Skip to main content

Rubio, Bessent took decoy Air Force One, Hegseth flew on secret flight with Trump

▶ Watch Video: Trump addresses secret Air Force One swap as new questions swirl

Secretary of State Marco Rubio and Treasury Secretary Scott Bessent were on a decoy flight last month when President Trump secretly took a different plane from the publicly identified Air Force One aircraft from the NATO summit, according to sources familiar with the situation. 

Defense Secretary Pete Hegseth was on the secret flight with Mr. Trump out of Turkey. White House aides Natalie Harp, Walt Nauta and Dan Scavino were also on the catering truck and the flight with Mr. Trump. 

Rubio and Bessent, who separated and maintained the line of succession, were aware the president was on another, secret plane. Several other White House aides were on the decoy flight, including Stephen Miller, Will Scharf, Steven Cheung, Mike Needham, Ross Worthington and Monica Crowley. 

While the plane the president is traveling on is supposed to be identified as Air Force One, the decoy flight was publicly identified as Air Force One.

screenshot-2026-08-11-at-10-55-07-am.png
July 8, 2026: This photo shows the other aircraft in the background, which President Trump reportedly took to U.K. Note: The catering truck in this photo at the rear of the plane in the foreground is not believed to be the one that covertly transported the president. This photo was taken at 8:26 p.m. local time, Ankara, Turkey.

ABC News pool photo / Ena Suto

On July 8, Mr. Trump announced he would leave Ankara in the old Air Force One rather than a newer Qatari-donated jet that he had taken to the NATO summit. The president said he was switching planes “for old time’s sake,” and U.S. forces stationed at a British refueling stop would be able to check out the new plane, but CBS News has reported that the Secret Service advised he take the older plane for security reasons. 

With the help of a catering truck, Mr. Trump covertly moved from the publicly identified Air Force One to the other plane.

Mr. Trump told CBS News’ Nancy Cordes on Tuesday night that the decision to take the secret flight was made by the military and Secret Service, who “wanted me to go in a different flight.”

Mr. Trump said it was in response to a threat, which he called unsurprising, noting that he gets “a lot of threats.”

“Any consequential president has a lot of threats,” Mr. Trump told reporters.

Asked why it was too dangerous for him to fly on Air Force One, but not members of the press, he said: “I think, actually, the plane that I flew on was at greater risk.”

Video footage captured by the press showed the president walking up the stairs of the old Air Force One and disappearing into the plane, with a catering truck visible on the other side of the jet. Several minutes later, the truck pulled away and drove off to another U.S. government plane, which The Washington Post reported was an Air Force C-32A. The Washington Post first reported the secret plane trip, which had not been publicly disclosed until then. 

Mr. Trump then flew from Ankara to a refueling stop in the United Kingdom on the separate plane while members of the press and the president’s staff traveled the same route on Air Force One — and believed they were on board the same aircraft as the president.

While in Ankara, members of the press were told to keep the window shades in Air Force One’s press cabin closed, reporters said at the time. Asked why the shades needed to be closed, Mr. Trump later told reporters they were “probably on a dangerous flight because of the sleazebags that we have to deal with.”

In the U.K., Mr. Trump switched to the newer Air Force One, which was donated by the government of Qatar last year and retrofitted by the U.S. Air Force to serve as the new presidential plane. Mr. Trump spoke to members of the press while they flew across the Atlantic toward Washington, D.C.

The White House said in July that the Qatari-donated plane would be undergoing security upgrades, which Mr. Trump said would be “maxed out.” 

Un susurro entre los escombros llevó a este hombre a rescatar a un bebé tras el terremoto en Cali. Ahora buscan a su madre

