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Los demócratas de Maine eligen a Troy Jackson como su candidato al Senado en una convención inusual del partido

Los demócratas de Maine eligieron a Troy Jackson como su nuevo candidato para el Senado este sábado, culminando así una breve e inusual contienda para reemplazar a Graham Platner, quien se retiró de la carrera electoral en medio de un escándalo.

En una votación casi unánime, 566 delegados a la convención del partido en Bangor eligieron a Jackson, expresidente del Senado estatal, como el candidato. Jackson enfrentó poca oposición tras completar la mayoría de los puestos de delegados con sus partidarios y obligar a sus oponentes más serios a retirarse.

En un discurso previo a la votación, Jackson centró su atención en las elecciones generales, acusando a la senadora republicana Susan Collins de no haber hecho lo suficiente para oponerse al presidente Donald Trump en nombre de los habitantes de Maine.

“Durante casi 30 años, Collins le ha dicho a Maine que está preocupada”, afirmó Jackson. “Maine no necesita otros seis años de preocupación. Necesitamos a alguien con valentía. Necesitamos un luchador que recuerde quién lo envió a Washington: ¡ustedes lo hicieron!”.

Los delegados demócratas de todo Maine comenzaron a llegar al Cross Insurance Center en Bangor unas horas después del amanecer de este sábado, pasando junto a una estatua de 9,5 metros de altura del legendario leñador Paul Bunyan.

La reunión tenía el ambiente de una convención política de antaño, con los votantes separados en filas de sillas organizadas según los letreros luminosos de los 16 condados del estado. Los delegados emitieron sus votos en papeletas impresas, que fueron llevadas a una sala para el recuento.

Larry Whittington, delegado de Oxford, llevaba una camiseta verde con el lema “Shah para el Senado”. Dijo que era una protesta silenciosa por la rápida consolidación del partido en torno a Jackson, en contraposición a su candidato preferido, Nirav Shah. Afirmó apoyar a Jackson, pero le preocupaba que Collins hubiera sido la mayor beneficiaria de la caótica campaña demócrata.

“Personalmente, creo que esto la beneficia”, dijo Whittington. “Tiene un anuncio en televisión cada media hora y todos dicen: ‘¡Qué buena es!’”.

Pero las camisetas azules de “Jackson” eran mucho más comunes en el centro de convenciones, señal de que la mayoría de los demócratas están listos para seguir adelante con la contienda y dejar atrás las disputas internas del partido.

“Espero que como partido podamos mantener el impulso que tuvo Graham Platner”, dijo la delegada Sara Barwise. “Espero que en todo el país podamos recuperar el Senado. No creo que podamos lograrlo sin Maine”.

Cuando se le preguntó por qué cree que Collins ha logrado superar a los candidatos demócratas y ganar una y otra vez, Barwise respondió: “Creo que fue una buena senadora durante mucho tiempo, pero se ha inclinado demasiado hacia la derecha”.

“No podemos tenerla”, dijo Barwise. “Creo que esta vez es diferente. Esta vez sí podemos derrotarla”.

Los organizadores de la convención del partido habían previsto una nutrida lista de candidatos que competirían por la mayoría de los 601 delegados: 500 elegidos a nivel de condado y 101 del Comité Estatal Demócrata. Sin embargo, Jackson, el expresidente del Senado de Maine que perdió la contienda por la gobernación a principios de este año, llenó la mayoría de los puestos de delegados con sus partidarios y obligó a sus oponentes más serios a retirarse. Solo le queda una contrincante: Saundra Pelletier, una desconocida en la política.

“Creo que nadie la vio venir”, dijo Dan Kleban, quien fue uno de los candidatos que se unió a la contienda tras la retirada de Platner, para luego cederle el paso a Jackson. “Sé que hay quienes pueden estar algo resentidos con el proceso o con la forma en que Troy lo manejó, pero vamos a necesitar a alguien que pueda organizar ese tipo de estructura sofisticada, y Troy demostró que podía hacerlo”.

La nominación de Jackson culmina un tortuoso proceso para los demócratas de Maine en la búsqueda de un candidato para una de las contiendas más trascendentales en la batalla de este año por el control del Senado estadounidense. En una carrera contrarreloj de 100 días, Jackson intentará lograr algo que se les ha hecho difícil a los demócratas durante 30 años: derrotar a la senadora Collins, también oriunda del norte de Maine, quien cuenta con grupos afines al Partido Republicano dispuestos a invertir decenas de millones de dólares para impulsar su campaña.

Mientras los delegados demócratas de todo Maine comenzaban a llegar a Bangor para la convención del sábado, algunos jardines aún lucían carteles de la campaña de Platner, y una pila de carteles de “Troy Jackson para gobernador” seguía expuesta en un local sindical.

“Ha sido una montaña rusa”, dijo Sarah Bigney McCabe, directora de organización de la AFL-CIO de Maine, quien se apresuró a guardar los carteles de Platner cuando un periodista visitó su oficina esta semana. “Es un plazo muy ajustado, con poco más de 100 días para ganar una reñida contienda por el Senado de Estados Unidos”.

