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El Met homenajea a John Galliano y revive una fuerte controversia por su pasado

“Amo a Hitler”, le dijo el diseñador John Galliano a una mujer sentada frente a él en un bar de París. “Personas como tú estarían muertas hoy”.

Eso ocurrió en 2010. En ese momento, Galliano era una leyenda: el diseñador británico considerado un genio que había contribuido a reinventar las casas de moda Givenchy y Dior. Cuando en 2011 salió a la luz el video de su diatriba antisemita, fue despedido de Dior, condenado penalmente y apartado durante varios años del mundo de la moda.

Sin embargo, ese alejamiento no duró demasiado. En 2014, Maison Margiela contrató a Galliano como director creativo y el diseñador volvió a presentar colecciones ampliamente elogiadas, mientras evitaba nuevos escándalos públicos. Ahora, 15 años después de su caída en desgracia, Galliano será el protagonista de una importante exposición en el Museo Metropolitano de Arte (Met) de Nueva York.

La trayectoria de cuatro décadas del diseñador será el eje de la próxima exposición de primavera del Instituto del Vestido del museo, la muestra anual que inaugura la Gala del Met el primer lunes de mayo. Se trata de un regreso sorprendente que ha provocado reacciones encontradas tanto en la industria de la moda como fuera de ella.

Su regreso reabre una pregunta que ha acompañado a las instituciones artísticas y culturales durante el último cuarto de siglo, en medio de los debates sobre racismo, conducta sexual inapropiada y otros abusos de poder cometidos por figuras influyentes: ¿qué hacer con los grandes artistas que también han cometido actos reprochables?

La respuesta del Met parece ser enfrentar directamente ese pasado. El Instituto del Vestido, responsable de la exposición anual y de la Gala del Met, asegura que no pretende ignorar los comentarios antisemitas y racistas de Galliano. En cambio, la muestra, titulada “John Galliano: Horizons”, analizará “cómo deben entenderse los logros artísticos junto con la responsabilidad ética”, según un comunicado del museo.

La exposición también llega en un momento marcado por una serie de ataques antisemitas de alto perfil en Estados Unidos y otros países. “En un momento en que muchas personas sienten temor por el antisemitismo, es comprensible que esto genere cierta incomodidad dentro de la comunidad judía estadounidense”, dijo Nate Wolfson, director de comunicaciones de Nexus Project, una organización sin fines de lucro de Estados Unidos dedicada a combatir el antisemitismo.

La muestra también coincide con el regreso de otras figuras conocidas del mundo de la moda y de otros ámbitos que han recibido una segunda oportunidad.

El diseñador Demna, quien fue duramente criticado después de que Balenciaga lanzara una campaña durante su gestión en la que aparecían niños con osos de peluche vestidos con accesorios de estilo BDSM, fue contratado posteriormente como director creativo de Gucci. Por su parte, Kanye West, quien protagonizó una serie de comentarios racistas y antisemitas que posteriormente atribuyó a un trastorno bipolar no diagnosticado, agotó las entradas para sus conciertos en el estadio SoFi de Los Ángeles a principios de este año.

Andrew Bolton, curador del Met desde hace varios años y responsable de la muestra sobre Galliano, señaló en el comunicado que la exposición “analiza tanto la manera en que Galliano transformó el mundo de la moda como la forma en que su conducta, sus consecuencias y la evolución de los valores culturales han cambiado nuestra comprensión de su obra”.

Galliano se ha disculpado por aquella diatriba, una de varias ocasiones en las que hizo comentarios antisemitas. En el documental de 2023 “High & Low: John Galliano”, que aborda tanto su ascenso como su caída, el diseñador calificó lo ocurrido como “algo repugnante, horrible que hice” durante un periodo marcado por el alcoholismo y el consumo de drogas. Galliano no respondió a la solicitud de comentarios de CNN.

De acuerdo con The New York Times, la planificación de la exposición ha incluido reuniones con rabinos y líderes de la comunidad judía, en lo que parece ser un esfuerzo preventivo para dialogar con el grupo más afectado por las declaraciones del diseñador.

Aun así, eso no significa que todos hayan perdonado a Galliano. Wolfson afirmó que es inevitable que muchas personas judías tengan sentimientos encontrados respecto de la exposición y del regreso del diseñador a los niveles más altos de la industria de la moda.

“La esperanza es que no suavicen lo ocurrido para hacerlo más fácil de digerir. Que realmente enfrenten ese pasado y lo mantengan en el centro de la conversación, para que las personas comprendan la gravedad de lo ocurrido y también el intento de reconciliación y crecimiento”, añadió.

