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How Canada’s retaliation could hurt American businesses and consumers

(CNN) — Canada has a number of arrows in its quiver as it prepares to retaliate against the United States, and they could land hit American consumers and businesses.

Already, Ottawa has vowed to match Washington’s latest tariffs dollar for dollar. But Canada also has other tools at its disposal, including restrictions on key exports to the United States.

Here’s what Canada could do next — and what each move could mean for Americans.

The first move: tariffs

Canada’s first move in the brewing trade war is likely to be a straightforward eye-for-an-eye response.

Retaliatory tariffs “will be concentrated in sectors such as steel, dairy, appliances, agricultural equipment, pulp and paper, and electronics,” Prime Minister Mark Carney said over the weekend. Canada is expected to announce those tariffs on Tuesday at 11 am ET.

With the exception of steel, all of those industries are also covered by President Donald Trump’s new tariffs. Canada is an important market for US exporters in those sectors: Last year, it ranked as either the largest or second-largest destination for American exports across most of those industries, according to US trade data.

Carney also said Canada is considering tariffs aimed at industries Trump has already targeted with separate duties, including cars, steel, aluminum, lumber and copper.

The risk for Americans here is that steep Canadian tariffs could weaken demand for these goods, which could force employers to cut workers’ hours or, in some cases, resort to layoffs.

The bigger weapons

Trump already signaled he may go beyond the latest tariffs in his trade fight with Canada, threatening on Monday to double tariffs on Canadian cars and auto parts to 50% starting January 1.

If Trump follows through — or escalates in other ways — Ottawa could use other ammunition.

Canada could restrict key exports to the US, such as energy and a key fertilizer ingredient known as potash, said Diamond Isinger, a policy strategist and former special advisor on Canada-US relations to Prime Minister Justin Trudeau.

Another vulnerable area is electricity. Ford said in an interview published Monday that Canada should be prepared to cut off electricity exports to the United States if the trade war worsens, putting a potentially powerful weapon on the table. Ontario supplies electricity to several US states, including New York, Michigan and Minnesota.

Carney echoed Ford on Monday, telling reporters that “nothing is off the table.”

Any such moves could add to the price pressures Americans have faced this year. Altogether the cost of living is up 3.4% from a year ago, according to July Consumer Price Index data. Gas prices, up almost 25% compared to last year, have weighed heavily on consumers’ finances. The cost of powering homes is also up, with electricity and piped gas both costing around 4% more annually.

How badly will it hurt?

Tariffs could make it harder for US companies to sell their goods in Canada.

Restrictions on energy, electricity or critical minerals, something Ford also floated, could instead raise costs for American companies and consumers by making key inputs more expensive or harder to obtain.

For instance, last year, Ontario briefly applied a 25% surcharge on electricity imports to the United States. The Ontario government estimated at the time that it would affect 1.5 million American homes, costing up to $400,000 CAD (around $280,000 USD) “every day the surcharge remains in place.”

Restrictions on these key Canadian goods could quickly be felt by US businesses and consumers, making it harder to stay afloat, Isinger said.

The-CNN-Wire
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América Latina atraviesa una ola de actividad sísmica. Expertos descartan un efecto dominó

