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El nuevo Congreso de Colombia quedó instalado, con una desafiante sorpresa para el presidente electo Abelardo de la Espriella

Una alianza no oficial, que nadie vio venir, tomó por sorpresa a muchos sectores políticos en Colombia. En la instalación formal del periodo de sesiones 2026-2030, los congresistas deben elegir a los presidentes del Senado y la Cámara de Representantes, quienes ocuparán esos cargos por un año. Para el Senado, el candidato del presidente electo, Abelardo de la Espriella, era Alfredo Deluque, del partido de Unidad Nacional, pero no se encontró con un camino despejado.

El expresidente Álvaro Uribe, líder del partido de derecha Centro Democrático, no estaba de acuerdo con la posibilidad de que Deluque fuera elegido y, por el contrario, sugirió al senador de su partido Honorio Henríquez. Allí surgió una diferencia de posturas entre De la Espriella y Uribe quien, desde que las autoridades electorales dieron la credencial como ganador al candidato del movimiento político Defensores de la Patria, manifestó que el Centro Democrático respaldaría en el Congreso al nuevo gobierno.

Sin embargo, esas buenas relaciones duraron poco. De la Espriella no llegó a un acuerdo con Uribe y este último decidió buscar los votos necesarios para que Henríquez fuera elegido presidente del Senado: lo logró en la noche del lunes, con una votación de 56 votos contra 45 a favor de Deluque. Un triunfo que fue posible gracias al apoyo del aún partido de gobierno, Pacto Histórico, con el que el candidato de Uribe ganó una elección que marca el punto de arranque en las relaciones entre el gobierno entrante y el Legislativo.

“El Senado eligió presidente a Honorio Henríquez, ciudadano mesurado, transparente, garantía para el correcto discurrir democrático. Muchas gracias a todos quienes confiaron en él, y le hará bien a Colombia”, sostuvo este lunes Uribe en su cuenta en X.

Rodrigo Lara, ministro del Interior designado por De la Espriella, quien previo a las votaciones se había mostrado escéptico ante una posible alianza entre Pacto Histórico y Centro Democrático, reconoció la derrota y anunció que buscará un trabajo armónico con el Legislativo para sacar adelante las leyes y los proyectos que someterá el gobierno a consideración de los congresistas.

“El Senado eligió al Dr. @honohenriquez como su presidente. Lo felicito y le deseo éxitos en una gestión que, estoy seguro, estará marcada por su sentido de diálogo, consenso y respeto por la institucionalidad. El Gobierno entrante será un firme defensor de la autonomía e independencia de las ramas del poder público. Por instrucción del presidente electo @ABDELAESPRIELLA, toda relación con el Congreso se ha hecho y se hará de frente al país: con transparencia, sin burocracia y sin acuerdos subrepticios”, afirmó Lara.

La derrota en la presidencia del Senado deja al gobierno saliente de Gustavo Petro con un triunfo simbólico en la bancada de oposición y plantea un arranque difícil y desafiante para De la Espriella en materia de gobernabilidad, sostienen algunos analistas.

“La derrota de Alfredo Deluque en la elección de presidente del Senado fue una torpeza política monumental. Antes de posesionarse, Abelardo consiguió lo que parecía imposible: unir a Uribe y al Pacto Histórico en su contra. Pero esa alianza no surgió de la nada. Abelardo la fue construyendo, desplante tras desplante. Uribe lo apoyó después de la primera vuelta y no recibió ni siquiera un agradecimiento público. Tras la victoria, el Centro Democrático se declaró partido de gobierno y tampoco hubo reconocimiento. Ni una llamada. Cuando llegó el momento de definir las mesas directivas, Abelardo trató a Uribe y a la bancada más grande de su coalición como actores secundarios”, afirmó Santiago Vélez, columnista del diario El Espectador, en su cuenta en X.

Algunos sectores de derecha, por su parte, han empezado a hablar del “PetroUribismo” para designar la supuesta alianza entre estas dos corrientes políticas. Miguel Uribe Londoño, excandidato presidencial y padre de Miguel Uribe Turbay, asesinado hace un año mientras hacía campaña como precandidato presidencial del Centro Democrático, ha mostrado su malestar por lo ocurrido en la instalación del Congreso.

“Uribe vuelve a Petro su nuevo mejor amigo. Burlarse de sus electores les saldrá caro a los dos. Su victoria es pírrica, inocua. Desenmascara el afán de Álvaro Uribe y de Petro de defender sus intereses personales. Ya unidos queda claro que Abelardo tiene un enemigo común que derrotar”, afirmó Uribe Londoño.

