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¿Quién podría reemplazar a Karoline Leavitt como secretaria de prensa de la Casa Blanca?

Se ha convertido en el tema de conversación más popular de Washington: ¿quién será el sucesor de Karoline Leavitt?

Los nombres comenzaron a circular durante cenas y en cadenas de mensajes de texto después de que el presidente Donald Trump anunciara el miércoles que su secretaria de prensa dejará el cargo a finales de mes para pasar más tiempo con sus hijos pequeños. Su salida trastoca al equipo de prensa de Trump a menos de tres meses de las elecciones intermedias.

Para un presidente que se considera su mejor portavoz, reemplazar a Leavitt será difícil. Ella asumió un papel proactivo y de gran exposición pública, además de convertirse en una de sus asesoras de mayor confianza.

“No hay otra como ella. Nadie podrá hacer lo que hizo”, dijo este jueves a CNN por mensaje de texto el director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung.

Algunos empleados de la Casa Blanca no sabían de inmediato quién ocuparía el puesto, dijo una fuente a CNN. Una persona cercana a la Casa Blanca sugirió que el presidente podría esperar hasta después de las elecciones intermedias para nombrar a un reemplazo, mientras que otros pronosticaron que el cargo podría permanecer vacante durante los dos años y medio que le quedan a Trump en la presidencia.

Sin embargo, un estratega republicano, quien habló bajo condición de anonimato para expresarse libremente, consideró que el puesto debe cubrirse pronto.

“Es otro recurso que puede movilizarse para las elecciones intermedias”, afirmó.

El presidente todavía no ha dicho quién podría reemplazar a Leavitt.

Pero alrededor de una decena de nombres surgieron como posibles candidatos en las conversaciones de CNN con comunicadores y asesores del entorno de Trump. La Casa Blanca restó importancia a las supuestas listas de candidatos y las describió como especulación o expresión de deseos. CNN no ha confirmado hasta qué punto Trump está considerando a esas personas ni si ellas aspiran al cargo.

Algunas trabajan o trabajaron para Trump, muchas tienen experiencia en canales de noticias por cable y al menos una pertenece a la familia Trump.

Entre los nombres que circulan está Scott Jennings, quien trabajó en la Casa Blanca durante el gobierno de George W. Bush y ha llamado la atención como colaborador de CNN al defender al presidente durante debates.

Jennings contó con el respaldo de Donald Trump Jr. para el principal puesto de portavoz durante la transición presidencial, según una fuente con conocimiento del asunto. Esta vez ha evitado pronunciarse sobre su posible interés.

“No lo sé, pero les diré esto: Karoline Leavitt ha sido quizá la mejor secretaria de prensa de la Casa Blanca de, al menos, los últimos 30 años. Ha sido sencillamente brillante”, dijo el miércoles en el programa de CNN “NewsNight with Abby Phillip”.

Alina Habba, exabogada y asesora política de Trump que se desempeñó brevemente como fiscal federal interina para el Distrito de Nueva Jersey, también ha sido mencionada como una opción que cuenta con la confianza del presidente.

Otra posibilidad es Anna Kelly, la principal subsecretaria de prensa y segunda al mando de Leavitt. Kelly es una de las pocas integrantes del equipo autorizadas para representar a la Casa Blanca en medios como Fox News.

Tricia McLaughlin también podría ser una opción que se ha ganado la confianza de Trump. Se convirtió en una presencia frecuente en los canales de noticias por cable cuando, como portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, defendía con vehemencia las políticas fronterizas del presidente.

Elizabeth Pipko, exmodelo y exportavoz del Comité Nacional Republicano, mantiene vínculos estrechos con la familia Trump. Una fuente cercana al presidente dijo que fue considerada para el cargo antes de que Leavitt fuera seleccionada.

Monica Crowley, exanalista de Fox News y actual jefa de protocolo de Estados Unidos, viaja con frecuencia junto al presidente y recibe a líderes mundiales durante sus visitas a Washington.

Aliados de Roma Daravi, quien trabajó en el equipo de prensa de Trump durante su primer mandato y ahora es directora de Comunicaciones del cuestionado Kennedy Center, la han promovido en las redes sociales como posible candidata.

Lara Trump, nuera del presidente, también podría ser una opción. Fue copresidenta del Comité Nacional Republicano durante la campaña presidencial de 2024 y ahora conduce un programa semanal en Fox News.

Otros nombres que surgieron en las conversaciones de CNN incluyen al veterano comunicador de Trump, Jason Miller, al exsubsecretario de prensa principal, Harrison Fields, y a la expresentadora de ESPN convertida en aliada de MAGA, Sage Steele.

