La guerra con Irán no le ha ido bien al presidente Donald Trump desde poco después de que comenzó.
A pesar de los amplios ataques militares de Estados Unidos y de la presión económica, Irán no ha considerado necesario ceder ante las exigencias de Trump. Incluso cuando se acordaron altos el fuego con condiciones favorables para Irán, Teherán no los respetó.
Pero los problemas de Trump con la guerra van en aumento. Y muchos trascienden el campo de batalla y la mesa de negociaciones.
Estos son algunos de los acontecimientos recientes:
- El cambio secreto de avión que Trump habría realizado en Turquía debido a una posible amenaza iraní plantea serios interrogantes sobre el posible uso de integrantes del Gobierno y de los medios de comunicación como señuelos. La revelación también debilita las afirmaciones del Gobierno sobre el deterioro de las capacidades de Irán y ha provocado burlas contra Trump, incluso en medios estatales iraníes.
- La escasez de municiones de Estados Unidos —un problema sobre el que Trump fue advertido antes del comienzo de la guerra— parece estar llegando a un punto crítico.
- Hay cada vez más indicios de que funcionarios y aliados del Gobierno de Trump están cansados de la guerra y buscan o reclaman una vía de salida.
- También aumentan los informes sobre el deterioro de las condiciones de vida y de la salud mental a bordo del USS Abraham Lincoln, en medio de un despliegue extraordinariamente prolongado en apoyo de la guerra. CNN informó este jueves que un marinero cayó por la borda mientras llevaba puesto un chaleco salvavidas. Un funcionario estadounidense dijo que la Marina consideraba lo ocurrido un incidente relacionado con la salud mental.
Entretanto, Irán parece actuar con una audacia cada vez mayor y elevar sus exigencias, quizá porque considera que está aumentando su capacidad de presión.
Todo esto amenaza la capacidad de Trump para continuar la guerra y eleva los costos de un conflicto que ya está en su sexto mes y cuyo propósito nunca ha convencido a los estadounidenses. El presidente insiste en que no siente la presión del tiempo, pero algunos integrantes de su partido discrepan ante la proximidad de las elecciones intermedias.
El cambio de avión, en particular, amenaza con añadir un posible escándalo a una guerra que ya es impopular. También debilita las afirmaciones del Gobierno de que ha diezmado la capacidad militar de Irán.
Esta semana se supo que el Gobierno de Trump consideró que una amenaza de Irán era lo suficientemente grave como para sacar discretamente al presidente del Air Force One antes de su salida de Turquía el mes pasado. CNN informó el miércoles que la amenaza involucraba un misil portátil lanzado desde el hombro.
El suministro de municiones ha sido durante mucho tiempo un problema latente. CNN informó que el presidente del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, y otros mandos militares advirtieron a Trump antes del comienzo de la guerra que las reservas podrían convertirse en un problema si el conflicto se prolongaba.
Trump parecía prever una guerra mucho más corta, de entre cuatro y seis semanas. Pero no fue así. Cada vez más informes, incluidos los de CNN, indican que las advertencias de Caine tenían fundamento y que las reservas de municiones clave se han reducido considerablemente. Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han agotado cerca del 80 % de los interceptores de THAAD, un importante sistema de defensa antimisiles.
El Gobierno de Trump sostiene que dispone de municiones suficientes para alcanzar sus objetivos en Irán. Pero eso no responde a la posibilidad de que la guerra deje a Estados Unidos con una escasez de armamento crítico —cuya reposición requiere tiempo—, exponga al país o aliente a un adversario como China a intentar invadir Taiwán.
Los funcionarios del Gobierno tendrán que evaluar cada vez más esos costos y beneficios. Pero esta situación ya amenaza la capacidad de Trump para presionar a Irán.
Una pregunta fundamental es si los mandos militares o los funcionarios del Gobierno podrían persuadir a Trump en caso de considerar crítica la escasez de municiones. Sin embargo, hay indicios crecientes de que figuras importantes están cansadas de la guerra y creen que ha llegado el momento de cambiar de rumbo.
CNN informó la semana pasada que Caine ha comunicado en privado a otros altos asesores de Trump que el Gobierno necesita encontrar una vía de salida, porque las opciones militares disponibles para intensificar el conflicto podrían ser contraproducentes y porque es improbable que los ataques aéreos, por sí solos, permitan alcanzar los objetivos del presidente.
También hay señales de que aliados leales a Trump están cada vez más preocupados por el costo que la guerra podría tener para los republicanos en las elecciones intermedias de 2026. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, dijo recientemente que “tenemos que terminar esto”, y la presentadora de Fox News Laura Ingraham afirmó que “el tiempo se acaba”. The Guardian informó recientemente que el escepticismo sobre la guerra con Irán está apareciendo incluso en la programación de Fox News, habitualmente favorable a Trump. Hasta defensores de Trump y de la guerra, como el influyente conservador Benny Johnson, han indicado que es hora de pasar a otros asuntos.
“Las guerras en el extranjero sin un final a la vista siempre son impopulares. Siempre serán un cáncer político”, publicó Johnson en X hace dos semanas. Añadió: “Pongan fin a la guerra. Dénla por terminada. Vuelvan a centrarse en Estados Unidos: la gasolina, los alimentos, los precios de la vivienda y la inmigración. Así ganamos”.
La duración de la guerra también parece contribuir a otro problema para el Gobierno: el cansancio, las malas condiciones de vida y el deterioro de la salud mental de los militares encargados de apoyar las operaciones.
Stars and Stripes y Navy Times han informado de varios incidentes en los que tripulantes del USS Abraham Lincoln intentaron saltar por la borda. CNN informó que un marinero cayó recientemente al mar y fue rescatado.
Alrededor de 200 familiares de tripulantes del Lincoln expresaron su preocupación por la situación —incluidas la falta de suministros, la escasez de alimentos y la contaminación del agua— durante reuniones públicas celebradas la semana pasada en San Diego. El Lincoln está desplegado desde noviembre y lleva más de 200 días sin hacer escala en un puerto. El senador demócrata Richard Blumenthal, de Connecticut, dijo que se trata de un récord moderno de días consecutivos en el mar.
La Marina de Estados Unidos afirmó que se toma “muy en serio el bienestar de cada integrante de las Fuerzas Armadas” y que cuenta con capellanes y profesionales médicos y de salud mental para evaluar y atender las inquietudes que surjan.
La situación ilustra los problemas que enfrenta Trump.
El presidente parece considerar que continuar la guerra y mantener la presión económica sobre Irán prácticamente no tiene costos. Estados Unidos no tiene fuerzas terrestres desplegadas en el conflicto y no hay noticias constantes sobre militares muertos. El aumento del precio de la gasolina ha sido el principal problema político derivado de la guerra.
Pero, a medida que el conflicto se extiende durante meses más allá del plazo en que el Gobierno había indicado que terminaría, surgen otros problemas. Algunos dificultan la continuación de la guerra desde el punto de vista operativo; otros indican que el estancamiento seguirá generando costos políticos que el Gobierno y sus aliados tendrán que afrontar.
La guerra ya parecía una carga política y un conflicto sin salida. Con las elecciones intermedias a menos de tres meses, estos acontecimientos son particularmente desfavorables.
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