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Fishermen find ancient Roman shipwreck off coast of Sicily

Rome (CNN) — Italian spear fisherman and diver Giacomo De Mola couldn’t believe his eyes when what he thought was an underwater rock turned out to be the wreck of a 2,000-year-old Roman transport vessel off the coast of Sicily.

De Mola and fellow spear fisherman and diver Igor Bisulli were spearfishing off the coast of Mazara del Vallo last week when they saw what they thought was just a rock between 40 and 50 meters (131-164 feet) below the surface.

“But something compels me to check. One last breath. And I descend. The visibility isn’t the best. I see a large dark mass and think: ‘The usual big rock,’” De Mola wrote in an Instagram post.

“I get closer. And my heart stops. It wasn’t a rock. Beneath me was an immense expanse of amphorae. Hundreds of amphorae that had lain on the seabed for over 2,000 years. A Roman ship asleep in the silence of the Mediterranean. When I resurface, I say to Igor: ‘You can’t imagine what’s down there.’”

The fishermen then notified the Sicilian Regional Superintendency of the Sea, which alerted the Carabinieri military police cultural protection unit that deals with antiquities.

The Carabinieri verified that the sunken vessel dated back to between the second and first centuries BC. It was carrying hundreds of clay amphora jugs used to transport wine and olive oil, the Culture Ministry said in a post on its website.

“A Roman-era shipwreck, presumably dating between the 2nd and 1st centuries BC, has been discovered approximately three miles off the coast of Mazara del Vallo, at a depth of 46 meters,” Culture Minister Alessandro Giuli wrote.

“The seabed contains hundreds of amphorae, mostly of the Dressel 1A type, two lead anchor stocks, and another structure made of the same material.”

Giuli called it “one of the most important underwater archaeological discoveries of recent years.” Video released by the ministry shows divers measuring and documenting the find.

The amphorae were piled nearly two meters (seven feet) high, in a heap spanning more than 20 meters (66 feet) in length and six meters (20 feet) in width.

Some of the jugs were the type used in North Africa and one is an older, Neo-Punic amphora, according to the Culture Ministry.

“The sea continues to bring us precious fragments of our history, and the Mazara del Vallo shipwreck tells us about the people, the routes, and the exchanges that made the Mediterranean a crossroads of civilizations. Research will continue to unravel its history and deliver it to the community,” Giuli continued.

The site will now be subject to further documentation and research by the Superintendency of the Sea, aimed at achieving a more complete understanding of the archaeological context and adopting appropriate protection measures, according to a statement by the Carabinieri, who will secure the area.

“The operation to locate the wreck confirms the importance of collaboration between the specialized units of the Carabinieri and the organizations responsible for the protection of cultural heritage, aimed at safeguarding the historical testimonies preserved on the seabed and their return to the community,” they said.

The waters around Sicily, which was colonized by the ancient Greeks and later conquered by the Romans around 240 BC, constituted one of the ancient world’s most important trade routes.

The discovery will shed new light into just who was traversing these waters during that era, the culture ministry says.

“There is no plan now to raise the entire shipwreck but some of the artifacts may be brought up for study — it may turn into a dive site, it may eventually be raised, there is more to study in terms of the fragility of the wreck site, etc. and they need to determine if there had been previous pillages,” a ministry spokesperson told CNN. “So it will stay put for now, protected, studied and valued.”

The divers will receive special state recognition for their discovery, the ministry said.

“It is hard to describe the feeling of being among the first humans in nearly 20 centuries to see that place again,” De Mola wrote on social media. “This is, without a doubt, the most incredible discovery of my life.”

Lucy Blue, a maritime archaeologist at the University of Southampton, England, who was not involved in the discovery, told CNN that the “remarkably intact early Roman shipwreck adds yet more knowledge to our understanding of trade and exchange prior to the Roman Empire.”

Blue added that the substantial number of amphorae may be “preserving an even more intact wooden hull” of the ship itself, which would advance our understanding of Roman technology.

