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El chavismo retrasa diálogo con la oposición. La presión de EE.UU. podría ser clave para que prosperen las conversaciones

Casi siete meses después del derrocamiento de Nicolás Maduro, el Gobierno de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, parecía finalmente encaminarse hacia una transición política al iniciar un proceso de diálogo con la oposición impulsado por Estados Unidos, un factor que podría ser clave en la negociación.

Sin embargo, las conversaciones que tenían previsto iniciar este sábado 1 de agosto se postergaron para la semana próxima, cuando habrá una primera reunión presencial en Caracas, según anunció en un comunicado Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, coordinador del diálogo y hermano de la presidenta encargada.

Un sector de la oposición estará liderado por la dirigente opositora Dinorah Figuera, exdiputada, electa presidenta de la Asamblea Nacional de Venezuela en 2015, la última Asamblea considerada legítima por EE.UU. y la oposición.

La información sobre el inicio o la postergación de las reuniones se dio en un marco de hermetismo, al punto tal que hasta la tarde de este sábado se desconocían detalles sobre horario, lugar del encuentro y quiénes estarían presentes, lo que llevó a sindicalistas y trabajadores venezolanos a reclamar en las calles que el diálogo se haga público.

Rodríguez informó recién en horas de la tarde del sábado que había mantenido una conversación telefónica con Figuera, en la que acordaron la composición de las delegaciones de trabajo y fijaron una cronograma. “Hemos establecido una agenda de trabajo con metas claras y verificables”, dijo el presidente del Parlamento venezolano. Minutos después, Figuera publicó un comunicado similar en el que agradeció además a EE.UU. y al secretario de Estado, Marco Rubio, por acompañar “la transición en Venezuela”.

Desde la muerte de Hugo Chávez en 2013 y la llegada de Maduro al poder en medio de denuncias de fraude, más de una decena de instancias de diálogo y negociación con distintos actores han intentado tender puentes entre oficialismo y oposición, incluso bajo auspicio de otros países. Pero ninguno de esos intentos se tradujo en hechos concretos.

Algunas razones hacen pensar que este proceso podría desarrollarse de manera diferente. La principal es que este es el primer diálogo promovido (y en parte conducido) por EE.UU., apuntan los especialistas consultados por CNN.

Esta vez, podría no ser tan sencillo para el chavismo “desconocer” o “retrasar” los acuerdos asumidos, como sí ocurrió en situaciones anteriores.

Atención a las víctimas del terremoto, fortalecimiento de la democracia y derechos y garantías políticas son los tres ejes que, según el oficialismo, se conversarán en la primera reunión presencial.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dejó en claro a mediados de julio en un comunicado que el acuerdo entre ambas partes (el grupo en representación de la Asamblea Nacional de 2015 que reconocen como legítima y el Gobierno interino) era no solo para iniciar conversaciones de reconciliación, sino también para iniciar “el proceso de transición, que es lo que el pueblo de Venezuela necesita”.

“Evidentemente, es algo en lo que vamos a estar muy involucrados”, dijo.

Este factor parece ser la diferencia central del proceso actual. “Los hilos de esta negociación no los está llevando el oficialismo, sino que los está llevando el Departamento de Estado. Y eso es cada vez más claro, por más que se maquille y por más que se trate de hacer menos obvio”, dice a CNN la analista venezolana Carmen Beatriz Fernández, directora de la consultora DataStrategia y doctora en Comunicación Pública.

Rodríguez, por su parte, ha reiterado en varias oportunidades que Venezuela sostiene una agenda de cooperación diplomática y comercial con Estados Unidos, pero rechaza que se trate de una subordinación o una injerencia extranjera.

El Gobierno de Estados Unidos “tiene una influencia real sobre ambos partidos esta vez”, dice Christopher Sabatini, director del programa de América Latina del centro de estudios Chatham House. Lo atribuye a dos razones: la elección de Figuera como representante de la oposición (antes de que surgiera de forma natural de la oposición) “y por la influencia económica, política e incluso legal” que ejerce sobre Delcy Rodríguez, su hermano y Diosdado Cabello, ministro del Interior, a través de las acusaciones y sanciones.

Fernández señala otra diferencia que considera clave: en esta oportunidad, la instancia de diálogo se ha presentado ante la opinión pública como un espacio de acuerdo no tan enfocado en el diálogo —como sí ocurrió en intentos anteriores—, sino puntualmente en la transición política y electoral en Venezuela.

Si bien parte de la oposición formará parte de estas reuniones, María Corina Machado y Edmundo González, reconocidos con legitimidad popular y quienes denuncian que las elecciones de 2024 fueron fraudulentas, se distanciaron de las negociaciones pero no las rechazaron. Dijeron que evaluarán el proceso “con base en logros concretos y verificables”, entre los que pidieron la “recuperación de instituciones democráticas”, liberación de presos políticos y un cronograma electoral sin exclusiones.

Esto, en palabras del analista de Chatham House, “genera dudas sobre la inclusividad y la representatividad de este nuevo proceso”.

La presidenta electa de la Asamblea Nacional de 2015 asegura que con funcionarios de Estados Unidos comparten la convicción de que el proceso “debe desarrollarse de buena fe, con transparencia, objetivos claros y un compromiso genuino” para lograr acuerdos que lleven a unas elecciones “libres y justas”.

