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Appeals court blocks construction of White House ballroom

Construction at the future site of a helipad and ballroom on the South Lawn of the White House on July 3, 2026, in Washington, D.C. (Finn Gomez/Getty Images)

(WASHINGTON) — A federal appeals court issued a ruling Friday blocking the construction of President Donald Trump’s $400 million White House ballroom, concluding that congressional approval is needed for the project. 

Judges Patricia Millett and Bradley Garcia rebuked President Trump for making the unprecedented changes to the historic structure without consulting Congress.

“Each President is a temporary tenant, not the owner, of the White House and its Executive Residence. The President has no — and claims no — constitutionally assigned authority over that property,” they wrote. 

They concluded that the National Trust for Historic Preservation, which sued to block the construction, demonstrated that only Congress has the authority to approve the changes, and that it never delegated that authority to Trump. 

“Whether or not a massive ballroom should be constructed is for Congress to decide and is not a matter for Executive self-help,” they wrote. 

“This holding has nothing at all to do with whether the proposed ballroom is desirable, or not, as a matter of policy. This ruling does not even necessarily mean that the Defendants may not ultimately construct the ballroom. What it does mean is that the Defendants may not do so during the district court’s expeditious litigation without securing Congress’s authorization, as the Constitution and laws require,” they said. 

Trump, in a social media post, said he would immediately appeal the ruling to the Supreme Court.

Judge Neomi Rao dissented from the majority, concluding that the National Trust for Historic Preservation does not have the jurisdiction to bring the lawsuit. She also argued that it is “likely within the President’s authority to make improvements to the Executive Residence” and that the Trump administration would be harmed by the blocking construction. 

“The district court elevated the aesthetic displeasure of a single passerby over the government’s security interests in the ballroom and the security risks of leaving an open construction site at the President’s home and office,” she wrote. 

“In deciding the ballroom construction “has to stop!” the district court transgressed the equitable authority of the federal courts. The preliminary injunction is a clear abuse of discretion and must be vacated,” Judge Neomi Rao wrote.

The ruling does not take effect for two weeks, allowing time for the Trump administration time to appeal.

The White House announced the construction of the 90,000-square foot ballroom last July, and demolition began suddenly on the East Wing in late October when workers were spotted tearing down that wing of the White House.

While the appeals court acknowledged the national security concerns associated with the East Wing renovations, the majority said that those concerns are not an “automatic get-out-of-law-free card” to violate the law. 

“Congress has not given the Park Service authority, specifically and expressly, or otherwise, to raze protected historic sites in the name of presidential functions or national security,” wrote Judges Patricia Millett and Bradley Garcia. 

The majority added that national security concerns are exactly the reason why Congress should be involved in the project. 

“It is Congress’s job to ensure that any major construction and security projects at the White House will protect the safety of all Presidents, present and future, while preserving the historical and architectural significance of that unique location. Congress cannot perform its constitutional function when the Executive chooses to proceed wholly unilaterally,” they wrote. 

Judge Neomi Rao disagreed with her colleagues, saying that halting the construction “inevitably extends the time during which the President’s residence remains less secure.”  

“The security risks presented by large offsite events involving the President were unfortunately confirmed by the assassination attempt against President Trump at the Washington Hilton during the White House Correspondents’ Dinner,” she added in a footnote. 

Judge Rao criticized the analysis reached by her colleagues, arguing that the harms suffered by the Trump administration from a delay would outweigh the “aesthetic harm” cited by the National Trust for Historic Preservation. 

“The government should not be forced to rely on the district court’s architectural approval to secure the President’s home and office,” she wrote. 

The district court judge who originally blocked the construction of the ballroom modified his injunction in April to allow work related to security to proceed, while the ballroom-related construction was halted.

Even if the Supreme Court does not side in Trump’s favor, the current legal posture would allow “below-ground construction of national security facilities, work necessary to provide for presidential security, and construction necessary to protect and secure the White House and the construction site itself,” the judge wrote.

