Skip to main content

CNN verifica: todos y cada uno de los aspectos de la historia de Trump sobre Corea del Sur son falsos

El presidente de EE.UU. Donald Trump contó este lunes una historia sobre Corea del Sur. Todas y cada una de sus partes son falsas.

Trump ya ha contado versiones de su historia ficticia anteriormente; CNN desmintió una de ellas en 2025. El presidente contó la versión del lunes un día después de anunciar que Estados Unidos reduciría los ejercicios militares con Corea del Sur, citando su “muy buena relación” con el líder de Corea del Norte Kim Jong Un y mencionando también que Corea del Sur se negó a participar en la guerra de Estados Unidos contra Irán.

La versión más reciente del relato de Trump, que puede verse completa aquí, fue la siguiente:

Corea del Sur “esencialmente” no pagaba el costo de la presencia militar estadounidense en el país antes de que Trump asumiera la presidencia por primera vez. Trump consiguió entonces que Corea del Sur aceptara a regañadientes pagar “US$ 3.000 millones” en un año, con nuevos aumentos al año siguiente y al posterior. Pero luego las elecciones de 2020 fueron “amañadas” en su contra. Cuando Joe Biden asumió la presidencia, Corea del Sur convenció a Biden de que Trump era “probablemente una mala persona” y de que no debería tener que pagar ese dinero, por lo que Biden “revocó inmediatamente” la “orden” de Trump.

Veamos por qué todo esto es falso. Los hechos demuestran que los comentarios de Trump incluyen al menos cinco afirmaciones inexactas distintas, además de su habitual exageración sobre el tamaño de la presencia militar estadounidense en Corea del Sur, que cifró en “39.000” efectivos, aunque el Pentágono afirmó que en realidad era de 26.589 a finales de marzo.

Esto es lo que Trump afirmó el lunes: “Para que entiendan lo de Corea del Sur, miren: Corea del Sur ha estado protegida por nosotros durante muchos, muchos años, y durante mi primer mandato aceptó pagar cerca de US$ 3.000 millones al año por protección, porque no… ya saben, esencialmente no estaba pagando”. En 2025, afirmó explícitamente que los pagos de Corea del Sur para compartir los costos no existían antes de que él asumiera la presidencia.

La realidad: durante décadas antes de que Trump asumiera el cargo, Corea del Sur gastó sumas considerables para compartir el costo de la presencia militar estadounidense en el país; sus “Acuerdos de Medidas Especiales” para compartir los costos con Estados Unidos comenzaron en 1991. En virtud del último acuerdo de cinco años firmado antes de que Trump asumiera la presidencia en 2017, negociado por la administración de Barack Obama, Corea del Sur aceptó gastar más de US$ 800 millones al año entre 2014 y 2018. Trump tiene derecho a argumentar que eso era insuficiente, pero Corea del Sur estaba muy lejos de no pagar nada.

Esto es lo que Trump afirmó el lunes: “Pero acordamos por un período breve que serían US$ 3.000 millones…”. Más adelante en sus declaraciones, se refirió al supuesto acuerdo como “US$ 3.000 millones al año” aportados por Corea del Sur.

La realidad: en virtud de un Acuerdo de Medidas Especiales de un año negociado por la administración de Trump en 2019, Corea del Sur aceptó un aumento del 8,2 % en su gasto, pero el nuevo total seguía siendo inferior a US$ 1.000 millones, no U$S 3.000 millones.

Esto es lo que Trump afirmó el lunes: “Pero acordamos por un período breve que serían US$ 3.000 millones, y que al año siguiente subiría y al siguiente volvería a subir, para que empezaran a pagar por su protección”.

La realidad: Trump no consiguió tres años de aumentos del gasto. Sí logró el aumento de un año para 2019, pero las negociaciones sobre un acuerdo posterior a 2019 se estancaron debido a las exigencias de Trump de un enorme incremento en la contribución de Corea del Sur, y las conversaciones seguían sin resolverse cuando Biden asumió el cargo en enero de 2021.

