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Hegseth calls protesters ‘ingrates’ as they try to drown out DC National Guard event

Secretary of War Pete Hegseth speaks during an event with U.S. President Donald Trump in the Oval Office of the White House on June 22, 2026, in Washington, DC. President Trump signed two orders on quantum computing. (Photo by Andrew Harnik/Getty Images)

(WASHINGTON) — Secretary of Defense Pete Hegseth on Thursday dismissed protesters chanting “Guard go home” outside a ceremony in Washington, D.C., honoring National Guard troops as their presence in the nation’s capital approaches the one-year mark and has nearly doubled in recent weeks to roughly 5,000 personnel.

“It’s the sound of ingrates,” Hegseth told a formation of some 250 National Guardsmen gathered at a park nestled in Washington D.C.’s northwest neighborhoods. “People who are so blinded by ideology they can’t see law and order and common sense in front of them. There’s nothing ideological about this group.”

Outside the park, dozens of protesters gathered in front of a security perimeter formed by National Guard troops and law enforcement, chanting through megaphones and blowing whistles while drums and a trombone added to the noise as they sought to drown out the speeches. The peaceful demonstration remained largely uneventful.

Speaking in front of the Meridian Hill Park fountain that was recently repaired by the Department of the Interior after years of being inoperative, Hegseth was joined by National Guard chief Gen. Steven Nordhaus, acting Attorney General Todd Blanche, Brig. Gen. Leland Blanchard, commander of the District of Columbia National Guard, and senior White House aide Stephen Miller, who has been an architect of the Trump administration’s National Guard mission in Washington D.C. Each praised the troops serving in Washington.

The deployment has largely focused on high-visibility patrols through downtown corridors and major tourist areas, far from the city’s high-crime areas, along with civic support missions, including trash collection. Troops are commonly armed with 9mm SIG Sauer M17 pistols or 5.56mm M4 rifles. 

National Guard troops have been deployed to Washington since last August, with states maintaining a steady rotation of personnel into the city. The broad mission has placed military personnel on civilian streets in an unprecedented domestic role, though National Guard troops retain very limited legal authority. 

The National Guard also maintains its constant rotation of units to missions in Africa, Europe and in the Middle East amid the war with Iran. Troops often serve in a part-time capacity, juggling their Guard duty with typical civilian careers. 

The force has been drawn overwhelmingly from Republican-led states. The D.C. National Guard itself accounts for about 500 troops, roughly one-quarter of its force, serving on the mission.

South Carolina has deployed roughly 700 troops, Georgia nearly 800 and Mississippi about 500, according to National Guard figures. Other states with sizable contingents include West Virginia, Nebraska, Florida and Louisiana.

Democratic-led states and U.S. territories have begun sending troops to D.C. in recent weeks, but only for events tied to America’s 250th anniversary celebration and an expected surge in tourism. 

Earlier this week, Michigan’s Democratic Gov. Gretchen Whitmer warned she would withdraw her state’s troops if they were assigned to President Donald Trump’s ongoing “Safe and Beautiful” mission rather than July 4th-related events. 

In practice, however, drawing a distinction between holiday security operations and the Guard’s broader mission in Washington, D.C., may be difficult. Much of the ongoing mission is already concentrated around the National Mall and downtown transit stations, where tourists and local residents celebrating the holiday are expected to converge, one U.S. official explained. National Guard units from other states are frequently sent to Washington for major events such as presidential inaugurations. 

Estimates have shown the Guard deployment is more expensive than using additional police officers or municipal workers.

An analysis from the Niskanen Center found the cost differential between troops and local law enforcement was roughly $607 per Guardsman per day compared to about $384 per day for a D.C. police officer.

The report also noted that the National Guard’s presence in D.C. has not reduced violent crime but has coincided with a decline in property crimes.

One estimate from the Congressional Budget Office found the National Guard’s D.C. footprint will cost at least $660 million this year, but it doesn’t account for the additional surge of troops for the summer.

A White House spokeswoman dismissed the Niskanen analysis and insisted the National Guard presence had driven down crime and improved quality of life in the District.

Two National Guard members from West Virginia were shot in the head while on patrol in November. Army Spc. Sarah Beckstrom, 20, died from her injuries. U.S. Air Force Staff Sgt. Andrew Wolfe, 24, was critically injured and is still recovering, his family says. 

Rahmanullah Lakanwal, 30, an Afghan national and suspected gunman, pleaded not guilty to the shootings. The Department of Justice said in June it is determining whether to seek the death penalty.

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Julián Álvarez fue silbado y se fue sin saludar a la afición: ¿qué sigue en la novela del argentino?