Platner, un criador de ostras, entusiasmó a los demócratas del estado con su campaña en las primarias, cuando derrotó a la gobernadora Janet Mills y superó una serie de escándalos relacionados con su comportamiento personal y sus comentarios en línea. Sin embargo, su candidatura fracasó tras una acusación de violación que él ha negado.

Si bien Jackson fue uno de los que pidieron a Platner que se retirara tras la acusación de violación, apeló fuertemente a sus antiguos seguidores para intentar reemplazarlo. Su programa incluye la aprobación del programa de atención médica universal conocido como Medicare para Todos, la abolición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y el aumento de impuestos a los multimillonarios.

“Este movimiento siempre se ha tratado de que la gente trabajadora tenga la oportunidad de participar y luchar por lo que merece”, dijo Jackson a los delegados durante las convenciones de nominación de los condados el fin de semana pasado. “Me postulo por cada trabajador al que alguna vez le han dicho que agache la cabeza, que acepte menos y que se conforme con las migajas que recibe”.

Las sesiones del sábado fueron relativamente breves.

La convención comenzó a las 9 de la mañana en el Cross Insurance Center. Tras establecer el quórum y aprobar las reglas de última hora, los delegados escucharon los discursos de nominación y de los candidatos. Luego votaron, lo que se resolvió en una sola ronda, ya que se requiere mayoría para ganar y solo quedan dos candidatos.

La única oponente de Jackson era Pelletier, directora ejecutiva de Evofem Biosciences, una empresa de salud femenina. Ella advirtió sobre una posible victoria aplastante en Bangor. Recibió cinco votos.

“Ningún candidato puede proclamarse ganador antes de que los delegados hayan votado”, declaró durante una reunión telefónica con los ciudadanos el jueves por la noche. “Respeto demasiado a los delegados como para aceptar que la decisión ya esté tomada”.

Mientras tanto, Jackson consolidó el apoyo de antiguos oponentes y líderes demócratas de Maine, a pesar de los informes de los últimos días que detallan supuestos arrebatos de ira durante su etapa en el Senado estatal, incluyendo un incidente en el que arrojó una botella de agua. Su campaña ha reconocido que hubo “momentos en los que se dejó llevar por la frustración”, pero afirmó que asumió la responsabilidad de su conducta posteriormente.

En los últimos días, Jackson ha centrado su atención en Collins, enfocándose en su apoyo a los jueces de la Corte Suprema que contribuyeron a la anulación de Roe v. Wade. También ha criticado los votos de Collins a favor de financiar al ICE tras el tiroteo mortal perpetrado por un agente a principios de este mes en la ciudad costera de Biddeford.

Collins no se ha dirigido extensamente a Jackson antes de la convención, pero hizo comentarios a la prensa en los que lo calificó de “Bernie bro”, un término a veces despectivo para referirse a los partidarios del senador independiente Bernie Sanders.

Sanders apoyó a Jackson cuando se postuló para gobernador, pero se ha mantenido al margen del proceso de nominación al Senado.

Crystale Lapham, organizadora voluntaria de la campaña de Platner y cofundadora del Movimiento Popular de Maine, declaró que tiene la intención de trabajar con la misma dedicación en favor de Jackson para lograr el objetivo final de derrotar a Collins. Al preguntarle sobre el comentario de “Bernie bro”, sonrió.

“Me alegra que lo haya minimizado”, dijo Lapham. “Creo que tenemos más cosas en común que diferencias”.

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Fue un día de angustia para los colombianos. Un doloroso recuerdo los preparó para anticipar al menos en parte este sismo