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Las vacunas contra el cáncer podrían transformar el tratamiento y la prevención, pero la desinformación amenaza su potencial

Por primera vez, una vacuna de ARNm contra el cáncer ha tenido éxito en un ensayo clínico en fase avanzada, un avance significativo que podría transformar la manera en que se trata el cáncer. El 19 de agosto de 2026, Moderna y Merck anunciaron que su vacuna personalizada, intismeran autogene, logró reducir la recurrencia del melanoma, un cáncer de piel, al combinarse con el medicamento de inmunoterapia Keytruda. Aunque estos resultados podrían abrir la puerta a una ola de vacunas contra el cáncer, la desinformación sobre la tecnología de ARNm que circula desde la pandemia podría frenar su impulso antes de que llegue a los pacientes.El progreso hacia el desarrollo de vacunas para tratar el cáncer lleva años gestándose. Desde principios de la década de 2000, se han realizado más de 120 ensayos clínicos prometedores que evalúan el uso de vacunas de ARNm para tratar varios tipos de cáncer, como el melanoma y los cánceres cerebral, de mama, de pulmón y de próstata.Al mismo tiempo, la desinformación sobre el llamado cáncer turbo comenzó a propagarse ampliamente en las redes sociales, y los principales medios de comunicación informaron por primera vez sobre ello a finales de 2022. El cáncer turbo se refiere a la afirmación falsa de que las vacunas de ARNm contra el covid-19 causan cánceres inusualmente agresivos.Como investigador de comunicación en salud que monitorea las conversaciones en internet relacionadas con el cáncer, he visto la rapidez con la que puede propagarse la nueva desinformación y el impacto que puede tener en las decisiones de salud de las personas. En el caso de las vacunas de ARNm contra el cáncer, esta narrativa falsa podría socavar la confianza pública en una herramienta importante que podría ayudar a prevenir o tratar el cáncer en el futuro.La mayoría de las personas probablemente oyó hablar por primera vez de la tecnología de ARNm a través de las vacunas contra el covid-19, pero los científicos llevan décadas estudiándola.Las vacunas de ARNm funcionan mediante la transmisión de instrucciones que inducen a las células del cuerpo a producir proteínas específicas. Este proceso enseña al sistema inmunitario a reconocer y atacar esas proteínas. En la investigación del cáncer, los científicos pueden diseñar vacunas muy específicas que entrenan al sistema inmunitario para detectar células tumorales y eliminarlas con mayor eficacia sin dañar las células sanas.Un ejemplo de este potencial proviene de estudios sobre el glioblastoma, un tumor cerebral agresivo con pocos tratamientos eficaces. Los investigadores han descubierto que una vacuna personalizada de ARNm puede activar rápidamente el sistema inmunitario de las personas contra este tipo de cáncer cerebral y mejorar la supervivencia.Cada vez hay más pruebas de que las vacunas de ARNm pueden transformar la manera en que los investigadores aprovechan el sistema inmunitario para tratar el cáncer. Sin embargo, incluso los avances médicos más prometedores solo pueden mejorar la salud si las personas están dispuestas a utilizarlos.“Cáncer turbo” es un término que suelen utilizar los activistas antivacunas, quienes afirman —sin pruebas creíbles— que las vacunas de ARNm contra el covid-19 están causando cánceres inusualmente agresivos.Esta narrativa imprecisa se ha filtrado en las noticias de los medios tradicionales. En septiembre de 2025, un controvertido cardiólogo británico afirmó que la vacuna contra el covid-19 contribuyó a los recientes diagnósticos de cáncer en la familia real, lo que generó una reacción negativa inmediata de la comunidad médica. Aunque es poco común, algunas figuras públicas y profesionales de la salud han afirmado que las vacunas podrían causar cáncer pese a las abundantes pruebas que contradicen esa afirmación, a menudo mediante una interpretación errónea o una tergiversación de estudios.La desinformación sobre la salud puede describirse como afirmaciones falsas o engañosas relacionadas con la salud que se comparten con el público y que no están respaldadas por evidencia científica, se basan en historias personales no verificadas o son opiniones presentadas como hechos. Por ejemplo, al hacer un seguimiento de las conversaciones sobre la vacuna contra el VPH en las plataformas de redes sociales, mi equipo y yo descubrimos que los temores sobre su seguridad, la desconfianza hacia las