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No encuentran Cyclospora en Guanajuato: esto sabemos de la investigación en México sobre del origen del brote en EE.UU.

El Gobierno de México dice que no detectó la presencia del parásito Cyclospora en una planta del estado de Guanajuato, en el centro del país, a la que autoridades de Estados Unidos señalan como el posible origen de un brote que hasta ahora ha causado numerosos casos de ciclosporiasis en territorio estadounidense.

Las secretarías de Salud y de Agricultura de México dieron a conocer este jueves el resultado de sus investigaciones, que abrieron luego de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) dijera el 17 de julio que, según su rastreo, la lechuga iceberg vinculada con los hechos tuvo un solo proveedor: las instalaciones de Taylor Farms de México.

Taylor Farms, la empresa matriz, voluntariamente retiró del mercado de Estados Unidos todo el producto que pudiera estar relacionado con el brote y dijo el jueves que, hasta ahora, la FDA no ha detectado Cyclospora en las muestras que ha analizado.

“Confiamos en nuestros alimentos y en nuestros sistemas de seguridad alimentaria, y seguiremos siendo transparentes a medida que haya más información disponible”, señaló la compañía en su sitio web.

Las autoridades mexicanas dijeron este jueves en un comunicado en conjunto de las carteras de Salud y Agricultura que diversas áreas revisaron lechugas y el agua de la planta de Taylor Farms de México y los análisis “dieron resultado negativo para la detección de Cyclospora Cayetanensis y para la presencia de coliformes fecales y dentro de los parámetros fisicoquímicos de acuerdo a las normas nacionales”.

De acuerdo con las autoridades, personal de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) inspeccionó las instalaciones entre el 18 y el 20 de julio, acompañado de epidemiólogos y de especialistas en inocuidad alimentaria.

En esa visita, dice el comunicado, funcionarios de la Cofepris tomaron 10 muestras de lechuga iceberg —cinco completas y cinco de producto terminado, ya picado, lavado y desinfectado— y cuatro de agua.

Las muestras de lechuga fueron enviadas a laboratorio, en tanto que la empresa “presentó evidencia de controles de proceso en toda la cadena y de la aplicación de sistemas de gestión de inocuidad basados en recomendaciones internacionales”, dijeron las autoridades de México.

Agregaron que personal del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) contactará a los productores de lechuga que proveen a la compañía, para exhortarlos a que se certifiquen en sistemas de reducción de riesgos de contaminación, y que la Dirección General de Epidemiología investigó su estado “sin identificar situaciones de salud ni brotes por enfermedad diarreica que ameriten intervenciones por parte de los servicios de salud”.

El Gobierno de México anunció la apertura de sus investigaciones el 17 de julio, cuando las secretarías de Salud y de Agricultura dijeron en un comunicado conjunto que estaban en contacto con instituciones de Estados Unidos a raíz de un brote específico de ciclosporiasis, una enfermedad que causa diarrea severa y que hasta este viernes suma 1.947 casos confirmados en nueve estados, según información de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

Las autoridades de México dijeron entonces que estaban al tanto de que el rastreo de la FDA apunta a que la lechuga vinculada con los hechos tuvo un solo proveedor, aunque argumentaron que esto no confirma que la contaminación por Cyclospora se haya originado en ese punto.

“Es importante precisar que la identificación del país de origen del producto constituye un dato de trazabilidad, pero no confirma por sí misma que la contaminación haya ocurrido en territorio mexicano. Por ello, trabajamos de manera coordinada para determinar la fuente con el objetivo de proteger a la población de ambos países”, señalaron.

David Kershenobich, secretario de Salud de México, dijo este martes —durante la conferencia de prensa diaria de la presidenta Claudia Sheinbaum— que en el país se han detectado tres casos de ciclosporiasis.

Kershenobich también señaló que esas personas se encuentran en recuperación, descartó que exista un brote en territorio mexicano e insistió en que deben continuar las investigaciones para determinar dónde se originó el parásito.

La información de la FDA actualizada hasta este viernes indica que los 1.947 casos de ciclosporiasis confirmados en Estados Unidos hasta ahora, por este brote en específico, corresponden a nueve estados —Illinois, Indiana, Kansas, Kentucky, Michigan, Ohio, Oklahoma, Pennsylvania y Virginia Occidental—, con 98 pacientes que han requerido hospitalización y ningún fallecimiento.

De acuerdo con la institución, estas personas afectadas reportaron haber estado expuestas a lechuga de restaurantes de la cadena Taco Bell, uno de cuyos proveedores es Taylor Farms de México.

Cuando la situación se dio a conocer, Taylor Farms dijo el 17 de julio que voluntariamente retiraría del mercado de Estados Unidos todo su producto procedente de México que pudiera estar relacionado con el brote.

Dos días después, la FDA reconoció que una muestra que había analizado en realidad era un “falso positivo”, una notificación que fue celebrada por Taylor Farms.

“Para que quede claro, en este momento, la FDA no ha identificado en productos ningún resultado positivo para Cyclospora”, señaló la empresa entonces.

Para la FDA, sin embargo, el caso aún no está cerrado, sino que las investigaciones y acciones preventivas deben continuar.

“Esta muestra de laboratorio con resultado falso positivo NO cambia la base de la investigación actual del brote por parte de la FDA ni los abrumadores datos epidemiológicos que respaldan el retiro voluntario actual de Taylor Farms. La investigación de rastreo de la FDA y los datos del brote continúan señalando a la lechuga iceberg rallada de Taylor Farms proveniente de productores del centro de México. Animamos al público a seguir evitando todos los productos incluidos en el retiro voluntario de Taylor Farms”, dijo la institución recientemente.