Galliano, cuyos diseños difuminan la frontera entre la moda y el arte, será apenas el tercer diseñador de moda vivo en recibir una exposición retrospectiva en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Antes que él solo fueron homenajeados Rei Kawakubo, en 2017, la aclamada diseñadora de la casa japonesa Comme des Garçons, e Yves Saint Laurent, en 1983, el célebre modista francés que sucedió a Christian Dior.

Es el mayor reconocimiento que puede otorgar el Instituto del Vestido, una muestra del impacto permanente que Galliano ha tenido en la industria de la moda.

La Gala del Met, uno de los eventos de moda más importantes y una de las alfombras rojas más vistas del mundo, suele inspirarse en el tema de la exposición anual. Aunque Galliano asiste en pocas ocasiones, sus creaciones han sido utilizadas por numerosas celebridades, incluida la princesa Diana. En 2024, fue fotografiado en la gala “Garden of Time” junto a Kim Kardashian, a quien vistió con un corsé metálico de Maison Margiela adornado con detalles florales plateados.

Al ser consultada sobre la exposición, Dana Thomas, autora de la biografía “Gods and Kings”, centrada en Galliano y Alexander McQueen, afirmó: “¿Se lo merece como persona? Es discutible. ¿Se lo merece como diseñador? Absolutamente. Y ese es el difícil desafío que debe afrontar Andrew Bolton”. Posteriormente, en un artículo de opinión publicado este jueves en The New York Times, escribió: “No todos los grandes creadores merecen una retrospectiva, y alguien tan polémico como Galliano ciertamente no debería ser objeto de una durante su vida, cuando todavía puede beneficiarse personalmente de ese reconocimiento”.

Shannon Mirabelli-Lopez, quien fue durante muchos años curadora del Instituto del Vestido del Met y actualmente trabaja en la Escuela de Diseño Cilker, fue menos ambigua. “Creo que reconocer su trayectoria con esta exposición es completamente apropiado y nada sorprendente”, dijo. “Su regreso ha sido el resultado de un gran esfuerzo, tanto suyo como de quienes lo apoyaron, y en Margiela volvió a demostrar que su influencia en la moda es innegable”.

La decisión de homenajearlo también refleja la influencia de Anna Wintour, figura clave detrás de la Gala del Met. Su amistad con Galliano se remonta a la década de 1990. “No es frecuente encontrarse con un gran diseñador”, dijo Wintour en el documental “High & Low: John Galliano”. “Pero cuando veías lo que hacía John, entendías que era uno de ellos”.

En un comunicado difundido la semana pasada, Wintour aseguró que “no hay nadie más merecedor de una exposición de esta magnitud que John Galliano”. “La exposición no evitará ninguno de los aspectos más oscuros del pasado de John”, afirmó. “Eso también forma parte de lo que lo convirtió en quien es”. CNN se comunicó con la oficina de Wintour, pero no obtuvo comentarios adicionales.

Wintour, junto con el fallecido editor y estilista de Vogue André Leon Talley, ayudó a Galliano en los primeros años de su carrera y ha seguido respaldándolo tanto como artista como en el plano personal. Cuando Maison Margiela lo contrató como director creativo en 2014, su primer empleo tras ser despedido de Dior, Wintour fue una de las primeras figuras públicas en vestir nuevamente uno de sus diseños.

“Ha sido no solo su embajadora, sino su hada madrina durante más de 30 años”, afirmó Thomas. “Gran parte de su carrera no habría existido sin su apoyo absoluto e incondicional”.

Galliano tampoco es el primer personaje controvertido homenajeado por el Met. Karl Lagerfeld, histórico director creativo de Chanel y protagonista de la exposición de 2023, hizo comentarios despectivos sobre el movimiento #MeToo y recibió críticas tras afirmar en la televisión francesa, en 2017, que los refugiados sirios eran “los peores enemigos de los judíos”. Sin embargo, la exposición dedicada a Lagerfeld no abordó esos episodios de su pasado, quizá porque tuvieron poco o ningún impacto en su carrera.

Galliano representa a una de las últimas generaciones de diseñadores que construyeron un auténtico culto alrededor de su personalidad. Hijo de un plomero y de una profesora de flamenco, creció en una familia profundamente católica y, en ocasiones, marcada por el maltrato, entre Gibraltar y Londres. Estudió en Central Saint Martins, considerada una de las principales escuelas de diseño del Reino Unido.

Allí llamó la atención con su colección de graduación, “Les Incroyables”, inspirada en la Revolución Francesa. Ese trabajo anticipó una constante de toda su carrera: tomar referencias de distintas épocas históricas y reinterpretarlas con un estilo fantástico e inconfundible. Galliano también abrazó la fama que acompañó a su éxito. Al final de sus desfiles aparecía vestido de astronauta, pirata o torero.

