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Teen Colt Gray pleads guilty to committing mass shooting at his Georgia high school

A police line is put up in front of Apalachee High School after a school shooting took place on September 4, 2024 in Winder, Georgia. (Megan Varner/Getty Images)

(WINDER, Ga.) — A teenage boy accused of carrying out a mass shooting at his Georgia high school pleaded guilty Friday to all 55 counts against him, including murder and aggravated assault.

Colt Gray, 16, agreed to a non-negotiated guilty plea, the judge said, meaning there is no plea deal; the state will present its argument for an appropriate sentence, and the defense will do the same.

The judge said the minimum sentence is life with parole and the maximum is a life sentence without parole.

Gray was 14 years old in September 2024 when he opened fire at Apalachee High School, killing two students and two teachers and injuring several others.

Breanna Schermerhorn, whose son, 14-year-old Mason Schermerhorn, was killed, said in a victim impact statement Friday, “Mason was so much more than a victim.”
“Mason was kind, compassionate, funny and fiercely protective of others,” she said. “As a child with exceptional needs, he understood what it felt like to struggle and be overlooked by others. Instead of becoming bitter, he became an advocate.”

“He made people that were typically unseen feel seen, accepted and safe,” she said.

“I had no doubt in my mind if Colt had actually attended school as he should have, that Mason would have befriended him,” Breanna Schermerhorn said.

She said Gray “knew that pulling that trigger was wrong, he knew that every choice he made that day would forever alter countless lives.”

One of Mason Schermerhorn’s sisters, Alanna Schermerhorn Wallace, said through tears that she lost the life she knew and her sense of safety on the day her brother was killed. She said she’s always scanning for exits and monitoring the people around her and is triggered by loud noises and unexpected sounds.

Another sister, Lilianah Ahmed, said through tears, “From a very young age, Mason wanted to be a family man. He wanted to have a wife, kids. He wanted to go to school and pursue a career. … All these different parts of himself he didn’t get to explore because of Colt.”

“My brother died alone and scared. [Gray] was the last person to see Mason alive, and he took him from us,” Ahmed said.

She also called her brother “the success story that Colt could have been.”

Shayna Aspinwall, whose husband, Richard Aspinwall, was killed, described him as a beloved dad, teacher and coach.

“Every holiday, birthday, anniversary and ordinary day is a reminder of what has been stolen from us,” she said. “… Now our daughters, who were 5 and 2 at the time, must grow up without their father. They will miss his guidance, his encouragement, his hugs, and all the milestones he should have been here to witness.”

Shayna Aspinwall asked the judge to not sentence Gray to life with the chance for parole, saying the parole hearings would be “continued torture” for her family.

Ismael Angulo, whose brother, 14-year-old Christian Angulo, was killed, also asked the judge to sentence Gray to life without the possibility of parole, as he described “every day as a nightmare.”

“The defendant’s family will still get to see their son, talk to him and know he is breathing. My mother, my father don’t get that privilege,” he said. “… There is no fairness in that reality. Christian was a beautiful, innocent soul who was robbed of his dreams.”

Gray was accused of carrying out the shooting with a rifle his father, Colin Gray, gifted him as a Christmas present, officials said. This March, Colin Gray was convicted of charges including second-degree murder and manslaughter, becoming the first parent in the U.S. convicted of murder due to the alleged acts of their child.

This is a developing story. Please check back for updates.

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Julián Álvarez fue silbado y se fue sin saludar a la afición: ¿qué sigue en la novela del argentino?

