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Cómo manejaron las cadenas de TV el inusual discurso de Trump en horario estelar

Algunas de las principales cadenas de televisión transmitieron en vivo el discurso del presidente Donald Trump en horario estelar la noche del jueves, mientras que otras optaron deliberadamente por no hacerlo, una división que puso de relieve el largo historial de mentiras de Trump y reavivó el debate sobre las responsabilidades de los medios de comunicación.

La Casa Blanca tomó la inusual medida de solicitar formalmente a las cadenas de televisión abierta que transmitieran el discurso en vivo, preparando el terreno para que Trump arremetiera contra aquellas que decidieron no hacerlo.

Trump incluso convirtió la decisión de las cadenas en un tema de su discurso. Criticó duramente a NBC y ABC por no interrumpir su programación de horario estelar para emitir su mensaje y afirmó que ello “debería conllevar la revocación de sus licencias”.

Las otras dos grandes cadenas de televisión abierta de EE.UU., CBS y Fox, sí emitieron el inusual discurso en horario estelar.

CBS acompañó el discurso con verificaciones de datos y contexto, tanto antes como inmediatamente después de la intervención, una práctica a veces denominada “sándwich de verdad”.

No obstante, el senador demócrata Mark Warner criticó a CBS mientras participaba en la propia cadena para refutar el discurso de Trump. Dijo al presentador Tony Dokoupil: “Es responsabilidad suya y de cualquier periodista serio cuestionar estas falsedades”. Dokoupil señaló que eso era precisamente lo que había estado haciendo.

Dokoupil comentó: “Estamos de acuerdo, usted y yo, en que este es un tema de vital importancia y que el presidente tiene un historial pésimo al respecto”.

El presentador de CBS reflejó la opinión predominante en las redacciones de noticias televisivas. La obsesión de Trump con las afirmaciones falsas sobre las elecciones de 2020 convirtió el discurso del jueves por la noche en una situación compleja para todas las organizaciones dedicadas a la cobertura de noticias en vivo.

La situación resultó difícil incluso para Fox News, la cadena favorita del presidente. Muchos en la cadena se mostraban reticentes a escuchar a Trump insistir en cuestionar los resultados de las elecciones que perdió, según declararon a CNN dos fuentes de Fox News bajo condición de anonimato. Algunos en Fox consideraban que el tema era simplemente una mala estrategia política para el Partido Republicano, mientras que otros opinaban que perjudicaba al negocio, dado que la cadena se vio envuelta en litigios tras amplificar las falsedades del presidente sobre las elecciones de 2020.

En última instancia, y como era de esperar, Fox News transmitió el discurso completo y en directo durante el espacio de Sean Hannity —allegado a Trump—, seguido de una breve conversación entre Hannity y la corresponsal en la Casa Blanca, Aishah Hasnie.

Hasnie mencionó las afirmaciones de Trump sobre la vulnerabilidad de las máquinas de votación y señaló: “Fox News aún no ha visto esas pruebas y, en este momento, no está en condiciones de evaluar la veracidad de las declaraciones y afirmaciones del presidente”.

El presentador de Fox Bret Baier, quien condujo un informe especial en la cadena de televisión abierta Fox, hizo una salvedad similar poco después: “Fox News aún no ha visto esa documentación y no está en condiciones de valorar la exactitud de las declaraciones del presidente esta noche”.

En general, el discurso fue tomado en serio en los círculos mediáticos partidistas favorables a Trump, mientras que en el resto de los medios se recibió con escepticismo.

En la televisión por cable, MSNBC emitió unos 15 minutos del discurso y luego interrumpió la transmisión para analizar las afirmaciones de Trump. Chris Hayes comentó que reaccionar al discurso era “un poco como intentar discutir con un loco delirante que está a tu lado en el metro afirmando que es Jesucristo”. CNN decidió no transmitir el discurso en directo. En su lugar, lo trató como otros eventos presidenciales que se monitorean con fines informativos y se examinan minuciosamente para verificar su veracidad.

“Estaremos atentos a lo que diga el presidente esta noche, como siempre hacemos, pero no lo transmitiremos en vivo, dado que el presidente tiene un historial bien documentado de afirmar cosas flagrantemente falsas sobre las elecciones”, dijo la presentadora Kaitlan Collins a la audiencia.

Collins y el corresponsal Evan Pérez mostraron fragmentos del discurso acompañados de un exhaustivo análisis de verificación de datos.

Se mostró en pantalla a un grupo de periodistas de CNN en la redacción de Washington revisando los documentos recién desclasificados y evaluando las afirmaciones de Trump.

CNN también transmitió el discurso en directo a través de su sitio web, acompañado de análisis en tiempo real por parte de corresponsales y expertos.

NBC y ABC adoptaron un enfoque similar: hicieron streamin del discurso y posteriormente informaron sobre su contenido. Ambas cadenas interrumpieron su programación de máxima audiencia con breves boletines especiales una vez que Trump terminó de hablar. Hallie Jackson, de NBC, señaló que la información presentada por Trump “en gran medida no era nueva”.

