Nixon Pérez emigró de Guatemala a Estados Unidos por temor a la violencia en su país y para buscar una mejor calidad de vida para su familia, pero ese camino llegó a su fin cuando fue detenido por agentes de inmigración en abril de 2025 y deportado al mes siguiente.Más de un año después, ya en Guatemala, su cuerpo y el de su esposa, Glendy Marisol González de la Cruz —quien abandonó EE.UU. para reunirse con él—, fueron hallados en una finca del departamento de Retalhuleu, en el suroeste del país centroamericano.El Ministerio de Gobernación de Guatemala dijo a CNN que, según el reporte policial de la Comisaría local, los restos estaban entre sembradíos de caña de azúcar en el municipio de San Andrés Villa Seca. De acuerdo con el documento, ambos tenían heridas de bala. La Fiscalía de Guatemala investiga el caso.“El hombre estaba boca abajo, amarrado de pies y manos y vendado de los ojos. La mujer estaba boca arriba y con las manos atadas. Los cuerpos estaban como a un metro, uno del otro”, dijo a CNN María Yague, del Cuerpo de Bomberos Municipales de Cuyotenango.La pareja dejó tres hijas, dos de ellas nacieron en Estados Unidos. Según Yague, los bomberos que atendieron la emergencia llegaron a la finca tras recibir reportes de vecinos sobre el llanto de una menor cerca del lugar. Cuando llegaron, dijeron: “La niña ya no estaba en la escena”.El vocero de la Policía de Guatemala dijo a CNN que la hija menor de la pareja no se encontraba junto a los cuerpos al momento del hallazgo. Por su parte, la Fiscalía informó en un comunicado que las tres niñas quedaron bajo el cuidado de familiares.Hasta ahora, no se ha informado de un posible móvil ni de personas detenidas.La historia de la pareja había comenzado meses antes, con la deportación de Pérez desde Estados Unidos y la decisión de González de regresar a Guatemala para reunirse con él.Su caso refleja los riesgos y las dificultades que pueden enfrentar algunos migrantes deportados cuando vuelven a los países que dejaron atrás, buscando escapar de la violencia y la falta de oportunidades, en medio de la dura ofensiva inmigratoria del Gobierno del presidente Donald Trump, que se ha propuesto llevar a cabo deportaciones masivas desde que inició su segundo mandato.Un portavoz del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) dijo a CNN que Pérez fue detenido el 15 de abril de 2025 durante un operativo en Overland, Missouri.En un comunicado, el portavoz dijo que Pérez se encontraba en el país indocumentado y había sido condenado en dos ocasiones por “conducir bajo los efectos del alcohol”, en 2020 y 2024. Agregó que había recibido una orden final de deportación el 21 de abril de 2025 y fue enviado a Guatemala en mayo de ese mismo año.CNN no encontró registros públicos de esas condenas en las bases de datos judiciales consultadas. Los expedientes sí muestran que, en un incidente no relacionado ocurrido en mayo de 2024, Pérez se declaró culpable de conducir sin una licencia de conducir válida tras ser detenido por la policía de Overland y pagó una multa de casi US$ 200.Rolando Pérez, hermano de Nixon, contó a la radio pública de St. Louis que ambos habían llegado a Estados Unidos para escapar de la violencia y la pobreza en Guatemala. Los dos hermanos trabajaban en labores de techado y, según dijo, fueron detenidos por agentes de ICE una mañana de abril de 2025 cuando se dirigían a su trabajo.Tras la deportación de Nixon, su esposa decidió también volver a Guatemala. Rolando explicó que ella quería reunirse con su esposo y continuar juntos en su país de origen.“Sentí un enorme dolor porque eran mi hermano, mi cuñada; personas que querían trabajar, salir adelante y luchar”, dijo Pérez.Después de la deportación de Pérez, su esposa se quedó en Missouri con sus hijas. Intentaba mantener a su familia mientras seguía trabajando y participaba en la organización de trabajadores inmigrantes a la que pertenecía.El Missouri Workers Center dijo que González formaba parte de su comité organizador. En un comunicado, explicó que la mujer seguía participando en las reuniones del comité a pesar de las dificultades que enfrentaba.