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Trump officials say they’re strengthening Head Start with proposed rule. Critics say they’ll gut it

(CNN) — The Trump administration unveiled Thursday sweeping and controversial proposed changes to the Head Start program, which provides early education and health services to hundreds of thousands of low-income children.

Administration officials contend that the proposed rule would eliminate many of the program’s federal regulations in favor of state standards, which officials say would strengthen the program by giving providers more flexibility, could create up to 236,000 more slots and could save $2.2 billion annually that would be reinvested into Head Start.

But critics blasted the effort, saying that getting rid of Head Start’s rigorous child development, health and safety standards is a backdoor way of dismantling the program. They argue that children will get less attention and fewer health screenings and disability services, while families will get less support.

“These are not bureaucratic requirements of red tape. They are the reason Head Start has changed millions of lives,” said Joel Ryan, executive director of the Washington State Association of Head Start. “This proposal would weaken those protections for hundreds of thousands of children.”

Head Start has faced tumultuous times during President Donald Trump’s second term.

A draft White House budget proposed ending federal funding for the program, which has served more than 40 million children and their families since 1965. The move raised many red flags among supporters, who noted that Project 2025, a massive policy playbook compiled by the conservative Heritage Foundation, called for Head Start’s elimination.

Ultimately, Trump requested essentially level funding for the program, which receives more than $12 billion annually.

Also, some providers temporarily lost access to their funding during the federal government shutdown last fall and after the Trump administration ordered a freeze on all federal funding shortly after the president took office in January 2025.

More flexibility

The rule aims to give providers more flexibility and control by having them align with state standards governing class sizes, staffing ratios, education requirements and background checks, among other practices, according to the Department of Health and Human Services.

“We built this rule around trusting local leaders to make the decisions that are best for their local communities,” Alex Adams, who leads HHS’ Administration for Children and Families, told reporters. “Federal mandates can certainly hinder local decision-making, drive up costs and limit the program’s reach.”

It would add new nutrition and physical activity requirements, in keeping with HHS Secretary Robert F. Kennedy Jr.’s priorities.

Notably, it would also tighten the cap on administrative expenses to 5%, down from 15%. It would also require that education be taught in English, rather than the current regulations, which support bilingualism.

However, the proposed rule would maintain all the requirements in the Head Start Act, including the law’s framework for comprehensive services, eligibility, parental participation and civil rights protections, Adams said. It would also continue to require the program to focus on families with the greatest need and to emphasize school readiness and healthy development.

The public has 60 days to submit comments on the proposed rule.

Weakening standards

Critics warn that many states have less rigorous early childhood standards, which would harm the program’s effectiveness.

Head Start’s performance standards serve as the foundation to ensure that programs nationwide are supporting children, families and communities, Yvette Sanchez Fuentes, senior vice president for government relations at the advocacy group Start Early, told reporters. Flexibility was already built in.

Several states have staffing ratios that are much higher than Head Start’s mandate, which could mean that children get less individualized attention, Aaron Loewenberg, a senior policy analyst at the left-leaning New America, wrote in a report last month. Also, most states don’t have the same requirements for health screenings, vision and hearing assessments and family support.

“This forthcoming proposed rule seems designed to hollow out the program from within, leaving the Head Start name intact while gutting the federal standards that have long defined its quality and scope,” he wrote.

Also, parents’ involvement would be reduced to an advisory role, Lori Pittman, chief strategist at the Washington Head Start Association and a former Head Start parent, told reporters. Currently, parents serve on Policy Councils, which participate in decision making with Head Start providers’ management and boards.

Advocates also pointed out that the savings in the proposed rule stem from allowing providers to increase classes sizes so fewer teachers would be needed. Plus, providers could shorten the hours that the programs operate, which the rule notes could create a financial burden for families.

“To the extent that programs choose to reduce duration — annual hours or days of service — families may need to secure alternative child care arrangements, which could impose additional financial costs or lost work time for families,” the rule states.

This article has been updated with additional developments.

The-CNN-Wire
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Julián Álvarez fue silbado y se fue sin saludar a la afición: ¿qué sigue en la novela del argentino?