Corea del Sur sí alcanzó un acuerdo más limitado con la administración de Trump a mediados de 2020 para gastar US$ 200 millones ese año en pagar a los empleados surcoreanos de las fuerzas estadounidenses, quienes habían sido suspendidos temporalmente porque el acuerdo de un año de Trump había vencido a finales de 2019. Sin embargo, está claro que eso no equivalía a dos años de aumentos del gasto por encima de los supuestos “US$ 3.000 millones”.

Esto es lo que Trump afirmó el lunes: “Cuando las elecciones fueron amañadas y terminé observando durante cuatro años y luego regresé…”

La realidad: Trump estaba mintiendo. Perdió limpiamente las elecciones de 2020 frente a Biden.

Esto es lo que Trump afirmó el lunes: “Y Corea del Sur, me llevo muy bien con ellos. Pero estaban pagando US$ 3.000 millones al año y luego convencieron a Biden de que yo probablemente era una mala persona y que no debían hacerlo. Y él revocó inmediatamente esa orden”.

La realidad: Biden no revocó ningún acuerdo de reparto de costos de Trump con Corea del Sur. El único Acuerdo de Medidas Especiales firmado por la administración de Trump, el acuerdo de 2019 con una vigencia de un año, ya había expirado cuando Biden asumió el cargo en 2021, y la administración de Biden procedió a firmar dos nuevos acuerdos, uno en 2021 y otro en 2024, que incluían aumentos del gasto de Corea del Sur.

El acuerdo de 2021 —que cubría retroactivamente el año 2020, durante la era Trump— incluía un aumento del gasto surcoreano del 13,9 % en 2021, elevando la cifra a alrededor de US$ 1.000 millones, seguido de aumentos adicionales entre 2022 y 2025 vinculados a los incrementos del presupuesto de defensa de Corea del Sur. El acuerdo de 2024 incluía un aumento del 8,3 % en 2026 y luego incrementos adicionales de 2027 a 2030 vinculados a la inflación surcoreana.

Estos aumentos eran menores que los que Trump exigía cuando dejó el cargo a principios de 2021. Pero, una vez más, Corea del Sur no había aceptado realmente esas exigencias de Trump.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

El mejor equipo de la MLB en la actualidad no son los Dodgers, pero eso podría cambiar pronto

