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Un “barco fantasma” presuntamente atacó barcos ecuatorianos con drones y bombas. Los sobrevivientes quieren respuestas

Hernán Flores dice que recuerda el impacto que sintió cuando una explosión repentina sacudió su barco pesquero en el Pacífico.

“Escuchamos la explosión: ¡boom! Fue el tipo de explosión que te deja los oídos zumbando. En ese momento, sentí la sangre corriendo por mi cuerpo”, relató.

Flores había capitaneado una de las dos tripulaciones pesqueras ecuatorianas que afirman que sus barcos fueron hundidos en un ataque inexplicable, que involucró pequeños drones con explosivos lanzados por extranjeros armados en marzo.

Los incidentes han sido objeto de creciente interés en Estados Unidos, y esta semana el diario The Washington Post informó que los ataques se llevaron a cabo como parte de un programa encubierto de la CIA, una afirmación que CNN no puede verificar de manera independiente. Un portavoz de la CIA dijo a CNN: “No tenemos ninguna orientación que ofrecer al respecto”.

CNN habló con varios pescadores sobre la experiencia y lo que les sucedió después. Esta es la historia a través de sus ojos.

Las dos tripulaciones pesqueras reportaron experiencias casi idénticas, aunque fueron atacadas por separado.

Varios días después de iniciar sus respectivas travesías de pesca, ambos grupos dijeron que avistaron un misterioso barco azul y drones que aparentemente los seguían a distancia. En ese momento, dijeron que no tenían motivos para creer que estaban siendo atacados, así que continuaron con su trabajo.

Uno o dos días después, dijeron que sus barcos fueron atacados repentinamente.

Sin previo aviso, un par de drones dejaron caer explosivos o se estrellaron contra los barcos, impactando a La Negra Francisca Duarte II el 17 de marzo y a Don Maca el 26 de marzo, según los pescadores.

Describieron los drones como relativamente pequeños, de aproximadamente el tamaño de una almohada, con rotores en las cuatro esquinas y un tubo colgando del centro, desde donde se cree que se lanzaron los explosivos.

El primer dron aparentemente detonó tras estrellarse contra los tanques de gasolina de La Negra Francisca, relató la tripulación, mientras que el segundo parece haber dejado caer un explosivo.

Hernán Flores, capitán de los 16 tripulantes del barco, dijo que uno de los drones se estrelló contra la embarcación, hiriendo gravemente el pie de su sobrino Jordyn.

Las llamas de una de las explosiones también quemaron la parte superior de la espalda de otro tripulante, según el abogado de la tripulación, Jorge Chiriboga Dávalos, quien compartió fotos de las heridas.

En el ataque al Don Maca unos días después, uno de los 20 tripulantes dijo que la primera explosión lo lanzó por los aires.

“Salí volando y me estrellé contra un tanque de diésel que estaba ahí”, recordó Jaime Rubén Cervantes Macías. “La gente gritaba ‘¡Dron, dron, dron!’. Así que me levanté rápidamente para mirar, y era un dron disparándonos, lanzándonos la bomba”.

Su compañero John Sebastián Palacios dijo que las explosiones fueron tan fuertes que dañaron su audición. Otro pescador dijo que el ataque lesionó su ojo izquierdo, provocando que perdiera la mayor parte de la visión.

En algún momento, ambas tripulaciones dijeron que avistaron una aeronave gris diferente que vigilaba la situación desde arriba. Hernán Flores la describió como un “miniavión” con alas largas. Un boceto que hizo mostraba la aeronave con una nariz abultada que se estrechaba hacia el cuerpo.

Datos de vuelo sugirieron que el área cercana a las últimas ubicaciones registradas de los barcos estaba siendo patrullada por un avión registrado a nombre de una empresa cuya dirección figura como un apartado privado en una tienda de United Parcel Service en Richmond, Virginia, según registros públicos reportados primero por The New York Times y luego verificados por CNN.