No fue un domingo cualquiera para Julián Álvarez. En realidad, no lo ha sido ningún día desde aquella frase que pronunció durante la Copa del Mundo: “lo mejor para todos es una transferencia”, cuando se hablaba de un fuerte interés del FC Barcelona por contratarlo. El fichaje no se hizo —porque el Atlético de Madrid no quiso negociar— y aquellas siete palabras, pronunciadas a un océano de distancia de España, le ganaron la enemistad de toda la afición del Atlético de Madrid, el club que pagó por él más de US$ 87 millones hace dos temporadas.La afición le hizo pagar esas palabras este domingo, en la primera vez que el delantero argentino pisó el estadio Metropolitano, cuando ingresó en el segundo tiempo de un partido que el Colchonero empataba 1-1. Pero ni la urgencia del resultado ni la necesidad por los goles de Álvarez —acaso su mejor centroatacante— para revertirlo le hicieron olvidar a las gradas rojiblancas las palabras del número 9, que recibió una silbatina generalizada al momento de ingresar al campo (ya había sido reprobado por el estadio durante el calentamiento).Álvarez no tuvo un buen ingreso y, aunque su equipo acabó rescatando un empate con 10 jugadores cerca del final, el goleador argentino se llevó la imagen final, sin participar del tradicional saludo que hace el Atlético, dando la vuelta al campo para agradecer a la afición. El delantero se fue a los vestuarios en soledad. Un gesto que, como dice el dicho, vale más que mil palabras.“Me comentaba la gente del club, que el club decidió que él no se acerque a saludar con sus compañeros a la gente. La decisión no fue de Julián Alvarez, fue del club, que tomó la decisión de alejarlo y separarlo para que se vaya hacia el vestuario”, dijo su director técnico, Diego Simeone, tras el juego.Queda exactamente una semana del mercado de fichajes en Europa, por lo que la presencia de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid sigue estando en el aire para el resto de la temporada. El problema es que la reacción de la afición este domingo parece mostrar un punto de no retorno en la relación con el futbolista, que tampoco ha salido a expresar una disculpa o una explicación a sus dichos durante el Mundial.Un problema aún mayor es que, pese al deseo de ser transferido que tiene el jugador, el club no tiene ninguna intención de desprenderse de él y, conforme van pasando los días, el mercado se va achicando, porque al conocer las altas demandas de la directiva del Colchonero, los interesados salen a buscar alternativas, apurados por la fecha límite del 1 de septiembre.Por supuesto, el Atleti, a medida que pasan las horas, tiene cada vez menos deseos de abrirle la puerta de salida, porque se quedaría con muy poco tiempo para salir a buscarle un reemplazo al futbolista estrella que tiene la plantilla. Hallar un sustituto para el jugador que marcó 49 goles y dio 17 asistencias en 107 partidos con el club supondría muchos millones arriba de la mesa, posiblemente teniendo que pagar un valor más alto que de lo que dicta el mercado.Los destinos para Julián Álvarez son muy pocos. El Atleti ya dejó claro que no va a negociar con clubes españoles, porque no quiere reforzar a la competencia. Fuera de España, solo se conoció el interés del Arsenal y uno más pequeño del PSG. Ninguno prosperó, en parte por el deseo del jugador de vestirse de blaugrana.Los Gunners, campeones de la Premier League y subcampeones de la Champions League, podrían hacer el intento, a pesar de que en el ataque ya tienen muchas alternativas. Por eso se había barajado la idea de que los londinenses pusieran dinero y algún futbolista —como Viktor Gyökeres, por ejemplo— en la mesa de negociación, algo que le cerraría a la directiva española, ya que el jugador se iría a otra liga y tendría garantizado un nombre de reemplazo. Sin embargo, si la idea no prosperó es porque o no hubo acuerdo por el monto de dinero, o porque el futbolista no tiene grandes deseos de volver a una liga de la cual ya se fue —jugó en el Manchester City de 2022 a 2024—.La posibilidad de los parisinos se mencionó mucho al comienzo del mercado de fichajes, pero fue perdiendo fuerza con el correr de los días. Mucho más desde que los bicampeones de Europa se hicieron con los servicios de Ferran Torres, el héroe de la final del Mundial 2026, que ya empezó a pagar la confianza de Luis Enrique con goles, marcando un doblete en su presentación, también este domingo.Entonces, el futuro de Julián Álvarez parece estar entre tres destinos: quedarse en el Atlético, ya sea para revertir la situación o para esperar la ventana de transferencias de enero; reflotar la idea de volver a la Premier League, pero con la camiseta del Arsenal —un equipo que quizás tampoco seduce tanto por el estilo de juego que tienen los dirigidos por Arteta—; o que el FC Barcelona finalmente abra la chequera y ponga muchísimos millones arriba de la mesa, 500 millones de euros, para ser exactos, que es su cláusula de recisión. Una cifra jamás pagada por un futbolista, y por mucha diferencia.“Primero, juntos siempre somos más fuertes. Eso siempre nos caracterizó siendo el Atlético de Madrid distinto al resto. Julián es un jugador nuestro”, dijo Giuliano Simeone —autor del empate 2-2— a la prensa tras el partido.“Tenemos que estar todos juntos tirando para el mismo lado, porque, si no, nos vamos a dividir y eso no es bueno. Julián es jugador nuestro y vamos a apoyarlo siempre”, agregó el mediocampista.Su padre, el entrenador del equipo, también defendió a Julián Álvarez, pero con un poco más de cautela.“No estoy para dar consejos. Tengo que centrarme en mi trabajo, que es deportivamente hacer lo mejor para el Atlético de Madrid. Si el Atlético de Madrid quiere ganar algún título necesitamos estar juntos, tener delanteros importantes y para eso necesitamos trabajar en consecuencia todos de lo que necesitamos”, dijo en la rueda de prensa.“Creo que fui bastante claro. Necesitamos estar juntos. Cuando estuvimos juntos siempre hemos podido hacer cosas importantes”.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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