Skip to main content

How the Secret Service is cracking down on card-skimming scams

▶ Watch Video: See how the Secret Service is cracking down on card-skimming scams

Many Americans may have encountered a predatory scam — and may not even know it. 

The U.S. Secret Service says the use of skimming devices, which capture account details and personal identification numbers from bank and government benefits cards, is on the rise. The devices can be set up in seconds on debit and credit card readers. 

CBS News joined the Secret Service, which investigates financial crimes as well as protecting the president, for a ride-along while agents searched for skimmers at hundreds of retailers across Los Angeles. 

Once the device is in place on a card terminal or ATM, it collects data every time a card is swiped. Often, a wireless transmitter hidden inside the skimmer sends the data to the scammer. Secret Service analyst Vince Porter told CBS News that officials believe a single skimmer can net up to $1 million in stolen funds.

The devices are tough to recognize and harder to remove — in some cases, law enforcement has to pry the skimmer off, leaving residue behind. There’s no way to know how long a device has been in use, Porter said. 

In 2025 alone, the Secret Service removed more than 400 illegal skimming devices, which the agency said accounts for just a fraction of the devices out there. A CBS News investigation has found 32 active federal probes spanning 15 states.

The agency and law enforcement partners have noticed an increase in skimming activity in the past two years. As the crime becomes more common, the losses increase. Skimming costs financial institutions and consumers more than $1 billion each year, according to Secret Service estimates. 

Michael Peck, Assistant Special Agent in Charge of the Secret Service’s Criminal Investigative Division, said that groups of organized criminals from outside the country are responsible for the scam. 

The groups enter the U.S. from Eastern Europe, Asia and Central and South America, Peck said, with many crossing the U.S.-Mexico border to enter the country. One subject was apprehended after traveling down from Canada on a Jet Ski, Peck told CBS News. 

“A one-stop crime” 

Criminals often target stores that take EBT cards, which hold government benefit money. A single government assistance card can receive thousands of taxpayer dollars from federal and state programs, including food stamps and Section 8 housing payments, each month. 

Many government assistance cards have to be swiped, leaving them without the added security of tap-and-pay or a chip. When stores advertise acceptance of these funds, they can become a target, Porter said. 

“It’s a one-stop crime,” he said. 

Victims often have little recourse. Once the benefits are stolen, they can be nearly impossible to recover because of the number of agencies involved in distributing the funds. 

Mary Bowen, a mother of six who relies on assistance, said she can’t pay her rent or buy groceries because her benefits were stolen last week. 

“It just disappeared. I don’t even have cash in here,” Bowen said. “Literally, I’ve been getting food from my friends because they took everything. They took it all from me.” 

As part of this operation, law enforcement visited 328 businesses and inspected 1,749 devices in California. They seized 16 skimmers, preventing an estimated $16.6 million in fraud loss, according to the Secret Service. Similar operations have been carried out in dozens of U.S. cities. 

Scams are most likely to be found in major cities like Los Angeles. But even in small towns, skimmers can pose a threat. 

To stay safe, avoid swiping as much as possible, Peck said. Government benefit cards usually need to be swiped, putting them at a disadvantage. But for those who have the option, using tap-and-pay is “the best way to protect yourself as a consumer,” Peck said. 

Sigue la saga por el control de los puertos del canal de Panamá: CK Hutchison reclama más de US$ 1.500 millones