Tras los supuestos ataques, ambos grupos abandonaron sus embarcaciones dañadas, abordaron botes auxiliares más pequeños y se dirigieron hacia el misterioso barco azul en la distancia para pedir ayuda.

Cuando llegaron, hombres armados a bordo les apuntaron con rifles, pero luego les permitieron subir después de que algunos de los pescadores dijeron que estaban heridos, según relataron. Los hombres armados supuestamente detuvieron e interrogaron a los pescadores tan pronto como subieron a bordo. En el segundo incidente, los atacantes realizaron algunos golpes más para hundir el Don Maca antes de abandonar el lugar con los sobrevivientes, dijo Cervantes Macías.

La Negra Francisca quedó ardiendo. Horas después de ese presunto ataque, otra tripulación pesquera llegó al sitio y grabó videos del barco en llamas, dijo Chiriboga. La tripulación registró las coordenadas de la embarcación incendiada en 1.591783, -87.741783, que según Chiriboga estaba a unas 170 millas de las Galápagos, dentro de la zona económica exclusiva de Ecuador.

Un satélite de la NOAA detectó un incendio en esa ubicación el 17 de marzo a las 3:02 de la tarde, poco después del primer supuesto ataque.

Al abordar la embarcación azul —que Chiriboga describió como un “barco fantasma”—, los sobrevivientes de ambos presuntos ataques dijeron que los hombres armados los ataron y les pusieron capuchas en la cabeza. Los hombres eran blancos, altos, hablaban inglés, portaban rifles y vestían uniformes de camuflaje marrón —algunos con un parche de la bandera de EE.UU. en el brazo, según varios de los pescadores.

La embarcación azul, dijeron los pescadores, se asemejaba a un barco atunero pero era más grande y tenía una cabina de mando alta hacia la proa. En la parte trasera había una grúa, tres grandes contenedores y —según el primer grupo de pescadores— una lancha más pequeña.

Durante la supuesta detención de la tripulación de La Negra Francisca, Jordyn Flores dijo que fue llevado a uno de los contenedores para recibir atención médica. Allí, dijo que vio una pizarra con imágenes de los drones y su barco. El resto de la tripulación permaneció afuera y durmió en la cubierta, dijo Hernán Flores.

Horas después de cada ataque reportado, los hombres armados transfirieron a las tripulaciones a un barco de la Guardia Costera de El Salvador en medio del mar, diciendo a los guardias que los pescadores habían naufragado, según ambas tripulaciones. Desde allí, fueron enviados a El Salvador, a cientos de millas de su país de origen.

El Salvador reconoció el 24 de marzo que sus fuerzas habían recogido a un grupo de pescadores ecuatorianos cuyas descripciones coincidían con las de los miembros de la tripulación de La Negra Francisca. En un comunicado, su Ejército describió a los pescadores como sobrevivientes de un naufragio rescatados en el mar. No mencionó ningún barco azul ni estadounidenses. CNN ha contactado al gobierno salvadoreño para obtener más información.

Mientras navegaban hacia El Salvador, ambos grupos de pescadores dijeron que los guardias salvadoreños los trataron bien, dándoles comida, agua y atención médica. Al preguntarles por qué no los repatriaron a Ecuador, los guardias salvadoreños dijeron que su barco no tenía permitido ingresar a aguas ecuatorianas, según los pescadores.

Ambas tripulaciones llegaron a El Salvador después de aproximadamente una semana. Allí, fueron entrevistados por las autoridades salvadoreñas y ubicados en centros de migración y hospitales, donde permanecieron varios días más antes de finalmente ser trasladados en avión de regreso a Manta, la ciudad costera de donde habían partido sus barcos.

¿Quién atacó los barcos? ¿Por qué fueron detenidos y entregados a El Salvador? Los pescadores aún no lo saben. Jorge Chiriboga Dávalos, el abogado de la tripulación de La Negra Francisca, ha dicho que planea presentar una demanda en EE.UU. contra los responsables, una vez que descubran quiénes son.

