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Quién es Rebeca Grynspan, la costarricense que busca ser la primera mujer en liderar la ONU

Rebeca Grynspan llega a la carrera por la Secretaría General de las Naciones Unidas (ONU) con una historia de vida ligada a la paz, la democracia y el servicio público. Esta economista costarricense, con décadas de trayectoria diplomática internacional y un amplio historial de liderazgo, fue vicepresidenta de su país y hoy busca poner esa experiencia al servicio de la ONU, con el propósito de encabezar una reforma de la organización en un momento decisivo para su futuro y su capacidad de respuesta.

Grynspan considera su vida como el reflejo de lo que un entorno pacífico y democrático puede hacer posible para quienes buscan un futuro mejor. Ella misma define su trayectoria como una suma de aspiraciones personales conectadas con sus raíces familiares y con los valores de Costa Rica, a la que describe como un país pequeño y sin ejército que acogió a sus padres, sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial, y que confió en su gente.

“Mi vida se basa en la decisión de mi país de invertir en su gente y en el sistema multilateral, así como en el coraje de mis padres, que creyeron que era posible darme una vida mejor”, ha dicho.

“Mi propia trayectoria refleja lo que las Naciones Unidas significan para mí”, plantea Grynspan en su visión para la organización. Para ella, la Carta de las Naciones Unidas representa mucho más que un mandato institucional: “Es una advertencia permanente frente a la deshumanización, la desconfianza y la fragmentación”.

Según la agencia Reuters, la primera medición informal, realizada por los 15 miembros del Consejo el 30 de julio pasado, mostró a Grynspan como la mejor situada, seguida por la exministra de Relaciones Exteriores de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett.

Estas mediciones informales representan una posibilidad de acercarse a las preferencias. Se esperan varias rondas en las que se les pide a los miembros del Consejo de Seguridad, mediante votación secreta, que indiquen si “estimulan”, “desalientan” o “no tienen opinión” sobre los postulantes.

Una nueva votación de este tipo, realizada este viernes y reportada por la misma agencia de noticias, ubicó a la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett con una ligera ventaja para convertirse en la próxima Secretaria General.

En el nuevo sondeo, Rodrigues-Birkett obtuvo ocho votos de respaldo, uno menos que la última vez, tres de desaliento y cuatro abstenciones (sin opinión). Grynspan registró siete votos de respaldo, frente a los 10 de la última vez, cuatro de desaliento y cuatro abstenciones.

En ambas encuestas, el argentino Rafael Grossi se ubicó tercero. Grossi se mantuvo en siete votos de respaldo, pero recibió seis de desaliento, en comparación con los dos de la última vez y dos abstenciones.

Su recorrido la llevó de la política costarricense a la escena mundial. Grynspan fue vicepresidenta de Costa Rica entre 1994 y 1998 y ocupó los cargos de viceministra de Hacienda, ministra de Vivienda y ministra coordinadora de Asuntos Económicos y Sociales.

Posteriormente desarrolló una extensa carrera en instituciones multilaterales y ha llegado a convertirse en una de las figuras latinoamericanas con mayor experiencia en el sistema internacional.

Actualmente es secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), con un permiso de seis meses no remunerado para dedicarse de lleno a su campaña como candidata a secretaria general de la ONU.

Entre 2014 y 2021 encabezó la Secretaría General Iberoamericana con sede en Madrid, para luego llegar a la UNCTAD, siendo en ambos cargos la primera mujer.

Su paso por el sistema de Naciones Unidas también le ha permitido desempeñar un papel directamente relacionado con algunos de los grandes desafíos de la diplomacia contemporánea.

En 2022 participó, en nombre del secretario general António Guterres, en las negociaciones que condujeron a los acuerdos sobre la exportación de cereales por el mar Negro entre Naciones Unidas, Turquía, Rusia y Ucrania.

Según la propia Grynspan, la experiencia le enseñó “lo que las Naciones Unidas pueden lograr cuando permanecen en la mesa, ejerciendo una diplomacia silenciosa, respaldada por un pequeño grupo con la experiencia, la flexibilidad y la agilidad adecuadas”.

El proceso de sucesión de António Guterres podría convertirse en un parteaguas histórico. En los 80 años de existencia de Naciones Unidas, nunca una mujer ha ocupado la Secretaría General. Esta vez cinco de los candidatos son mujeres, lo que coloca sobre la mesa con una fuerza inédita la posibilidad de que una mujer llegue por primera vez al máximo cargo de la organización.

