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Salmonella outbreak linked to jalapenos served at Chipotle expands to Qdoba: FDA

Jalapeño peppers on display at a local street market in San Antonio, Texas. (Getty Images/Gabriel Perez)

(NEW YORK) — Health officials are expanding an investigation into jalapenos served at Chipotle restaurants to include Qdoba restaurants. The Food and Drug Administration said the jalapenos may be a possible source of a growing salmonella outbreak that has infected 345 people across 27 states.

Both restaurants have removed the jalapenos from their stores, the FDA said.

Qdoba said in a statement to ABC News that it is “cooperating with public health authorities” in the investigation and have pulled jalapenos from their restaurants.

“Out of an abundance of caution, we have proactively removed jalapenos from all our restaurants at this time,” the restaurant chain said. “We take any report involving guest health seriously and are committed to responding appropriately based on the facts and guidance from public health authorities.”

“Food safety is our highest priority,” Qdoba added. “We maintain rigorous food safety standards and work closely with our suppliers, distribution partners, and restaurant teams to help ensure the safety and quality of the food we serve.”

Chipotle previously told ABC News they had removed jalapenos from affected restaurants in multiple states as well.

“We have a robust ingredient traceability system and, upon learning of a potential Salmonella outbreak in the supply chain impacting several food service retailers, we proactively identified jalapenos as a potential common ingredient from a common lot, removed them from the restaurants where they had been distributed, and replaced them with product from different growers,” Laurie Schalow, Chipotle’s chief corporate affairs and food safety officer, said in a statement.

The FDA identified through a traceback investigation that both Chipotle and Qdoba received food ingredients that were grown in Mexico and imported by Coast Citrus Distributors from Sinaloa. Coast Citrus Distributors has since agreed to recall jalapeno product from the market, per the FDA.

Salmonella are bacteria that can cause a common foodborne illness called salmonellosis, according to the Centers for Disease Control and Prevention. Infections tend to occur more in the summer, when warmer weather presents ideal conditions for the bacteria to grow, the agency states.

Symptoms of a salmonella infection may include watery diarrhea, stomach cramps, headache, nausea, vomiting, and a loss of appetite, according to the CDC. Symptoms can start anywhere from six hours to six days after infection and can last from four to seven days, the agency says.

According to the CDC, the highest number of reported salmonella cases are currently located in Minnesota and Colorado, with at least 110 cases in each state so far. Overall, there have been zero deaths reported but 36 have been hospitalized, the CDC said.

The Minnesota Department of Health previously told ABC News the agency expects the number of salmonella cases to potentially increase in the coming days, noting that “it takes us a while to detect cases in surveillance.”

“Our investigations often start with speaking to persons diagnosed with a foodborne illness that were reported to the health department as part of our surveillance,” the department said. “We’d like to ask the public to please answer our calls. The information they provide is critical to solving outbreaks quickly.”

The FDA said it does not consider there to be an ongoing risk from eating at Qdoba or Chipotle restaurants. 

Each year, the CDC estimates the U.S. sees about 1.35 million salmonella infections.

ABC News has reached out to GrubMarket, which owns Coast Citrus Distributors for comment.

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Tres claves de la cumbre antidrogas en Buenos Aires: elogios entre EE.UU. y México, cooperación regional y hermetismo