Un susurro entre los escombros fue lo que permitió encontrar a Salomón, un bebé de tres meses, y a su padre, Juan David Gómez, horas después del terremoto que sacudió Cali.Ahora, mientras Salomón y su padre se recuperan, la búsqueda continúa por la madre del bebé, Valentina Vanegas Galiano, una arquitecta de 29 años que permanece atrapada bajo los escombros junto a su hermano menor, Juan Esteban.Alejandra Montoya, mejor amiga de Valentina, dijo a CNN que Salomón y Juan David están estables y bajo observación. El bebé no tiene fracturas y sufrió algunos raspones y un golpe leve en la cabeza que le produjo un hematoma. Juan David, que también resultó herido, se recupera después de una cirugía.“Él habla y yo he tenido comunicación con él”, dijo Montoya sobre Juan David, con quien ha podido hablar por teléfono.Pero de Valentina todavía no hay una ubicación confirmada ni una señal concreta de vida. Según Montoya, Juan David pudo darles una referencia sobre el lugar donde cree que quedó atrapada.“Juan David dice que más o menos quedó a unos 3 o 4 metros adelante de él, o sea, un poco más cerca a la portería, por lo cual ella quedó dentro de la infraestructura y ha sido muy difícil encontrarla”, dijo Montoya.Los equipos trabajan con esa información y con análisis sobre cómo pudo haber quedado la estructura.“No tenemos una ubicación exacta de Valentina confirmada, ni respuesta de que haya vida”, dijo Montoya a CNN.En videos que Montoya compartió con CNN se observan decenas de voluntarios y rescatistas trabajando entre los escombros de Torres del Limonar. Más de 20 personas fueron rescatadas con vida del complejo durante las primeras 12 horas después del terremoto, según Reuters. Desde entonces, otras tres personas y un perro también fueron encontrados con vida.Montoya llegó a Cali desde Medellín horas después del terremoto, luego de enterarse de que sus familiares estaban bajo los escombros. Una empleada que trabajaba para ella y Valentina logró salir del edificio justo antes del colapso y fue quien le dio la noticia. Desde entonces, Montoya prácticamente no se ha alejado del lugar.Valentina y Montoya vivían juntas, trabajaban juntas y compartían negocios. Ahora, amigos y colegas de Valentina —entre ellos arquitectos, ingenieros y trabajadores de construcción— participan como voluntarios en la búsqueda junto a los equipos de emergencia.Montoya explicó que los bomberos han dado prioridad a los lugares donde se han escuchado señales de vida. En el punto donde buscan a Valentina y Juan Esteban, los voluntarios trabajan con base en la información proporcionada por Juan David y en análisis técnicos de la estructura.Por eso, Montoya pide que lleguen especialistas que puedan ayudar a localizar a Valentina.“Necesitamos personas profesionales que de pronto estos topos aztecas puedan llegar acá y nos pueden atender el paso”, dijo, en referencia a los Topos, una brigada mexicana especializada en labores de búsqueda y rescate en desastres naturales.Cuando el terremoto sacudió Cali, Brian Osorio Zuluaga estaba en el trabajo. Después de intentar comunicarse con su abuela, tomó su moto rumbo a casa. En el camino vio La Torre del Limonar, una unidad residencial de cinco pisos, derrumbada y decidió detenerse.Al llegar, encontró a los vecinos en la calle. “Estaban todos pues en prendas de dormir, en pijama, unas personas llorando, otros en estado de shock”, contó en una entrevista con CNN. Osorio se acercó a los escombros. Una mujer le advirtió que había una fuga de gas y cables de energía sueltos.Aun así, decidió entrar. “Pues sea lo que Dios quiera y di un paso”, dijo el hombre.Comenzó a gritar entre los restos para saber si había alguien atrapado. Al principio no escuchó ninguna respuesta. Después oyó a una niña. “Entonces yo comencé allá a llamar. Hay una niña, hay una niña”, contó.Varias personas se acercaron para ayudar. La niña estaba junto a su tía, cuya pierna había quedado atrapada y se había fracturado. Mientras intentaban sacarlas, Osorio pidió silencio.Fue entonces cuando escuchó otro ruido, apenas un susurro. “Sí, aquí estoy. Estoy con un bebé”, dice que le respondió la voz de un hombre. Era la de Juan David Gómez y su hijo Salomón.Osorio logró identificar de dónde venía esa voz y pidió ayuda. Siete personas que se encontraban cerca comenzaron a retirar los escombros junto con él para llegar hasta el hombre y el bebé. Una gran plancha de concreto les impedía el paso. El primer intento de levantarla no funcionó. Lo intentaron nuevamente.“Les dimos al segundo a la cuenta de 3. Juntamos 123 para arriba”, dice. La pieza era demasiado pesada para arrojarla hacia un lado, porque podía haber más personas debajo. Decidieron mantenerla levantada mientras otros retiraban los escombros. Entonces apareció la cabeza del bebé.“Ahí se puede observar, pues como la cabecita del bebé que pues estaba como moradito porque no podía respirar”, dijo Osorio sobre el impactante video del momento que compartió con CNN.Mientras retiraban los restos, el bebé comenzó a llorar. “Ya cuando fuimos sacando el escombro, el niño comenzó a llorar, o sea, como a respirar”.Finalmente lograron sacarlo. Osorio recibió al bebé y se lo entregó a un policía, quien lo llevó a una ambulancia. Después, dice que los cuerpos de bomberos continuaron con el rescate del hombre que había estado atrapado con el pequeño.Horas después del rescate, Osorio regresó al lugar. Entre los escombros vio ropa, zapatos y un peluche cubiertos de polvo. También pensó en las personas que podían seguir atrapadas.“Todo eso se te viene a la cabeza”, dijo y contó que desde el rescate no ha podido volver a comunicarse con el hombre que estaba con el bebé. No sabe cómo están después de haber sido trasladados, aunque espera que ambos estén bien.Para Osorio, lo ocurrido no fue el resultado del esfuerzo de una sola persona. Mover la enorme pieza de concreto habría sido imposible sin los demás voluntarios.“Nadie solo pudiera haber levantado ese pedazo de escombro tan pesado que era”, dijo.En medio del desastre, Osorio cree que dar el primer paso puede hacer la diferencia. “Eso fue el mayor aporte que hice, tomar la iniciativa así rápidamente”, dijo. Para él, la respuesta de los vecinos demuestra que una persona puede hacer que otras se sumen. “No es bueno quedarse quieto sino actuar”, dijo. “Todo suma”.Después del terremoto que sacudió este lunes el oeste de Colombia, vecinos, bomberos, policías y militares continúan las labores de rescate en distintos puntos de la ciudad en medio de la tragedia que ya dejó más de 200 muertos.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
Read Next Story