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Eligible seniors can get GLP-1s for $50 a month for weight loss alone

Close-up of a woman holding several GLP-1 injection pens used for weight loss and diabetes treatment. Modern injectable medication concept for obesity management, healthcare and pharmaceutical therapy. (Kateryna Borodina/Getty Images)

(NEW YORK) — For the first time, Medicare will cover GLP-1s for obesity-related weight loss, without any other medical conditions.

Starting Wednesday, eligible Medicare beneficiaries can receive GLP-1s for obesity for $50 per month by prescription. Medicare is the primary federal health insurance program in the U.S. for individuals 65 and older.

Federal rules ban Medicare Part D — which helps cover prescription drug costs — from covering drugs solely to treat obesity, but a new federal pilot bridge program approved by Health and Human Services Secretary Robert F. Kennedy Jr. will be in effect until Dec. 31, 2027.

This move could dramatically expand access to Eli Lilly’s Foundayo and Zepbound and Novo Nordisk’s Wegovy for seniors 65 and older as well as other eligible Medicare enrollees.

Foundayo and Wegovy Pill are daily tablets. Wegovy and Zepbound are weekly injections that require refrigeration.

A month supply of Wegovy will come in four pre-filled pens while Zepbound will be delivered in a KwikPen, which holds four weekly doses in a single device.

Single-dose Zepbound pens and Zepbound vials will not be covered by the bridge program.

“These treatments are a major medical advancement, but too many seniors are currently unable to access them due to high cost,” Dr. Mehmet Oz, administrator of the Centers for Medicare and Medicaid, said in a statement last month. “The Medicare GLP-1 Bridge changes that by making these medications more affordable and accessible, while advancing our broader goal of helping Americans live healthier lives.”

An estimated 3.8 million beneficiaries could be eligible for the program, according to a KFF analysis of 2023 Part D enrollment data that was published Monday.

The government negotiated with the manufacturers to reduce the price the government will pay to $250 for a month’s supply and in return the companies will have access to the larger patient population. Each patient will pay a $50 copay towards the cost of the medication, but that co-pay will not go toward an individual’s annual deductible.

Patients will first need prior authorization — prescribing clinicians will submit documentation proving the patient meets strict body mass index (BMI) and health condition requirements. That means patients will need to wait for the prescription to be approved before it can be filled.

Patients must have Body Mass Index (BMI) of 35 or higher. If their BMI is 30-35, they must have certain types of heart failure, hard to control blood or chronic kidney disease.

If their BMI is 27-30, they must have prediabetes, history of heart attack or stroke or blocked arteries in the arms or legs.

These requirements are more restrictive than the FDA approval language or what private insurance companies require, which is a BMI of 30 or over.

Patients must also not have type 2 diabetes, moderate-to-severe sleep apnea, or fatty liver disease because their Medicare plan may already cover GLP-1s.

“GLP-1s can be life-changing for patients managing obesity and related conditions,” Chris Klomp, director of Medicare and chief counselor at the U.S. Department of Health and Human Services, said in a statement last month.

“This demonstration is designed to make accessing those medications simpler, more predictable, and more consistent across the Medicare program, which means better quality of life for seniors and better value across the health care system,” the statement continued.

​Individuals will be able to fill their pre-approved prescriptions at local retail pharmacies and directly through Novo Nordisk or Ely Lilly’s direct to consumer mail order pharmacies.  

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Los consumidores redujeron el gasto en julio mientras persistían las presiones inflacionarias