En tanto, Taylor Farms anunció esta semana que decidió suspender el abastecimiento y la producción desde el centro de México, junto con otras medidas.

“Hemos encargado a expertos independientes que realicen una revisión completa de los procesos y protocolos de seguridad alimentaria en nuestra planta del centro de México. Seguimos trabajando con autoridades sanitarias, clientes y socios agrícolas independientes para abordar este problema”, dijo la empresa este jueves.

The-CNN-Wire
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False claims about miscarriage risk from Covid-19 vaccines are spreading online. They use a faulty interpretation of data

(CNN) — Numerous studies have shown that Covid-19 vaccines are safe during pregnancy, but Republican senators have recently stirred up false and misleading claims that are now spreading on social media.On Monday, Sens. Ron Johnson of Wisconsin and Rand Paul of Kentucky released a batch of text messages retrieved from Dr. Anthony Fauci’s former government phone as part of an investigation into the former health official’s leadership and actions during the Covid-19 pandemic – including messages in which he discusses the possible risks and safety of the vaccine during pregnancy.These messages were a launching pad for the spread of inaccurate data, particularly claims about an 82% risk of miscarriage associated with Covid-19 vaccines. The incorrect figure spread online, including in a since-deleted post by Sen. Ted Cruz.“This is a well-studied area. We knew this in 2021, that there wasn’t an increased risk, and now we have five more years of data. So it’s hard to believe we would miss a factor of eight increase in miscarriages,” Dr. Kevin Ault, an ob/gyn and president-elect of the National Foundation for Infectious Diseases, told CNN’s Erin Burnett on Thursday.In a ​news release, Johnson references an exchange Fauci had in January 2021, in which he said that a second dose of a Covid-19 vaccine “theoretically could be associated with miscarriage in the 1st trimester,” as well as a criticism of a study that was published in the New England Journal of Medicine in April 2021.In that study, researchers used data from a vaccine safety monitoring system to track outcomes for nearly 4,000 women enrolled in the registry who received Covid-19 vaccines in the early months of the rollout. Among them, the researchers identified 827 women who had a “completed pregnancy” — of which 712 were live births, 104 were spontaneous abortions or miscarriages, and 11 were other outcomes.Initially, the researchers used this data to suggest that Covid-19 vaccines had a 12.6% miscarriage rate: 104 spontaneous abortions out of 827 completed pregnancies. That’s comparable with the average miscarriage rate of 10% to 20%, according to the Mayo Clinic.However, a correction was issued in September 2021 to clarify that there was not enough data to calculate the risk of miscarriage using this particular study. The follow-up time was limited, so outcomes were unknown for the vast majority of participants, and the denominator of 827 completed pregnancies did not sufficiently represent the full sample of nearly 4,000 participants.Still, that correction has been used to manipulate the study data in a way that significantly misrepresents miscarriage risk associated with Covid-19 vaccinations.The researchers note that 700 of the completed pregnancies were in their third trimester when the mother was vaccinated, and they say that “any risk estimate would need to account for gestational week-specific risk of spontaneous abortion.” This meant “no denominator was available to calculate a risk estimate for spontaneous abortions.”But in their claims about the risks of vaccination, critics are instead inaccurately constricting the denominator to exclude those 700 completed pregnancies in the third trimester. This would lead to an overestimation of miscarriage risk of 82%, based on a faulty calculation of 104 spontaneous abortions out of 127 pregnancies completed in the first or second trimester.Experts in public health and pregnancy care emphasize that the benefits that the Covid-19 vaccine offers pregnant moms — and their babies — significantly outweigh any risk.“It is without question that the benefits of the vaccine outweigh the risks, and the world’s literature on this topic includes hundreds of thousands of women,” said Dr. Brenna Hughes, chair of the Society for Maternal-Fetal Medicine’s Infectious Disease and Emerging Threats Committee.The US Centers for Disease Control and Prevention cites dozens of studies on its website that come to the same conclusion.”COVID-19 vaccination before and during pregnancy did not increase health risks for pregnant women or their babies,” the agency says. “In addition, studies have also shown that COVID-19 vaccination during pregnancy provides protection to both the pregnant woman and the baby.”Hughes says that miscarriage concerns are common for pregnant women and that doctors are constantly discussing risks and benefits with their patients.“When we offer any intervention in pregnancy, the first question is: ‘Is it safe for me? Is it safe for the baby?’”With Covid-19 vaccines, the risks she tells people about most are a sore arm and some possible fatigue. The benefits are “incredibly clear,” she said, and outcomes are “quite the opposite of what of what some of this misinformation is saying.”Covid-19 infection poses significantly more risk to pregnant women than the vaccines, experts say.“We had hundreds of maternal deaths in 2021 due to Covid, and we still have severe illnesses, ICU stays, stillbirth, preterm deliveries related to those respiratory diseases,” Ault said. “Vaccination during pregnancy reduces the risk of all those things. So if somebody’s making decisions on these bad sources of information, that has a real downstream effect on maternal health.”And Hughes says she worries that the resurfacing of misinformation about Covid-19 vaccines may leave pregnant women with broader doubts about other interventions.“One of the concerns that we’re seeing now is that people aren’t sure who to trust and who the trusted messenger should be,” Hughes said, but medical societies are the most reliable sources of information.“We are very careful about the science that we put into our guidelines,” she said. “We rigorously assess it for quality. We debate it to make sure that we think that the science is strong enough, and it is not one person making a decision or a recommendation. This is a committee of people with decades of expertise on these topics who really carefully look at the literature and ensure that we feel that it’s adequate before we make these recommendations.”The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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