Manta ha sido un punto focal en la lucha de Estados Unidos contra el crimen organizado en la región, con EE.UU. y Ecuador trabajando estrechamente en materia de seguridad. A principios de marzo, EE.UU. inició operaciones no especificadas para atacar a “organizaciones terroristas designadas” en el país sudamericano, según el Pentágono.

Pero aunque EE.UU. ha reconocido haber realizado decenas de ataques letales contra presuntas embarcaciones de narcotráfico en el Pacífico y el Caribe, los dos barcos ecuatorianos en cuestión —La Negra Francisca Duarte II y Don Maca— no figuran entre los incidentes reconocidos, y el Departamento de Defensa de EE.UU. ha negado cualquier participación en sus casos. CNN también ha contactado a la CIA y a la Administración de Control de Drogas de EE.UU. para obtener comentarios.

Los pescadores insisten en que no son traficantes y que no han sido acusados de delitos relacionados con drogas en Ecuador. Flores también dijo a CNN que un barco patrullero ecuatoriano, el LG-30, había inspeccionado La Negra Francisca antes de los supuestos ataques y no encontró ninguna actividad ilícita. CNN se ha comunicado con la Armada de Ecuador para obtener más información.

“No se puede atacar embarcaciones civiles. Eso es un abuso y es lo que rechazamos porque causa dolor y daño económico, ya que era su medio de trabajo”, dijo Chiriboga.

Otra embarcación pesquera ecuatoriana llamada Fiorella desapareció durante una faena de pesca el 20 de enero, junto con ocho tripulantes, y se cree que también fue atacada, según Fernando Bastias, abogado del Comité de Derechos Humanos de Ecuador. Dos tripulantes, que habían desembarcado de la embarcación para buscar peces, estaban lejos cuando desapareció. Cuando regresaron a su última ubicación conocida, no encontraron rastro de ella.

Pero las autoridades ecuatorianas han permanecido en su mayoría en silencio sobre los extraños incidentes. La canciller Gabriela Sommerfeld, en una declaración a los medios en Quito en abril, no dio detalles y dijo sucintamente que su único papel fue coordinar el retorno de los pescadores cuando estaban en El Salvador.

“Países de Centroamérica, Ecuador y Norteamérica están trabajando cooperativamente en actividades conjuntas. No podría decir con certeza qué actividades estaban realizando los pescadores o las situaciones en las que se encuentran”, dijo. CNN se ha comunicado con la Armada de Ecuador y su división marítima para obtener más información.

La Embajada de Estados Unidos en Ecuador remitió a CNN al Comando Sur de Estados Unidos, que también fue contactado.

Las tripulaciones de Don Maca y La Negra Francisca dicen que se están recuperando física, mental y financieramente.

Jordyn Flores, cuyo pie fue gravemente cortado, dijo que tuvo dificultades para cubrir los gastos médicos cuando estuvo hospitalizado.

Hernán Flores dijo que tiene problemas para dormir y sufre de migrañas debido a una lesión en la cabeza.

John Sebastián Palacios dijo que él y otros pescadores dudan en regresar al mar porque temen otro posible ataque.

“Psicológicamente, estamos algo traumatizados”, dijo a CNN. El dueño del Don Maca, Cristhian Mendoza, dijo que la pérdida de su embarcación le costó a él y a la tripulación una fuente de ingresos.

Mendoza, quien no estaba a bordo durante los supuestos ataques pero se comunicaba constantemente con la tripulación durante el viaje, dijo que su principal preocupación es el bienestar de los pescadores.

“El primer punto es agradecer a Dios por esas vidas humanas que logramos rescatar”, dijo. “El otro punto es defenderlos y buscar justicia”.

