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US-UK ‘special relationship’ can survive spats with Trump, ex-British PM says

UK Prime Minister Keir Starmer and U.S. President Donald Trump shake hands at a joint press conference in the East Room at the White House on February 27, 2025 in Washington, DC (Photo by Carl Court – Pool/Getty Images)

(LONDON) — As Britain prepares for yet another prime ministerial change, a former holder of the office — Theresa May, who led the country from 2016 to 2019 — urged the country’s next leader to focus on shared U.S.-U.K. interests, rather than falling prey to potential personal or political clashes with President Donald Trump.

The U.K. Parliament is expected to anoint the Labour Party’s Andy Burnham as prime minister later this month. Burnham will become the seventh leader to take the reins of the country in 10 years, a reflection of the political and economic turbulence that has beset the country since the Brexit vote in 2016.

Burnham will replace current Prime Minister Keir Starmer, who last month said he would vacate his post following a collapse in support among Labour members of parliament, exacerbated by disastrous local election results in May. Starmer delivered Labour a historic majority in parliament in the 2024 general election, but saw his authority and approval rapidly deteriorate.

Like his predecessors, Burnham will need to juggle domestic discord while navigating a raft of foreign policy demands — among them the cultivation of the so-called “special relationship” between the U.K. and the U.S., which during President Donald Trump’s two terms in the White House has been subject to strategic, ideological and economic headwinds.

Trump has already described Burnham — who until recently was serving as the mayor of Greater Manchester — as “extremely liberal.” During Starmer’s time in office, the president has been scathing toward the prime minister’s policies in areas including energy, immigration, crime and foreign policy.
May, whose time in office overlapped with Trump’s first term, told ABC News last week that institutional transatlantic relationships and shared interests can help Starmer’s successors ease possible interpersonal tensions.

“Keir Starmer, actually, on the foreign policy field, by and large, played a good hand,” May told ABC News on the sidelines of the Chatham House think tank’s conference in London. The outgoing prime minister has been broadly praised for his deft handling of the transatlantic relationship, which included hosting a state visit for Trump to the U.K. in 2025.

Of the special relationship, May said, “We talk about it perhaps slightly more than the U.S. does. But that relationship is built on a whole set of different levels of relationships. So, it’s not just about the prime minister and the president. It’s also about our security relationships, our defense relationships … It’s not just about the two people at the top.”

The same is true of the U.K.’s own political issues, May said, as the nation prepares for the coronation of its next prime minister. “It’s not about individuals. Politics today generally across the globe has become more about individuals and personalities and I think that’s problematic,” she said.

“What matters to people is not the personality at the top. What matters to the people is what they’re doing, what their policies are,” May said.

The recent joint U.S.-Israeli war with Iran has again prompted Trump to strike out at America’s European allies, who refused to join the campaign in support of Washington though expressed willingness to aid security and minesweeping missions in the Strait of Hormuz once the conflict is over.

The U.K. was among the American allies who refusal to assist the U.S. against Iran “greatly disappointed me,” Trump said in March. Starmer’s response in particular, the president said, was “very disappointing.”

Asked whether the Iran war would prove to be a long-lasting blot on U.K.-U.S. relations, May said she was hesitant to comment as the conflict “is not finished.”

Still, she — like many other current and former European leaders — noted that European nations have previously shown their “commitment to the United States,” not least in rallying to the U.S. side after the 9/11 attacks; the only time in NATO history that an ally invoked the Article 5 collective defense clause.

When asked about Trump’s repeated suggestions that the U.S. should be less involved in European security, May replied, “There have been other times when there’s been more of that sense of isolationism,” specifically noting the later American entry into the Second World War in support of the U.K. and its allies.

“But I think, again, the interests that we have together are what combines us,” May said.

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Julián Álvarez fue silbado y se fue sin saludar a la afición: ¿qué sigue en la novela del argentino?