Figuera, una representante del movimiento que lideró Juan Guaidó —que tuvo el reconocimiento de legitimidad por EE.UU. y más de 50 países—, estaba desde 2018 exiliada en España y regresó por primera vez a Caracas en junio de este año para reunirse con Jorge Rodríguez.

Los dirigentes del chavismo, dice Sabatini, utilizaron en ocasiones del pasado estos acuerdos para retrasar plazos con el fin de mantenerse en el poder y evitar cualquier compromiso real o un cronograma que pudiera poner en riesgo su lugar en el poder.

“Lo mismo podría ocurrir si el Gobierno estadounidense no es consciente o no le importa que el Gobierno interino lo esté manipulando”, apunta.

El director del programa de América Latina de Chatham House argumenta que, para que las negociaciones prosperen, la agenda que resulte de la reunión debe ser específica y establecer plazos concretos en dos niveles: un compromiso para unas “elecciones abiertas” y la reforma del Estado de derecho.

“De lo contrario, las tres partes (Gobierno interino, oposición y administración Trump) estarán negociando en vano”, dice.

La directora de DataStrategia cree que en esta oportunidad no será fácil desconocer lo que salga de ese proceso. “Y lo que va a salir de ese espacio son las elecciones, no cabe duda, de allí va a salir un arreglo electoral”, afirma.

La figura de Estados Unidos sin duda ejerce una presión sobre este encuentro, una que tiene un antecedente concreto el pasado 3 de enero, cuando las fuerzas estadounidenses capturaron en un operativo a Nicolás Maduro, que enfrenta cargos de narcoterrorismo, narcotráfico y armas en Nueva York, acusaciones por las que él se declara inocente.

Los tiempos para que los resultados de las negociaciones sean visibles podrían ser más apremiantes esta vez, señalan los analistas.

Entre estas definiciones señalan un nuevo Tribunal Electoral, un nuevo Consejo Nacional Electoral y un cronograma electoral que establezca pautas para redefinir los cargos de elección popular en Venezuela, fundamentalmente la elección presidencial y de la Asamblea Legislativa.

“La prueba ácida va a ser a muy corto plazo, yo diría que la paciencia ni siquiera alcanza los primeros 100 días, que es esa fecha mágica que se pone en los espacios de Gobierno que se estrenan”, dice Fernández.

The-CNN-Wire
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Dems pick nominees in key Wisc. districts as Sean Duffy’s son-in-law wins GOP primary

▶ Watch Video: Ideological battle in Wisconsin as Democrats choose between Francesca Hong and David Crowley National Democrats see two Wisconsin districts currently held by Republicans as up for grabs in November — the 1st and 3rd Congressional Districts. Though both are among their top targets, the latter is seen as their best chance to flip a seat in the state. Here's how the primaries in those key districts — as well as an open seat in the 7th Congressional District, where the son-in-law of Transportation Secretary Sean Duffy is vying to win — are shaping up.1st Congressional DistrictDemocrat Mitchell Berman will face incumbent GOP Rep. Bryan Steil in Wisconsin's 1st Congressional District in the November election, CBS News projects. Berman, a nurse, defeated two other Democratic opponents to win his primary Tuesday. According to the latest data from the Federal Election Commission, Berman raised significantly more than his primary competitors, but Steil has a $6.1 million cash-on-hand advantage over Berman. Steil was first elected in 2018, replacing former House Speaker Paul Ryan, who represented the southeastern Wisconsin district from 1999 to 2019. A Democrat has not represented the district in more than 30 years, but House Democrats' campaign arm, the Democratic Congressional Campaign Committee, considers it as one of 46 districts in play this cycle. The University of Virginia's Center for Politics rates the race as likely Republican. 3rd Congressional DistrictThe general election in Wisconsin's competitive 3rd Congressional District will be a rematch between Democrat Rebecca Cooke and the Republican incumbent, Rep. Derrick Van Orden, CBS News projects. Cooke — who has the backing of House Democrats' campaign arm, which considers the seat a top target as the party seeks to regain the majority — beat progressive Emily Berge to win the Democratic nomination. Cooke lost to Van Orden in 2024 by less than three percentage points. The University of Virginia's Center for Politics rates the race as a toss-up.Cooke also has a fundraising edge over Van Orden, according to the latest data from the Federal Election Commission. Cooke has raised about $8.6 million compared with Van Orden's $7.5 million. Van Orden, however, has nearly $3 million more cash on hand than his Democratic opponent. Van Orden first won the western Wisconsin seat in 2022, flipping the district red. Cooke lost a primary bid that year for the Democratic nomination. 7th Congressional DistrictDuffy's son-in-law Michael Alfonso won the Republican primary in Wisconsin's solid-red 7th Congressional District on Tuesday, CBS News projects. The Democratic primary remains unsettled.The district, which stretches across northwestern Wisconsin into the central part of the state, is currently represented by GOP Rep. Tom Tiffany, who is running for governor. The seat was held by Democrats for decades until Duffy won in 2010. Duffy resigned from Congress in 2019, citing the health complications of his ninth child. The Cook Political Report considers the seat solid Republican. President Trump endorsed Alfonso in January, calling him "a young 'STAR.'" 
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