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Los acorazados “clase Trump” podrían tener un precio de US$ 275.000 millones

El plan de la administración Trump para que la Marina estadounidense construya sus acorazados más grandes desde la Segunda Guerra Mundial tiene un costo exorbitante de US$ 275.000 millones, y es posible que los astilleros estadounidenses no tengan la capacidad para construirlos, según un nuevo informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso.

Cada uno de los 15 buques de combate de superficie de propulsión nuclear costará más de US$ 18.000 millones, lo que los sitúa en el rango de los superportaaviones de la clase Ford de la Marina, hasta la fecha los buques navales más caros jamás construidos.

El enorme coste de los acorazados, denominados “clase Trump”, está provocando que el presupuesto total de adquisición de la Marina para buques de combate de superficie, que también incluyen destructores y fragatas, aumente en más de dos tercios, pasando de US$ 11.000 millones en 2025 a US$ 18.000 millones en 2027, según el informe de la CBO.

La administración anunció los acorazados el pasado mes de diciembre, y el presidente afirmó que estarían equipados con “armas y misiles del más alto nivel”, armas hipersónicas, cañones electromagnéticos, misiles de crucero y “los láseres más sofisticados del mundo”.

Posteriormente, la Marina afirmó que los acorazados transportarían misiles de crucero con ojivas nucleares, convirtiéndose así en los buques más poderosos del arsenal estadounidense después de sus submarinos de misiles balísticos.

Al presentar su plan de construcción naval para 2027 en mayo, la Marina anunció que planeaba adquirir 15 acorazados de 35.000 toneladas de desplazamiento entre 2028 y 2056.

Según la CBO, el primero de esos barcos costaría US$23.400 millones, y los siguientes, 18.000 millones.

Eso supone un aumento considerable en el coste por buque, que era de US$ 15.100 millones para la primera versión y de US$ 10.200 millones para la segunda y la tercera, según el informe de la CBO. Sin embargo, el informe señala que la estimación original correspondía a un buque de propulsión convencional, no a la versión de propulsión nuclear.

En comparación con otros programas de construcción naval, los acorazados se situarían entre los más costosos.

Por ejemplo, el USS Gerald R. Ford, el portaaviones más moderno de la Marina estadounidense, que entró en servicio en 2017, costó US$ 13.300 millones. Se prevé que las versiones más recientes de la clase Ford cuesten alrededor de US$ 22.000 millones, según el informe de la CBO. Los futuros submarinos de misiles balísticos de la clase Columbia tendrán un precio de US$ 10.000 millones cada uno.

El dinero no es la única variable en el plan de construcción de acorazados. Los astilleros estadounidenses podrían no ser capaces de asumir el trabajo, según el informe de la CBO.

Los nuevos acorazados tendrían un tamaño más de tres veces y media superior al de los destructores de misiles guiados de la clase Arleigh Burke de la Marina que actualmente dominan la construcción de buques de combate de superficie en Estados Unidos.

“Para 2035, el plan de la Marina… duplicaría con creces el tonelaje de grandes buques de combate de superficie que los astilleros tendrían que producir… Dar cabida a un aumento tan considerable en la producción de grandes buques de combate de superficie podría suponer un reto para la industria de la construcción naval”, afirma la CBO.

También es una industria de construcción naval propensa a retrasos y sobrecostes.

En 2025, el entonces secretario de la Marina, John Phelan, declaró ante el Congreso que el mejor programa de construcción naval del Marina llevaba seis meses de retraso y un 57 % de sobrecoste.

“Todos nuestros programas son un desastre”, declaró.

El informe de la CBO afirma que los dos principales constructores de buques de guerra de superficie, Bath Iron Works, en Maine, e Ingalls Shipbuilding, en Mississippi, están “enfrentando dificultades para construir destructores según lo previsto”.

Según el informe, las entregas de los destructores de la clase Arleigh Burke sufren retrasos de una media de cinco años.

Pero si bien esos dos astilleros han sido los únicos constructores de buques de guerra de superficie estadounidenses durante cuatro décadas, no tienen la capacidad de construir buques de propulsión nuclear, según el informe de la CBO.

Funcionarios de la Marina indicaron que el ensamblaje se realizaría en Newport News Shipbuilding, en Virginia, donde se construyen portaaviones y algunos submarinos. Sin embargo, el informe de la CBO plantea dudas sobre cómo la construcción de acorazados en Newport News afectaría a otros programas que ya sufren retrasos.

El informe finalmente señala cómo la construcción de una nueva clase de buques desde cero supone una gran exigencia para toda la industria de la construcción naval, destacando la “profunda curva de aprendizaje” que esto implica.

“Incluso los astilleros que ya construyen buques para la Marina se enfrentarían a dificultades a la hora de diseñar y construir el primer buque de una nueva clase. Los buques insignia en la construcción naval de la Marina casi siempre tardan más en construirse y cuestan más de lo estimado inicialmente”, concluyó.

Aunque se superen todos los desafíos de construcción, muchos analistas cuestionan si el dinero gastado en acorazados sería una buena inversión en un momento en que los drones de bajo coste son cada vez más eficaces en la guerra naval.

“¿Tiene sentido colocar tanto armamento costoso y tantos marineros en una sola plataforma potencialmente vulnerable?”, escribió el almirante retirado James Stavridis en un artículo de opinión publicado en enero en Bloomberg.

“Dados los enjambres de drones, los submarinos sigilosos, los misiles hipersónicos, los torpedos avanzados y las ciberarmas ofensivas actuales, no tiene mucho sentido poner todos los huevos en unas pocas canastas grandes”, escribió Stavridis.