Con Grynspan compiten Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y exalta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos; María Fernanda Espinosa, expresidenta de la Asamblea General de la ONU, exministra de Defensa y canciller de Ecuador; Carolyn Rodrigues Birkett, política y diplomática de Guyana, quien funge como Representante Permanente de su país ante la ONU en Nueva York; e Ivonne Baki, exembajadora ecuatoriana en Estados Unidos y exministra de Comercio Exterior de su país.

Completan la lista de candidaturas el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA); Macky Sall, expresidente de Senegal; y Olara Otunnu, ex subsecretario general de la ONU y ex representante permanente de Uganda.

En una conversación con CNN durante el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, Grynspan dijo que no deja de llamar la atención que han pasado 80 años sin una mujer como secretaria general de la ONU y que ella ponía su currículum al frente por méritos.

“Júzguenlo por méritos. Yo no necesito ningún favor. Perdón que lo diga de esta manera tan directa. Lo que yo no quiero es discriminación. Si no hay discriminación, sí de verdad vamos a competir en igualdad de condiciones”, enfatizó la diplomática.

La dimensión latinoamericana también está presente en la competencia, con una mayoría de candidatos de la región. Aunque no existe una norma oficial que establezca una alternancia regional para la Secretaría, la tradición diplomática ha dado importancia al equilibrio geográfico.

América Latina solamente ha tenido, hasta ahora, un secretario general: el peruano Javier Pérez de Cuéllar, quien ocupó el cargo entre 1982 y 1991.

El planteamiento de Grynspan es renovar la organización para hacerla, según sus palabras, “más útil, más ágil y responsable”. Su programa se articula en tres grandes prioridades: reenfocar el propósito de la ONU hacia una paz y una seguridad duraderas; ofrecer resultados concretos mediante una organización más eficiente; y prepararla para un futuro marcado por la inteligencia artificial, la transformación tecnológica, el cambio climático y nuevas formas de desigualdad.

En el primer debate público entre los candidatos a la Secretaría General, celebrado el 23 de julio pasado en el Salón de la Asamblea General, en Nueva York, Rebeca Grynspan presentó sus credenciales de liderazgo y reforma y expuso sus prioridades para los primeros 100 días. Señaló que es clave recuperar la confianza en Naciones Unidas, situar el mantenimiento de la paz en el centro de la organización, impulsar una estructura más ágil y eficiente y mejorar la comunicación con los Estados miembros y la opinión pública.

“Desde el primer momento, trabajaré con todos los Estados miembros, con el Consejo de Seguridad y las partes en conflicto”, dijo ante los representantes reunidos en el Salón.

Grynspan agregó que su propuesta se basa en la integridad, la imparcialidad y la transparencia, y destacó su experiencia al frente de organizaciones, en la gestión de crisis y en las negociaciones internacionales.

“No cierro puertas, no sirvo a ningún interés. Solamente sirvo a la Carta (de las Naciones Unidas). Lidero con mi influencia y no con la retórica. Traigo liderazgo que he demostrado en momentos de presión”, destacó la candidata.

También planteó reformar los incentivos dentro de la ONU para evitar duplicaciones y una competencia interna poco saludable, fortalecer la cooperación con organizaciones regionales y hacer un uso más eficaz de los recursos.

En el Diálogo Regional sobre el Futuro Liderazgo de las Naciones Unidas, realizado el 3 de agosto de 2026 en Montevideo, Uruguay, Grynspan advirtió que el mundo y la ONU atraviesan una encrucijada marcada por contradicciones y decisiones que definirán el futuro de la paz.

Frente a este escenario, de nuevo reivindicó la Carta de Naciones Unidas y sus principios como guía moral y llamó a no renunciar a la capacidad de elegir y actuar.

“No nos dejemos robar la esperanza”, sostuvo, al recordar que la ONU nació en 1945 de la esperanza de reconstruir un mundo devastado por la guerra. Como hija de refugiados de la Segunda Guerra Mundial, Grynspan afirmó conocer lo que la guerra quita y lo que la paz hace posible, y asumió como propia la responsabilidad de trabajar por una nueva etapa de cooperación, solidaridad y humanidad compartida.

“Muchas de las cosas malas en el mundo no han pasado solo por personas malas. Han pasado también por decisiones equivocadas de mucha gente buena. No permitamos que eso nos vuelva a pasar”, señaló.

En marzo pasado, el entonces presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, firmó la nota diplomática con la que el país presentó oficialmente ante Naciones Unidas la candidatura de Grynspan para el período 2027–2031, subrayando que la postulación contaba con respaldo institucional y consenso nacional.