Su ascenso coincidió con el auge del movimiento New Romantics, que incorporó la teatralidad a la moda cotidiana. Sus desfiles se asemejaban más a montajes teatrales que a pasarelas tradicionales. Sus modelos desfilaban con el rostro pintado de azul o vestidos con prendas inspiradas en vestimentas papales. Eran diseños deliberadamente extravagantes y poco prácticos, al punto de que en ocasiones fueron acusados de parecer disfraces. Aun así, sus propuestas despertaban la admiración de actores y modelos, además de impulsar las ventas de Dior y justificar la apuesta del presidente de LVMH, Bernard Arnault, al contratarlo.

Compañeros y amigos describieron al Galliano previo a su caída como un diseñador brillante, pero también como una persona con graves problemas de alcohol, capaz de destrozar habitaciones de hotel. Luchó durante años contra el alcoholismo, el consumo de cocaína y el abuso de medicamentos recetados, además de mostrar un temperamento impredecible.

La modelo Marie Sophie-Wilson lo definió en “High & Low” como “un mal bebedor que solo quería seguir bebiendo hasta desplomarse”. Por su parte, el editor de moda Tim Blanks recordó haberlo visto ebrio en un club nocturno, “orinando sobre todo el mundo”.

“Solo pensé: ‘Ese hombre es profundamente infeliz’”, recordó Blanks.

Galliano contó en el documental que, a comienzos de la década de 2010, estaba desbordado por la presión de producir hasta 32 colecciones al año. Para soportarlo, recurría a una combinación de medicamentos recetados y otras drogas.

“Me estaba suicidando lentamente”, dijo. “Solo quería dormir para siempre”.

En 2011, mientras estaba sentado en un bar de París, comenzó a insultar a dos personas que estaban cerca. Se refirió al “horrible rostro judío” de una mujer y le dijo al hombre que la acompañaba: “Maldito bastardo asiático, te voy a matar”. Galliano fue arrestado y enfrentó una intensa cobertura mediática negativa, aunque inicialmente aseguró que demandaría por difamación.

Poco después, el diario británico The Sun publicó el video grabado en diciembre de 2010 en el que pronunciaba las frases: “Amo a Hitler” y “Sus madres y sus antepasados habrían sido enviados a las cámaras de gas”.

Dior lo despidió de inmediato. Antiguos colaboradores y amigos, incluida Natalie Portman, entonces imagen de un perfume de Dior, condenaron públicamente sus declaraciones. Galliano aseguró recordar muy poco de aquellos hechos y dijo más tarde que, al ver el video, sintió “horror, vergüenza y humillación”.

El diseñador pasó dos meses en un centro de rehabilitación en Arizona y luego regresó a París para enfrentar un proceso penal. Fue declarado culpable de “insultos públicos por motivos de religión, raza o etnia” y recibió una multa suspendida de 6.000 euros (unos US$ 7.000). En aquel momento, su carrera parecía terminada. El periódico británico The Guardian llegó a afirmar que era “dudoso” que alguna vez lograra rehabilitar su imagen.

Tras su despido, Galliano emprendió un proceso de aprendizaje sobre el antisemitismo y la historia del Holocausto bajo la guía del rabino Barry Marcus y se reunió con un sobreviviente de un campo de concentración.

“Estaba dispuesto a someterse a ese proceso”, dijo Marcus en el documental. “Reconoció abiertamente: ‘Cometí un error’. ¿Quiénes somos nosotros para condenar a alguien que admite haber cometido un error?”.

En 2013 recibió el respaldo de al menos una importante organización judía. Abe Foxman, entonces líder de la Liga Antidifamación, le deseó éxito y afirmó que Galliano había trabajado intensamente para cambiar su visión del mundo y dedicar tiempo a estudiar los peligros del antisemitismo y la intolerancia.

Su exclusión profesional, por tanto, fue relativamente breve. Tres años después de ser despedido de Dior, fue contratado como director creativo de Maison Margiela, cargo que ocupó durante una década.

Durante esa etapa llevó una vida mucho más discreta que en los años noventa. Concedió pocas entrevistas y aseguró en el documental que llevaba más de diez años sobrio. No obstante, su trabajo siguió captando la atención. Entre sus propuestas más comentadas figura el desfile de Margiela de 2024, en el que la actriz Gwendoline Christie lució un llamativo vestido corsé de vinilo y un maquillaje con efecto de “piel de cristal”, creado por Pat McGrath, que se convirtió en tendencia en redes sociales.

Además, diseños históricos de Galliano siguen apareciendo en las alfombras rojas, utilizados por figuras como Zendaya y Margot Robbie.