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Las vacunas contra el cáncer podrían transformar el tratamiento y la prevención, pero la desinformación amenaza su potencial

Por primera vez, una vacuna de ARNm contra el cáncer ha tenido éxito en un ensayo clínico en fase avanzada, un avance significativo que podría transformar la manera en que se trata el cáncer. El 19 de agosto de 2026, Moderna y Merck anunciaron que su vacuna personalizada, intismeran autogene, logró reducir la recurrencia del melanoma, un cáncer de piel, al combinarse con el medicamento de inmunoterapia Keytruda. Aunque estos resultados podrían abrir la puerta a una ola de vacunas contra el cáncer, la desinformación sobre la tecnología de ARNm que circula desde la pandemia podría frenar su impulso antes de que llegue a los pacientes.El progreso hacia el desarrollo de vacunas para tratar el cáncer lleva años gestándose. Desde principios de la década de 2000, se han realizado más de 120 ensayos clínicos prometedores que evalúan el uso de vacunas de ARNm para tratar varios tipos de cáncer, como el melanoma y los cánceres cerebral, de mama, de pulmón y de próstata.Al mismo tiempo, la desinformación sobre el llamado cáncer turbo comenzó a propagarse ampliamente en las redes sociales, y los principales medios de comunicación informaron por primera vez sobre ello a finales de 2022. El cáncer turbo se refiere a la afirmación falsa de que las vacunas de ARNm contra el covid-19 causan cánceres inusualmente agresivos.Como investigador de comunicación en salud que monitorea las conversaciones en internet relacionadas con el cáncer, he visto la rapidez con la que puede propagarse la nueva desinformación y el impacto que puede tener en las decisiones de salud de las personas. En el caso de las vacunas de ARNm contra el cáncer, esta narrativa falsa podría socavar la confianza pública en una herramienta importante que podría ayudar a prevenir o tratar el cáncer en el futuro.La mayoría de las personas probablemente oyó hablar por primera vez de la tecnología de ARNm a través de las vacunas contra el covid-19, pero los científicos llevan décadas estudiándola.Las vacunas de ARNm funcionan mediante la transmisión de instrucciones que inducen a las células del cuerpo a producir proteínas específicas. Este proceso enseña al sistema inmunitario a reconocer y atacar esas proteínas. En la investigación del cáncer, los científicos pueden diseñar vacunas muy específicas que entrenan al sistema inmunitario para detectar células tumorales y eliminarlas con mayor eficacia sin dañar las células sanas.Un ejemplo de este potencial proviene de estudios sobre el glioblastoma, un tumor cerebral agresivo con pocos tratamientos eficaces. Los investigadores han descubierto que una vacuna personalizada de ARNm puede activar rápidamente el sistema inmunitario de las personas contra este tipo de cáncer cerebral y mejorar la supervivencia.Cada vez hay más pruebas de que las vacunas de ARNm pueden transformar la manera en que los investigadores aprovechan el sistema inmunitario para tratar el cáncer. Sin embargo, incluso los avances médicos más prometedores solo pueden mejorar la salud si las personas están dispuestas a utilizarlos.“Cáncer turbo” es un término que suelen utilizar los activistas antivacunas, quienes afirman —sin pruebas creíbles— que las vacunas de ARNm contra el covid-19 están causando cánceres inusualmente agresivos.Esta narrativa imprecisa se ha filtrado en las noticias de los medios tradicionales. En septiembre de 2025, un controvertido cardiólogo británico afirmó que la vacuna contra el covid-19 contribuyó a los recientes diagnósticos de cáncer en la familia real, lo que generó una reacción negativa inmediata de la comunidad médica. Aunque es poco común, algunas figuras públicas y profesionales de la salud han afirmado que las vacunas podrían causar cáncer pese a las abundantes pruebas que contradicen esa afirmación, a menudo mediante una interpretación errónea o una tergiversación de estudios.La desinformación sobre la salud puede describirse como afirmaciones falsas o engañosas relacionadas con la salud que se comparten con el público y que no están respaldadas por evidencia científica, se basan en historias personales no verificadas o son opiniones presentadas como hechos. Por ejemplo, al hacer un seguimiento de las conversaciones sobre la vacuna contra el VPH en las plataformas de redes sociales, mi equipo y yo descubrimos que los temores sobre su seguridad, la desconfianza hacia las