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Trump presenta un nuevo proyecto para Washington, parte de una campaña que según encuestas no es popular

Han pasado muchos años desde la época en que el presidente Donald Trump viajaba en vuelos comerciales. Sin embargo, el miércoles presentó importantes renovaciones para un aeropuerto clave del área de Washington como parte de su campaña más reciente para transformar la infraestructura de la capital y sus alrededores.

Trump supervisó las propuestas para un proyecto de US$ 22.500 millones en el Aeropuerto Internacional de Dulles, el centro de transporte aéreo del norte de Virginia que cuenta con vuelos directos a más de 50 países.

“Esto me resulta muy emocionante como constructor, alguien que realizó muchos proyectos grandes y magníficos antes de llegar aquí, y que ahora está llevando a cabo algunas de las mejores obras del mundo”, declaró Trump el miércoles desde el Despacho Oval, sentado frente a una gran maqueta del aeropuerto rediseñado que ocupaba su escritorio. Señaló con entusiasmo las representaciones gráficas de los planos —que, según fuentes, él mismo revisó y aprobó— y utilizó un puntero láser para resaltar las nuevas zonas de aparcamiento más cercanas a la terminal principal.

A lo largo de su segundo mandato, el presidente ha utilizado con frecuencia el Despacho Oval para presentar propuestas de construcción y reparación, no solo en la Casa Blanca, sino también en toda la ciudad y la región circundante.

Ha intentado renovar el estanque reflectante del Monumento a Lincoln, construir un nuevo arco del triunfo y el Jardín Nacional de los Héroes Estadounidenses, restaurar fuentes por toda la ciudad y poner su nombre —aunque con un éxito duradero limitado— a instituciones destacadas. Y si bien algunos de esos proyectos gozan de mayor aceptación que otros entre los residentes de Washington, una mayoría del 58 % de los estadounidenses afirma sentirse insatisfecha o enfadada por sus proyectos de construcción en la capital, según una nueva encuesta de CNN publicada el miércoles.

“¿Saben? Es una gran emoción” dijo Trump el miércoles cuando le preguntaron por qué está tan centrado en transformar el área de Washington.

Trump ha tenido Dulles en mente durante meses.

“Ya sea republicano o demócrata, nadie quiere tener que pasar por este aeropuerto”, dijo Trump en el Despacho Oval, reiterando sus comentarios de una reunión del gabinete celebrada en diciembre en los que calificaba a Dulles de aeropuerto “terrible”.

El aeropuerto de Dulles, en funcionamiento desde hace 60 años, aparece habitualmente en las listas de los peores aeropuertos, en gran medida debido a una de sus características más inusuales: los llamados people movers —conocidos más formalmente como mobile lounges— que se utilizan para transportar a los pasajeros entre las puertas de embarque y los aviones.

El plan de renovación gradual, cuya noticia fue difundida inicialmente por CBS News, se llevará a cabo en un plazo de ocho a diez años y eliminará definitivamente estos vehículos de transporte, según diversas fuentes conocedoras del proyecto.

La financiación provendrá de la Autoridad Aeroportuaria Metropolitana de Washington y de las aerolíneas. “Se financiará mediante la emisión de bonos por valor de US$ 22.500 millones. United contribuirá a una parte del pago, pero serán las aerolíneas que participen en el proyecto quienes lo costeen”, declaró el miércoles el secretario de Transporte, Sean Duffy, desde el Despacho Oval.

Sin embargo, Trump sugirió que el Congreso también podría desempeñar un papel en el asunto.

“Está financiado en gran medida y sí, probablemente necesitemos algunas aprobaciones del Congreso. Pero, en términos generales, ha contado con un gran apoyo bipartidista”, afirmó.

Según United, se espera que el proyecto refuerce las instalaciones de estacionamiento y facturación, modernice las terminales —incluidas las terminales C y D de United, construidas originalmente como instalaciones temporales en 1985—, cree un nuevo túnel que elimine la necesidad de los sistemas de transporte interno de pasajeros e incorpore nuevos locales comerciales y salas VIP.

Según un funcionario de la Casa Blanca, está previsto conservar la terminal principal del aeropuerto, diseñada por Eero Saarinen.

El miércoles, Duffy calificó las renovaciones del aeropuerto como la “guinda del pastel” de los esfuerzos de Trump por “hacer que Washington sea seguro y hermoso”.

“Varios arquitectos vinieron a hacer presentaciones ante el presidente, y tenemos la fortuna de que él no solo dedica su tiempo a asuntos de gran importancia, sino que también aportó sus conocimientos en construcción para tomar lo mejor de todos los diseños y crear este concepto”, añadió.