No fue un domingo cualquiera para Julián Álvarez. En realidad, no lo ha sido ningún día desde aquella frase que pronunció durante la Copa del Mundo: “lo mejor para todos es una transferencia”, cuando se hablaba de un fuerte interés del FC Barcelona por contratarlo. El fichaje no se hizo —porque el Atlético de Madrid no quiso negociar— y aquellas siete palabras, pronunciadas a un océano de distancia de España, le ganaron la enemistad de toda la afición del Atlético de Madrid, el club que pagó por él más de US$ 87 millones hace dos temporadas.La afición le hizo pagar esas palabras este domingo, en la primera vez que el delantero argentino pisó el estadio Metropolitano, cuando ingresó en el segundo tiempo de un partido que el Colchonero empataba 1-1. Pero ni la urgencia del resultado ni la necesidad por los goles de Álvarez —acaso su mejor centroatacante— para revertirlo le hicieron olvidar a las gradas rojiblancas las palabras del número 9, que recibió una silbatina generalizada al momento de ingresar al campo (ya había sido reprobado por el estadio durante el calentamiento).Álvarez no tuvo un buen ingreso y, aunque su equipo acabó rescatando un empate con 10 jugadores cerca del final, el goleador argentino se llevó la imagen final, sin participar del tradicional saludo que hace el Atlético, dando la vuelta al campo para agradecer a la afición. El delantero se fue a los vestuarios en soledad. Un gesto que, como dice el dicho, vale más que mil palabras.“Me comentaba la gente del club, que el club decidió que él no se acerque a saludar con sus compañeros a la gente. La decisión no fue de Julián Alvarez, fue del club, que tomó la decisión de alejarlo y separarlo para que se vaya hacia el vestuario”, dijo su director técnico, Diego Simeone, tras el juego.Queda exactamente una semana del mercado de fichajes en Europa, por lo que la presencia de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid sigue estando en el aire para el resto de la temporada. El problema es que la reacción de la afición este domingo parece mostrar un punto de no retorno en la relación con el futbolista, que tampoco ha salido a expresar una disculpa o una explicación a sus dichos durante el Mundial.Un problema aún mayor es que, pese al deseo de ser transferido que tiene el jugador, el club no tiene ninguna intención de desprenderse de él y, conforme van pasando los días, el mercado se va achicando, porque al conocer las altas demandas de la directiva del Colchonero, los interesados salen a buscar alternativas, apurados por la fecha límite del 1 de septiembre.Por supuesto, el Atleti, a medida que pasan las horas, tiene cada vez menos deseos de abrirle la puerta de salida, porque se quedaría con muy poco tiempo para salir a buscarle un reemplazo al futbolista estrella que tiene la plantilla. Hallar un sustituto para el jugador que marcó 49 goles y dio 17 asistencias en 107 partidos con el club supondría muchos millones arriba de la mesa, posiblemente teniendo que pagar un valor más alto que de lo que dicta el mercado.Los destinos para Julián Álvarez son muy pocos. El Atleti ya dejó claro que no va a negociar con clubes españoles, porque no quiere reforzar a la competencia. Fuera de España, solo se conoció el interés del Arsenal y uno más pequeño del PSG. Ninguno prosperó, en parte por el deseo del jugador de vestirse de blaugrana.Los Gunners, campeones de la Premier League y subcampeones de la Champions League, podrían hacer el intento, a pesar de que en el ataque ya tienen muchas alternativas. Por eso se había barajado la idea de que los londinenses pusieran dinero y algún futbolista —como Viktor Gyökeres, por ejemplo— en la mesa de negociación, algo que le cerraría a la directiva española, ya que el jugador se iría a otra liga y tendría garantizado un nombre de reemplazo. Sin embargo, si la idea no prosperó es porque o no hubo acuerdo por el monto de dinero, o porque el futbolista no tiene grandes deseos de volver a una liga de la cual ya se fue —jugó en el Manchester City de 2022 a 2024—.La posibilidad de los parisinos se mencionó mucho al comienzo del mercado de fichajes, pero fue perdiendo fuerza con el correr de los días. Mucho más desde que los bicampeones de Europa se hicieron con los servicios de Ferran Torres, el héroe de la final del Mundial 2026, que ya empezó a pagar la confianza de Luis Enrique con goles, marcando un doblete en su presentación, también este domingo.Entonces, el futuro de Julián Álvarez parece estar entre tres destinos: quedarse en el Atlético, ya sea para revertir la situación o para esperar la ventana de transferencias de enero; reflotar la idea de volver a la Premier League, pero con la camiseta del Arsenal —un equipo que quizás tampoco seduce tanto por el estilo de juego que tienen los dirigidos por Arteta—; o que el FC Barcelona finalmente abra la chequera y ponga muchísimos millones arriba de la mesa, 500 millones de euros, para ser exactos, que es su cláusula de recisión. Una cifra jamás pagada por un futbolista, y por mucha diferencia.“Primero, juntos siempre somos más fuertes. Eso siempre nos caracterizó siendo el Atlético de Madrid distinto al resto. Julián es un jugador nuestro”, dijo Giuliano Simeone —autor del empate 2-2— a la prensa tras el partido.“Tenemos que estar todos juntos tirando para el mismo lado, porque, si no, nos vamos a dividir y eso no es bueno. Julián es jugador nuestro y vamos a apoyarlo siempre”, agregó el mediocampista.Su padre, el entrenador del equipo, también defendió a Julián Álvarez, pero con un poco más de cautela.“No estoy para dar consejos. Tengo que centrarme en mi trabajo, que es deportivamente hacer lo mejor para el Atlético de Madrid. Si el Atlético de Madrid quiere ganar algún título necesitamos estar juntos, tener delanteros importantes y para eso necesitamos trabajar en consecuencia todos de lo que necesitamos”, dijo en la rueda de prensa.“Creo que fui bastante claro. Necesitamos estar juntos. Cuando estuvimos juntos siempre hemos podido hacer cosas importantes”.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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