El documental “High & Low: John Galliano”, estrenado en 2023, en el que el diseñador habló abiertamente sobre su adicción y el impacto que tuvo en su vida, contribuyó a mejorar la percepción pública sobre él.

Como otra señal de su regreso, Galliano firmó una alianza de dos años con la empresa española de moda Zara. La primera colección está prevista para septiembre, mientras la compañía busca fortalecer su imagen y atraer a consumidores de un segmento más alto.

Para Mirabelli-Lopez, el regreso de Galliano demuestra que la industria de la moda puede “exigir responsabilidades a los creadores sin dejar de reconocer su influencia en la cultura”.

“Para bien o para mal, solemos dar mucho margen a los fracasos morales cuando se trata de personas consideradas geniales, como ha ocurrido históricamente en muchas industrias creativas y también fuera de ellas”, concluyó.

Tras el anuncio de la exposición del Met, sigue abierta una pregunta: ¿podrá el Instituto del Vestido abordar correctamente la historia de John Galliano?

Aunque los detalles de la muestra aún están en desarrollo, Andrew Bolton, el curador de la exposición, ha dicho que planea convertir lo que el comunicado del museo describe como una “ruptura” en un elemento central de la sección inicial de la exhibición. CNN solicitó más información al Met sobre la exposición prevista, pero Bolton no estuvo disponible para una entrevista al momento de la publicación.

Nate Wolfson sugirió que la muestra podría incluir directamente el video en el que Galliano pronuncia sus comentarios antisemitas, acompañado de explicaciones sobre el contexto. Sobre todo, dijo, el objetivo debe ser educativo.

“No se trata solo de explicar que hizo algo incorrecto, que por supuesto lo hizo. También se trata de educar sobre el entorno que produjo esa conducta y entender qué puede llevar a alguien a pensar de esa manera”.

Dana Thomas sostuvo que la exposición no debería limitarse a ser “una oportunidad para admirar vestidos lujosos destinados a mujeres ricas”, sino convertirse en una reflexión “sobre la cultura, la sociedad y aquello que hoy aceptamos y aquello que ya no es aceptable”.

De acuerdo con Thomas, otro desafío será cómo abordar la Gala del Met, conocida como “la gran noche de la moda”. Una exposición que realmente enfrente el pasado de Galliano, afirmó, podría requerir que el evento adoptara un tono más sobrio y menos ostentoso. También sugirió que los organizadores considerarían una buena decisión incorporar copresidentes judíos para la gala, incluso alguien como Natalie Portman.

Para Thomas, la exposición representa “un enorme desafío” para Bolton. “Si no logra hacerlo bien, nadie volverá a tomar en serio su trabajo”.

En el pasado, instituciones dedicadas al arte y la moda han tenido dificultades para abordar de manera adecuada los antecedentes problemáticos de algunas de las figuras que homenajean. Un ejemplo es Coco Chanel, quien colaboró con el servicio de inteligencia nazi y con el régimen de Vichy. Una importante exposición dedicada a Chanel en el Museo Victoria y Alberto de Londres entre 2023 y 2024 mencionó de forma relativamente breve esos vínculos e incluyó nuevos documentos que sugieren que la diseñadora se unió a la Resistencia francesa en enero de 1943.

Otro caso es el del pintor impresionista Edgar Degas, quien rompió relaciones con amigos y colegas judíos tras el caso Dreyfus, en el que un agente francés judío fue condenado injustamente por traición, un episodio que alimentó el antisemitismo y dividió profundamente a la sociedad intelectual francesa. Según el escritor y crítico de arte Christopher Benfey, una retrospectiva dedicada a Degas en el Instituto de Arte de Chicago en 1996 omitió por completo los antecedentes antisemitas del artista.

Benfey afirmó que es fundamental reconocer ambas realidades al mismo tiempo: que Degas fue un pintor extraordinario e influyente y, al mismo tiempo, un antisemita. Una realidad no debe ocultar la otra.

“No creo que exista una separación clara entre el arte y la historia social y cultural”, afirmó. “Hay que verlo todo. Hay que verlo en su totalidad”.

Mirabelli-Lopez se mostró optimista respecto de la exposición sobre Galliano. Dijo confiar en que Bolton abordará “los fracasos y los logros de Galliano del mismo modo en que trata a los protagonistas de todas sus exposiciones”: con “inteligencia y sensibilidad”.

Aun así, advirtió: “Estoy segura de que decepcionará o molestará a algunas personas, como suele ocurrir con los grandes curadores y artistas”.

The-CNN-Wire
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Stevens says of El-Sayed: ‘Differences were aired out’

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