaron las playas de la zona, informó el departamento en una publicación en redes sociales.
Se espera que Phoenix y Tucson, Arizona, así como Las Vegas, superen ampliamente los 43 °C. En el condado de Maricopa, donde se encuentra Phoenix, se han confirmado 40 muertes relacionadas con el calor en lo que va del año, según datos del condado, con todavía varios meses de temperaturas veraniegas por delante.
El calor es el fenómeno meteorológico extremo más mortal en Estados Unidos. Su promedio anual de muertes supera al de los tornados, huracanes y rayos combinados, según estadísticas del NWS. Las visitas a las salas de emergencias por enfermedades relacionadas con el calor aumentan considerablemente durante los días con riesgo “considerable” y “extremo”, de acuerdo con el organismo.
Las temperaturas mínimas nocturnas también permanecerán cerca de 5,6 °C por encima de lo normal en estas regiones, lo que ofrecerá poco alivio incluso después del anochecer. Esta falta de descenso de temperatura es especialmente peligrosa porque deja al cuerpo menos tiempo para recuperarse antes de que vuelva a aumentar el calor del día siguiente.
La ola de calor también está agravando las preocupaciones por los incendios forestales y el suministro de agua en el oeste de Estados Unidos, especialmente en la cuenca del río Colorado, una de las zonas más afectadas por la sequía.
Gran parte de la cuenca del río, así como las zonas de mayor elevación del centro y sur de California, registraron nevadas por debajo del promedio durante el invierno pasado. Este calor secará aún más el suelo, aumentando la vulnerabilidad de la región ante incendios forestales.
Otras preocupaciones se centran en los suministros de agua y energía, debido al estado crítico de la cuenca del río Colorado.
El nivel combinado de agua del lago Mead y el lago Powell, dos de los mayores embalses de Estados Unidos, se encuentra en un mínimo histórico y continúa disminuyendo.
Estos embalses, junto con la cuenca del río en general, proporcionan agua a decenas de millones de personas. La ola de calor solo agravará el ritmo de evaporación y la reducción de los niveles de agua de estos recursos esenciales.
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