No fue un domingo cualquiera para Julián Álvarez. En realidad, no lo ha sido ningún día desde aquella frase que pronunció durante la Copa del Mundo: “lo mejor para todos es una transferencia”, cuando se hablaba de un fuerte interés del FC Barcelona por contratarlo. El fichaje no se hizo —porque el Atlético de Madrid no quiso negociar— y aquellas siete palabras, pronunciadas a un océano de distancia de España, le ganaron la enemistad de toda la afición del Atlético de Madrid, el club que pagó por él más de US$ 87 millones hace dos temporadas.La afición le hizo pagar esas palabras este domingo, en la primera vez que el delantero argentino pisó el estadio Metropolitano, cuando ingresó en el segundo tiempo de un partido que el Colchonero empataba 1-1. Pero ni la urgencia del resultado ni la necesidad por los goles de Álvarez —acaso su mejor centroatacante— para revertirlo le hicieron olvidar a las gradas rojiblancas las palabras del número 9, que recibió una silbatina generalizada al momento de ingresar al campo (ya había sido reprobado por el estadio durante el calentamiento).Álvarez no tuvo un buen ingreso y, aunque su equipo acabó rescatando un empate con 10 jugadores cerca del final, el goleador argentino se llevó la imagen final, sin participar del tradicional saludo que hace el Atlético, dando la vuelta al campo para agradecer a la afición. El delantero se fue a los vestuarios en soledad. Un gesto que, como dice el dicho, vale más que mil palabras.“Me comentaba la gente del club, que el club decidió que él no se acerque a saludar con sus compañeros a la gente. La decisión no fue de Julián Alvarez, fue del club, que tomó la decisión de alejarlo y separarlo para que se vaya hacia el vestuario”, dijo su director técnico, Diego Simeone, tras el juego.Queda exactamente una semana del mercado de fichajes en Europa, por lo que la presencia de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid sigue estando en el aire para el resto de la temporada. El problema es que la reacción de la afición este domingo parece mostrar un punto de no retorno en la relación con el futbolista, que tampoco ha salido a expresar una disculpa o una explicación a sus dichos durante el Mundial.Un problema aún mayor es que, pese al deseo de ser transferido que tiene el jugador, el club no tiene ninguna intención de desprenderse de él y, conforme van pasando los días, el mercado se va achicando, porque al conocer las altas demandas de la directiva del Colchonero, los interesados salen a buscar alternativas, apurados por la fecha límite del 1 de septiembre.Por supuesto, el Atleti, a medida que pasan las horas, tiene cada vez menos deseos de abrirle la puerta de salida, porque se quedaría con muy poco tiempo para salir a buscarle un reemplazo al futbolista estrella que tiene la plantilla. Hallar un sustituto para el jugador que marcó 49 goles y dio 17 asistencias en 107 partidos con el club supondría muchos millones arriba de la mesa, posiblemente teniendo que pagar un valor más alto que de lo que dicta el mercado.Los destinos para Julián Álvarez son muy pocos. El Atleti ya dejó claro que no va a negociar con clubes españoles, porque no quiere reforzar a la competencia. Fuera de España, solo se conoció el interés del Arsenal y uno más pequeño del PSG. Ninguno prosperó, en parte por el deseo del jugador de vestirse de blaugrana.Los Gunners, campeones de la Premier League y subcampeones de la Champions League, podrían hacer el intento, a pesar de que en el ataque ya tienen muchas alternativas. Por eso se había barajado la idea de que los londinenses pusieran dinero y algún futbolista —como Viktor Gyökeres, por ejemplo— en la mesa de negociación, algo que le cerraría a la directiva española, ya que el jugador se iría a otra liga y tendría garantizado un nombre de reemplazo. Sin embargo, si la idea no prosperó es porque o no hubo acuerdo por el monto de dinero, o porque el futbolista no tiene grandes deseos de volver a una liga de la cual ya se fue —jugó en el Manchester City de 2022 a 2024—.La posibilidad de los parisinos se mencionó mucho al comienzo del mercado de fichajes, pero fue perdiendo fuerza con el correr de los días. Mucho más desde que los bicampeones de Europa se hicieron con los servicios de Ferran Torres, el héroe de la final del Mundial 2026, que ya empezó a pagar la confianza de Luis Enrique con goles, marcando un doblete en su presentación, también este domingo.Entonces, el futuro de Julián Álvarez parece estar entre tres destinos: quedarse en el Atlético, ya sea para revertir la situación o para esperar la ventana de transferencias de enero; reflotar la idea de volver a la Premier League, pero con la camiseta del Arsenal —un equipo que quizás tampoco seduce tanto por el estilo de juego que tienen los dirigidos por Arteta—; o que el FC Barcelona finalmente abra la chequera y ponga muchísimos millones arriba de la mesa, 500 millones de euros, para ser exactos, que es su cláusula de recisión. Una cifra jamás pagada por un futbolista, y por mucha diferencia.“Primero, juntos siempre somos más fuertes. Eso siempre nos caracterizó siendo el Atlético de Madrid distinto al resto. Julián es un jugador nuestro”, dijo Giuliano Simeone —autor del empate 2-2— a la prensa tras el partido.“Tenemos que estar todos juntos tirando para el mismo lado, porque, si no, nos vamos a dividir y eso no es bueno. Julián es jugador nuestro y vamos a apoyarlo siempre”, agregó el mediocampista.Su padre, el entrenador del equipo, también defendió a Julián Álvarez, pero con un poco más de cautela.“No estoy para dar consejos. Tengo que centrarme en mi trabajo, que es deportivamente hacer lo mejor para el Atlético de Madrid. Si el Atlético de Madrid quiere ganar algún título necesitamos estar juntos, tener delanteros importantes y para eso necesitamos trabajar en consecuencia todos de lo que necesitamos”, dijo en la rueda de prensa.“Creo que fui bastante claro. Necesitamos estar juntos. Cuando estuvimos juntos siempre hemos podido hacer cosas importantes”.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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