En algunos sectores de la izquierda no creen que esto sea una alianza de largo aliento y, por el contrario, sostienen que detrás de todo hay una jugada política de la derecha para consolidar el manejo político en los cuatro años de mandato de De la Espriella.

“En el colmo del cinismo, @petrogustavo y los senadores petristas eligieron de presidente del Senado a @honohenriquez, una ficha de @DELAESPRIELLAE y del @CeDemocratico, contubernio político que dirigió @AlvaroUribeVel. Además del gran poder del presidente del senado para tramitar las peores leyes contra los colombianos, ese trámite lo lubricarán con unos $300 mil millones del presupuesto anual del senado en burocracia, clientelismo y otros gastos. Muy mal empieza el nuevo gobierno!!!”, escribió en X el exsenador y excandidato presidencial Jorge Enrique Robledo.

Sectores de centro político consideran que la derrota del gobierno entrante en el Congreso es una buena señal de independencia del Legislativo y que pone un contrapeso necesario para las iniciativas que tendrán que ser debatidas tanto por el Senado como por la Cámara de Representantes.

“Aunque la alianza de la derecha no se ha roto, el gobierno se inaugura con una derrota. Si Abelardo pensó que podía apropiarse en solitario de una jefatura única, se equivocó. Se ha instalado en Casa de Nariño un sutil cogobierno. Si uno está en el extremo derecho de la mesa y le ponen otra silla al lado, geométricamente uno queda un poco movido al centro. Más allá de la ciega geometría, el voto de la izquierda por Honorio, aunque no es en si mismo un cambio de política, inevitablemente deja una secuela. De cara a la retórica avasalladora de Abelardo, lo ocurrido tiene un resultado favorable. Vivir para ver!”, afirmó Humberto de la Calle, exsenador y exjefe negociador de paz del gobierno en los diálogos con las FARC.

La disputa por la presidencia de la Cámara de Representantes se registró sin mayores sorpresas. Allí fue elegido Nicolás Barguil, del Partido Conservador. Era el candidato que contaba con el respaldo de De la Espriella, lo que le deja al mandatario entrante un premio de consolación frente a la derrota en el Senado, que es el cargo más codiciado por cualquier presidente en su primer año de gobierno, porque representa un respaldo crucial para sacar adelante las promesas de campaña que deben pasar por el examen del Congreso para que puedan ser aprobadas.

The-CNN-Wire
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El entusiasmo de los simpatizantes de Trump va “de mal en peor” y los republicanos comienzan a preocuparse