Fue una mañana de angustia y terror para los colombianos. A los 7:34 am, hora local, la tierra comenzó a moverse muy fuerte. En 9 de los 32 departamentos del país, según la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, se sintió el movimiento telúrico. En Bogotá, la capital colombiana, miles de personas salieron de sus viviendas, lugares de trabajo y de estudios en medio del pánico causado por el sismo.“Todo se movía, casi no podía abrir la puerta del apartamento. Mi madre está en silla de ruedas, pero gracias a Dios vivimos en un primer piso y logramos sacarla”, nos dijo Martha Sepúlveda, habitante del barrio Ciudad Salitre en el occidente de Bogotá.“Sentíamos que todo se nos iba a venir encima, fueron momentos de terror. Afortunadamente aquí en Bogotá solo fue un tremendo susto. Pero tenemos familiares en Cali y nos angustiamos mucho por ellos. Pero ya pudimos comunicarnos y están bien” afirmó a CNN Carlos Restrepo, un vecino del mismo sector.El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, estuvo desde muy temprano en Bogotá en el Puesto de Mando Unificado, PMU. Desde allí coordinó las primeras ayudas para los damnificados y el traslado que grupos de socorro y rescate en aeronaves del Ejército y la Fuerza Aeroespacial Colombiana.Ante la magnitud de la tragedia decretó el estado de desastre y activó un plan de emergencia: al momento se han reportado 132 muertos y 570 heridos, pero se trata solo de un recuento parcial.Las ciudades más afectadas son Pereira, Cali y Quibdó en el sur occidente del país. Centenares de socorristas y voluntarios trabajan contra reloj para salvar la mayor cantidad de vidas posibles. Varios heridos han sido trasladados a clínicas y hospitales para su atención inmediata. Familiares de desaparecidos, de personas que están bajo los escombros de las edificaciones afectadas claman por pronta ayuda para rescatarlos con vida.En redes sociales los usuarios han publicado videos del momento de la tragedia. En Cali se desplomó parte del hospital universitario del Valle del Cauca y decenas de edificios y viviendas. La misma angustia quedó registrada en varias publicaciones del momento en que se desplomó parte de una catedral en Pereira. Muchos de los afectados lograron salvarse gracias a las alertas de Google en los celulares, que dieron un margen de pocos segundos para evacuar las viviendas según comentaron temprano algunos ciudadanos a CNN.Las autoridades han cerrado las operaciones aéreas en los aeropuertos de Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, que resultaron afectados por el temblor. Varias carreteras también están averiadas y se mantienen cerradas por orden del ministerio de transporte. En algunos sectores de las ciudades de Pereira y Cali está suspendido el servicio de energía y gas.Muchos colombianos aún no se reponen del susto inicial, pero a sus memorias vinieron las imágenes del sismo ocurrido recientemente en Venezuela y que dejó miles de muerto y personas heridas. “Fue horrible, pensé que el mundo se nos venía encima. Solo alcancé a correr con mis hijos y un perro y ponernos a salvo en el parque. Pero la casa quedó muy averiada”, narró José Navarro en una de las zonas más afectadas en Cali a periodistas de medios locales.Según los reportes del Servicio Geológico Colombiano y el Servicio Geológico de Estados Unidos, el epicentro se localizó a 20 kilómetros de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, con una profundidad aproximada de 96 a 100 kilómetros.El 25 de enero de 1999 se registró un devastador sismo de magnitud 6,1 (a la escasa profundidad de 21 kilómetros) que ocurrió también en el eje cafetero en Colombia, dejando 1.185 muertos, 8.536 heridos y 35.972 viviendas destruidas, de acuerdo con datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) de Colombia.Unas 200.000 personas quedaron sin hogar, y solo en la ciudad de Armenia, a 170 kilómetros de Bogotá y 30 kilómetros de Pereira, murieron 921 personas, con 5.377 heridos y más de 21.000 viviendas destruidas.Esas imágenes volvieron a la memoria de muchos colombianos que aún recuerdan con dolor lo ocurrido en ese entonces. “Yo estaba muy joven pero me acuerdo de esa tragedia también. Y justo ocurre de nuevo en esa zona del eje cafetero, en Pereira y Manizales. No quiero ni pensar por lo que están pasando esas personas. Es muy triste todo esto”, le dijo a CNN Carlos Atuesta, profesor de la Universidad Nacional.Pero esa tragedia de 1999 hizo que el país se preparara en materia de equipos de rescate y socorro. Y se han implementado muchos protocolos de evacuación en simulacros de se realizan al menos dos veces al año en ciudades como Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cali. De hecho, en la mañana de hoy en Bogotá pudimos observar que las personas salían de sus apartamentos de habitación en orden y acatando las recomendaciones de los equipos de emergencia tras el sonido de las sirenas en la mayoría de los edificios residenciales y de comercios.La prioridad ahora, dijo el presidente De la Espriella, es rescatar a la mayor cantidad de personas posibles, a los afectados y a los heridos. Varias instituciones como la Cruz Roja y la Defensa Civil están organizando centros de acopio para recolectar ayudas urgentes para los damnificados.La ciudad de Pereira es una de las más golpeadas por el sismo. El alcalde Mauricio Salazar confirmó varias víctimas mortales y colapsos parciales de infraestructuras. El Aeropuerto Internacional Matecaña suspendió sus operaciones de forma preventiva debido a daños físicos en sus instalaciones.En Cali, el alcalde Alejandro Eder informó sobre más de 20 estructuras dañadas o colapsadas en la ciudad, donde los organismos de rescate avanzan en la búsqueda de personas bajo los escombros. Centros médicos como el Hospital Universitario del Valle debieron evacuar a sus pacientes.Los habitantes de esta ciudad aún se mantienen en estado de shock ante lo ocurrido, y el alcalde Eder incluso decretó un toque de queda por “amenazas de saqueos”En la zona del epicentro del terremoto, en el departamento del Chocó, la gobernadora Nubia Carolina Córdoba reportó afectaciones severas en edificaciones e infraestructura de municipios como Quibdó y San José del Palmar. Varias personas también murieron atrapadas y otras se recuperan de las heridas en centros hospitalarios. Esta es una de las zonas más pobres del país y sus edificaciones no cuentan, en su mayoría, con estructuras antisísmicas.Esta es una prueba de fuego para el recién instalado gobierno de Abelardo de la Espriella que asumió el poder el pasado 7 de agosto precisamente en la ciudad de Cali, una de las mas afectadas por la tragedia.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. 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