La mandataria costarricense actual, Laura Fernández, y el canciller Manuel Tovar reiteraron la confianza en la candidatura de Grynspan, luego de varios encuentros con ella durante este mes en Costa Rica.

“Vemos que los vientos soplan favorablemente, pero la carrera no ha terminado. Estamos determinados a impulsar su candidatura a buen puerto en esta etapa final”, dijo Tovar.

La elección para el cargo no se decide mediante una votación directa de los Estados miembros. El Consejo de Seguridad debe recomendar a un candidato y posteriormente la Asamblea General formaliza el nombramiento. El proceso diplomático se desarrolla a lo largo de 2026.

Los diálogos interactivos con las postulaciones ya comenzaron y forman parte del proceso previo a la decisión del Consejo de Seguridad. No existe una fecha definida para las votaciones, ya que el momento dependerá de la negociación diplomática entre los Estados, pero la designación está prevista para finales de este 2026.

En la selección participan los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos, conocidos como el P5 y con derecho a veto, además de los diez miembros no permanentes: Argelia, Guyana, Sierra Leona, Corea del Sur, Eslovenia, Japón, Malta, Mozambique, Suiza y Ecuador, que participan sin ese poder.

Una vez que el Consejo de Seguridad presente su recomendación, la Asamblea General deberá aprobar el nombramiento. Hasta ahora, la Asamblea nunca ha rechazado una propuesta del Consejo de Seguridad. La persona elegida asumirá el cargo en enero de 2027, una vez concluya el mandato de Guterres el próximo 31 de diciembre.

En esa carrera, Grynspan no solamente intenta convertirse en la primera mujer al frente de Naciones Unidas. Busca convencer a los Estados de que una organización nacida de las ruinas de una guerra mundial puede fortalecer su capacidad de unir a países enfrentados y responder a los problemas que persisten en el mundo.

The-CNN-Wire
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Maternal mental health is making headlines. Experts say it’s long overdue

