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Justice Department to send a record 1,000 monitors to midterm polling places

▶ Watch Video: CBS News political panel on trends being seen so far in midterm elections

Washington — The Justice Department is planning to deploy a record 1,000 federal monitors to polling places throughout the U.S. for the midterm elections, the head of the department’s Civil Rights Division said this week.

Harmeet Dhillon, the assistant attorney general for the Civil Rights Division, made the announcement in remarks to Bloomberg on Monday.

The Civil Rights Division has long sent out monitors to polling places throughout the country to ensure compliance with the federal Voting Rights Act. That law prohibits discrimination in voting and ensures voters are not intimidated or otherwise prevented from casting a ballot on the basis of race, gender, ethnicity, religion, disability or another protected class.

Historically, the Justice Department’s own civil rights attorneys have served as monitors, and usually it sends out dozens of staff to a variety of polling places. In the 2024 general election, for instance, the department monitored compliance with federal voting rights laws in 86 jurisdictions across 27 states.

The Civil Rights Division under the Trump administration, however, has been largely gutted. More than 70% of its career staff took early retirement or resigned amid concerns about changes to its mission under Dhillon’s leadership. Although she has since recruited more attorneys, it remains understaffed.

In order to reach 1,000 monitors for the upcoming election, a DOJ spokesperson told CBS News that the department will seek federal employees to volunteer for the effort. A department official added that the recruitment will target DOJ employees, including people in U.S. Attorney’s Offices throughout the country.

A full list of locations is expected to be made public once the primaries are concluded. On Tuesday, the Justice Department announced it was sending monitors to polling places for primary elections in Miami-Dade County, Florida, and Laramie County, Wyoming.

While it is longstanding practice for the DOJ to send monitors to polling places, some states are more suspicious this year, given the 31 lawsuits the Civil Rights Division has filed seeking states’ unredacted voter data. The division has said it wants to ensure each state’s rolls are clean, and that noncitizens are not registered. The states argue the suits are an effort to cast doubt on the integrity of the election process itself. The government has not prevailed in a single lawsuit so far, with judges blocking the requests for data in 23 cases to date.

The Department of Homeland Security, meanwhile, wants to use the voter information to carry out criminal and immigration enforcement.

President Trump, for his part, has repeatedly refused to acknowledge that he lost the 2020 election, and claimed without evidence that it was stolen. The FBI has since launched a number of criminal investigations related to the 2020 election results, including in Fulton County, Georgia, and in Arizona.

Recently, Arizona Secretary of State Adrian Fontes filed a public records request in the hopes of learning why DOJ was deploying monitors in three counties to monitor its primary election.