autoridades y las afirmaciones conspirativas estaban muy extendidos en internet.La desinformación sobre las vacunas se aceleró durante la pandemia de covid-19, lo que causó lo que los investigadores denominan una infodemia: la rápida propagación de información sobre la salud, tanto verdadera como falsa, durante una crisis de salud pública. La infodemia de covid-19 dificultó que las personas encontraran orientación confiable e influyó en las actitudes del público hacia las vacunas.El “cáncer turbo” refleja muchos de los mismos patrones y narrativas que la infodemia de covid-19.En un estudio de escucha social, que consiste en monitorear sistemáticamente las conversaciones en internet sobre distintos temas, mi equipo y yo observamos innumerables publicaciones sobre el cáncer turbo desde julio de 2023 hasta principios de 2026. Muchas publicaciones se basan en anécdotas emocionalmente convincentes, interpretaciones erróneas de estudios con animales, el uso indebido de informes sobre eventos adversos y mitos reciclados según los cuales las vacunas alteran el ADN humano. Algunas publicaciones también vinculan el aumento de las tasas de cáncer entre los adultos más jóvenes con la vacuna contra el covid-19. Sin embargo, estudios de grandes poblaciones no han hallado un mayor riesgo de cáncer después de la vacunación.Ninguna de estas afirmaciones sobre el cáncer turbo está respaldada por evidencia confiable. Pero en las redes sociales, la repetición, las historias personales y un lenguaje que suena científico pueden hacer que la desinformación parezca legítima y ayudar a que se propague rápidamente.A primera vista, afirmaciones extravagantes como la del cáncer turbo pueden parecer fáciles de descartar. Sin embargo, las investigaciones muestran que pueden tener consecuencias en el mundo real, y la desinformación relacionada con el cáncer puede ser especialmente grave.La información inexacta sobre el tratamiento del cáncer es común en internet, y los investigadores han demostrado que influye en las decisiones de los pacientes. Cuando los pacientes recurren a métodos no comprobados en lugar de las terapias recomendadas, su riesgo de muerte puede aumentar considerablemente.Los profesionales clínicos ya observan los efectos de la desinformación en la atención habitual. Los oncólogos afirman que tienen que abordar mitos o información engañosa que los pacientes han encontrado, aunque los investigadores aún desconocen qué tan frecuentes son estas conversaciones en la atención oncológica.La tecnología de ARNm está entrando en una fase decisiva de su desarrollo. El progreso científico se está acelerando, pero la comprensión del público no ha avanzado al mismo ritmo. La exposición reiterada a afirmaciones engañosas puede erosionar con el tiempo la confianza en la tecnología de ARNm, lo que incrementa la probabilidad de que algunos pacientes rechacen las terapias de ARNm en el futuro.Si narrativas engañosas como la del cáncer turbo siguen propagándose, podrían complicar el futuro despliegue de las vacunas de ARNm y limitar sus beneficios para salvar vidas.Una vez que la desinformación se arraiga en la percepción del público, puede ser difícil cambiar su rumbo.Las investigaciones han demostrado sistemáticamente que una comunicación proactiva, transparente y persuasiva puede contrarrestar la desinformación. También muestran que, una vez perdida, la confianza es difícil de recuperar.Las innovaciones médicas pueden salvar vidas, pero solo si la comunicación se mantiene al día. Esto implica monitorear las tendencias emergentes de desinformación en las redes sociales, abordar las inquietudes de manera temprana, dotar a los profesionales clínicos de herramientas para mantener conversaciones eficaces con los pacientes y diseñar mensajes de salud pública que fomenten la comprensión de las nuevas tecnologías médicas antes de que se introduzcan ampliamente en la práctica clínica.La innovación científica por sí sola no basta para mejorar la salud. Garantizar que el público pueda evaluar innovaciones médicas como las vacunas de ARNm contra el cáncer con base en la evidencia, en lugar de hacerlo a partir de desinformación viral, forma parte del desafío científico.El futuro de la atención oncológica no depende únicamente de los descubrimientos científicos, sino también de la comprensión y la confianza del público.Republicado bajo una licencia Creative Commons de The Conversation.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. 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