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Inglaterra pide a FIFA que investigue la bandera que mostraron los albicelestes. ¿Qué significan las Malvinas para Argentina?

“Esto para nosotros es algo grande. Algo grande”, dijo sin poder contener la emoción Juan Carlos Salinas, veterano de la Guerra de Malvinas, quien vio el triunfo de Argentina contra Inglaterra junto a un grupo de excombatientes. El sentimiento llegó a las nubes cuando los jugadores exhibieron, tras ganar la semifinal, una bandera con el mensaje “Las Malvinas son argentinas”, un hecho que ya fue rechazado por el Gobierno de Inglaterra, que pidió que la FIFA investigue el asunto.

El gesto fue “totalmente inapropiado”, dijo a la BBC el ministro británico de Ciencia, Peter Kyle, cuando pidió que la FIFA tome cartas en el asunto. El ministro afirmó que “uno de los principios fundamentales de la Copa del Mundo es que la política esté separada del fútbol”. La afición argentina tiene una opinión totalmente opuesta.

En cada partido, sin importar el adversario, la hinchada albiceleste canta “el que no salta es un inglés”. La rivalidad más cercana es con el vecino Brasil, pero está “prohibido” perder contra los ingleses, principalmente por cuestiones extrafutbolísticas.

“Este partido es más grande que el Mundial en Qatar. Soy hijo de Mauricio Fernández Funes, él es veterano de la Guerra de Malvinas. Entonces para mí, esto es más grande que cualquier cosa”, dijo a Reuters Belisario Fernández Funes durante los multitudinarios festejos por el triunfo en el centro de Buenos Aires. “Ganar a Inglaterra en la semifinal es un sueño hecho realidad”, agregó.

Hace 44 años, Argentina e Inglaterra protagonizaron uno de los pocos conflictos armados entre una potencia nuclear y un estado latinoamericano en la historia del continente, en unas islas ubicadas a unos 600 kilómetros de la Argentina continental (y a unos 13.000 kilómetros de Londres). La dictadura militar que gobernaba Argentina desde 1976 tomó por la fuerza las islas Malvinas el 2 de abril de 1982, dando inicio a la guerra, que concluyó el 14 de junio con una victoria británica, con un saldo mortal de 649 soldados argentinos y 255 soldados ingleses. Desde entonces y hasta ahora, Argentina sostiene su reclamo de soberanía sobre las islas.

El Mundial de 1986 dio una oportunidad que, para muchos argentinos, fue una especie de revancha. La Argentina liderada por Diego Maradona se enfrentó a los Tres Leones por cuartos de final. “Es solo fútbol y punto”, dijo el capitán antes del encuentro que lo llevó al Olimpo futbolístico, al anotar el mejor gol de la historia de los mundiales. Pero el futbolista también anotó el gol más polémico, el de “la mano de Dios”. Un doble puñal que el país sudamericano festejó en parte como una reivindicación.

Maradona, además de responder sobre sus goles tras el partido, también reconoció que había mucho más en juego. “Si nos queremos esconder y decir que no nos acordamos durante toda la semana de la guerra de las Malvinas, estamos mintiendo. En el partido se jugó al fútbol, pero también se jugó dentro de los corazones de las madres que perdieron a sus hijos en Malvinas”, dijo en 2014.

Algo similar ocurrió en los días previos al partido de este miércoles. “Es un partido de fútbol. Punto”, dijo el director técnico Lionel Scaloni luego de que Argentina clasifique y conozca a quién enfrentaría. La respuesta fue aceptada por el público argentino sabiendo que se trata de una actitud protocolar que puso en evidencia exactamente lo que pretende negar. La bandera desplegada en Atlanta el miércoles confirmó lo que el plantel tuvo siempre presente.

Cada Mundial, además de los cánticos clásicos, la hinchada argentina crea nuevos temas con menciones a los jugadores del momento o los antecedentes más cercanos, pero el tema no se olvida y aparece en alguno de los versos como parte de la identidad.

Aunque la ONU, a través del Comité de Descolonización, insta desde hace décadas a Argentina e Inglaterra a que dialoguen sobre las Malvinas, Londres mantiene su posición histórica y no ha entablado conversaciones.

“Puede que la Copa del Mundo no sea nuestra, pero las islas Falkland (como les llama el Reino Unido) definitivamente lo son. Nuestra posición no ha cambiado”, dijo este jueves una portavoz del Gobierno británico.

Por su parte, el presidente de Argentina, que se ha declarado admirador de Margaret Thatcher, ex primera ministra británica durante la guerra, dijo que “no había que mezclar las cosas” entre el fútbol y el reclamo territorial. “Entiendo que es difícil, pero las Malvinas se recuperan con diplomacia sabia y no con gestos de patrioterismo baratos”, dijo a Radio Mitre, en contraste con los dichos de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien está distanciada del mandatario y llamó “piratas usurpadores” a los ingleses antes del partido.

En tanto, la Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas había divulgado una carta en la que sostuvo que “el deporte no es la guerra” y recordó que la soberanía debe defenderse mediante la diplomacia, el derecho internacional y el reclamo pacífico establecido por la Constitución Nacional. Y termina: “La pelota rueda, el orgullo por nuestros colores se multiplica, pero la memoria permanece intacta. Jugamos por la gloria deportiva, pero marchamos todos los días por la verdad histórica”.

