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Los altos precios de la gasolina frena las ventas de Walmart, pero un reembolso de US$ 2.900 millones permitirá bajar precios

Los altos precios de la gasolina redujeron el gasto general de los estadounidenses, lo que llevó al crecimiento más lento de las ventas en las tiendas de Walmart en EE.UU. desde los primeros meses de la pandemia.

El mayor minorista del país obtuvo US$ 6.400 millones en ganancias netas en los tres meses que terminaron el 31 de julio, gracias al fuerte gasto en compras por internet y a un enorme reembolso de US$ 2.900 millones por aranceles, el mayor registrado hasta ahora.

Aun así, las acciones de Walmart (WMT) cayeron más de un 9 % en las primeras operaciones de este jueves, después de que las ventas en sus tiendas de EE.UU., excluido el combustible, crecieran apenas un 2,6 % en el trimestre, frente al 4,6 % de un año antes. Es el crecimiento más lento desde el periodo comprendido entre febrero y abril de 2020.

Walmart suele considerarse un indicador de la fortaleza del gasto de los consumidores. El menor crecimiento de las ventas en las tiendas se debe en parte a la reducción de los precios de los medicamentos GLP-1 para bajar de peso, así como a que más clientes optan por comprar por internet.

Pero, en general, los precios más altos de la gasolina están reduciendo la capacidad de los estadounidenses para gastar en otras cosas. El director financiero, John David Rainey, dijo este jueves que hay “posiblemente un entorno de consumo más débil que en febrero”, antes de que se dispararan los precios de la gasolina.

“En cierto modo, es decir lo obvio: estamos viendo cierta presión adicional sobre los consumidores en comparación con principios de año debido a los precios más altos del combustible”, dijo Rainey en una llamada sobre los resultados financieros. Añadió que, cuando los precios de la gasolina superan los US$ 4 por galón, “hay un impacto psicológico. Hay decisiones que los consumidores están tomando”.

La compañía dijo a los inversionistas que utilizará los US$ 2.900 millones que recibió en reembolsos por aranceles para invertir en reducciones de precios para los consumidores, con el objetivo de impulsar el gasto.

Walmart no es el único gran minorista que registra importantes reembolsos por aranceles, es decir, el dinero que las empresas recibirán del Gobierno por los aranceles que pagaron sobre las importaciones en 2025 y principios de 2026. A principios de esta semana, Target, uno de sus principales competidores, informó que su reembolso ascendió a US$ 994 millones. TJX, que opera cadenas como TJ Maxx, Marshalls y HomeGoods, recibió US$ 331 millones. Las tiendas de artículos para el hogar Home Depot y Lowe’s informaron reembolsos de US$ 730 millones y US$ 80 millones, respectivamente.

La Corte Suprema determinó en febrero que los aranceles de mayor alcance impuestos por el presidente Donald Trump eran ilegales. En mayo, el Gobierno comenzó a emitir reembolsos de los US$ 168.000 millones recaudados de 330.000 importadores. Hasta el 31 de julio, se habían devuelto US$ 100.000 millones, según un documento judicial presentado por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP, por sus siglas en inglés).

Y no son solo los minoristas los que están registrando grandes reembolsos por pagos anteriores de aranceles. Apple, Nike, Amazon y FedEx, entre otras empresas, informaron haber recibido reembolsos en sus resultados financieros más recientes.

Con información de Elisabeth Buchwald y Nathaniel Meyersohn, de CNN.

