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La educación fue otra de las víctimas del terremoto en Venezuela. Esta maestra busca reconstruirla desde una carpa

“Escuela de Urimare” se lee en un letrero de madera escrito en pintura azul y rojo justo a un costado de una de las decenas de carpas que forman parte de un campamento de refugiados en Catia La Mar, La Guaira, el estado más afectado por el doble terremoto del 24 de junio en Venezuela.

Allí, en la escuela-carpa, se aprende; se intenta olvidar, por ratos, los momentos de destrucción y pérdida, y también se piensa en el futuro.

Para los maestros de los campamentos, es un pequeño ejercicio de reflexión en medio de un desafío gigantesco: cómo reconstruir las aulas, las escuelas y la educación, una de las víctimas más visibles del terremoto.

En La Guaira, el 24 de junio, 11 escuelas colapsaron, otras 6 presentan ahora alto riesgo de derrumbe y 49 tienen acceso restringido, de acuerdo con información oficial. Solo por los establecimientos caídos, más de 3.400 alumnos se quedaron sin sus escuelas, una tragedia que se suma a años de deterioro educativo por las repetidas crisis venezolanas.

Además de perder la Escuela Cruz Felipe Iriarte, donde dictaba clases, Jazmín Urimare se quedó sin casa. Su vocación de enseñar, sin embargo, no se derrumbó y decidió convertir una carpa azul en un bastión de resistencia con el foco en la reconstrucción comunitaria de La Guaira.

“Los niños se acostaban tarde, se levantaban tarde y estaban todo el día para allá y para acá y yo nunca veía a los niños con un cuaderno”, cuenta a CNN. Los niños estaban sin rutina y preocupados por los efectos del terremoto, agrega.

Urimare, entonces, rezó y le pidió a Dios por el rescate de una alumna muy querida y para que le ayudara a potenciar su vocación. Y allí nació su idea.

Urimare comenzó con una carpa pequeña entre mesas improvisadas y cuadernos donados, con apenas una cartilla escolar, su nieto Derek de 9 años y 10 pequeños sentados en una alfombra.

Con el paso de los días, su proyecto pasó de boca en boca y llegó a redes sociales; fue así como escaló rápidamente por la solidaridad de voluntarios, organizaciones privadas y comunidades vecinas. Le donaron mesas y sillas, cuadernos, libros y lápices, entre otros útiles escolares. Hoy cuenta con un toldo unas tres veces más grande que el inicial y el espacio original funciona como una suerte de dirección y almacén de las ayudas.

La profesora Urimare, como todos la conocen, transformó el trauma por las pérdidas en un aula improvisada, que cada jornada devuelve la esperanza a decenas de niños sobrevivientes. A la tarea se sumaron también maestras voluntarias que llegan desde Caracas y de otras ciudades para compartir conocimientos y entretenimiento con los niños.

Urimare asegura que la rutina, el aprendizaje y la distracción ayudan a estos niños que viven un escenario complejo.

“Muchos niños llegaron agresivos o tristes. Dibujaban escenas en tonos oscuros por lo vivido. Este espacio les devuelve la sensación de seguridad y de infancia”, explica María Ángel Mejía, auxiliar de la maestra.

Como parte del programa de estudios, los niños aprenden a leer, escribir, matemáticas y también reservan tiempo para cantar y jugar. Por la noche, utilizan un televisor, que forma parte de los donativos, para ver películas. Al mismo tiempo, el espacio funciona como un refugio de contención psicológica frente al estrés postraumático. La iniciativa de montar escuelas en campamentos se ha ido replicando en otros lugares de La Guaira, cuenta la maestra emocionada.

Urimare dice que la escuela-carpa ha crecido ya para atender a niños con condiciones especiales de aprendizaje y para acompañar a aquellos que perdieron a uno o a varios seres queridos cercanos como padres, madres o abuelos. En esos casos, la maestra describe su abordaje como lleno de “amor, cariño y abrazos”.

En el terremoto, Urimare también perdió a allegados, entre ellos, su oncólogo de cabecera, en momentos en los que enfrenta un tratamiento médico de alta complejidad. El día del sismo tenía cita para su tratamiento y recién casi un mes y medio después logró retomarlo con otro especialista.