The-CNN-Wire
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Oposición colombiana pide explicaciones a ministro que se fue a la playa en plena emergencia por el terremoto

A una semana del devastador sismo que ha dejado hasta el momento 294 muertos, al menos 320 desaparecidos y cerca de 4.000 heridos, según las más recientes cifras de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), las imágenes del recién posesionado ministro de Vivienda de Colombia, Jaime Andrés Beltrán, en un balneario en la ciudad de Santa Marta han desatado una reacción de indignación en redes sociales y congresistas opositores promueven ahora una moción de censura en su contra.“El país con 26.945 viviendas destruidas, 127.557 averiadas, 66 edificios colapsados, toda una tragedia humanitaria y, mientras tanto, el ministro de Vivienda @soyjaimeandres pasando el puente festivo en Santa Marta. Si en este momento la prioridad de Jaime Andrés Beltrán es irse de vacaciones a la playa, destitúyalo @ABDELAESPRIELLA”, sostuvo en su cuenta oficial en X la senadora Jennifer Pedraza, del partido de oposición Dignidad y Compromiso.La polémica se desencadenó tras la difusión de imágenes y reportes periodísticos en los que se observa a Beltrán junto a su familia en las instalaciones de un hotel de la capital del departamento del Magdalena, en el norte de Colombia. El titular de la cartera de Vivienda, Ciudad y Territorio le ha salido al paso a las críticas de varios sectores políticos y ha aceptado que estuvo en el lugar pero que no ha descuidado sus funciones en medio de la tragedia.“Comparto y entiendo la preocupación de los colombianos. Lo que estamos viviendo es muy duro: la angustia, el dolor y la devastación son enormes. Pero puedo asegurarles que el trabajo que venimos haciendo es con compromiso absoluto, y podemos demostrarlo. Desde el primer día de esta emergencia he estado al frente de la situación. En cuestión de horas tuvimos lista la metodología para subsidiar los arriendos y los servicios públicos de los colombianos afectados”, manifestó el ministro Beltrán en su cuenta en X.Sin embargo, este pronunciamiento no ha calmado las fuertes críticas que se le han hecho desde varios sectores que piden, incluso, la renuncia del funcionario encargado de parte de la reconstrucción de las zonas afectadas por el sismo de 7,4 registrado en Colombia hace una semana.Desde la Cámara de Representantes, congresistas de bancadas opositoras anunciaron la promoción de un debate de moción de censura contra Beltrán que podría costarle su cargo si hay mayorías en el legislativo que así lo consideren. Los promotores de la iniciativa legislativa argumentan una presunta irresponsabilidad y falta de empatía funcional en la atención de una emergencia de escala nacional.En un mensaje publicado en su cuenta de X, el representante del Pacto Histórico Alejo Toro compartió la proposición para impulsar la moción de censura contra el ministro de Vivienda firmada por los congresistas de su partido y aseguró que ya cuenta con “el apoyo exigido por la Constitución y la Ley para poder ser presentada ante la Cámara de Representantes”.“El país no puede permitirse tener un ministro desconectado del sufrimiento de la gente”, dijo Toro. “El ministro Jaime Andrés Beltrán debe asumir la responsabilidad política por sus acciones”, añadió.CNN contactó al ministro Beltrán, quien remitió al video publicado en sus redes sociales y señaló que no daría más declaraciones al respecto.“Uno no puede tener una óptica moral para el gobierno anterior y otra para el actual. No se puede justificar lo injustificable, solo porque haya una identidad o afecto con el actual gobierno. No se puede caer en el mismo error del gobierno anterior de jamás reconocer los errores. La autocrítica es necesaria, de lo contrario se desgastará este gobierno en debates innecesarios. El ministro de Vivienda se equivocó. Un ministro no se va a la playa a cinco días de semejante tragedia”, opinó la periodista y analista Diana Saray Giraldo sobre la polémica.El ministro de Vivienda justificó su presencia en la ciudad de Santa Marta y no ha dicho si renunciará o no a su cargo. El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, aún no se ha pronunciado sobre estos hechos.“Quiero ser enfático en que no estaba de vacaciones, quise compartir unas horas con mi esposa y mis hijos, a los que hace varios días no veía, para inmediatamente continuar con mi trabajo de consolidar las fases de reconstrucción de las zonas golpeadas por el terremoto. Vamos a seguir trabajando para salir de esta crisis nacional, como lo hemos venido haciendo, pero ahora con más fuerza y más compromiso por nuestro país”, dijo Beltrán.Pero el ministro sigue en el ojo de la tormenta y desde la oposición manifiestan que lo hecho por el nuevo funcionario no tiene justificación alguna en medio del luto y el dolor que enfrentan miles de familias en el país.“Todo servidor público merece vacaciones, esa no es la discusión, pero hay tiempo para eso, no cuando se lleva diez días como ministro ni en medio de una tragedia donde se tiene tan alta responsabilidad con la atención de los afectados”, manifestó el ex precandidato presidencial Camilo Romero del partido Pacto Histórico.Varios congresistas señalaron también que el titular del ministerio debió encabezar los Puestos de Mando Unificado (PMU) y la evaluación de daños en las regiones más afectadas, como Cali, Pereira, Manizales, Quibdó y Buenaventura, en lugar de desplazarse a un destino turístico. Las explicaciones ofrecidas por el jefe de la cartera no lograron desactivar la crisis institucional.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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