Para el presidente, quien fue promotor inmobiliario, las obras de construcción en el área de Washington no son un simple proyecto secundario: él considera que constituyen la base de su legado.

“Soy un constructor excelente. Lo que mejor se me da en la vida es construir”, declaró Trump a periodistas durante una visita en mayo a las obras del salón de baile de la Casa Blanca.

Sus iniciativas comenzaron con la aplicación de detalles dorados en el Despacho Oval, una elección de diseño que se extendió también a la Sala Roosevelt.

El Jardín de las Rosas fue pavimentado con piedra y rediseñado a imagen y semejanza del patio de su propiedad en Mar-a-Lago. A lo largo de la Columnata Oeste se instaló un “Paseo de la Fama Presidencial” que incluye biografías de sus predecesores redactadas con el estilo propio de Trump, además de nuevos pavimentos de granito. En el césped se han colocado enormes mástiles para banderas y un helipuerto. Asimismo, se ha renovado con mármol el suelo de la Sala de las Palmeras y el baño del histórico Dormitorio Lincoln.

Cerca de allí, Trump está construyendo nuevas aceras para Lafayette Square, supervisando un nuevo complejo de centro de visitantes e impulsando la aplicación de una capa de “pintura mágica” blanca en el vecino Edificio de la Oficina Ejecutiva Eisenhower.

Sus ambiciones no se han limitado a la Casa Blanca. Al otro lado de la ciudad, se prevé una renovación integral del Kennedy Center —donde Trump preside la junta directiva—, incluso después de que la junta se viera obligada a retirar su nombre para cumplir con la orden de un juez federal. El presidente también supervisa los planes para instalar un arco monumental sobre una rotonda. Se han vuelto a adornar con oro diversas esculturas a lo largo del National Mall y su proyecto de renovación del Estanque Reflectante —con un coste de 14 millones de dólares— se ha convertido en una iniciativa personal clave, aunque profundamente polémica.

Trump también ha planteado la idea de un paseo peatonal que conecte el Monumento a Lincoln con el río Potomac y ha retomado el plan de un “Jardín de los Héroes Estadounidenses”, una iniciativa propuesta durante su primer mandato que fue descartada por la administración Biden. Asimismo, sigue adelante con los planes para transformar el campo de golf público de East Potomac Park en un campo de nivel de campeonato.

Si bien Trump ha dedicado más tiempo a reflexionar sobre su legado durante su segundo mandato —y, según diversas fuentes, considera que muchos de estos proyectos forman parte de él—, una nueva encuesta de CNN sugiere que los votantes podrían mostrarse más escépticos ante este foco en proyectos locales. Un 73 % de los adultos estadounidenses, una cifra récord, afirmó que no ha prestado suficiente atención a los problemas más importantes del país.

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Two visions of America are emerging as midterms draw near. Voters must decide which one is real