Las amenazas de Trump indignan a los omaníes y desconciertan a los observadores

Omán, socio histórico de Estados Unidos y mediador de probada eficacia ante Irán, volvió a ser amenazado por el presidente de EE.UU. Donald Trump por sus negociaciones con la República Islámica, lo que dejó confundidos a muchos en la región.La advertencia de Trump el lunes reiteró una amenaza que hizo en mayo de “hacer estallar” a Omán por sus negociaciones en curso con Irán, nuevamente relacionadas con el estrecho de Ormuz, pese a que el propio Trump aceptó en un documento firmado que Mascate “mantendría un diálogo” con Teherán para definir la futura administración y los servicios marítimos en el estrecho.Marc J. Sievers, exembajador de Washington en Omán, dijo estar “perplejo” sobre qué provocó las amenazas contra el país árabe del golfo.“Quizás Trump no pretendía que se lo tomara literalmente, sino que se trataba más bien de llamar la atención de Omán, algo que estoy seguro de que logró”, dijo Sievers a CNN. “Es difícil imaginar al almirante Cooper planificando bombardeos contra Omán”, agregó, en referencia al jefe del Comando Central de EE.UU., el almirante Brad Cooper.Mascate se ha presentado como un actor neutral durante la guerra y ha mantenido relaciones con Irán, incluso mientras este lanzaba grandes andanadas de misiles y drones contra países árabes vecinos y, en ocasiones, contra Omán. Durante toda la guerra, mantuvo el diálogo con Irán sobre los buques que transitan por el vital estrecho de Ormuz —que atraviesa territorio omaní— y actualmente negocia con Teherán la gestión de la vía marítima, pese a la preocupación mundial por las ambiciones de Irán de apoderarse de este punto estratégico.Durante la guerra, Omán permitió que los buques utilizaran sus rutas marítimas para evitar las vías navegables delimitadas de manera precaria por la Guardia Revolucionaria.El exmáximo diplomático estadounidense en Omán dijo que las amenazas anteriores de Trump “molestaron” al país, pero que Mascate “debería percibir un riesgo” en las reiteradas advertencias.“Esta es la segunda vez que el presidente Trump lanza una amenaza. … Evidentemente hay algo detrás de esto a lo que uno pensaría que los omaníes querrían prestar atención”, dijo Sievers.Se desconoce cuánto han avanzado Omán e Irán en sus conversaciones o si Washington ha participado en las negociaciones en curso, una ausencia que podría influir en el enojo de Trump hacia la nación del Golfo.“La frustración de (Trump) se deriva, en términos generales, del hecho de que Mascate aplica una política independiente hacia Irán que no siempre coincide con las preferencias de EE.UU. Sin embargo, irónicamente, esto es precisamente lo que permite a Mascate desempeñar el papel mediador del que Washington suele depender para facilitar el contacto con Teherán”, dijo a CNN Hasan Alhasan, investigador principal del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS).Qatar, otro país árabe del golfo que ha mediado con éxito acuerdos con Irán, había coordinado estrechamente sus negociaciones con EE.UU.“Si Omán se interpone, los bombardearemos”, dijo Trump en una entrevista con Trey Yingst, de Fox News.En Omán y en el resto de la región, los gobiernos guardaron silencio y no emitieron ninguna condena ni reproche por las amenazas de Trump. CNN solicitó comentarios al Ministerio de Relaciones Exteriores de Omán, pero no recibió respuesta.Sin embargo, comentaristas omaníes en las redes sociales criticaron las amenazas de Trump. Uno de ellos, Zakaria Al-Muharrmi, habló sobre la ayuda diplomática que Omán brindó a EE.UU. en el pasado.“Los líderes sensatos de Estados Unidos saben que Omán fue quien liberó a muchos ciudadanos estadounidenses detenidos en Teherán, que fue quien convenció a los hutíes de dejar de atacar buques de guerra estadounidenses y que es la clave para resolver la crisis del estrecho de Ormuz”, escribió Al-Muharrmi en X.El comentarista omaní agregó que el “lenguaje grosero” de Trump podría llevar a Omán a suspender sus esfuerzos por salvar a los republicanos del “aumento de las facturas de combustible” y de una “derrota anticipada en las elecciones de mitad de mandato”.Otro comentarista omaní, Abdullah Adawi, dijo que Trump optó por la “escalada y las amenazas” contra un aliado de EE.UU. porque este “se mantuvo firme en su postura y en su decisión independiente”.Abdulkhaleq Abdullah, politólogo del vecino Emiratos Árabes Unidos, afirmó que las amenazas de Trump son “completamente inaceptables” y deben ser condenadas por los países árabes del golfo “en los términos más enérgicos”.Un acuerdo destinado a conducir a conversaciones de paz entre EE.UU. e Irán expiró el lunes, dejando a ambas naciones estancadas por la gestión del estrecho de Ormuz, el futuro de los fondos iraníes congelados y el programa nuclear de Teherán.Ambos países se comprometieron en el Memorando de Entendimiento de junio a alcanzar un “acuerdo final en un máximo de 60 días”, pero el alto el fuego pronto se vio empañado por incumplimientos.Irán rechazó la forma en que los barcos optaban por transitar el estrecho y comenzó a atacar embarcaciones, y EE.UU. lanzó intensos ataques contra objetivos iraníes en respuesta. La República Islámica también lanzó misiles y drones contra países vecinos que albergan bases estadounidenses.Omán e Irán están ahora inmersos en negociaciones para resolver cómo cruzan los barcos el estrecho de Ormuz, según funcionarios iraníes. Si la cuestión del tránsito por este punto de estrangulamiento marítimo se resuelve con el acuerdo de Washington y sus aliados en toda la región, podría eliminar un importante obstáculo para desbloquear nuevas negociaciones sobre el programa nuclear de Irán y las sanciones.“La ira de Trump contra Omán está mal encaminada y es miope”, afirmó Alhasan, analista del IISS. “Está mal encaminada porque sucesivas administraciones estadounidenses, incluida la actual, han solicitado la mediación omaní para facilitar las conversaciones con Teherán. … Es miope porque Omán probablemente será clave para cualquier futuro acuerdo de paz entre EE.UU. e Irán y para el régimen de tránsito en el estrecho que surja de él”, afirmó.“EE.UU., cuya credibilidad estratégica en la región ya está por los suelos, no puede permitirse perder a un socio tan importante como Omán para el futuro de uno de los puntos marítimos más importantes y disputados del mundo”.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. 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