El sábado 1 de agosto, los Dodgers de Los Ángeles rompieron la ventana de fichajes de las Grandes Ligas y adquirieron a Tarik Skubal, el dos veces ganador del premio Cy Young y lanzador estrella de los Detroit Tigers. Parecía el golpe final a la temporada de la MLB, aún con ocho semanas de temporada regular todavía en el calendario. Sin embargo, por más increíble que pueda parecer, los bicampeones, aún con Skubal, no son el mejor equipo de la temporada. Al menos desde los números…Ese “honor” le corresponde por ahora a los ya no tan sorpresivos Brewers de Milwaukee. Decimos sorpresivos porque no tienen una plantilla cargada de figuras rimbombantes —como sí la tienen los Dodgers, con Ohtani, Yamamoto, Skubal, Snell, etc—, sino que son más bien un equipo joven y muy equilibrado, cualidades que ya habían demostrado el año pasado, cuando sorprendieron de verdad al erigirse como el mejor equipo de la temporada regular, antes de sucumbir justamente ante los campeones en la serie por el campeonato de la Nacional.Si alguien tenía dudas de la superioridad de los Brewers en esta parte de la temporada, solo tiene que retroceder unos días. Los de Milwaukee y los de Los Ángeles se enfrentaron en una serie a cuatro partidos en el Dodger Stadium, y los Cerveceros se fueron a casa con tres triunfos y una derrota en la valija.Ambos equipos llegaban con solo una victoria de diferencia, pero ahora ya hay tres juegos de distancia, aunque con seis semanas de partidos por delante está lejísimos de ser definitiva en la carrera por ser el primer preclasificado a la postemporada. De hecho, los Brewers ni siquiera tienen garantizado ganar su división, porque los Chicago Cubs se mantienen en la pelea y aún quedan siete enfrentamientos directos.Los Brewers son un equipo, en el mejor sentido de la palabra. Así funcionan. Apenas tienen tres jugadores entre los 100 peloteros con más home run en lo que va del año: Jake Bauers (21), Jackson Chourio (17) y Brice Turang (16). Y eso es lógico, si tenemos en cuenta que los de Milwaukee son el equipo que menos jonrones tiene en toda la MLB hasta ahora. Aún así, nadie tiene más victorias que ellos.La explicación a esta dicotomía está en el picheo. Ahí la tabla de estadísticas se invierte totalmente. Solo los Phillies de Filadelfia (1.237) tienen más ponches que los Brewers (1.211), y gran parte de ese dato lo explica por sí solo el cervecero Jacob Misiorowski, el pitcher con más ponches (210) de las Grandes Ligas en 2026. Según el criterio de estadísticas de la MLB, el de Blue Springs es el único lanzador con un ERA (la estadística que mide la efectividad de los pitchers, donde cuanto menor es el número, mejor es el lanzador) menor a 2.00. Tiene 1.75, y el segundo mejor de toda la liga en este apartado es Chris Sale, de los Braves de Atlanta, quien tiene 2.10, pero 50 strikeouts menos.Misiorowski está recién en su segunda temporada, y ya tiene números extraordinarios, pero en postemporada apenas si tiene tres juegos de experiencia, y los Brewers en sí mismos no son un gran sinónimo de playoffs: apenas han ganado 11 juegos en los últimas 10 años en postemporada, más de la mitad de ellos (6) en un mismo año, 2018, cuando vencieron 3-0 a los Colorado Rockies antes de perder 3-4 con los Dodgers, el mismo rival que los barrió en 2025.Más arriba resumimos dos de las muchas virtudes que vienen mostrando los Brewers este 2026: juventud y equilibrio en la plantilla, lo que lleva a que la rotación lógica que tiene este deporte no afecte en demasía las probabilidades de triunfo, pero ninguna de esas dos cualidades son las que le harán ganar los partidos que más importen, los de los playoffs.En los mano a mano suelen pesar otros factores, como la experiencia y la explosión, dos características que, por citar el ejemplo más reconocible, los Dodgers derrochan. Por eso los angelinos aplastaron a los de Milwaukee el año pasado cuando no había mañana. La victoria de Ohtani y compañía sobre los Brewers fue la única barrida de todos los playoffs. ¡Y en un partido por el campeonato!Por eso, los Brewers bien podrían acabar la temporada regular dentro de seis semanas en el primer lugar de los clasificados, incluso con el mejor récord de victorias y derrotas de toda la MLB, pero no serán los máximos candidatos a la Serie Mundial.Ese privilegio les seguirá correspondiendo a los Dodgers.Repasando la plantilla, no hay ninguna razón para no creer que Ohtani y compañía podrían llevarse el tercer título seguido. Tienen mejor equipo que el año pasado, porque con la llegada de Skubal reforzaron la zona de picheo, donde más flacos se habían visto el año pasado, cuando necesitaron de un Yamamoto en modo Dios para vencer a los Blue Jays de Toronto en la gran final.Es cierto que Ohtani no está siendo tan efectivo con el bate como el año pasado, pero sí está haciendo desastres como pitcher, una tarea que los angelinos necesitaban en medio de muchas lesiones y una deficiencia de personal que tenía el sector hasta la llegada de Skubal. Ya con el exlanzador de Detroit como compañero, quizás el japonés pueda volver a centrarse en lo que mejor saber hacer, batear.Los de Los Ángeles también están recuperando de a poco a todas sus figuras lesionadas, algo que sin dudas influyó en las derrotas recientes frente a los Brewers. Si mantiene sanos a sus estrellas, poco podrán hacer los demás. La etapa de playoffs está llegando de a poco, y allí nadie parece ser mejor que Ohtani y sus Dodgers.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
Read Next Story