Los mercados de predicción también comenzaron a hacer pronósticos. Kalshi Politics colocó este jueves por la mañana a Habba, Kelly, Miller y Daravi en los primeros lugares de su lista. CNN mantiene una alianza con Kalshi y usa sus datos para informar sobre acontecimientos importantes, pero sus empleados editoriales no tienen permitido participar en mercados de predicción.

También es posible que el presidente elija a una persona completamente distinta.

“Habrá muchas personas que intenten generar atención. Si alguien parece demasiado ansioso o da la impresión de estar presionando demasiado, eso podría desagradarle al presidente”, dijo Erin Maguire, estratega republicana y portavoz de la campaña presidencial de Trump en 2020.

Una de las razones por las que no había un reemplazo claro es que el momento elegido por Leavitt para tomar la decisión sorprendió al presidente y a la Casa Blanca, según varias fuentes familiarizadas con el asunto.

Antes del nacimiento de su segundo hijo en mayo, Leavitt había sugerido en privado que podría permanecer en el puesto durante todo el segundo mandato de Trump. Eso incomodó a algunos empleados. Una fuente expresó preocupación porque Leavitt no había formado un semillero de talento dentro de su equipo de prensa, lo que ahora representa un problema.

“El equipo no tuvo realmente la oportunidad de proyectarse como su posible sucesor”, dijo la fuente. Añadió que quienes ocuparon el cargo durante el primer mandato de Trump procuraron dar mayor visibilidad y responsabilidad a empleados de menor rango.

Leavitt, quien según Trump seguirá siendo asesora externa, probablemente tendrá cierta influencia en la decisión final del presidente, sugirió esa fuente.

A corto plazo, varias fuentes señalaron que la Casa Blanca podría retomar la fórmula utilizada durante la licencia de maternidad de Leavitt. Eso supondría recurrir al vicepresidente, J. D. Vance, al secretario de Estado, Marco Rubio, y a otros altos funcionarios para comunicar el mensaje del día y responder preguntas, aunque no todos manejaron con el mismo éxito la presión del atril.

Trump no es un presidente tradicional que necesite una secretaría de prensa convencional para relacionarse con los medios. Habla directamente con los periodistas y se sabe que responde sus llamadas y mensajes de texto.

Ya sea que elija a alguien con presencia televisiva o a una persona que trabaje principalmente entre bastidores, tendrá que ser alguien de su confianza.

“No imagino que llegue alguien ajeno al entorno de Trump. Ese es el principal obstáculo: el grupo de personas calificadas y suficientemente cercanas al presidente como para ser consideradas es pequeño”, dijo Maguire.

También está la cuestión de la imagen.

“Todo se mira con ojos de director de reparto”, dijo una fuente cercana a Trump. “No creo que le importe quién pueda hacer realmente el trabajo. Creo que le importa la apariencia de la persona”.

Otra fuente sugirió que el presidente podría preferir a alguien menos mediático que Leavitt, quien se convirtió en una figura ampliamente conocida y acumuló más de tres millones de seguidores en Instagram durante el segundo mandato de Trump.

Muchos de los posibles candidatos han promovido al presidente y sus políticas en medios de derecha. Leavitt también consolidó la práctica de conceder preguntas a periodistas afines durante sus sesiones informativas, incluida la creación de un asiento para los llamados “nuevos medios”.

Sin embargo, la fuente cercana a Trump sugirió que cualquier candidato viable debería adquirir experiencia defendiendo al presidente en otras cadenas para prepararse para la rápida sucesión de preguntas en la sala de prensa.

“No creo que la gente comprenda cuánto hay que estudiar para hacer ese trabajo, cuánto hay que leer y hasta qué punto se debe conocer a fondo cada tema sobre el que podrían preguntarte. No creo que todos reconozcan cuánto trabajo exige”, dijo la fuente.

En última instancia, el sucesor de Leavitt tendrá que responder ante una audiencia de una sola persona: Trump.

“Es el atril con mayor visibilidad del mundo, de modo que cubrir ese puesto será una de las decisiones más importantes que tomará el presidente, porque le importa el mensaje, le importa cómo se comunica y le importa quién lo transmite”, dijo Maguire.

