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Gloria Gaynor on how ‘I Will Survive’ empowered her through a dark time

Gloria Gaynor’s “I Will Survive” has been a motivational anthem for nearly five decades – but it didn’t just serve as inspiration for millions of fans. Gaynor told “CBS Mornings” the song gave her hope during one of the most difficult periods of her life.

After a fall on stage in 1978 at New York’s Beacon Theatre, Gaynor suffered a serious spinal injury and spent months in recovery. Many thought her career was over, but during that painful healing, she recorded what would become a smash hit, “I Will Survive.”

“I was living that song”

The song won a Grammy for best disco recording in 1980 – the only time that category existed. In 2016, it was inducted into the Library of Congress’ National Recording Registry for its cultural significance. Now, Gaynor is a 2025 Kennedy Center honoree for her lifetime artistic achievements.

The track was supposed to be a B-side, but Gaynor immediately knew it was a winner. When she was recording it, standing in a back brace, she felt a deep connection to the music

“[I was] hoping I’d survive, you know, this trauma that I was going through, hoping that I survived the fact that my mother had just passed away a few years prior. Yeah, I was living that song and I was certain that I wouldn’t be the only one,” she said.

The song became her anthem – and the world’s – with over 200 covers in more than 20 different languages. And, of course, it sparked several trends on social media. 

Just a girl from Jersey

Before becoming the “queen of disco,” Gaynor was just a girl from Newark, New Jersey. Her talent went unnoticed until a neighbor heard her sing and she was called up to the stage at a club one night to perform.

She eventually worked the nightclub circuit. Her big break came from a meeting with legendary record executive Clive Davis, who helped propel her to the center of disco. Her 1975 debut album, “Never Can Say Goodbye,” was one of the first disco albums to top the charts, cracking the top 25 on the Billboard 200.

Early in her career, Gaynor said she was singing R&B but decided she really wanted to give people music to dance to.

I remember that discotheques were very, very new. There were just a couple and what they were was cabaret clubs where they’d just taken away the chairs,” she recalled.

Her profile continued to grow as she toured the world. As disco faded in the 1980s, Gaynor kept performing around the world. Years later, she found a new purpose through faith and gospel music. Her 2019 album, “Testimony,” earned her a Grammy, proving her voice still inspires.

Lessons for new artists

Now, nearly 50 years after her rise to fame, Gaynor is honored with one of the nation’s highest distinctions: the Kennedy Center Honor.

I got a phone call from my manager and I was ecstatic,” said Gaynor as she learned about the award. “It was incredible to even think about being accepted as one who deserved that.”

Gaynor is now parting her wisdom to new artists. Her top takeaway: Don’t set out to seek rewards.

” I would say to them, be about doing the best you can with what God gave you,” she said. “All of that stuff is extra.  I didn’t strive to get a Grammy. I strive to do the best song I could do at that time.  I strive to touch people’s hearts. I strive to uplift, encourage, and power people And so, be about that.” 

Julián Álvarez fue silbado y se fue sin saludar a la afición: ¿qué sigue en la novela del argentino?