(CNN) — Two rallies, nearly 1,000 miles and two days apart, laid out the increasingly stark choice confronting midterm election voters and a looming moment of reckoning over the nation’s future course.In Atlanta on Sunday, Georgia Sen. Jon Ossoff delivered an acidic takedown of President Donald Trump; an economy that many voters think is failing them; and a war Trump started and has failed to resolve. Ossoff boiled the election down to a referendum on corruption, costs and failed global leadership.“Under Donald Trump, it costs more than ever to stock your fridge, to power your home, to make a cup of coffee, to buy school supplies for your kid or a tractor for your farm,” the Democrat said. He accused the president of sleeping through meetings and lying about the war, and said that while sailors on the USS Abraham Lincoln aircraft carrier are doing their nation proud during a deployment of over 250 days, Trump spends his time playing golf and buying stocks.On Friday, in Long Island, Trump gave the most explicit version yet of an argument Republicans hope will stave off the midterm curse that haunts incumbent presidents — even as their leader faces headwinds over his personal unpopularity, the Iran war and voter frustration over high prices.He accused Democrats of wanting to turn America into a “communist country” and of declaring war on the police and the rule of law. “The communists want to turn America into a third-world country, into a hellhole of crime and filth,” the president said, seeking to exploit the successes of progressive Democrats.The contrast encapsulates a bitter moment in American history as a deeply unpopular president attempts to dodge lame-duck status by branding Democrats as un-American extremists. But he’s facing opponents keyed into a classic change campaign as they attempt to saddle Republicans with Trump’s failures and to tap into voters’ fury over the state of the nation.Democrats have struggled for years to land disqualifying arguments against Trump. Their past warnings that US democracy was in peril often seemed rather esoteric to people struggling to afford gas and groceries. Ossoff is providing something that the party has lacked: abrasive, robust language and framing that can be borrowed by other candidates to weave Trump’s vulnerabilities into a positive case for their own campaigns.This is one reason a senator with a strong record of winning in the conservative South and among Black voters — a critical Democratic constituency — is drawing talk of a possible 2028 run for president. First, however, he must try to win reelection.Ossoff is also showing how Democrats can pin down their individual opponents by linking them to Trump’s record. He slammed his opponent, Rep. Mike Collins, whom Trump jammed onto the ballot despite the objections of state leaders. “Georgia deserves better — better than pro-war, pro-tariff, pro-cutting your healthcare Trump puppet Mike Collins, and America deserves better than Donald Trump,” Ossoff told his crowd.Amid polls showing the Democratic senator in the lead, Collins told CNN’s Manu Raju in July that his foe was “lying, and the reason is he’s losing and he knows he’s losing.”Trump is already going scorched-earthTrump is laying out a two-pronged campaign: claiming that his presidency is a historic success while branding Democrats as an unacceptable choice. In Long Island, he refused to apologize for a war in which US credibility has been tested by a weaker power as Iran holds the world economy hostage by effectively closing the Strait of Hormuz.Yet Trump’s vulnerable position on Iran was laid bare when he appeared to belittle the pain caused by the conflict at home. He said that it was worth it for people to “pay a tiny little bit more” for gasoline to prevent Iran getting a nuclear weapon. His apparent indifference to affordability issues — which he again mocked as made-up Democratic talking points — also risks undercutting the more positive aspects of his economic message such as larger-than-expected tax refunds under the GOP’s 2025 domestic policy bill and efforts to cut prescription drug prices.Trump’s searing assault on progressive Democrats is apparently designed to shift the narrative from his economic challenges. In addition to his claims about communism, Trump warned last week that “we have jihadists being elected all over the place.” His comment followed the triumph of Abdul El-Sayed, a public health professional and Muslim, over a more centrist candidate in Michigan’s Democratic Senate primary. It should also be placed in the context of his repeated attacks on Rep. Ilhan Omar, a Somali American from Minnesota.But Trump faces a risk that such divisive rhetoric will complicate one of the most important requirements of his reelection campaign: lining up independent and moderate voters in key states that swelled his coalition two years ago.Still, given the difficult terrain of the election, a strategy designed to fire up Trump’s base may make sense. Republicans have tended not to drive out the broader MAGA coalition when Trump is not on the ballot. And incumbent parties in midterm elections often struggle to match the enthusiasm of partisans favoring the party desperate to win back power. In tight races, a high turnout of MAGA voters might be one way to stem GOP losses.The ideological clash that could dampen Democratic hopesWhile the political environment seems challenging for Republicans, there’s a wild card that Trump hopes to exploit and that was also on display over the weekend as the midterm campaign heated up.A blue wave in November may depend on the party agreeing to postpone arguments about ideological splits that have emerged in congressional primary campaigns.On Sunday, Maryland Gov. Wes Moore told CNN’s Jake Tapper that his party must concentrate directly on the plight of voters struggling with the prices of housing, food and healthcare. “Any Democratic policy that’s not focusing on what people are feeling right now and the status quo protection has got to go,” Moore said on “State of the Union.”But Trump’s very unpopularity seems often to fuel Democratic disputes over ideology since it makes the prospect of congressional majorities seem closer.One progressive Democrat, Rep. Ro Khanna, on Sunday backed the Medicare-for-All healthcare system also favored by El-Sayed and other progressive candidates. “(It) is arguably the most important priority. It would save money, and it would save lives,” the California lawmaker said on NBC’s “Meet the Press.”But Rep. Hakeem Jeffries, the Democratic leader in line to be speaker if Democrats win the House, declined to commit to a state-run system, foreshadowing likely splits between emboldened progressives and more moderate Democrats in any majority next year.“It’s not legislation that I currently am co-sponsoring or that I support,” Jeffries said on NBC, adding he doesn’t back many policies attributed by Trump to democratic socialists. “I do not support defunding the police. I do not support open borders. I do not support abolishing the Senate,” he said.Republicans hope such differences inside the Democratic coalition and the presence of some more radical candidates on the party’s more broadly moderate lists will offer Trump a narrow opening.In Long Island, Trump renewed his boast that the United States is the “hottest” country in the world and that Americans are lucky to be living in a “golden age.”Democrats are arguing that high prices, a foreign war with no end in sight and an apparently uninterested president mean he’s selling a fantasy.The midterm elections may hinge on which vision is closer to voters’ lived experience.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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