La acumulación de temblores y terremotos en los últimos meses en América Latina desató especulaciones y nerviosismo en una región de gran actividad sísmica, con los temores de que cualquier movimiento de la tierra sea el comienzo de una nueva tragedia.Cuando se cumplían dos meses del doble terremoto en Venezuela que dejó más de 6.000 muertos en Venezuela, el suelo tembló en Costa Rica durante la madrugada del lunes. En el medio, hubo un sismo de magnitud 7,3 a mediados de julio en Chiapas, México; uno devastador en Colombia de 7,4, el más fuerte en la última década en el país; y uno de 7,2 en Perú.“Tenemos un registro de más eventos, como que hay una seguidilla, una mayor percepción”, dijo a CNN Andrés Richard, doctor en ciencias geológicas e investigador del Conicet (Argentina). “La Tierra es un sistema dinámico que todo el tiempo está en movimiento. En ciertos límites particulares hay acumulaciones de esfuerzos que cuando superan la resistencia de la roca generan estos sismos. Por las distancias y distintos contextos tectónicos, no podemos establecer una conexión directa” entre ellos, explicó.Cerca del 90 % de los terremotos del planeta ocurren en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, que abarca desde Japón y Oceanía hasta varias zonas de América Latina (como los Andes y la costa oeste de México). De este lado del Cinturón hay varias placas tectónicas (como Nazca, Caribe y Sudamericana), por lo que la región está expuesta a sus movimientos y su interacción.¿Si la Tierra tiembla en Colombia, el movimiento de la plataforma puede causar un temblor días después en Costa Rica? No es así como funciona, explicó Richard. Aunque un sismo potente puede quedar “dando vueltas hasta por varias semanas”, no es que genere otro movimiento, más allá de las réplicas. “Para que haya una vinculación directa, tenemos que esperar una separación de minutos o segundos. Existen sismos que desencadenan otros, pero tienen que ser casi al instante, como pasó en Venezuela (en junio). Si pasan días o semanas entre un evento y otro, no hay una influencia directa”, afirmó.De todas formas existe una falsa sensación de “efecto dominó” que causa nerviosismo, en especial por los antecedentes de algunas regiones y las noticias que muestran la vulnerabilidad de las zonas sin construcciones resistentes adecuadas a las normas.En 2010, hubo un ciclo muy fuerte que incluyó un terremoto de Puerto Príncipe en enero, aunque moderado en magnitud (7,0), fue devastador; en febrero, el terremoto de Maule en Chile, 8,8, uno de los más potentes registrados en la historia; y en abril, el terremoto de Mexicali, a lo largo de la península de Baja California. Pero corresponden a fallas independientes que acumulan tensión en paralelo y rompen por coincidencia en la misma época.“En lugares donde históricamente ha habido eventos se genera una preocupación. Pero no es posible, a partir de vincular eventos aislados, determinar cuándo será el próximo o si algún lugar aumentó sus probabilidades en ese período, basándonos solamente en esos datos”, aseguró el investigador.Cada región, además de las correspondientes placas, también tiene sus particularidades.“En Colombia interactúan principalmente las placas Nazca, Sudamérica y Caribe, mientras que en Venezuela es la interacción entre las placas Caribe y Sudamérica, donde predominan grandes sistemas de fallas y movimiento lateral o transcurrente”, explicó a CNN Chile la geóloga Nicoletta Consuela Milú, académica del Departamento de Ingeniería de Minas de la Universidad de La Serena. Para el caso chileno, la principal fuente de terremotos es la subducción (cuando una placa colinda con otra y se mete por debajo) de Nazca bajo la Sudamericana, agregó.Las diferencias de esos procesos también cambian el impacto. En Colombia, ocurre a mayor profundidad, lo que hizo que el terremoto de agosto se disperse en varios departamentos. En Venezuela, el epicentro en junio estuvo más cerca de la superficie y los efectos del sismo se concentraron principalmente en el estado La Guaira.“Entre mayor tasa de movimiento de una placa en una región, mayor es la cantidad de esfuerzo que se concentra y potencialmente la magnitud y recurrencia”, dijo Richard. “En Chile, cada 50 años sabemos que va a haber un gran terremoto. Hay registros históricos que dicen que podemos esperar ello. En otros casos, como la falla de San Andrés, se habla del ‘big one’, el gran terremoto que se espera para San Francisco, California”, explicó.Esos registros de la liberación gradual de tensión también son analizados desde la falta de actividad sísmica. “Allí aparecen los conceptos del silencio sísmico, cuando hay una tasa movimiento alta, pero no registramos sismicidad. Allí podemos que lugares donde se está acumulando energía y puede desencadenarse un gran terremoto”, observó. Sin embargo, dijo que es necesaria la prudencia y evitar el alarmismo, ya que se trata de una herramienta que se combina con otras evidencias para el análisis. “Son lugares donde tenemos que presentar otra atención”, comentó.Por ello, no hay un sistema que permita con certeza y anticipación saber dónde y cuándo ocurrirá un nuevo terremoto, pero las alertas sirven para destacar la importancia de la prevención. “Las rocas tienen un límite como las personas”, dijo Richard. “Cuando se someten a demasiado estrés, tienen que liberar esa energía”.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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