A pesar de las adversidades y de su estado de salud, Urimare se niega a abandonar La Guaira, su estado natal. Para la educadora, la recuperación de la educación requiere mucho más que la remoción de escombros. Se permite soñar con que le construyan una escuela “firme y segura” para sus alumnos.

“La Guaira se va a levantar, pero no sola; se reconstruirá con el esfuerzo de todos. Los niños sonreirán de nuevo y recordarán que, en medio de la nada, una maestra los abrazó y les dio educación”, afirma con convicción.

A unos 10 minutos del campamento donde funciona la escuela de Urimare, se encuentra el instituto Gabriela Mistral, fuertemente impactado por el terremoto. Sus muros se desplomaron y, desde la calle, se ven pizarrones, carteles con calendarios escolares y pupitres rodeados por escombros.

Esa es la situación de decenas de instituciones educativas en La Guaira, que quedaron total o parcialmente destruidas a menos de un mes del inicio de un nuevo año escolar, previsto para mediados de septiembre. Luego de la tragedia, 18 de los 24 estados del país retomaron sus actividades escolares el 6 de julio. En el resto, se suspendieron las clases hasta el nuevo ciclo escolar.

Según un balance ofrecido por Unicef, 432 escuelas y 38 hospitales han sufrido daños en Caracas tras el sismo. A esto se suma que distintos planteles en el Distrito Capital y estado Miranda, entre otros, están siendo utilizados como sede de los campamentos temporales.

Por su lado, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ordenó el 10 de agosto un plan para la reparación de la infraestructura escolar, para lo cual anunció la activación de las llamadas Brigadas Comunitarias Militares para la educación y la salud.

El ministro de educación, Héctor Rodríguez, aseguró el 13 de agosto que se prevé reubicar a las familias damnificadas que permanecen en planteles educativos que han sido habilitados como campamentos transitorios antes de que comience el nuevo año escolar. Destacó que al mismo tiempo el Ejecutivo impulsa un programa que contempla la rehabilitación de más de 1.500 planteles en todo el país.

En el epicentro del dolor y de la destrucción, la carpa azul de la maestra Urimare opera como un faro educativo y emocional, mientras las autoridades evalúan los planes de reconstrucción de infraestructuras a largo plazo y miles de familias están a la espera de una respuesta tras haberlo perdido todo.

The-CNN-Wire
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Wildfire near Anadarko forces evacuations and threatens homes

Click here for updates on this story    ANADARKO, Okla. (KOCO) -- Residents near Anadarko were evacuated Friday as a large wildfire west of the city threatened homes and properties, with firefighting efforts continuing into the night.The fire, fueled by dry conditions and strong south winds, required air support and assistance from local ranchers. David Nault, a rancher and property owner, described the fire's unpredictable movement."It was going both directions, going east, west, and then headed north too, with the South wind," Nault said.Nault, who has owned his land for about 30 years, opened gates for fire crews and used his feed truck to move his cattle to safety."Getting through the traffic and everything is the worst part; if you can get to the cattle, the cattle will come to the truck, and get them in a trap where you know they’re safe," he said.The fire's epicenter was located north of Park Road on Caddo Road, where four homes were in its immediate path, according to city officials. The blaze later expanded, with properties on Square Top Road to the west of Caddo Road clearly seeing the flames."It’s always tough on you when it gets this dry, and one little spark is all it takes and off she goes," Nault said.Two of the homes in the fire's path were saved, but city officials reported that four structures were lost. It remains unclear what types of buildings were destroyed. Multiple homes to the north of the fire were evacuated as winds pushed the flames northward.Nault said his house was not in the fire's path, but he had to act quickly to save some of his cattle."One of the boys that works for me, he helped me get a baby calf over here, and the cows had all drifted over to the west, and we got her in the pickup and we went on," he said.While the situation has improved, firefighting efforts continued Friday night.Please note: This story was provided to CNN Wire by an affiliate and does not contain original CNN reporting. This content carries a strict local market embargo. If you share the same market as the contributor of this article, you may not use it on any platform.
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