La semana pasada, el Gobierno de Trump anunció importantes recortes a la cantidad de agua que Arizona, California y Nevada pueden extraer del río Colorado, afectado por la sequía. Esta semana, Nevada presentó una demanda en la que calificó el plan de “fundamentalmente defectuoso”.
La demanda podría ser la primera de muchas disputas judiciales complejas y prolongadas en torno a este río crucial. También es una señal más de que el reparto del agua se vuelve cada vez más conflictivo en un planeta más cálido y seco.
El viernes, el Departamento del Interior publicó sus directrices operativas, que exigen recortes de aproximadamente un 20 % en los tres estados de la denominada cuenca baja durante los próximos dos años. Podrían aplicarse reducciones aún mayores si la situación del río Colorado no mejora.
Décadas de sequía grave, agravada por el cambio climático, y años de uso intensivo han mermado el río, que riega unas 2 millones de hectáreas de tierras agrícolas, genera energía hidroeléctrica y suministra agua a aproximadamente 40 millones de personas. Sus dos enormes embalses, los lagos Mead y Powell, han caído a mínimos históricos durante las últimas semanas.
El plan del Gobierno de Trump se presentó después de que años de negociaciones entre los siete estados que dependen del río Colorado no lograran producir un acuerdo sobre cómo repartir sus recursos cada vez más escasos. Sin embargo, no impone recortes obligatorios a los cuatro estados de la cuenca alta —Colorado, Utah, Nuevo México y Wyoming—, a los que, a diferencia de los estados de la cuenca baja, las autoridades federales no pueden obligar a reducir su consumo de agua. Muchos expertos habían anticipado que habría litigios.
Nevada fue el primer estado en actuar. Junto con la Comisión del Río Colorado de Nevada y la Autoridad del Agua del Sur de Nevada, presentó la demanda el lunes ante un tribunal federal de distrito.
En un comunicado sobre la demanda, el gobernador republicano de Nevada, Joe Lombardo, afirmó que “el sur de Nevada podría perder más del 70 % de su ya exigua asignación de agua del río Colorado, mientras que los estados de la cuenca alta […] no están obligados a aportar ni una gota”.
“El Departamento del Interior no puede perjudicar a Nevada y resolver toda la escasez del río Colorado a costa de los estados de la cuenca baja […] La solución debe involucrar a todos. Hasta que eso ocurra, estamos preparados para luchar durante el tiempo que sea necesario”, añadió.
El argumento de Nevada aborda uno de los principales puntos de fricción en las tensas negociaciones sobre el agua.
Los estados de la cuenca alta afirman que la sequía ya ha reducido la cantidad de agua que reciben del río Colorado y que los recortes deben recaer sobre la cuenca baja, que consume más agua. Los estados de la cuenca baja sostienen que todos deberían compartir el sacrificio.
Un plan “que traslada toda la carga a menos de la mitad de los estados está fundamentalmente defectuoso”, afirmó John Entsminger, director general de la Autoridad del Agua del Sur de Nevada y principal negociador del estado sobre el río Colorado.
Entsminger dijo que los efectos de los recortes serían graves para Nevada. “Simplemente no se podrá proporcionar el nivel de servicio de agua necesario para mantener los servicios esenciales que requiere la comunidad”, declaró a CNN.
El Departamento del Interior no respondió a una solicitud de CNN para que comentara sobre la demanda.
La acción judicial de Nevada “ciertamente no es inesperada”, afirmó Jason Robison, profesor de Derecho de la Universidad de Wyoming. Añadió que otros estados de la cuenca baja y naciones indígenas también podrían presentar sus propias demandas.
Algunos expertos habían pronosticado que Arizona, que sufrirá los recortes más drásticos, sería el primer estado en demandar, pero todavía no ha actuado. Doug MacEachern, administrador de comunicaciones del Departamento de Recursos Hídricos de Arizona, dijo que el organismo estaba “evaluando la demanda de Nevada” y trabajando para determinar el curso de acción adecuado.
No obstante, litigar siempre conlleva riesgos. Es costoso y requiere mucho tiempo, y el proceso podría prolongarse durante varios años. Las reclamaciones de Nevada “con toda seguridad se disputarán encarnizadamente en todos los niveles del poder judicial federal”, afirmó Robison.
Una pregunta inmediata es si el tribunal podría detener los recortes previstos, dijo Rhett Larson, profesor de derecho de aguas en la Universidad Estatal de Arizona. Considera que esto es poco probable, dada la dificultad de encontrar otra forma de gestionar la escasez de agua y la incertidumbre que generaría.
“Lo más probable es que este caso siga adelante, que el tribunal permita al Gobierno federal aplicar las directrices operativas durante los próximos dos años y que las partes continúen intentando alcanzar un acuerdo duradero por consenso”, afirmó.
Entsminger dijo que el objetivo es lograr que los siete estados y el Gobierno federal vuelvan a la mesa de negociaciones para elaborar un plan “en el que todos se sacrifiquen un poco, para que ningún estado tenga que sufrir reducciones catastróficas”.
Podría funcionar, dijo Larson. Los estados no se comunican bien en este momento, y las acciones legales podrían proporcionarles una estructura para exponer mejor sus posiciones. Además, la demanda “impone ciertos riesgos a los estados de la cuenca alta, y esos riesgos podrían ser suficientes para que hagan algunas concesiones”, señaló.
Sin embargo, añadió que es “imposible saber” si la demanda terminará facilitando u obstaculizando un consenso.
Mientras tanto, los niveles de los embalses del río Colorado continúan cayendo, con pocas esperanzas de alivio inmediato ante el calor extremo y la sequía.
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