Los consumidores estadounidenses redujeron el gasto en julio mientras la inflación seguía elevada, según nuevos datos publicados este miércoles por el Departamento de Comercio.El gasto de los consumidores, ajustado por inflación, no varió respecto al mes anterior, una marcada desaceleración frente al aumento del 0,4 % registrado en junio, de acuerdo con el informe.El índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE, por sus siglas en inglés), el indicador que utiliza la Reserva Federal para su meta de inflación del 2 %, subió un 0,2 % respecto a junio. Con ello, la tasa anual se mantuvo en el 3,7 %, según el informe.Los economistas esperaban que el índice PCE aumentara un 0,1 % respecto al mes anterior y que la tasa anual bajara al 3,6 %, de acuerdo con estimaciones de FactSet.Al excluir los volátiles precios de los alimentos y la energía, el índice PCE subyacente aumentó un 0,2 % mensual y un 3,3 % interanual.El índice PCE forma parte del informe mensual sobre ingresos y gastos personales del Departamento de Comercio, que incluye datos amplios sobre los ingresos, el gasto y el ahorro de los estadounidenses.La reducción del gasto en julio coincidió con una mejora de las finanzas de los hogares. La tasa de ahorro, que en junio cayó a un mínimo de cuatro años del 2,6 %, repuntó en julio al 3 %.El sólido crecimiento de los ingresos también contribuyó a aumentar el ahorro. Los ingresos después de impuestos crecieron un 0,4 %, el mayor avance desde enero, un mes en el que suelen verse impulsados por los aumentos del Seguro Social y los ajustes salariales de comienzos de año.Sin ajustar por inflación, el gasto aumentó un 0,2 % respecto a junio. El incremento se debió por completo a los servicios, en particular los financieros y de seguros, la atención médica, la vivienda y los servicios públicos, según los datos del Departamento de Comercio.La mayoría de las compras discrecionales disminuyó respecto a junio. La excepción fue el gasto en restaurantes, que aumentó un 4,6 %. Las mayores caídas en el gasto en bienes se registraron en categorías como gasolina, vehículos, mobiliario para el hogar y bienes no duraderos.Parte de la disminución del gasto en bienes puede atribuirse a que Amazon adelantó a junio su popular venta de Prime Day. El cambio de fecha de Prime Day y las promociones de otros minoristas influyeron considerablemente en la caída del 0,6 % de las ventas minoristas de Estados Unidos informada a comienzos de este mes.En conjunto, el gasto de los consumidores se ha mantenido relativamente sólido este año pese a factores adversos como el aumento de los precios de la energía provocado por la guerra, la debilidad del mercado laboral y los efectos acumulados de más de cinco años de inflación superior a lo normal.No obstante, con los reembolsos de impuestos agotándose y la inflación superando el crecimiento de los salarios desde hace un par de meses, el gasto podría debilitarse durante la segunda mitad del año.Dan North, economista senior de Allianz Trade, dijo que la caída del 0,6 % de las ventas minoristas en julio podría indicar que los consumidores están haciendo una pausa.“Me hace preguntarme si finalmente los consumidores están diciendo: ‘Demos un paso atrás por un momento. Hay incertidumbre por esta guerra; la inflación sigue siendo persistente; para empezar, detesto la economía; mis ingresos no están creciendo mucho. Tomémonos un pequeño descanso’”, dijo North en una entrevista con CNN.Aun así, pese a que el gasto se estancó en julio, podría seguir impulsando el crecimiento económico general durante los próximos meses, dijo a CNN Kathy Bostjancic, economista jefa de Nationwide Financial.Otro informe publicado este miércoles mostró que los envíos de bienes duraderos aumentaron rápidamente en julio, lo que indica que la inversión empresarial también debería mantenerse sólida, afirmó.“La combinación de estos datos sobre el consumo y la inversión sugiere que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) podría ser de al menos un 3 % en el tercer trimestre, o incluso más”, dijo. “Francamente, eso indica que la economía real sigue funcionando con bastante solidez”.La inflación sigue siendo un problema.Los precios subieron en julio un poco más de lo previsto. Con ello, la tasa anual de inflación se mantuvo en el 3,7 %, la tercera más alta de los últimos tres años.Los precios de los alimentos bajaron ligeramente en julio y los de la energía también descendieron. No obstante, las presiones inflacionarias en la mayoría de las demás categorías siguieron siendo “bastante persistentes”, dijo Bostjancic.“Las fuentes de la inflación son los aranceles, que están elevando los precios de los bienes; el gasto en inteligencia artificial, que impulsa el precio de los chips y otros equipos relacionados con esa tecnología; y la energía, cuyos precios bajaron en el mes más reciente, pero que sigue siendo motivo de preocupación por los elevados precios de la gasolina”, afirmó.Los datos más recientes podrían aportar argumentos a los miembros de la Reserva Federal que consideran una posible subida de la tasa de interés, señaló. El banco central de Estados Unidos ha mantenido sin cambios su tasa de referencia en lo que va del año, pero ha dejado abierta la posibilidad de aumentarla mientras la inflación siga elevada.La próxima reunión de la Fed sobre las tasas de interés no se celebrará hasta mediados de septiembre. Por ello, se seguirá muy de cerca el discurso que el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, pronunciará el viernes en el simposio económico anual de Jackson Hole, Wyoming.Además del discurso del viernes, los datos del mercado laboral que se publicarán la próxima semana serán cruciales para evaluar la solidez de la economía, dijo Bostjancic.“Nuestra previsión de que la economía seguirá avanzando se basa en la idea de que el crecimiento del empleo privado se mantendrá sólido porque, en última instancia, eso es lo que determina el poder adquisitivo”, afirmó.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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