The-CNN-Wire
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Lo que los padres que toman GLP-1 deben saber sobre nutrición e imagen corporal

Como asesora que ayuda a las familias a comprender la cultura de las dietas y los trastornos alimentarios, he empezado a recibir consultas de padres que forman parte del 11 % de los estadounidenses que actualmente toman medicamentos GLP-1. Les preocupa cómo los cambios en su cuerpo o en sus hábitos alimenticios podrían afectar a sus hijos.Caitlin, una madre de Los Ángeles, dudaba en empezar a tomar un GLP-1 para una enfermedad autoinmune porque no quería contribuir al ideal de delgadez que se utiliza en la publicidad de medicamentos para adelgazar. Nos pidió que no usáramos su nombre real por motivos de privacidad.“Me preocupaba introducir la cultura de las dietas en mi hogar. No quiero enseñarle a mi hija, sin querer, que ser más delgada equivale a ser mejor o más valiosa”.Algunos consejos populares sugieren que los padres que toman medicamentos para suprimir el apetito simplemente no hablen del tema o den respuestas vagas sobre el cuidado de su salud.Si bien esta recomendación tiene buenas intenciones, podría ser perjudicial para los niños en crecimiento, quienes podrían llegar a la conclusión de que comer porciones pequeñas o saltarse comidas es algo que deben imitar, comportamientos que podrían contribuir a trastornos alimenticios.“Los niños se van a inventar sus propias ideas sobre lo que está pasando si no lo abordamos directamente”, declaró Nicole Cruz, dietista registrada en el sur de California especializada en nutrición familiar. “Lo están absorbiendo, lo están viendo, están viendo cómo su cuerpo se reduce, están viendo que usted come menos”.El secretismo en torno al consumo de GLP-1 también puede contribuir a la vergüenza y el estigma asociados a la medicación.“Hablen abiertamente del tema”, aconseja Zoë Bisbing, terapeuta especializada en imagen corporal en Nueva York. “Si su hijo les pregunta o encuentra jeringas en la nevera, pueden decirle: ‘Ah, sí, esa es la medicina que tomo. ¿Quieren saber por qué la tomo?’. Creo que está bien hablar de ello”.Jessie Spence, terapeuta en Greensboro, Carolina del Norte, que usa los pronombres neutros (elle/su), inicialmente temía que tomar un GLP-1 para controlar el azúcar en sangre pudiera traicionar sus raíces de aceptación corporal y entrar en conflicto con sus valores de afirmación del cuerpo, tanto en su crianza como en su práctica inclusiva con los pacientes.Decidió hablar abiertamente con su hijo sobre el hecho de tomara GLP-1.“He sido muy sincero. Se trata de un medicamento para la diabetes”, declaró Spence. “Quería ser muy claro y no ocultarlo. Al principio, perdí peso, pero luego, al cabo de un año, lo recuperé todo, porque a mi cuerpo le gusta mantenerse como está”.Según un estudio de abril, la mitad de los padres que toman medicamentos para bajar de peso ya hablan abiertamente con sus hijos sobre la medicación.Pero para quienes desean proteger la imagen corporal de sus hijos y su relación con la comida, es importante abordar estas conversaciones con cuidado.Muchos adultos que tienen problemas con la comida o la imagen corporal culpan a los modelos a seguir que hacían dieta durante su infancia.Para evitar perpetuar ese ciclo, los padres que toman GLP-1 —por cualquier motivo— pueden ser conscientes de cómo hablan sobre la comida y el peso con sus hijos.Aunque su objetivo no es perder peso, Caitlin ha reflexionado detenidamente sobre cómo habla de la medicación y sus efectos.Le explicó a su hija: “Hago esto para tener menos dolor. Y como lo hago, ha influido en mi alimentación”. Pero en realidad se lo expliqué tal como es: estoy comiendo más proteínas porque estoy tomando este medicamento, no porque quiera “ponerme en forma” o “para cambiar mi aspecto”.Para las familias que prefieren mantener la neutralidad, Bisbing sugirió hacer una declaración objetiva: “Tomo medicamentos por muchas razones diferentes. Este en particular tiene como efecto secundario la pérdida de peso. Algunos medicamentos tienen como efecto secundario el aumento de peso”.Aunque uses el medicamento principalmente para bajar de peso, hay cosas que puedes hacer para mitigar el riesgo potencial para la imagen corporal de tu hijo o su relación con la comida.Nikki Naab-Levy, entrenadora de fuerza y ​​nutrición con sede en Tacoma, Washington, quien toma un GLP-1 para una afección crónica, instó a los padres a evitar demonizar los alimentos o los cuerpos.“Si te ofrecen un trozo de su sándwich de helado y tú dices ‘Gracias’ y le das un mordisco, eso tendrá un impacto muy diferente a si dices algo como ‘Oh, no, mamá no puede comer eso’ y luego haces un comentario sobre tu tamaño corporal”.Bisbing reconoció que los padres pueden sentir firmemente que “tomar este medicamento para bajar de peso les ayuda a sentirse más sanos y felices, y eso está bien. Pero eso es complicado para los niños porque hay muchas maneras de estar más sanos y felices que no implican intentar bajar de peso”.Recomendó que los padres que toman un GLP-1 para bajar de peso sigan haciendo hincapié en los hábitos saludables, como dormir lo suficiente y hacer ejercicio, en lugar de centrarse en el número que marca la báscula.