The-CNN-Wire
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Las vacunas contra el cáncer podrían transformar el tratamiento y la prevención, pero la desinformación amenaza su potencial

Por primera vez, una vacuna de ARNm contra el cáncer ha tenido éxito en un ensayo clínico en fase avanzada, un avance significativo que podría transformar la manera en que se trata el cáncer. El 19 de agosto de 2026, Moderna y Merck anunciaron que su vacuna personalizada, intismeran autogene, logró reducir la recurrencia del melanoma, un cáncer de piel, al combinarse con el medicamento de inmunoterapia Keytruda. Aunque estos resultados podrían abrir la puerta a una ola de vacunas contra el cáncer, la desinformación sobre la tecnología de ARNm que circula desde la pandemia podría frenar su impulso antes de que llegue a los pacientes.El progreso hacia el desarrollo de vacunas para tratar el cáncer lleva años gestándose. Desde principios de la década de 2000, se han realizado más de 120 ensayos clínicos prometedores que evalúan el uso de vacunas de ARNm para tratar varios tipos de cáncer, como el melanoma y los cánceres cerebral, de mama, de pulmón y de próstata.Al mismo tiempo, la desinformación sobre el llamado cáncer turbo comenzó a propagarse ampliamente en las redes sociales, y los principales medios de comunicación informaron por primera vez sobre ello a finales de 2022. El cáncer turbo se refiere a la afirmación falsa de que las vacunas de ARNm contra el covid-19 causan cánceres inusualmente agresivos.Como investigador de comunicación en salud que monitorea las conversaciones en internet relacionadas con el cáncer, he visto la rapidez con la que puede propagarse la nueva desinformación y el impacto que puede tener en las decisiones de salud de las personas. En el caso de las vacunas de ARNm contra el cáncer, esta narrativa falsa podría socavar la confianza pública en una herramienta importante que podría ayudar a prevenir o tratar el cáncer en el futuro.La mayoría de las personas probablemente oyó hablar por primera vez de la tecnología de ARNm a través de las vacunas contra el covid-19, pero los científicos llevan décadas estudiándola.Las vacunas de ARNm funcionan mediante la transmisión de instrucciones que inducen a las células del cuerpo a producir proteínas específicas. Este proceso enseña al sistema inmunitario a reconocer y atacar esas proteínas. En la investigación del cáncer, los científicos pueden diseñar vacunas muy específicas que entrenan al sistema inmunitario para detectar células tumorales y eliminarlas con mayor eficacia sin dañar las células sanas.Un ejemplo de este potencial proviene de estudios sobre el glioblastoma, un tumor cerebral agresivo con pocos tratamientos eficaces. Los investigadores han descubierto que una vacuna personalizada de ARNm puede activar rápidamente el sistema inmunitario de las personas contra este tipo de cáncer cerebral y mejorar la supervivencia.Cada vez hay más pruebas de que las vacunas de ARNm pueden transformar la manera en que los investigadores aprovechan el sistema inmunitario para tratar el cáncer. Sin embargo, incluso los avances médicos más prometedores solo pueden mejorar la salud si las personas están dispuestas a utilizarlos.“Cáncer turbo” es un término que suelen utilizar los activistas antivacunas, quienes afirman —sin pruebas creíbles— que las vacunas de ARNm contra el covid-19 están causando cánceres inusualmente agresivos.Esta narrativa imprecisa se ha filtrado en las noticias de los medios tradicionales. En septiembre de 2025, un controvertido cardiólogo británico afirmó que la vacuna contra el covid-19 contribuyó a los recientes diagnósticos de cáncer en la familia real, lo que generó una reacción negativa inmediata de la comunidad médica. Aunque es poco común, algunas figuras públicas y profesionales de la salud han afirmado que las vacunas podrían causar cáncer pese a las abundantes pruebas que contradicen esa afirmación, a menudo mediante una interpretación errónea o una tergiversación de estudios.La desinformación sobre la salud puede describirse como afirmaciones falsas o engañosas relacionadas con la salud que se comparten con el público y que no están respaldadas por evidencia científica, se basan en historias personales no verificadas o son opiniones presentadas como hechos. Por ejemplo, al hacer un seguimiento de las conversaciones sobre la vacuna contra el VPH en las plataformas de redes sociales, mi equipo y yo descubrimos que los temores sobre su seguridad, la desconfianza hacia