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Cambridge’s youngest-ever Black professor didn’t speak until he was 11

▶ Watch Video: University of Cambridge’s youngest Black professor talks about role and educational struggles

London — Jason Arday’s school teachers were clear with him as he grew up. Life was going to be tough.

Arday was diagnosed with autism and a condition called global development delay at the age of just three. It meant he was unable to speak until he was 11, and he couldn’t read or write until he was 18.

“Not many teachers at school had any belief in me,” he told CBS News on Thursday. “Educational psychologists and behavioral therapists were… very robust in their assessment that I would struggle in later life and I would need assisted living.

Now 37, Arday has just been appointed as the University of Cambridge’s youngest ever Black professor.

Arday, who will start his work as a professor of sociology of education at the world-renowned university Monday, said the key to his extraordinary rise was perspective.

“I never saw any of it as a deficit, mainly because my mother never spoke to me of me being disadvantaged in any way,” he told CBS News.

Even his “paralysis of speech,” he said, “was a blessing… It allowed me to observe human interaction.”

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University of Cambridge’s youngest-ever Black professor, Jason Arday, is seen in a graduation photo.

Jason Arday

When, he did learn to read and write as a young man, he said those “observations… came to life.”

Arday’s mother helped him “engage with the world in different ways, through music, particularly song lyrics… and the use of sound to make sense of things.” 

Modern Celtic musician Enya was a childhood favorite, he added.

Arday said his mother had always told him that I was blessed, I was very fortunate and I would go on and do great things. Now, I don’t think any of us could have guessed we might get to this point. But if I managed to achieve anything in my life, it’s really because of the amazing people I had around me.”

“Not as celebratory as people think”

Arday was born and raised in south London. He went to college to earn a degree in education and physical education, and then went on to earn two master’s degrees before qualifying as a teacher. He then earned his PhD at Liverpool John Moores University. 

He paid for his studies by working at national grocery and drug store chains. 

Arday said his personal journey has shaped his teaching style, which he described as being built on love, solidarity and understanding. 

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University of Cambridge Prof. Jason Arday speaks with CBS News from his home in London. 

“There’s a whole vocabulary of ways to engage people pedagogically, and there are so many different ways in which people learn… What is really important,” he said, “is instilling belief in people.”

Arday will join five other Black professors at Cambridge, but only 160 of the U.K.’s nearly 23,000 professors are Black in total – just 1%, according to the latest figures from the Higher Education Statistics Agency.

Cambridge’s new professor is determined to see that statistic change. His work at the university will focus on the lack of Black and minority ethnic people in higher education and academia.

“Upon sitting or standing on a vista, one of the things that you want to be able to see is… people that look like yourself,” said Arday, “and when you don’t have that, it’s actually not as celebratory as people would think.”

That has pushed him to “return to my original mission, which is really to engage in the redistribution and diversification of global academia – and in particular U.K. higher education.”

Julián Álvarez fue silbado y se fue sin saludar a la afición: ¿qué sigue en la novela del argentino?