La FIFA, a sabiendas de que se trataba de un encuentro de alto riesgo, remarcó a los asistentes la prohibición de banderas con alusiones políticas. Los himnos de cada país fueron fuertemente abucheados por las aficiones rivales, al punto de que casi no se escucharon en la transmisión oficial.

El pedido del Gobierno británico para que el organismo investigue la bandera desplegada se ancla en el reglamento del Mundial. “Tanto los jugadores como los demás miembros de la delegación tendrán prohibido mostrar mensajes o lemas políticos, religiosos o personales en cualquier idioma o forma antes del partido, durante los himnos nacionales, durante el partido y tras la conclusión del partido”, señala el artículo 34 del protocolo. También establece que la Comisión Disciplinaria de la FIFA mantiene competencia para procesar de oficio las infracciones.

En 2014, la selección argentina desplegó una bandera con el mismo mensaje de Malvinas en un partido amistoso antes del Mundial de Brasil, lo que la FIFA castigó con una multa de 30.000 francos suizos (unos US$ 33.000 en ese momento). Para otras controversias políticas durante mundiales, como la controvertida celebración de futbolistas suizos contra Serbia en 2018, el organismo también aplicó castigos económicos sin suspensiones.

La FIFA, con otras medidas como la “limpieza” del historial de tarjetas amarillas, busca evitar que jugadores queden suspendidos en los partidos definitorios y no se espera alguna medida disciplinaria de mayor magnitud. Así, la delegación argentina ya se prepara para enfrentar a España en una nueva final del Mundial, la tercera en 12 años, y luego de un triunfo tan significativo como el del miércoles. Lisando Martínez, uno de los que desplegó la bandera, dijo a TyC: “No podíamos fallarle al pueblo argentino”.

The-CNN-Wire
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Epstein judge: ‘The public has a right to know what the hell is going on’

(CNN) — A federal judge gave a chilling warning to Justice Department lawyers fighting the further releases of documents tied to Jeffrey Epstein: If they don’t comply with court orders, contempt proceedings could ruin their futures.Judge Emmet Sullivan of the DC District Court has demanded answers from the Justice Department as to why they haven’t released some records from the investigations into the late sex offender. On Thursday, the judge warned the department that the answers it has given so far, including in the courtroom Thursday, weren’t enough and invoked an infamous botched criminal trial of a sitting US senator.“The public has a right to know what the hell is going on in this case. The victims have a right to know. The court has a right to know,” Sullivan said at the hearing, coolly pressing a Justice Department lawyer on whether he could provide any more answers. “The law is still in full force and effect. The court is just ensuring compliance.”The case, filed by journalist Katie Phang, seeks to force the release of some FBI documents related to Epstein and to lift some redactions of names of people emailing him. Sullivan questioned why handwritten notes FBI agents took during some witness interviews years ago aren’t part of the millions of pages the Justice Department previously released.Sullivan also took issue with the Justice Department not releasing documents related to Epstein that are in written in foreign languages, and for not saying when it plans to publish explanations for redactions it made in the Epstein files in the Federal Register, which is required by Congress.Sullivan had previously ordered the Justice Department to explain to him why it hasn’t released some Epstein records and describe why it couldn’t say more.“I have nothing else to say,” DOJ lawyer Andrew Block told Sullivan on Thursday.The hearing then took an unusual turn. Sullivan gave the Justice Department lawyers a history lesson one of the darkest episodes in their agency’s history – in a case he presided over nearly two decades ago.Speaking off the cuff to a silent but full courtroom, Sullivan described for nearly a half hour how he had held Justice Department prosecutors in civil contempt of court in the criminal case against then-Sen. Ted Stevens, an Alaska Republican. The prosecutors hadn’t been transparent, and a whistleblower unearthed for the judge prosecutorial misconduct.The situation was so severe that it has shaped Sullivan’s approach to government lawyers, the DC District Court and the Justice Department since.In 2008, Stevens was convicted of corruption. He lost his reelection bid later that year. But later, the guilty verdict was wiped away because Sullivan discovered the Justice Department withheld documents from Stevens’ defense before the trial. (Stevens died in a plane crash in 2010.)“I told the attorneys I had no choice; I was holding each one of them in contempt,” Sullivan said to the three Justice Department lawyers at counsel’s table on Thursday. “I had no choice … how else was I going to ensure that justice was administered?”In the past, Sullivan said he was a judge willing to sanction Justice Department lawyers and refer them to bar discipline if he believed they hadn’t complied with his orders.The black mark of a contempt proceeding, Sullivan added on Thursday, could hurt the lawyers for the rest of their careers.“That’s not a threat. It’s a promise. No one’s in trouble. I’m just bringing it to your attention,” Sullivan said.He said, repeating several times, that the Justice Department lawyers in Phang’s case were “not in trouble.”“I’m just putting everyone on the same page,” Sulivan said. “I’m just having a conversation.”He then opened the floor of the courtroom for responses from the lawyers in the case. No one stood up.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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