Los republicanos comienzan a preocuparse por la falta de entusiasmo de sus partidarios antes de las elecciones intermedias de 2026.Esos votantes ya eran desproporcionadamente menos propensos participar en las elecciones en las que Donald Trump no participaba, y ahora el Partido Republicano tiene que enfrentarse a que el presidente sea más impopular que nunca.Y una nueva encuesta de CNN resalta el problema: grandes partes de los partidarios de Trump se siente desilusionadas por varias de sus decisiones recientes.En una serie de preguntas, sobre temas que van desde la economía y la guerra con Irán, hasta el enriquecimiento personal de Trump y los esfuerzos para renovar Washington, un gran porcentaje de republicanos e independientes que se inclinan por el Partido Republicano están mostrando su descontento. Esto es, a menudo 30 %, 40 %, 50% o más.En general, la encuesta de CNN muestra que el 30 % de los republicanos e independientes que se inclinan por el Partido Republicano desaprueban a Trump.Ese número es bastante alto en sí mismo. Pero en realidad podría subestimar el nivel de desilusión en algunos aspectos.Sin duda, los números más preocupantes para Trump y el Partido Republicano se refieren a la economía.No solo es la economía en general la mayor preocupación de los votantes; también es el ámbito en que Trump presenta los peores números.Es decir, entre los republicanos e independientes que se inclinan por el Partido Republicano en la encuesta:64 % dicen que los altos precios de la gasolina les han causado al menos una “dificultad moderada”56 % dicen que la economía es muy o algo pobre56 % dicen que Trump no ha hecho lo suficiente para reducir el precio de los bienes de consumo diario56 % desaprueban la actuación de Trump en los precios de la gasolina51 % dicen que Trump no tiene un plan claro para los precios de la gasolina50 % dicen que las políticas de Trump no han mejorado las condiciones económicas (con un 31 % diciendo que sus políticas han empeorado las cosas)50 % dicen que las políticas de Trump no han mejorado las condiciones económicas (con un 31 % diciendo que sus políticas han empeorado las cosas)47% desaprueban a Trump en inflaciónEsto es alrededor de la mitad o más de lo que deberían ser los propios seguidores de Trump que tienen muchas quejas sobre la economía y su manejo de la misma en este momento.Los números son ligeramente menos sombríos sobre el conflicto en Irán, pero todavía bastante sombríos.De nuevo, entre los republicanos e independientes que se inclinan por el Partido Republicano:64 % piensan que es probable una guerra a largo plazo con Irán45 % dicen que el costo de la guerra, en vidas y dinero, no ha valido la pena45 % dicen que Trump no tiene un plan claro para Irán40 % desaprueban a Trump en general sobre Irán39 % dicen que sus decisiones sobre la acción militar en Irán han perjudicado a los Estados Unidos (en contraposición al 44 % que dice que ha ayudado, siendo el resto neutral)Y la tendencia de Trump con respecto a Irán sigue siendo mala. La desaprobación de Trump sobre Irán entre estos grupos aumentó de un 30 % en marzo al 40 % este miércoles.La encuesta también muestra que a muchos miembros de los partidarios de Trump simplemente no les gusta en qué se ha enfocado, incluyendo sus finanzas personales y proyectos como el salón de baile de la Casa Blanca y el estanque reflectante del Monumento a Lincoln.Entre estos grupos:45 % dice que Trump no está “en contacto con los problemas que enfrentan los estadounidenses comunes en su vida diaria”, un aumento desde el 34 % en enero.39 % dice que no ha prestado suficiente atención a los problemas más importantes del paísun, aumento desde el 25 % en enero.Alrededor de 3 de cada 10 encuestados dicen que “fue demasiado lejos” al cambiar instituciones como el Smithsonian y el Kennedy Center (en los que Trump puso su nombre antes de que un juez lo eliminara), remodelando la Casa Blanca y otros lugares emblemáticos de Washington y persiguiendo intereses comerciales personales mientras está en la Casa Blanca.30 % dice que Trump no pone el bienestar del país por encima de su ganancia personal.26 % dice que está enfadado o insatisfecho con el salón de baile y el estanque reflectante (en comparación con solo el 39 % que tiene una opinión positiva de estos proyectos)Sería bastante malo para Trump si la economía no fuera óptima y la gente pensara que las cosas que él hace no están funcionando.Pero estos números, combinados con la mayoría de los seguidores de Trump que dice que el presidente descuidó la inflación, dejan claro que muchos de sus seguidores piensan que está obsesionado con cuestiones que no valen la pena o bien son muy impopulares.Cuando se hicieron muchas de estas preguntas durante los primeros meses de Trump en su segundo mandato, había un sentido palpable de entusiasmo con sus partidarios.Cuando se les preguntó para describir sus sentimientos mirando hacia adelante al resto del segundo mandato de Trump, casi nueve de cada diez de los republicanos e independientes que se inclinan hacia el Partido Republicano dijeron que estaban “entusiasmados” u “optimistas”.Ahora, ese número ha disminuido hasta el 70 %.Y el 30 % dice que están “pesimistas” o “asustados”.Ese 30 % que tiene una perspectiva negativa es bastante notable. Poco después de que el expresidente Barack Obama fue reelegido en 2012, solo el 8 % de los demócratas e independientes con tendencia demócrata dijeron que se sentían pesimistas o asustados. Y justo antes de la reelección del expresidente George W. Bush en 2004, solo el 5 % de los republicanos e independientes con tendencia al Partido Republicano dijeron lo mismo sobre él.Luego están los hallazgos de una encuesta reciente del Pew Research Center.Esa encuesta mostró que el 81 % de los demócratas e independientes que se inclinan hacia la democracia dijeron que su voto en las elecciones intermedias sería un voto contra Trump, en comparación con solo el 44 % de los republicanos e independientes con tendencia al Partido Republicano que dijeron que votarían por Trump.Existen signos de este tipo de malestar desde hace un año, cuando explotó la saga de Jeffrey Epstein. Los últimos números sugieren que ahora cobró fuerza en amplios sectores de la bancada del Partido Republicano, en un momento muy inoportuno para el partido.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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