No fue un domingo cualquiera para Julián Álvarez. En realidad, no lo ha sido ningún día desde aquella frase que pronunció durante la Copa del Mundo: “lo mejor para todos es una transferencia”, cuando se hablaba de un fuerte interés del FC Barcelona por contratarlo. El fichaje no se hizo —porque el Atlético de Madrid no quiso negociar— y aquellas siete palabras, pronunciadas a un océano de distancia de España, le ganaron la enemistad de toda la afición del Atlético de Madrid, el club que pagó por él más de US$ 87 millones hace dos temporadas.La afición le hizo pagar esas palabras este domingo, en la primera vez que el delantero argentino pisó el estadio Metropolitano, cuando ingresó en el segundo tiempo de un partido que el Colchonero empataba 1-1. Pero ni la urgencia del resultado ni la necesidad por los goles de Álvarez —acaso su mejor centroatacante— para revertirlo le hicieron olvidar a las gradas rojiblancas las palabras del número 9, que recibió una silbatina generalizada al momento de ingresar al campo (ya había sido reprobado por el estadio durante el calentamiento).Álvarez no tuvo un buen ingreso y, aunque su equipo acabó rescatando un empate con 10 jugadores cerca del final, el goleador argentino se llevó la imagen final, sin participar del tradicional saludo que hace el Atlético, dando la vuelta al campo para agradecer a la afición. El delantero se fue a los vestuarios en soledad. Un gesto que, como dice el dicho, vale más que mil palabras.“Me comentaba la gente del club, que el club decidió que él no se acerque a saludar con sus compañeros a la gente. La decisión no fue de Julián Alvarez, fue del club, que tomó la decisión de alejarlo y separarlo para que se vaya hacia el vestuario”, dijo su director técnico, Diego Simeone, tras el juego.Queda exactamente una semana del mercado de fichajes en Europa, por lo que la presencia de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid sigue estando en el aire para el resto de la temporada. El problema es que la reacción de la afición este domingo parece mostrar un punto de no retorno en la relación con el futbolista, que tampoco ha salido a expresar una disculpa o una explicación a sus dichos durante el Mundial.Un problema aún mayor es que, pese al deseo de ser transferido que tiene el jugador, el club no tiene ninguna intención de desprenderse de él y, conforme van pasando los días, el mercado se va achicando, porque al conocer las altas demandas de la directiva del Colchonero, los interesados salen a buscar alternativas, apurados por la fecha límite del 1 de septiembre.Por supuesto, el Atleti, a medida que pasan las horas, tiene cada vez menos deseos de abrirle la puerta de salida, porque se quedaría con muy poco tiempo para salir a buscarle un reemplazo al futbolista estrella que tiene la plantilla. Hallar un sustituto para el jugador que marcó 49 goles y dio 17 asistencias en 107 partidos con el club supondría muchos millones arriba de la mesa, posiblemente teniendo que pagar un valor más alto que de lo que dicta el mercado.Los destinos para Julián Álvarez son muy pocos. El Atleti ya dejó claro que no va a negociar con clubes españoles, porque no quiere reforzar a la competencia. Fuera de España, solo se conoció el interés del Arsenal y uno más pequeño del PSG. Ninguno prosperó, en parte por el deseo del jugador de vestirse de blaugrana.Los Gunners, campeones de la Premier League y subcampeones de la Champions League, podrían hacer el intento, a pesar de que en el ataque ya tienen muchas alternativas. Por eso se había barajado la idea de que los londinenses pusieran dinero y algún futbolista —como Viktor Gyökeres, por ejemplo— en la mesa de negociación, algo que le cerraría a la directiva española, ya que el jugador se iría a otra liga y tendría garantizado un nombre de reemplazo. Sin embargo, si la idea no prosperó es porque o no hubo acuerdo por el monto de dinero, o porque el futbolista no tiene grandes deseos de volver a una liga de la cual ya se fue —jugó en el Manchester City de 2022 a 2024—.La posibilidad de los parisinos se mencionó mucho al comienzo del mercado de fichajes, pero fue perdiendo fuerza con el correr de los días. Mucho más desde que los bicampeones de Europa se hicieron con los servicios de Ferran Torres, el héroe de la final del Mundial 2026, que ya empezó a pagar la confianza de Luis Enrique con goles, marcando un doblete en su presentación, también este domingo.Entonces, el futuro de Julián Álvarez parece estar entre tres destinos: quedarse en el Atlético, ya sea para revertir la situación o para esperar la ventana de transferencias de enero; reflotar la idea de volver a la Premier League, pero con la camiseta del Arsenal —un equipo que quizás tampoco seduce tanto por el estilo de juego que tienen los dirigidos por Arteta—; o que el FC Barcelona finalmente abra la chequera y ponga muchísimos millones arriba de la mesa, 500 millones de euros, para ser exactos, que es su cláusula de recisión. Una cifra jamás pagada por un futbolista, y por mucha diferencia.“Primero, juntos siempre somos más fuertes. Eso siempre nos caracterizó siendo el Atlético de Madrid distinto al resto. Julián es un jugador nuestro”, dijo Giuliano Simeone —autor del empate 2-2— a la prensa tras el partido.“Tenemos que estar todos juntos tirando para el mismo lado, porque, si no, nos vamos a dividir y eso no es bueno. Julián es jugador nuestro y vamos a apoyarlo siempre”, agregó el mediocampista.Su padre, el entrenador del equipo, también defendió a Julián Álvarez, pero con un poco más de cautela.“No estoy para dar consejos. Tengo que centrarme en mi trabajo, que es deportivamente hacer lo mejor para el Atlético de Madrid. Si el Atlético de Madrid quiere ganar algún título necesitamos estar juntos, tener delanteros importantes y para eso necesitamos trabajar en consecuencia todos de lo que necesitamos”, dijo en la rueda de prensa.“Creo que fui bastante claro. Necesitamos estar juntos. Cuando estuvimos juntos siempre hemos podido hacer cosas importantes”.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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