“Asistía a nuestras reuniones de Fuerza apenas tres semanas después de haber dado a luz. Tenía dos empleos, reclutaba nuevos miembros y siempre estaba presente, incluso mientras su mundo se desmoronaba”, señaló la organización en el anuncio de la vigilia en memoria de la pareja en sus redes sociales.Liliana, una de sus mejores amigas en Missouri, contó a CNN que fue la propia Glendy quien la invitó a unirse a Fuerza. Desde entonces, ambas recorrían vecindarios tocando puertas para conversar con otros trabajadores inmigrantes sobre sus derechos e invitarlos a participar en la organización.El Missouri Workers Center aseguró que, cuando Pérez fue deportado, González estaba embarazada de nueve meses y no podía cubrir sola el alquiler ni los gastos de su familia. “En junio, para proteger a sus hijas y mantener unida al resto de su familia —y ante el temor de ser separada de sus niñas—, Glendy tomó la difícil decisión de regresar a Guatemala, a pesar de tener una audiencia de asilo programada para 2027”, añadió la organización.CNN contactó a DHS y ICE para solicitar más información sobre la situación migratoria de González y espera respuesta. CNN no encontró que tuviera antecedentes penales en Estados Unidos.Regresar nunca fue lo que Glendy quería. Así lo recuerda Liliana: “Ella me decía: ‘No me quiero ir, pero me da miedo quedarme. Si me quedo, me van a separar de mis hijas y yo no quiero eso’”.En medio de la ofensiva migratoria del Gobierno de Donald Trump, el miedo fue creciendo. Según Liliana, Nixon le contaba a su esposa desde el centro de detención que cada día seguían llegando más migrantes arrestados y que el lugar estaba cada vez más lleno.“Ella decía: ‘Se está poniendo fea la cosa’. Al principio uno pensaba que no iba a ser para tanto, pero conforme pasaba el tiempo veía que cada vez detenían a más gente”, recordó.El temor era tal que, según su amiga, Glendy dejó firmado un documento para que ella y otra integrante del Missouri Workers Center asumieran el cuidado de sus hijas si algún día era detenida por las autoridades migratorias.“Ella tenía miedo. Me decía que no quería pasar meses encerrada sin ver a sus niñas”, dice.Para Liliana, su amiga terminó enfrentando una decisión imposible. “Estaba entre la espada y la pared. Si se quedaba, tenía miedo de que la detuvieran y pasara meses sin ver a sus hijas. Si regresaba, volvía a un lugar al que no quería volver”.A ese miedo se sumaba el deseo de reunir a sus hijas con su padre. “Ella decía: ‘Llevo a mis hijas con su papá o me quedo aquí. Y si me quedo, mis hijas no van a ver ni a mí ni al papá’”.Además de la incertidumbre migratoria, las dificultades económicas y el cuidado de tres niñas pequeña influyeron en su decisión. “Ella ya no podía sola aquí”, recuerda Liliana.Las muerte ocurren mientras aumentan las deportaciones a Guatemala. Según datos del Instituto Guatemalteco de Migración (IGM), durante los primeros dos meses de 2026 más de 10.500 guatemaltecos regresaron al país. La mayoría —91,6 %— llegó desde EE.UU. en vuelos de repatriados, un aumento del 73 % en los retornos provenientes de ese país frente al mismo periodo de 2025.Las medidas de las autoridades para combatir la delincuencia han logrado reducir algunos indicadores de violencia, pero el número de homicidios continúa reflejando una crisis de seguridad que mantiene en alerta a muchos guatemaltecos.Entre enero y junio de este año, Guatemala registró 1.437 homicidios, una cifra inferior a los 1.614 casos contabilizados en el mismo periodo de 2025, según datos del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), una organización independiente dedicada al análisis y la propuesta de mejoras en las políticas públicas.Las autoridades reconocen que las acciones implementadas aún no son suficientes y que, en los últimos meses, la violencia ha mostrado nuevos focos de crecimiento.“Hemos tenido un fin de semana muy violento. Solo el día sábado contabilizamos 24 fallecidos. Esta es una situación que no se había dado a este nivel”, dijo Marco Antonio Villeda, ministro de Gobernación de Guatemala, durante una rueda de prensa este lunes.Según las autoridades, el incremento de los crímenes violentos responde, en parte, a un desplazamiento de la actividad criminal hacia zonas con menor presencia policial, tras las acciones emprendidas en otros sectores.Ante este escenario, Villeda dijo que analizan ajustes a sus estrategias de seguridad.“Esto hace que replanteemos la estrategia de seguridad, que analicemos los operativos que estamos realizando con el Ejército para focalizarlos en ciertas áreas donde se está generando esta violencia”, agregó el titular de Gobernación.Mientras las autoridades continúan investigando lo ocurrido, Liliana sigue recordando la última conversación que tuvo con Glendy, unas dos semanas antes de enterarse de su muerte: “La noté bien. Hablamos como siempre, entre risas”.Dice que nada en esa conversación le hizo pensar que sería la última vez que hablarían. “Nunca me imaginé que me iban a decir que la habían asesinado”.Liliana también recuerda la última vez que vio a Glendy antes de su regreso a Guatemala. Dice que ese día ocurrió algo que no había pasado entre ellas antes.“Siempre éramos de reírnos de todo. Nunca la había visto llorar. Pero ese día nos abrazamos muy fuerte y las dos lloramos. Ahora siento que ese fue su adiós”.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.