Adrienne Griffen had just given birth to her second child in 2001. The “baby blues” that had quickly subsided after her first pregnancy did not seem to be going away after her second – and they were much more intense.When she talked to her doctor, they abruptly informed her of their duty to call Child Protective Services if she hurt her children.“I am here to get help, so I don’t hurt my children,” she replied.“Well, we don’t want another Andrea Yates,” she recalls the doctor saying, referring to the Texas mom who drowned her five children in the bathtub that same year.It took another six months after that conversation for Griffen to get the help she needed for her postpartum depression.“It was like banging my head against a brick wall,” Griffen, now CEO of the Maternal Mental Health Leadership Alliance, told CNN.Twenty-five years later, a lot has changed, she said – but not enough.Conversations about maternal mental health that once existed only in hushed tones have broken into mainstream consciousness amid the ongoing trial of 36-year-old labor and delivery nurse Lindsay Clancy, who says she strangled her three young children while experiencing postpartum psychosis, and the death of beloved actress Hayden Panettiere, who was outspoken about her struggles with postpartum depression. Women are telling their stories on the internet, at work, at home and in public – and experts say it’s a long overdue moment of reckoning with a system that has neglected mothers in need.For many, Clancy’s trial is the first they’ve heard of postpartum psychosis, a severe and rare mental health condition, which can affect up to 2 of every 1,000 women after childbirth.But mental health issues – whether depression, anxiety or psychosis – affect as many as 1 in 5 women in the US during pregnancy and in the year after birth, and some experts say a culture of shame has led to serious issues going undiscussed, undetected and untreated.Out of the shadowsThe sudden death of Panettiere, who spent her childhood and teen years starring in big-budget films, has infused nuance into the conversation about maternal mental health.Many of the young women who grew up watching Panettiere’s movies saw themselves in the bold, passionate and complex characters she brought to life on screen. Years later, they saw themselves in the actress’ own fraught experience with motherhood, which she had long spoken about publicly.“There’s a lot of stigma around postpartum, and there’s a lot of misunderstanding,” Panettiere said in a podcast interview in May. “It’s on a spectrum. It’s on a scale, and fortunately, I never felt any hostility or negativity towards my child, thankfully, but I wasn’t connecting with her the way that I knew I should be.”Panettiere said she was fired from a decade-plus brand deal with Neutrogena after speaking out about postpartum depression in a 2015 interview on national TV.After Panettiere’s passing, Neutrogena released a statement saying the company is deeply saddened by her death.“We are proud to have partnered with her and understand that we made her feel unsupported during a very difficult time. This is not what Neutrogena stands for or who we want to be,” the company said in a statement posted Thursday.That same day, hundreds of women gathered outside the courthouse where Clancy is standing trial, wearing bright pink, in an attempt to raise awareness around maternal mental health. The groundswell of support has been echoed by women across the nation who have seen some of their own experiences reflected in Clancy’s descriptions of her postpartum mental health struggles and difficulty navigating the system to get help.Navigating the systemMost new mothers are lying in a hospital bed, recovering from birth with their hormones out of whack, and immediately handed an infant to care for, Griffen said.“In no other situation do we have one hospital patient, the mother, caring for another hospital patient, the baby.”Care coordinators – health professionals who help patients navigate the medical system – are often assigned to people diagnosed with cancer or other serious health issues, but they’re rarely made available to postpartum mothers, Griffen said.With all the attention focused on the newborn, struggling mothers can often fall through the cracks, and a lack of support and resources can make matters worse, she noted.The American College of Obstetricians and Gynecologists has guidelines for how healthcare providers can screen pregnant and postpartum mothers for mental health issues, but Griffen said these have yet to be practically implemented across the US health system. A lack of reporting requirements also makes it difficult to know how often the guidelines are being followed, she added.Maternal mental health issues like anxiety and depression are more common than better-known conditions such as gestational diabetes, said Dr. Andrea Diaz Stransky, assistant professor of psychiatry and behavioral sciences at Duke University.“Even though we have guidelines for how to screen for both conditions – gestational diabetes as well as perinatal mood and anxiety disorders – we don’t have the same level of implementation,” Diaz Stransky said.Even doctors who are screening their patients for these conditions sometimes have a limited array of treatment and referral options, she noted.“If I screen and it’s positive, the waitlist for therapy is so long that this patient might not be able to access that soon enough,” she said.The system can be difficult for even physicians to navigate, she noted, let alone someone experiencing a mental health crisis.It takes a villageIt takes a village to raise a child, and it’s important to prepare the whole village – not just the mother – for the perinatal experience, Diaz Stransky said.It starts with a care team, educated and equipped to meet a patient’s needs. North Carolina, where Diaz Stransky practices, has a specialized phone line doctors can call to consult a reproductive psychiatry expert and ask for resources.Letting mental health conditions go untreated is a risk to both the pregnant parent and the baby, Diaz Stransky said. For instance, untreated anxiety and depression are linked to increased risk of preeclampsia and preterm birth.For those who need help, treatment can include specialized therapies or medication, she said.Partners and family members should also be prepared for what to expect during the massive life transition that comes with having a child, including their own mental health challenges, she said. It’s possible for partners to experience postpartum depression themselves, she added.“We need to know who else would be part of that village and have a system to provide psychoeducation to all of them, not just the mom.”In the rare case a mother is unable to care for her child for any period of time, it’s important to know who in her village could step in, Diaz Stransky said.“Just like if a parent all of a sudden had appendicitis and had to have emergency surgery, they would need to designate someone to care for baby,” she said.Breaking down barriers to careMothers with mental health issues can face complex and layered barriers to care.Many people living in the US struggle to access any kind of regular healthcare due to a lack of insurance, logistical challenges, fears over immigration enforcement and more. But even those with insurance can be affected by a fractured system, said Joy Burkhard, CEO of the Policy Center for Maternal Mental Health.The majority of obstetric providers “are paid one flat rate for all the care they provide, from when pregnancy is confirmed to six weeks postpartum, and this structure was created 30 years ago,” Burkhard said.“There’s been disincentives to address mental health, because mental health was never considered part of these bundled payments at the outset, 30 years ago,” she added.Burkhard’s organization advocates for changes to this and other policies, like a bill currently being considered at the federal level, aiming to lower the out-of-pocket cost of perinatal care for mothers.She hopes the increased awareness around mothers who are experiencing mental health issues will encourage those in power to pursue policy change to help them.But even when care is available, stigma can still present a huge barrier.Women who are typically high-functioning are often able to hide the fact they are struggling, licensed clinical psychologist Dr. Noelle Santorelli told CNN’s Sara Sidner this week.“You can use compensatory mechanisms to sort of cover up what you’re experiencing,” she said.And it isn’t just the fear of judgment.“Women get really afraid to be separated from their children, right? There’s a fear that if they report what they’re really experiencing, their children might be taken away,” Santorelli said.She advises people who are struggling to talk to someone trusted – and to be specific about the thoughts and feelings they’re having – so loved ones can advocate for them. Just being honest can help, she said.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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