Horas antes, ese mismo jueves, los directivos de las cadenas habían mantenido reuniones prolongadas para decidir cómo abordar el discurso.

Los debates internos giraron en torno a dos intereses contrapuestos: el valor noticioso tradicional de un discurso presidencial y los riesgos de ofrecer a Trump una plataforma sin filtros para su negacionismo electoral.

Sin embargo, como señaló un ejecutivo de una de las cadenas: “Ya no estamos en 1974. Hay muchas formas de cubrir las noticias”.

La mayoría de las cadenas optó por una postura intermedia: dieron espacio al discurso sin aceptar las afirmaciones de Trump como hechos verídicos. Abundaron las verificaciones de datos y las críticas, pero el discurso íntegro también estuvo ampliamente disponible, desde YouTube hasta el propio sitio web de la Casa Blanca.

Dokoupil comenzó el programa especial de CBS afirmando que “gran parte de lo que el presidente ha dicho sobre este tema es falso. Principalmente, por supuesto, la afirmación de que ganó las elecciones de 2020 cuando, en realidad, no fue así”.

“Por este motivo, existe el argumento de que resulta irresponsable transmitir el discurso del presidente esta noche”, dijo Dokoupil. “Pero el discurso se pronunciará. Será noticia. Y nuestra labor es cubrir la noticia. Así que eso es lo que estamos haciendo”.

CBS comenzó a emitir el discurso con retraso, tras varios minutos de introducción, y también interrumpió la transmisión un par de minutos antes de que Trump terminara.

El resto de la hora de emisión de CBS ofreció contexto a través de expertos electorales, varios de los cuales refutaron enérgicamente las afirmaciones de Trump.

El enfoque de CBS despertó especial interés entre los profesionales del sector mediático, dado que la empresa matriz de la cadena, Paramount, ha cultivado una estrecha relación con la administración Trump durante el último año. Actualmente, Paramount busca adquirir Warner Bros. Discovery —la empresa matriz de CNN— en una operación que ha sido cuestionada por una coalición de 12 fiscales generales estatales demócratas.

El discurso del jueves por la noche también puso de relieve cómo Trump ha presionado a las principales cadenas de televisión desde que regresó al cargo. La FCC, alineada con Trump, está investigando activamente a las empresas matrices tanto de ABC como de NBC.

Contrariamente a lo que afirmó Trump el jueves por la noche, las cadenas nacionales no requieren licencia del Gobierno, a diferencia de las emisoras locales. La FCC está cuestionando ocho de esas licencias de emisoras de ABC, una medida que se produce tras años de presión pública por parte de Trump.

Trump alegó, sin aportar pruebas, que ABC y NBC decidieron no interrumpir su programación en horario estelar para emitir su discurso porque “saben lo corrupto que es nuestro sistema y no quieren revelarlo”.

En un comentario aparentemente improvisado que se apartaba de su discurso preparado, se quejó reiteradamente de que las cadenas “no pagan nada” por utilizar el espectro radioeléctrico público.

The-CNN-Wire
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The US Navy’s plan for almost 20 guided-missile subs and why that will matter around China