“No quiero mentirles a los niños ni negarles nada, sino ampliar la conversación para que haya un ‘y’ en lugar de solo decir ‘bajar de peso equivale a sentirme bien’, que haya más factores involucrados y, quizás más importante, que valore más que solo estar más delgada”.Cuando la hija pequeña de Naab-Levy sea un poco mayor, planea hablar con ella sobre los GLP-1 y explicarle que la salud es algo muy individual y que no se manifiesta igual en todos. “Creo que es un concepto muy importante que los niños comprendan, desde una perspectiva inclusiva. Algunos tenemos problemas de salud y, en algunos casos, la medicación puede mejorar mucho nuestra calidad de vida”.En la práctica, los padres que toman estos medicamentos pueden esforzarse por dar ejemplo comiendo con regularidad y disfrutando de una variedad de alimentos, “sin eliminar grupos de alimentos, intentando comer varias veces al día y comiendo con su hijo siempre que sea posible”, indicó Cruz.Caitlin, quien prioriza alimentar a su familia de forma nutritiva y deliciosa, comentó: “Sigo comiendo un plato variado con muchas cosas diferentes. Sigo repitiendo si quiero. Me encantan las gomitas. Sigo comiendo gomitas”.Quienes tengan muy poco apetito deberían consultar con su médico sobre la dosis. Mientras tanto, si saben que van a comer con su hijo, Cruz invitó a los padres a intentar, si es posible, tener un poco más de hambre para esa comida y así poder ingerir una cantidad más normal.Naab-Levy animó a los padres a hacer todo lo posible para proteger a los niños de presenciar o escuchar restricciones manifiestas, como el conteo de calorías, que un niño podría intentar imitar: “Si usted es de los que controlan su alimentación más de cerca o exhiben otros comportamientos dietéticos, intente hacerlo de una manera que no sea directamente delante de sus hijos”.Agregó: “Así que no uses una báscula de cocina delante de tus hijos. Y una de mis reglas es que cualquier conversación sobre dietas o pérdida de peso es una conversación de adultos. Ni siquiera con amigos, no lo hacemos delante de nuestros hijos”.Cruz señaló que, cuando un padre percibe menos señales de hambre, “la idea de una comida ‘normal’ puede empezar a distorsionarse un poco”, lo que puede afectar la forma en que los padres responden al apetito de sus hijos.“Nuestros hijos están creciendo y desarrollándose, y necesitan muchas calorías, mucho combustible, mucha energía para alimentar no solo sus niveles de actividad diaria, sino también su cuerpo en crecimiento y desarrollo”, añadió Cruz.Garantizar que los niños tengan acceso adecuado a los alimentos es importante, “especialmente en la cultura de las dietas, donde constantemente nos dicen que nuestras porciones son demasiado grandes y que deberíamos comer menos, menos calorías, menos grasas, menos carbohidratos, menos de todo. Realmente queremos centrarnos en que nuestros hijos tengan suficiente”, señaló Cruz.La presión por estar más delgado se intensifica cuando alguien pierde peso, ya sea por un GLP-1 o por cualquier otra razón.“Recibimos mucha aprobación externa”, señaló Naab-Levy. “Nos dicen: “¡Qué bien te ves!”. La gente es, literalmente, más amable contigo”. Es fundamental que los padres estén atentos a lo que sus hijos pueden estar asimilando de estas interacciones.Caitlin espera no tener que enfrentarse a halagos de sus familiares, pero dijo que intentaría desviar ese tipo de comentarios no solicitados sobre su cuerpo.“Todavía no he bajado de peso lo suficiente como para necesitar ropa nueva, pero si la necesitara, no sería algo que celebraría. Simplemente, todo el mundo merece tener ropa que le quede bien”, comentó Caitlin. “Es maravilloso sentirse bien con la propia apariencia, pero ¿es ahí donde quieres que tu hijo base su autoestima? Lo dudo”.Tomar un GLP-1 no significa que no puedas, al mismo tiempo, fomentar la imagen corporal de tu hijo y su relación con la comida. Pero sí implica un esfuerzo adicional para prestar atención a cómo hablas de tu experiencia y cómo reaccionan tus hijos.“Una de mis convicciones fundamentales es que tienes derecho a la plena autonomía corporal, y si este medicamento te parece adecuado, debes sentirte libre de usarlo. Otra convicción fundamental es que también tienes la responsabilidad de velar por la seguridad ambiental de tus hijos. Por lo tanto, intenta centrarte en la salud independientemente del peso y presta atención a cómo reaccionan tus hijos”, sostuvo Bisbing.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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