No fue un domingo cualquiera para Julián Álvarez. En realidad, no lo ha sido ningún día desde aquella frase que pronunció durante la Copa del Mundo: “lo mejor para todos es una transferencia”, cuando se hablaba de un fuerte interés del FC Barcelona por contratarlo. El fichaje no se hizo —porque el Atlético de Madrid no quiso negociar— y aquellas siete palabras, pronunciadas a un océano de distancia de España, le ganaron la enemistad de toda la afición del Atlético de Madrid, el club que pagó por él más de US$ 87 millones hace dos temporadas.La afición le hizo pagar esas palabras este domingo, en la primera vez que el delantero argentino pisó el estadio Metropolitano, cuando ingresó en el segundo tiempo de un partido que el Colchonero empataba 1-1. Pero ni la urgencia del resultado ni la necesidad por los goles de Álvarez —acaso su mejor centroatacante— para revertirlo le hicieron olvidar a las gradas rojiblancas las palabras del número 9, que recibió una silbatina generalizada al momento de ingresar al campo (ya había sido reprobado por el estadio durante el calentamiento).Álvarez no tuvo un buen ingreso y, aunque su equipo acabó rescatando un empate con 10 jugadores cerca del final, el goleador argentino se llevó la imagen final, sin participar del tradicional saludo que hace el Atlético, dando la vuelta al campo para agradecer a la afición. El delantero se fue a los vestuarios en soledad. Un gesto que, como dice el dicho, vale más que mil palabras.“Me comentaba la gente del club, que el club decidió que él no se acerque a saludar con sus compañeros a la gente. La decisión no fue de Julián Alvarez, fue del club, que tomó la decisión de alejarlo y separarlo para que se vaya hacia el vestuario”, dijo su director técnico, Diego Simeone, tras el juego.Queda exactamente una semana del mercado de fichajes en Europa, por lo que la presencia de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid sigue estando en el aire para el resto de la temporada. El problema es que la reacción de la afición este domingo parece mostrar un punto de no retorno en la relación con el futbolista, que tampoco ha salido a expresar una disculpa o una explicación a sus dichos durante el Mundial.Un problema aún mayor es que, pese al deseo de ser transferido que tiene el jugador, el club no tiene ninguna intención de desprenderse de él y, conforme van pasando los días, el mercado se va achicando, porque al conocer las altas demandas de la directiva del Colchonero, los interesados salen a buscar alternativas, apurados por la fecha límite del 1 de septiembre.Por supuesto, el Atleti, a medida que pasan las horas, tiene cada vez menos deseos de abrirle la puerta de salida, porque se quedaría con muy poco tiempo para salir a buscarle un reemplazo al futbolista estrella que tiene la plantilla. Hallar un sustituto para el jugador que marcó 49 goles y dio 17 asistencias en 107 partidos con el club supondría muchos millones arriba de la mesa, posiblemente teniendo que pagar un valor más alto que de lo que dicta el mercado.Los destinos para Julián Álvarez son muy pocos. El Atleti ya dejó claro que no va a negociar con clubes españoles, porque no quiere reforzar a la competencia. Fuera de España, solo se conoció el interés del Arsenal y uno más pequeño del PSG. Ninguno prosperó, en parte por el deseo del jugador de vestirse de blaugrana.Los Gunners, campeones de la Premier League y subcampeones de la Champions League, podrían hacer el intento, a pesar de que en el ataque ya tienen muchas alternativas. Por eso se había barajado la idea de que los londinenses pusieran dinero y algún futbolista —como Viktor Gyökeres, por ejemplo— en la mesa de negociación, algo que le cerraría a la directiva española, ya que el jugador se iría a otra liga y tendría garantizado un nombre de reemplazo. Sin embargo, si la idea no prosperó es porque o no hubo acuerdo por el monto de dinero, o porque el futbolista no tiene grandes deseos de volver a una liga de la cual ya se fue —jugó en el Manchester City de 2022 a 2024—.La posibilidad de los parisinos se mencionó mucho al comienzo del mercado de fichajes, pero fue perdiendo fuerza con el correr de los días. Mucho más desde que los bicampeones de Europa se hicieron con los servicios de Ferran Torres, el héroe de la final del Mundial 2026, que ya empezó a pagar la confianza de Luis Enrique con goles, marcando un doblete en su presentación, también este domingo.Entonces, el futuro de Julián Álvarez parece estar entre tres destinos: quedarse en el Atlético, ya sea para revertir la situación o para esperar la ventana de transferencias de enero; reflotar la idea de volver a la Premier League, pero con la camiseta del Arsenal —un equipo que quizás tampoco seduce tanto por el estilo de juego que tienen los dirigidos por Arteta—; o que el FC Barcelona finalmente abra la chequera y ponga muchísimos millones arriba de la mesa, 500 millones de euros, para ser exactos, que es su cláusula de recisión. Una cifra jamás pagada por un futbolista, y por mucha diferencia.“Primero, juntos siempre somos más fuertes. Eso siempre nos caracterizó siendo el Atlético de Madrid distinto al resto. Julián es un jugador nuestro”, dijo Giuliano Simeone —autor del empate 2-2— a la prensa tras el partido.“Tenemos que estar todos juntos tirando para el mismo lado, porque, si no, nos vamos a dividir y eso no es bueno. Julián es jugador nuestro y vamos a apoyarlo siempre”, agregó el mediocampista.Su padre, el entrenador del equipo, también defendió a Julián Álvarez, pero con un poco más de cautela.“No estoy para dar consejos. Tengo que centrarme en mi trabajo, que es deportivamente hacer lo mejor para el Atlético de Madrid. Si el Atlético de Madrid quiere ganar algún título necesitamos estar juntos, tener delanteros importantes y para eso necesitamos trabajar en consecuencia todos de lo que necesitamos”, dijo en la rueda de prensa.“Creo que fui bastante claro. Necesitamos estar juntos. Cuando estuvimos juntos siempre hemos podido hacer cosas importantes”.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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