(CNN) — The US Navy this week announced a “pivotal shift” in its future submarine force, and it’s a move analysts say provides important insights into how Washington would fight any possible conflict in the Pacific, where China is rapidly building up its forces.The Pentagon announced that 19 planned nuclear-powered Virginia-class attack submarines (SSNs) would now be classified as guided-missile submarines (SSGNs) and fitted with the Virginia Payload Module (VPM), an 84-foot-long section which adds 28 missile-launch cells to the 12 on current versions of these subs.Those cells can be loaded with Tomahawk land-attack missiles as well as hypersonic vehicles. Combined with the stealthy abilities of submarines, this will provide the new boats with a crucial ability to get inside China’s missile defenses, analysts say.“Submarines are one of the few capabilities which can loiter forward, near or within the first island chain in relative safety,” said Sidharth Kaushal, senior fellow at the Royal United Services Institute (RUSI) in London, referring to the string of islands from Japan southward through Taiwan and the Philippines, inside of which Beijing can bring the most firepower to bear.“Second, hypersonic missiles represent a capability against which US adversaries – which otherwise enjoy robust air defenses – have more limited defenses,” Kaushal said. And getting the high-speed, maneuverable missiles closer to their targets strains adversary reaction time.Key strike platforms being retiredThe details of the new sub plan come at a critical time for the Navy.This year it is beginning to retire its four Ohio-class guided-missile subs. Those boats were converted to SSGNs 20 years ago from their nuclear deterrent role as ballistic-missile subs, or boomers, after the US and Russia reduced their nuclear forces with the 1993 START II treaty.Once armed with nuclear-tipped Trident ballistic missiles, the four reconfigured Ohio-class subs can carry up to 154 Tomahawks each, and have been prized assets for deterrence and combat missions around the globe.Speaking to CNN in 2021, Bradley Martin, a former Navy captain turned naval researcher at the RAND Corp think tank, called the Ohio-class SSGNs “the platform with the single largest ability to deliver conventional missile payloads.”During the 2025 Operation Midnight Hammer strikes on Iranian nuclear sites, an Ohio-class boat was called upon to augment B-2 bomber strikes.But one of the four Ohio-class SSGNs, the USS Georgia, began its deactivation process last month and the other three are scheduled to do the same over the next several years.Retirement of those boats will reduce the Navy’s undersea strike capability by up to 60%, according to the Washington, DC-based Submarine Industrial Base Council.The first of the Virginia-class SSGNs are not scheduled to join the fleet until 2029, so the Navy is likely to see a shrinkage in its missile strike capabilities in the meantime. The last of the new subs isn’t due to join the fleet until 2038.Current inventory includes at least 24 smaller versions of the Virginia class as well as around 20 older Los Angeles-class subs and three specialized Seawolf-class boats, so the Navy is not without conventional sub-launched missile capability.In the long run, leaders are confident the 19 new boats will prove suitable replacements for the Ohios.“These VPM-equipped SSGNs will ensure the Navy continues to dominate the undersea domain for decades to come. By integrating this additional payload capacity, we will have the ability to surge strike power to assure our allies, deter aggression, outmatch any adversary,” Vice Adm. Rob Gaucher, director of submarine programs, said in a statement.“Georgia and her sister ships proved the enduring value of combining undersea stealth with unmatched clandestine strike capability,” the chief of naval operations, Adm. Daryl Caudle, said.“The next generation of Virginia-class SSGNs builds on that legacy with greater survivability, adaptability, and sustained combat power,” Caudle added.Not a one-for-one swapAnalysts caution that the move from the Ohio class to the Virginia class is not a one-for-one trade, as a single Virginia-class sub will carry only about 26% of the missiles of an Ohio-class one. That means it will take four future boats to equal the firepower of one currently.Analyst Bryan Clark, a Hudson Institute senior fellow and former Navy officer, notes another key difference between the two – the Ohio class has two rotating crews while the Virgina class has only one, meaning the former could spend twice as long actually on patrol.But being able to disperse missiles over a greater number of platforms has its advantages, says Alessio Patalano, professor of war and strategy at King’s College, London.“They expand the number of platforms that can bring the fight deep into an enemy’s territory, and as such opponents will have to contend with more assets they have to track, or at least try to,” Patalano said.It’s a key point in any possible conflict over Taiwan, the democratically governed island that the Chinese Communist Party claims as sovereign territory despite never having controlled it.China has been in the midst of an aggressive submarine-building program in recent years.According to a February report from the International Institute for Strategic Studies, the PLA Navy ramped up its production of nuclear-powered submarines over the past five years to the point where it is launching subs faster than the US, threatening to negate a sea-power advantage that has long belonged to Washington.From 2021 to 2025, China’s submarine building surpassed that of the US in both numbers of subs launched – 10 to 7 – and tonnage – 79,000 to 55,500, says the report.In an attack sub configuration, that’s more hunters of US subs in regional waters.Beijing has been rapidly building its missile forces, too.In December 2024, the Pentagon estimated that China’s rocket force had boosted its missile supply by 50% in the preceding four years.The People’s Liberation Army wants “to set the conditions for the invasion of Taiwan,” Decker Eveleth, an associate research analyst at the non-profit national security group CNA and an expert on China’s missile forces, told CNN last year. “So that’s shooting at ports, shooting at helicopter bases, shooting at supply bases … shooting at anything that can theoretically let you bring support to Taiwan.”“They want to destroy things in theater and keep everything else out,” Eveleth said.This buildup comes at a time when the US military’s own munitions stockpiles have seen significant depletion since President Donald Trump’s decision to join Israel and bomb Iran.Close-in operationsAnalysts said the new Virginia-class subs help negate China’s missile advantage, especially in the early days of any conflict.US subs that can get inside that first island chain would be in prime position to take out radars and command posts that would be coordinating defenses and helping Chinese missile targeting, analysts said.That could “degrade an adversary’s anti-surface capabilities to a level sufficient to enable other platforms such as surface ships to be moved forward at less risk, thus setting the conditions for aircraft carriers to provide follow-on strikes,” RUSI’s Kaushal said.Hypersonic launch capabilities enhance the new Virginia class further, analysts said, noting that testing of a hypersonic glide vehicle is well underway.They help give the newest Virginia class “a genuine uplift in the strike function,” said Patalano at King’s College.“That’s what gives an adversary an extra moment of pause,” he said.What can’t be forgotten, however, is that China won’t be standing still.At a military parade in Beijing last fall, China showed off a dizzying amount of new missiles, including a range of hypersonic vehicles, that many analysts say put the PLA at the forefront of that technology.Also in the parade ranks were new uncrewed submersible vehicles – underwater drones, stealthy in their own right, that could pose a threat to any of Beijing’s adversaries.The realities of that are surely obvious to the US Navy. But its leadership retains confidence in an area where it has been unmatched since World War II.“Armed with state-of-the-art sensors, unmatched stealth, and advanced automation, these reclassified SSGNs will operate with impunity in contested waters, ensuring the United States Navy maintains absolute undersea supremacy,” a Navy statement said.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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