autoridades y las afirmaciones conspirativas estaban muy extendidos en internet.La desinformación sobre las vacunas se aceleró durante la pandemia de covid-19, lo que causó lo que los investigadores denominan una infodemia: la rápida propagación de información sobre la salud, tanto verdadera como falsa, durante una crisis de salud pública. La infodemia de covid-19 dificultó que las personas encontraran orientación confiable e influyó en las actitudes del público hacia las vacunas.El “cáncer turbo” refleja muchos de los mismos patrones y narrativas que la infodemia de covid-19.En un estudio de escucha social, que consiste en monitorear sistemáticamente las conversaciones en internet sobre distintos temas, mi equipo y yo observamos innumerables publicaciones sobre el cáncer turbo desde julio de 2023 hasta principios de 2026. Muchas publicaciones se basan en anécdotas emocionalmente convincentes, interpretaciones erróneas de estudios con animales, el uso indebido de informes sobre eventos adversos y mitos reciclados según los cuales las vacunas alteran el ADN humano. Algunas publicaciones también vinculan el aumento de las tasas de cáncer entre los adultos más jóvenes con la vacuna contra el covid-19. Sin embargo, estudios de grandes poblaciones no han hallado un mayor riesgo de cáncer después de la vacunación.Ninguna de estas afirmaciones sobre el cáncer turbo está respaldada por evidencia confiable. Pero en las redes sociales, la repetición, las historias personales y un lenguaje que suena científico pueden hacer que la desinformación parezca legítima y ayudar a que se propague rápidamente.A primera vista, afirmaciones extravagantes como la del cáncer turbo pueden parecer fáciles de descartar. Sin embargo, las investigaciones muestran que pueden tener consecuencias en el mundo real, y la desinformación relacionada con el cáncer puede ser especialmente grave.La información inexacta sobre el tratamiento del cáncer es común en internet, y los investigadores han demostrado que influye en las decisiones de los pacientes. Cuando los pacientes recurren a métodos no comprobados en lugar de las terapias recomendadas, su riesgo de muerte puede aumentar considerablemente.Los profesionales clínicos ya observan los efectos de la desinformación en la atención habitual. Los oncólogos afirman que tienen que abordar mitos o información engañosa que los pacientes han encontrado, aunque los investigadores aún desconocen qué tan frecuentes son estas conversaciones en la atención oncológica.La tecnología de ARNm está entrando en una fase decisiva de su desarrollo. El progreso científico se está acelerando, pero la comprensión del público no ha avanzado al mismo ritmo. La exposición reiterada a afirmaciones engañosas puede erosionar con el tiempo la confianza en la tecnología de ARNm, lo que incrementa la probabilidad de que algunos pacientes rechacen las terapias de ARNm en el futuro.Si narrativas engañosas como la del cáncer turbo siguen propagándose, podrían complicar el futuro despliegue de las vacunas de ARNm y limitar sus beneficios para salvar vidas.Una vez que la desinformación se arraiga en la percepción del público, puede ser difícil cambiar su rumbo.Las investigaciones han demostrado sistemáticamente que una comunicación proactiva, transparente y persuasiva puede contrarrestar la desinformación. También muestran que, una vez perdida, la confianza es difícil de recuperar.Las innovaciones médicas pueden salvar vidas, pero solo si la comunicación se mantiene al día. Esto implica monitorear las tendencias emergentes de desinformación en las redes sociales, abordar las inquietudes de manera temprana, dotar a los profesionales clínicos de herramientas para mantener conversaciones eficaces con los pacientes y diseñar mensajes de salud pública que fomenten la comprensión de las nuevas tecnologías médicas antes de que se introduzcan ampliamente en la práctica clínica.La innovación científica por sí sola no basta para mejorar la salud. Garantizar que el público pueda evaluar innovaciones médicas como las vacunas de ARNm contra el cáncer con base en la evidencia, en lugar de hacerlo a partir de desinformación viral, forma parte del desafío científico.El futuro de la atención oncológica no depende únicamente de los descubrimientos científicos, sino también de la comprensión y la confianza del público.Republicado bajo una licencia Creative Commons de The Conversation.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. 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