La disputa por el control de los puertos ubicados en los extremos del canal de Panamá abrió este jueves un nuevo capítulo. CK Hutchison Holdings, el conglomerado de Hong Kong que durante casi tres décadas operó las terminales de Balboa y Cristóbal, anunció que inició un arbitraje internacional contra Panamá y reclama más de US$ 1.500 millones en daños.La compañía acusa al Gobierno de Panamá de violar un acuerdo que protegía sus inversiones mediante “actos soberanos que apuntaron a una concesión portuaria de décadas y destruyeron las inversiones de CK Hutchison” en el país.CK Hutchison dijo que había notificado a Panamá de la disputa en febrero y que, después de intentar resolverla sin éxito, decidió iniciar formalmente el arbitraje. Según la empresa, durante el último año el gobierno panameño llevó adelante una “campaña de ataque estatal” contra sus activos, que incluyó nuevas investigaciones y un cambio en la posición legal que durante décadas había protegido la concesión.“Panamá repentinamente lanzó una campaña de ataque estatal contra las inversiones de CK Hutchison”, afirmó la compañía en su comunicado.El conflicto escaló en febrero, cuando el Gobierno de Panmá tomó la administración de los puertos de Balboa y Cristóbal, en ambos extremos del canal de Panamá, después de que la Corte Suprema de Justicia declarara inconstitucional un contrato de concesión de Panama Ports Company, subsidiaria de CK Hutchison.La empresa sostiene que la toma, ocurrida el 23 de febrero, incluyó “propiedades, equipos, tecnología, empleados y documentos y materiales propietarios y protegidos”. CK Hutchison calificó la medida como una acción que “destruyó” sus inversiones y dijo que Panamá no ha ofrecido compensación.CNN contactó al Gobierno de Panamá para conocer su posición sobre el nuevo arbitraje y el comunicado de CK Hutchison. Desde el gobierno respondieron que por ahora no han recibido el informe y que, hasta entonces, no emitirán una respuesta.Panama Ports Company operaba Balboa, en el Pacífico, y Cristóbal, en el Atlántico, desde 1997. En 2021, Panamá había renovado la concesión por otros 25 años.La disputa se intensificó a partir de 2025 y terminó ante la Corte Suprema panameña, que declaró inconstitucional el contrato.CK Hutchison sostiene que sus derechos como inversionista están protegidos por un tratado internacional y que estos son diferentes de los derechos contractuales de Panama Ports Company. Por ello, la compañía mantiene dos procesos de arbitraje separados: uno relacionado con sus derechos bajo el tratado y otro vinculado al contrato de concesión.“Los derechos de CK Hutchison bajo el tratado son distintos de los derechos contractuales de PPC”, señaló la compañía.La disputa por los puertos de Balboa y Cristóbal ocurre en medio de la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China.El canal de Panamá pertenece a Panamá y es administrado por el país, pero la presencia de una compañía de Hong Kong operando dos terminales estratégicas en una de las principales rutas del comercio marítimo mundial convirtió la concesión en un punto de tensión.Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Washington ha cuestionado la influencia china alrededor del Canal. El propio Trump aseguró que estaba bajo “la influencia maligna de China” y amenazó con tomar el control de la vía interoceánica.A finales de abril en una declaración conjunta, EE.UU., Bolivia, Costa Rica, Guyana, Paraguay y Trinidad y Tobago dijero que están en “una vigilancia constante ante la presión económica por parte de China y las acciones recientes que han afectado a embarcaciones con bandera panameña”.Panamá investiga un aumento “inusual” de buques con bandera panameña detenidos en puertos chinos desde marzo. El presidente José Raúl Mulino dijo que su gobierno había expresado su preocupación a Beijing, aunque insistió en que no quiere que la disputa escale.En su declaración, el grupo de países calificó estas acciones como un “intento flagrante de politizar el comercio marítimo e infringir la soberanía de las naciones de nuestro hemisferio”.China rechazó esas acusaciones. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, respondió que esas declaraciones eran “completamente infundadas” y que “distorsionan la realidad”.La tensión también se ha reflejado en el tráfico marítimo. A finales de abril había 116 buques en las zonas de fondeo del Canal, frente a los 90 que habitualmente hay, según dijo a CNN Boris Moreno, vicepresidente de Operaciones de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). Moreno descartó entonces que hubiera un colapso y atribuyó el aumento principalmente a una mayor demanda relacionada con la crisis en el Golfo Pérsico.Además, las subastas para conseguir espacios de tránsito sin reserva llegaron en algunos días a US$4 millones, más de diez veces el promedio habitual.Mientras tanto, CK Hutchison amplía su ofensiva legal. En abril, su subsidiaria también inició un arbitraje contra Maersk, después de que el grupo danés asumiera algunas operaciones portuarias en Panamá. Maersk ha dicho que no considera que sea responsable de las reclamaciones.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
Read Next Story