La ciudad de Buenos Aires, capital de Argentina, se convirtió esta semana en el escenario de un encuentro entre funcionarios de Seguridad y responsables de la lucha contra el narcotráfico de todo el mundo que tuvo lugar en medio de un fuerte hermetismo.La 40° Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), organizada en conjunto por el Gobierno de Argentina y la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), reunió autoridades de 110 países y más de 535 participantes que durante tres días discutieron estrategias para enfrentar a organizaciones criminales transnacionales, según el comunicado de IDEC. Más allá de los temas técnicos que dominaron el encuentro, hubo tres claves que marcaron la conferencia.“Un socio de confianza y un buen amigo de los Estados Unidos”. La frase es de Terrance Cole, director de la DEA, y fue uno de los gestos políticos más visibles de la IDEC.Con esas palabras, sintetizó la buena relación que existe con Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México. El encuentro se produjo en un momento especialmente sensible en la relación entre Washington y México en materia de seguridad, con el gobierno de Donald Trump presionando a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para que intensifique sus acciones contra los carteles y el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.De hecho, la participación de García Harfuch estuvo en duda hasta último momento, pero fue Sheinbaum quien confirmó que después de consultarlo con su equipo había decidido que el funcionario viajara para exponer ante la DEA los resultados de casi dos años de trabajo contra el narcotráfico.A las intenciones del Gobierno de Trump de extender la lucha contra el tráfico de droga al territorio de distintas naciones latinoamericanas, el Gobierno de Sheinbaum ha sido claro en manifestar que puede existir cooperación con Estados Unidos, pero protegiendo la soberanía nacional. “Hemos comprobado que fortalecer nuestras capacidades nacionales no es suficiente frente a organizaciones transnacionales. Es por eso que México ha fortalecido y quiere continuar fortaleciendo su cooperación internacional, respetando la soberanía de cada nación”, dijo García Harfuch en su discurso en la IDEC.En ese contexto, la presencia del secretario de Seguridad en Buenos Aires y su encuentro con Cole funcionaron como una señal de acercamiento entre dos de los principales actores del combate contra la droga en la región. Más allá de los discursos públicos, ambos funcionarios dejaron la imagen de una relación de cooperación, con énfasis en el intercambio de información y el trabajo conjunto, como ejes de una alianza que busca reforzarse.A los elogios de Cole hacia México, se sumaron los dirigidos hacia Argentina. “Quiero que los argentinos sepan que son un modelo para la región. Vamos a seguir trayendo recursos, invirtiendo en tecnología, apoyando operaciones, esto es una sociedad”, afirmó sobre el futuro de la relación de la DEA con el país coanfitrión.El lema de la conferencia este año fue “Justicia, a través de la fortaleza y la unidad”, una frase que resume uno de sus principales objetivos: destacar la necesidad de una cooperación internacional cada vez mayor para enfrentar el crimen organizado trasnacional, el narcoterrorismo, el tráfico humano y el blanqueo de dinero internacional, ante organizaciones criminales que trabajan sin fronteras. En ese escenario, la IDEC funcionó como un espacio reservado para discutir, puertas adentro y hasta con reuniones bilaterales, cómo hacer más efectiva esa colaboración.“La amenaza es real”, dijo Peter Lamelas, embajador de Estados Unidos en Argentina, al advertir que las organizaciones criminales transnacionales “se mueven rápido”, son despiadadas, aprovechan las fronteras, las nuevas tecnologías y las debilidades de los Estados. “Amenazan a las familias de todo el mundo y socavan el Estado de derecho”, sostuvo Lamelas, antes de remarcar: “Ningún país es inmune ni puede luchar esta batalla solo. Tenemos que trabajar en conjunto, desarticular las organizaciones, desmantelar las redes y obtener resultados”.Para Cole, la magnitud de la convocatoria, a la que definió como “una de las mayores en estos 40 años”, mostró el gran compromiso de los países participantes para discutir las rutas del narcotráfico, el tráfico de personas y otros asuntos vinculados a la seguridad nacional.Los tres días que duró el encuentro se desarrollaron a puertas cerradas, en el salón de convenciones de un hotel del barrio de Retiro en la capital argentina, sin acceso para los medios de comunicación.No hubo una exposición detallada de las estrategias discutidas ni anuncios públicos sobre operaciones específicas. El carácter de la IDEC fue esencialmente técnico: participaron especialistas y responsables de seguridad de todo el mundo para intercambiar información de inteligencia, sostener debates estratégicos y reuniones bilaterales, analizar nuevas modalidades del crimen organizado y discutir modos de cooperación. Ese formato explica en parte el hermetismo que rodeó a la conferencia.El fuerte operativo de seguridad y el despliegue de agentes en las inmediaciones del hotel, para garantizar la seguridad de los funcionarios que participaron de la conferencia, también reflejó el carácter reservado del encuentro. A pesar del alto perfil y el nivel de los funcionarios que llegaron a Buenos Aires, el resultado fue un encuentro de baja exposición pública: mientras afuera se conocieron algunos de los mensajes políticos, las discusiones más sensibles quedaron puertas adentro.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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