las autoridades y las afirmaciones conspirativas estaban muy extendidos en internet.La desinformación sobre las vacunas se aceleró durante la pandemia de covid-19, lo que causó lo que los investigadores denominan una infodemia: la rápida propagación de información sobre la salud, tanto verdadera como falsa, durante una crisis de salud pública. La infodemia de covid-19 dificultó que las personas encontraran orientación confiable e influyó en las actitudes del público hacia las vacunas.El “cáncer turbo” refleja muchos de los mismos patrones y narrativas que la infodemia de covid-19.En un estudio de escucha social, que consiste en monitorear sistemáticamente las conversaciones en internet sobre distintos temas, mi equipo y yo observamos innumerables publicaciones sobre el cáncer turbo desde julio de 2023 hasta principios de 2026. Muchas publicaciones se basan en anécdotas emocionalmente convincentes, interpretaciones erróneas de estudios con animales, el uso indebido de informes sobre eventos adversos y mitos reciclados según los cuales las vacunas alteran el ADN humano. Algunas publicaciones también vinculan el aumento de las tasas de cáncer entre los adultos más jóvenes con la vacuna contra el covid-19. Sin embargo, estudios de grandes poblaciones no han hallado un mayor riesgo de cáncer después de la vacunación.Ninguna de estas afirmaciones sobre el cáncer turbo está respaldada por evidencia confiable. Pero en las redes sociales, la repetición, las historias personales y un lenguaje que suena científico pueden hacer que la desinformación parezca legítima y ayudar a que se propague rápidamente.A primera vista, afirmaciones extravagantes como la del cáncer turbo pueden parecer fáciles de descartar. Sin embargo, las investigaciones muestran que pueden tener consecuencias en el mundo real, y la desinformación relacionada con el cáncer puede ser especialmente grave.La información inexacta sobre el tratamiento del cáncer es común en internet, y los investigadores han demostrado que influye en las decisiones de los pacientes. Cuando los pacientes recurren a métodos no comprobados en lugar de las terapias recomendadas, su riesgo de muerte puede aumentar considerablemente.Los profesionales clínicos ya observan los efectos de la desinformación en la atención habitual. Los oncólogos afirman que tienen que abordar mitos o información engañosa que los pacientes han encontrado, aunque los investigadores aún desconocen qué tan frecuentes son estas conversaciones en la atención oncológica.La tecnología de ARNm está entrando en una fase decisiva de su desarrollo. El progreso científico se está acelerando, pero la comprensión del público no ha avanzado al mismo ritmo. La exposición reiterada a afirmaciones engañosas puede erosionar con el tiempo la confianza en la tecnología de ARNm, lo que incrementa la probabilidad de que algunos pacientes rechacen las terapias de ARNm en el futuro.Si narrativas engañosas como la del cáncer turbo siguen propagándose, podrían complicar el futuro despliegue de las vacunas de ARNm y limitar sus beneficios para salvar vidas.Una vez que la desinformación se arraiga en la percepción del público, puede ser difícil cambiar su rumbo.Las investigaciones han demostrado sistemáticamente que una comunicación proactiva, transparente y persuasiva puede contrarrestar la desinformación. También muestran que, una vez perdida, la confianza es difícil de recuperar.Las innovaciones médicas pueden salvar vidas, pero solo si la comunicación se mantiene al día. Esto implica monitorear las tendencias emergentes de desinformación en las redes sociales, abordar las inquietudes de manera temprana, dotar a los profesionales clínicos de herramientas para mantener conversaciones eficaces con los pacientes y diseñar mensajes de salud pública que fomenten la comprensión de las nuevas tecnologías médicas antes de que se introduzcan ampliamente en la práctica clínica.La innovación científica por sí sola no basta para mejorar la salud. Garantizar que el público pueda evaluar innovaciones médicas como las vacunas de ARNm contra el cáncer con base en la evidencia, en lugar de hacerlo a partir de desinformación viral, forma parte del desafío científico.El futuro de la atención oncológica no depende únicamente de los descubrimientos científicos, sino también de la comprensión y la confianza del público.Republicado bajo una licencia Creative Commons de The Conversation.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. 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