No fue un domingo cualquiera para Julián Álvarez. En realidad, no lo ha sido ningún día desde aquella frase que pronunció durante la Copa del Mundo: “lo mejor para todos es una transferencia”, cuando se hablaba de un fuerte interés del FC Barcelona por contratarlo. El fichaje no se hizo —porque el Atlético de Madrid no quiso negociar— y aquellas siete palabras, pronunciadas a un océano de distancia de España, le ganaron la enemistad de toda la afición del Atlético de Madrid, el club que pagó por él más de US$ 87 millones hace dos temporadas.La afición le hizo pagar esas palabras este domingo, en la primera vez que el delantero argentino pisó el estadio Metropolitano, cuando ingresó en el segundo tiempo de un partido que el Colchonero empataba 1-1. Pero ni la urgencia del resultado ni la necesidad por los goles de Álvarez —acaso su mejor centroatacante— para revertirlo le hicieron olvidar a las gradas rojiblancas las palabras del número 9, que recibió una silbatina generalizada al momento de ingresar al campo (ya había sido reprobado por el estadio durante el calentamiento).Álvarez no tuvo un buen ingreso y, aunque su equipo acabó rescatando un empate con 10 jugadores cerca del final, el goleador argentino se llevó la imagen final, sin participar del tradicional saludo que hace el Atlético, dando la vuelta al campo para agradecer a la afición. El delantero se fue a los vestuarios en soledad. Un gesto que, como dice el dicho, vale más que mil palabras.“Me comentaba la gente del club, que el club decidió que él no se acerque a saludar con sus compañeros a la gente. La decisión no fue de Julián Alvarez, fue del club, que tomó la decisión de alejarlo y separarlo para que se vaya hacia el vestuario”, dijo su director técnico, Diego Simeone, tras el juego.Queda exactamente una semana del mercado de fichajes en Europa, por lo que la presencia de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid sigue estando en el aire para el resto de la temporada. El problema es que la reacción de la afición este domingo parece mostrar un punto de no retorno en la relación con el futbolista, que tampoco ha salido a expresar una disculpa o una explicación a sus dichos durante el Mundial.Un problema aún mayor es que, pese al deseo de ser transferido que tiene el jugador, el club no tiene ninguna intención de desprenderse de él y, conforme van pasando los días, el mercado se va achicando, porque al conocer las altas demandas de la directiva del Colchonero, los interesados salen a buscar alternativas, apurados por la fecha límite del 1 de septiembre.Por supuesto, el Atleti, a medida que pasan las horas, tiene cada vez menos deseos de abrirle la puerta de salida, porque se quedaría con muy poco tiempo para salir a buscarle un reemplazo al futbolista estrella que tiene la plantilla. Hallar un sustituto para el jugador que marcó 49 goles y dio 17 asistencias en 107 partidos con el club supondría muchos millones arriba de la mesa, posiblemente teniendo que pagar un valor más alto que de lo que dicta el mercado.Los destinos para Julián Álvarez son muy pocos. El Atleti ya dejó claro que no va a negociar con clubes españoles, porque no quiere reforzar a la competencia. Fuera de España, solo se conoció el interés del Arsenal y uno más pequeño del PSG. Ninguno prosperó, en parte por el deseo del jugador de vestirse de blaugrana.Los Gunners, campeones de la Premier League y subcampeones de la Champions League, podrían hacer el intento, a pesar de que en el ataque ya tienen muchas alternativas. Por eso se había barajado la idea de que los londinenses pusieran dinero y algún futbolista —como Viktor Gyökeres, por ejemplo— en la mesa de negociación, algo que le cerraría a la directiva española, ya que el jugador se iría a otra liga y tendría garantizado un nombre de reemplazo. Sin embargo, si la idea no prosperó es porque o no hubo acuerdo por el monto de dinero, o porque el futbolista no tiene grandes deseos de volver a una liga de la cual ya se fue —jugó en el Manchester City de 2022 a 2024—.La posibilidad de los parisinos se mencionó mucho al comienzo del mercado de fichajes, pero fue perdiendo fuerza con el correr de los días. Mucho más desde que los bicampeones de Europa se hicieron con los servicios de Ferran Torres, el héroe de la final del Mundial 2026, que ya empezó a pagar la confianza de Luis Enrique con goles, marcando un doblete en su presentación, también este domingo.Entonces, el futuro de Julián Álvarez parece estar entre tres destinos: quedarse en el Atlético, ya sea para revertir la situación o para esperar la ventana de transferencias de enero; reflotar la idea de volver a la Premier League, pero con la camiseta del Arsenal —un equipo que quizás tampoco seduce tanto por el estilo de juego que tienen los dirigidos por Arteta—; o que el FC Barcelona finalmente abra la chequera y ponga muchísimos millones arriba de la mesa, 500 millones de euros, para ser exactos, que es su cláusula de recisión. Una cifra jamás pagada por un futbolista, y por mucha diferencia.“Primero, juntos siempre somos más fuertes. Eso siempre nos caracterizó siendo el Atlético de Madrid distinto al resto. Julián es un jugador nuestro”, dijo Giuliano Simeone —autor del empate 2-2— a la prensa tras el partido.“Tenemos que estar todos juntos tirando para el mismo lado, porque, si no, nos vamos a dividir y eso no es bueno. Julián es jugador nuestro y vamos a apoyarlo siempre”, agregó el mediocampista.Su padre, el entrenador del equipo, también defendió a Julián Álvarez, pero con un poco más de cautela.“No estoy para dar consejos. Tengo que centrarme en mi trabajo, que es deportivamente hacer lo mejor para el Atlético de Madrid. Si el Atlético de Madrid quiere ganar algún título necesitamos estar juntos, tener delanteros importantes y para eso necesitamos trabajar en consecuencia todos de lo que necesitamos”, dijo en la rueda de prensa.“Creo que fui bastante claro. Necesitamos estar juntos. Cuando estuvimos juntos siempre hemos podido hacer cosas importantes”.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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