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Trump asfixia la economía y las ventas de petróleo de Irán, pero el país podría tener la ventaja en el estrecho de Ormuz

Irán y Estados Unidos redoblan sus posturas contrapuestas sobre el control del estrecho de Ormuz, pero la realidad es más compleja de lo que cualquiera de las partes está dispuesta a admitir.El tráfico marítimo sigue muy restringido, lo que demuestra que muchos armadores no están dispuestos a arriesgarse a un posible ataque iraní y pone de relieve la influencia que Teherán sigue ejerciendo sobre Ormuz.Los cruces de embarcaciones representan una proporción ínfima de los cerca de 130 tránsitos diarios que se registraban antes de la guerra iniciada por EE.UU. e Israel y, con frecuencia, apenas alcanzan los dos dígitos. En el caso de los buques cisterna cargados con petróleo crudo, en promedio solo entre dos y tres superpetroleros, o VLCC, han transitado diariamente por el estrecho desde el 7 de julio, según Kpler, que rastrea barcos mediante transpondedores y datos satelitales. Esto se compara con unos ocho tránsitos diarios de VLCC antes de la guerra.Sin embargo, pese a que hay menos tránsitos, volúmenes cada vez mayores de petróleo evitan por completo el estrecho o recurren a la protección de EE.UU. y a transferencias de barco a barco para sacar petróleo de forma encubierta del golfo Pérsico.Un Ormuz permeable debilita la nueva arma energética de Teherán, al tiempo que alivia parte de la presión sobre los precios del crudo y, por ende, sobre los precios del combustible, lo que le da al presidente de EE.UU., Donald Trump, más tiempo para prolongar el actual enfrentamiento con la esperanza de que Irán ceda.Estados Unidos apuesta a que la presión económica logrará lo que la fuerza militar no ha conseguido hasta ahora: obligar al régimen iraní a ceder. A última hora del miércoles, Trump amenazó con “TREMENDAS consecuencias económicas” para cualquier país que proporcione “cualquier salvavidas a Irán”, en una publicación en Truth Social en la que declaró un “DÍA D ECONÓMICO”.Sin embargo, Irán no da señales de capitular, pese a la creciente presión sobre su economía y sus ventas de petróleo. Sigue atacando barcos en la región, lo que interrumpe el suministro de energía a los mercados mundiales.“Ahora es cuestión de ver quién parpadea primero, si es que alguien lo hace”, comentó Jorge León, jefe de análisis geopolítico de Rystad, una consultora energética. “Existe esta dicotomía… el dolor económico es mayor para Irán que para EE.UU. en este momento, pero, lo que es importante, la presión política sobre Irán es mucho menor”, dijo a CNN.La economía de Irán ya ha sufrido un duro golpe por la guerra. El Fondo Monetario Internacional prevé que se contraiga más de un 5 % este año, lo que supondría la peor contracción en casi cuatro décadas. La inflación se acerca al 80 % y el rial cotiza en mínimos históricos frente al dólar, lo que obliga a muchos iraníes a comprar a crédito incluso productos esenciales.Pero Trump podría estar subestimando el umbral de dolor de Irán. Las dificultades económicas son un terreno conocido para los ciudadanos del país y, hasta ahora, no ha habido manifestaciones generalizadas contra el régimen, que parece haberse envalentonado con la guerra.“En el caso de Irán, el liderazgo está preparado para soportar mucho más dolor económico”, dijo Gregory Brew, analista sénior de Eurasia Group, una consultora de riesgo político. Irán ha “soportado años de sanciones de EE.UU. y ahora una guerra prolongada, y no ha cedido”.EE.UU. intensifica la presión al bloquear las exportaciones petroleras de Irán mediante un bloqueo de los puertos iraníes. Las cargas en buques cisterna iraníes han caído a una fracción de los niveles registrados entre febrero y abril, según Kpler.Irán ya tiene unos 80 millones de barriles en el mar fuera del bloqueo, en su mayoría comprometidos con China, que le reportarán cerca de US$ 1.500 millones al mes a los precios actuales, indicó Homayoun Falakshahi, jefe de análisis de petróleo crudo de Kpler. Pero el tiempo corre. Con un ritmo de descarga de 650.000 barriles diarios, Teherán tendrá ingresos por exportaciones para unos cuatro meses, añadió. “Es algo parecido a una muerte lenta en lugar de caer por un precipicio”, dijo a CNN.La economía de EE.UU., por otro lado, ha estado comparativamente protegida de la guerra, pero el aumento de los precios de la gasolina, que ahora superan en promedio los US$ 4 por galón, perjudica a muchos estadounidenses y pone a prueba la popularidad de Trump de cara a las elecciones de mitad de términos de noviembre.Sin embargo, Trump se mantiene firme. “La guerra impopular y el alza de los precios de la gasolina perjudican a Trump, pero una retirada caótica de Medio Oriente sería peor”, afirmó Dan Alamariu, estratega geopolítico jefe de Alpine Macro, una empresa de Oxford Economics.