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Muere a los 84 años Ben Jones, estrella de la serie “Dukes of Hazzard” y excongresista

El actor Ben Jones, conocido por interpretar al confiable mecánico Cooter Davenport en la exitosa comedia televisiva “The Dukes of Hazzard” (conocida en Latinoamérica como “Los duques del peligro”), falleció a los 84 años.

La muerte de Jones fue confirmada por su esposa durante más de tres décadas, Alma Viator, quien compartió la noticia en una publicación en Facebook.

“Hoy perdí al amor de mi vida”, escribió Viator en un homenaje, junto a una foto reciente de un sonriente Jones, sentado con un perro en su regazo.

“Ben falleció de un ataque cardíaco masivo”, añadió ella.

El actor sufrió el paro cardíaco fatal en su casa el domingo mientras esperaba ver a su equipo de béisbol favorito, los Braves de Atlanta, “aplastar a los Yankees”, explicó Viator.

“Ben tuvo una vida increíblemente rica y plena. Amó y fue amado por muchos. Se le extrañará. Yo lo amé muchísimo”, dijo ella.

Jones saltó a la fama cuando fue elegido como Cooter Davenport, el compañero de los primos Bo y Luke Duke, en la comedia de acción “The Dukes of Hazzard”, que se emitió en CBS entre 1979 y 1985.

Davenport era un pícaro travieso, y los fanáticos adoraban al personaje —a menudo llamado un “Duke honorario”— por su carácter salvaje, rebelde y su aversión a la ley.

Llena de aventuras y persecuciones de autos, “The Dukes of Hazzard” tuvo un gran éxito durante sus siete temporadas. Según Nielsen Media Research, las tres primeras temporadas se ubicaron entre los 10 programas de televisión más vistos en Estados Unidos.

Jones apareció en las siete temporadas y regresó para la película para televisión de 1997 “The Dukes of Hazzard: Reunion!” y nuevamente en 2000 para “The Dukes of Hazzard: Hazzard in Hollywood”.

Sus amistades con los miembros del elenco resistieron el paso del tiempo, como se demostró el año pasado cuando Jones reflexionó sobre la muerte de Rick Hurst, quien interpretó al ayudante Cletus Hogg en la serie.

“No parece correcto que Rick Hurst haya fallecido”, escribió Jones en un mensaje publicado en la página de Facebook del museo Cooter’s Place, dedicado a la serie.

“He conocido a Rick durante más de 45 años y no hubo un solo minuto en todo ese tiempo en que no me hiciera sonreír o reír… simplemente tenía un corazón tan grande como Texas”, agregó.

Cuando se conoció la noticia de la muerte de Jones, su coprotagonista Tom Wopat, quien interpretó a Luke Duke en la serie, compartió en Instagram una imagen de sí mismo abrazado con Jones sobre el escenario.

“Los Dukes de Hazzard perdieron hoy otra parte integral de su elenco”, escribió Wopat en el pie de foto. “Ben Jones fue un gran amigo y un ferviente defensor de todo lo mejor que podemos ofrecer en la industria del entretenimiento. Se le extrañará profundamente”.

Después de que “The Dukes de Hazzard” llegara a su fin, Jones hizo una transición hacia la política.

Fue elegido para el Congreso de Estados Unidos en 1988 y ocupó el cargo como miembro demócrata de la Cámara de Representantes por el cuarto distrito de Georgia entre enero de 1989 y enero de 1993.

Durante su mandato, Jones se desempeñó como “látigo” (jefe de disciplina o coordinador de las votaciones) del Partido Demócrata, fue miembro del Comité de Asuntos de los Veteranos y miembro del Comité de Obras Públicas y Transporte.

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Julián Álvarez fue silbado y se fue sin saludar a la afición: ¿qué sigue en la novela del argentino?

No fue un domingo cualquiera para Julián Álvarez. En realidad, no lo ha sido ningún día desde aquella frase que pronunció durante la Copa del Mundo: “lo mejor para todos es una transferencia”, cuando se hablaba de un fuerte interés del FC Barcelona por contratarlo. El fichaje no se hizo —porque el Atlético de Madrid no quiso negociar— y aquellas siete palabras, pronunciadas a un océano de distancia de España, le ganaron la enemistad de toda la afición del Atlético de Madrid, el club que pagó por él más de US$ 87 millones hace dos temporadas.La afición le hizo pagar esas palabras este domingo, en la primera vez que el delantero argentino pisó el estadio Metropolitano, cuando ingresó en el segundo tiempo de un partido que el Colchonero empataba 1-1. Pero ni la urgencia del resultado ni la necesidad por los goles de Álvarez —acaso su mejor centroatacante— para revertirlo le hicieron olvidar a las gradas rojiblancas las palabras del número 9, que recibió una silbatina generalizada al momento de ingresar al campo (ya había sido reprobado por el estadio durante el calentamiento).Álvarez no tuvo un buen ingreso y, aunque su equipo acabó rescatando un empate con 10 jugadores cerca del final, el goleador argentino se llevó la imagen final, sin participar del tradicional saludo que hace el Atlético, dando la vuelta al campo para agradecer a la afición. El delantero se fue a los vestuarios en soledad. Un gesto que, como dice el dicho, vale más que mil palabras.“Me comentaba la gente del club, que el club decidió que él no se acerque a saludar con sus compañeros a la gente. La decisión no fue de Julián Alvarez, fue del club, que tomó la decisión de alejarlo y separarlo para que se vaya hacia el vestuario”, dijo su director técnico, Diego Simeone, tras el juego.Queda exactamente una semana del mercado de fichajes en Europa, por lo que la presencia de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid sigue estando en el aire para el resto de la temporada. El problema es que la reacción de la afición este domingo parece mostrar un punto de no retorno en la relación con el futbolista, que tampoco ha salido a expresar una disculpa o una explicación a sus dichos durante el Mundial.Un problema aún mayor es que, pese al deseo de ser transferido que tiene el jugador, el club no tiene ninguna intención de desprenderse de él y, conforme van pasando los días, el mercado se va achicando, porque al conocer las altas demandas de la directiva del Colchonero, los interesados salen a buscar alternativas, apurados por la fecha límite del 1 de septiembre.Por supuesto, el Atleti, a medida que pasan las horas, tiene cada vez menos deseos de abrirle la puerta de salida, porque se quedaría con muy poco tiempo para salir a buscarle un reemplazo al futbolista estrella que tiene la plantilla. Hallar un sustituto para el jugador que marcó 49 goles y dio 17 asistencias en 107 partidos con el club supondría muchos millones arriba de la mesa, posiblemente teniendo que pagar un valor más alto que de lo que dicta el mercado.Los destinos para Julián Álvarez son muy pocos. El Atleti ya dejó claro que no va a negociar con clubes españoles, porque no quiere reforzar a la competencia. Fuera de España, solo se conoció el interés del Arsenal y uno más pequeño del PSG. Ninguno prosperó, en parte por el deseo del jugador de vestirse de blaugrana.Los Gunners, campeones de la Premier League y subcampeones de la Champions League, podrían hacer el intento, a pesar de que en el ataque ya tienen muchas alternativas. Por eso se había barajado la idea de que los londinenses pusieran dinero y algún futbolista —como Viktor Gyökeres, por ejemplo— en la mesa de negociación, algo que le cerraría a la directiva española, ya que el jugador se iría a otra liga y tendría garantizado un nombre de reemplazo. Sin embargo, si la idea no prosperó es porque o no hubo acuerdo por el monto de dinero, o porque el futbolista no tiene grandes deseos de volver a una liga de la cual ya se fue —jugó en el Manchester City de 2022 a 2024—.La posibilidad de los parisinos se mencionó mucho al comienzo del mercado de fichajes, pero fue perdiendo fuerza con el correr de los días. Mucho más desde que los bicampeones de Europa se hicieron con los servicios de Ferran Torres, el héroe de la final del Mundial 2026, que ya empezó a pagar la confianza de Luis Enrique con goles, marcando un doblete en su presentación, también este domingo.Entonces, el futuro de Julián Álvarez parece estar entre tres destinos: quedarse en el Atlético, ya sea para revertir la situación o para esperar la ventana de transferencias de enero; reflotar la idea de volver a la Premier League, pero con la camiseta del Arsenal —un equipo que quizás tampoco seduce tanto por el estilo de juego que tienen los dirigidos por Arteta—; o que el FC Barcelona finalmente abra la chequera y ponga muchísimos millones arriba de la mesa, 500 millones de euros, para ser exactos, que es su cláusula de recisión. Una cifra jamás pagada por un futbolista, y por mucha diferencia.“Primero, juntos siempre somos más fuertes. Eso siempre nos caracterizó siendo el Atlético de Madrid distinto al resto. Julián es un jugador nuestro”, dijo Giuliano Simeone —autor del empate 2-2— a la prensa tras el partido.“Tenemos que estar todos juntos tirando para el mismo lado, porque, si no, nos vamos a dividir y eso no es bueno. Julián es jugador nuestro y vamos a apoyarlo siempre”, agregó el mediocampista.Su padre, el entrenador del equipo, también defendió a Julián Álvarez, pero con un poco más de cautela.“No estoy para dar consejos. Tengo que centrarme en mi trabajo, que es deportivamente hacer lo mejor para el Atlético de Madrid. Si el Atlético de Madrid quiere ganar algún título necesitamos estar juntos, tener delanteros importantes y para eso necesitamos trabajar en consecuencia todos de lo que necesitamos”, dijo en la rueda de prensa.“Creo que fui bastante claro. Necesitamos estar juntos. Cuando estuvimos juntos siempre hemos podido hacer cosas importantes”.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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