“A los votantes estadounidenses no les gustan los presidentes que pierden guerras”, escribió en una nota la semana pasada.El Gobierno de Trump ha destacado su capacidad para escoltar barcos a través del estrecho, pero varios analistas que hablaron con CNN dijeron que Irán sigue ejerciendo una influencia considerable sobre la vía marítima, aunque las opiniones de los expertos difieren.“Irán ejerce un control casi total sobre el estrecho de Ormuz”, impuesto mediante “la amenaza de un ataque”, dijo Dimitris Maniatis, director ejecutivo de Marisks, una empresa de seguridad marítima con sede en Grecia.A pesar de la influencia de Teherán, un promedio de hasta 15 millones de barriles de petróleo sale diariamente del Golfo, incluso a través del estrecho y de oleoductos, según el secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright. Esa es una parte considerable de los 20 millones de barriles que la región exportaba cada día antes de la guerra con Irán.Los servicios de seguimiento de barcos, entre ellos Kpler, citan cifras mucho menores, pero los analistas admiten que cada vez resulta más difícil rastrear las travesías. Muchos petroleros intentan realizar tránsitos “a oscuras”, apagando sus sistemas de identificación automática (AIS, por sus siglas en inglés) para evitar ser detectados y, en algunos casos, realizando transferencias de barco a barco fuera de Ormuz para ocultar aún más sus movimientos.Es probable que Irán esté haciendo la vista gorda ante estos tránsitos, que en muchos casos involucran petroleros cuyos propietarios finales están vinculados con intereses iraníes, rusos, chinos o turcos, según Maniatis.“Un buque que apaga su AIS no se vuelve invisible… Este gran pedazo de metal sobre el agua emite muchas transmisiones electrónicas además de las de su transpondedor AIS”, explicó a CNN, y señaló que incluso un horno microondas o un refrigerador en la cocina del barco emite señales detectables.“Si los iraníes quieren atacar un buque, no dependen de su AIS”, agregó.Incluso Wright reconoció que Irán, que según dijo había “acumulado un arsenal gigantesco”, estaba “causando dificultades en la región” y “para la economía mundial”. Pero sostuvo que su capacidad para hacerlo estaba disminuyendo.“Nuestra capacidad para escoltar y sacar productos de esa región está aumentando”, dijo en una entrevista con Fox News la semana pasada.Los datos de Kpler parecen respaldar esa afirmación: Falakshahi dijo que 72 de los 84 petroleros cargados de crudo, o el 86 %, que han transitado por el estrecho desde el 7 de julio navegaron a oscuras y probablemente utilizaron la ruta autorizada por la ONU a través de aguas de Omán. Sin embargo, advirtió que no lo sabe “con certeza”.Seis de los 84 buques utilizaron la ruta iraní, mientras que los seis restantes se dividieron entre la ruta de Omán y un paso entre los dos países utilizado antes de la guerra, aunque probablemente más cercano a la ruta iraní, agregó.“Cada vez parece más que Irán ha perdido al menos parcialmente el control del estrecho”, dijo Falakshahi a CNN.Por ahora, los flujos a través de Ormuz ofrecen un alivio muy necesario al mercado petrolero. Pero, paradójicamente, podrían contribuir a prolongar aún más la guerra.“Los barriles que logran atravesar Ormuz aumentan las probabilidades de una guerra más larga, posiblemente hasta bien entrado 2027”, dijo Alamariu, de Alpine Macro. “Ninguno de los dos bandos siente urgencia si el petróleo no registra variaciones sustanciales e Irán sigue obteniendo ingresos suficientes para sostener al régimen”, agregó.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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