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A top Cabinet secretary was with Trump when he took secret flight from Turkey

▶ Watch Video: Trump addresses secret Air Force One swap as new questions swirl

Defense Secretary Pete Hegseth was with President Trump last month when he secretly took a different plane from the publicly identified Air Force One aircraft from the NATO summit, according to sources familiar with the situation. 

Secretary of State Marco Rubio and Treasury Secretary Scott Bessent were on the decoy flight. The secretaries, who separated and maintained the line of succession, were aware the president was on another, secret plane. 

White House aides Natalie Harp, Walt Nauta, and Dan Scavino were on the flight with Mr. Trump. 

On July 8, Mr. Trump announced he would leave Ankara in the old Air Force One rather than a newer Qatari-donated jet that he had taken to the NATO summit. The president said he was switching planes “for old time’s sake,” and U.S. forces stationed at a British refueling stop would be able to check out the new plane, but CBS News has reported that the Secret Service advised he take the older plane for security reasons. 

Mr. Trump told CBS News’ Nancy Cordes on Tuesday night that the decision to take the secret flight was made by the military and Secret Service, who “wanted me to go in a different flight.”

Mr. Trump said it was in response to a threat, which he called unsurprising, noting that he gets “a lot of threats.”

“Any consequential president has a lot of threats,” Mr. Trump told reporters.

Asked why it was too dangerous for him to fly on Air Force One, but not members of the press, he said: “I think, actually, the plane that I flew on was at greater risk.”

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July 8, 2026: This photo shows the other aircraft in the background, which President Trump reportedly took to U.K. Note: The catering truck in this photo at the rear of the plane in the foreground is not believed to be the one that covertly transported the president. This photo was taken at 8:26 p.m. local time, Ankara, Turkey.

ABC News pool photo / Ena Suto

Video footage captured by the press showed the president walking up the stairs of the old Air Force One and disappearing into the plane, with a catering truck visible on the other side of the jet. Several minutes later, the truck pulled away and drove off to another U.S. government plane, which The Washington Post reported was an Air Force C-32A. The Washington Post first reported the secret plane trip, which had not been publicly disclosed until then. 

Mr. Trump then flew from Ankara to a refueling stop in the United Kingdom on the separate plane while members of the press and the president’s staff traveled the same route on Air Force One — and believed they were on board the same aircraft as the president.

While in Ankara, members of the press were told to keep the window shades in Air Force One’s press cabin closed, reporters said at the time. Asked why the shades needed to be closed, Mr. Trump later told reporters they were “probably on a dangerous flight because of the sleazebags that we have to deal with.”

In the U.K., Mr. Trump switched to the newer Air Force One, which was donated by the government of Qatar last year and retrofitted by the U.S. Air Force to serve as the new presidential plane. Mr. Trump spoke to members of the press while they flew across the Atlantic toward Washington, D.C.

The White House said in July that the Qatari-donated plane would be undergoing security upgrades, which Mr. Trump said would be “maxed out.” 

Millones de adultos en EE.UU. con presión arterial alta no tratada deberían estar tomando medicamentos

Casi uno de cada tres adultos en Estados Unidos con presión arterial alta no tratada se beneficiaría de recibir medicación, pero no lo está haciendo, según un nuevo estudio.Esto se debe a que cerca de 10 millones de estadounidenses cumplen ahora con las directrices recién actualizadas de la Asociación Estadounidense del Corazón y el Colegio Estadounidense de Cardiología, que redefinen el riesgo de enfermedad cardiovascular en los adultos.“Estimamos que se podrían prevenir aproximadamente 200.900 muertes por todas las causas y 162.600 muertes cardiovasculares en los próximos 10 años”, afirmó el autor principal del estudio, el Dr. Mustafa Al-Jarshawi, cardiólogo de la Universidad de Keele, en Inglaterra.Lo ideal es que la presión arterial se mantenga por debajo de 120 mmHg (sistólica) y 80 mmHg (diastólica). Si la presión arterial ronda los 130/80, los médicos suelen aconsejar a las personas que realicen cambios en su estilo de vida, como aumentar la actividad física.Si los médicos utilizan la nueva herramienta PREVENT de la Asociación Estadounidense del Corazón —que tiene en cuenta los niveles de azúcar en sangre, la función renal y el riesgo de enfermedad cardíaca a diez años de la persona, además de la presión arterial—, unos 81 millones de estadounidenses serían candidatos a recibir medicación para la presión arterial.“Lo que esto indica es que personas que tradicionalmente no presentaban un riesgo muy elevado ahora son candidatas a recibir un tratamiento farmacológico más agresivo”, señaló el cardiólogo Dr. Andrew Freeman, director de prevención cardiovascular y bienestar en National Jewish Health, en Denver.“En general, creo que cuando existen factores de riesgo adicionales, la presión arterial es realmente el asesino silencioso”, comentó Freeman, quien no participó en el estudio.El estudio, publicado el 29 de julio en la revista Journal of the American Heart Association, analizó datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) correspondientes al periodo entre 2009 y 2018. Aunque existen datos más recientes, la versión más actual de la encuesta no lleva el tiempo suficiente en curso como para que los investigadores conozcan la causa y el momento del fallecimiento de los participantes.El estudio examina cómo habrían disminuido las tasas de mortalidad si se hubieran aplicado durante esos años las directrices sobre hipertensión previstas para 2025, señaló Al-Jarshawi.De los 81 millones de adultos con presión arterial alta y sin enfermedades cardiovasculares, cerca de 23 millones podrían pasar a ser candidatos a tratamiento bajo las nuevas directrices. De esos 23 millones, 9,7 millones no recibían tratamiento.Cumplir los criterios para recibir medicación contra la presión arterial se asoció con un riesgo de muerte un 23 % menor en comparación con la ausencia de tratamiento. En cuanto a la probabilidad de fallecer por causas relacionadas con el corazón, el riesgo se redujo en un 50 %. El estudio también reveló que los adultos con diabetes serían quienes más se beneficiarían del tratamiento. Esto se debe a que la diabetes y la presión arterial alta suelen presentarse conjuntamente, lo que aumenta considerablemente el riesgo cardiovascular, explicó Al-Jarshawi.Cualquier persona que reúna los requisitos no debería dudar en comenzar a tomar medicación, además de realizar cambios en su estilo de vida, para reducir los riesgos a largo plazo, señaló Al-Jarshawi.Controlar la presión arterial alta es un compromiso a largo plazo con la salud, declaró a CNN en un artículo anterior la Dra. Leana Wen, colaboradora de la cadena, médica de urgencias y profesora asociada adjunta de la Universidad George Washington. Ella recomendó prestar atención a cinco hábitos diarios clave: el nivel de actividad física, la alimentación, el consumo de sustancias (incluidos el alcohol y la marihuana), los niveles de estrés y el mantenimiento de un peso saludable.“No hace falta hacerlo todo a la perfección para marcar una diferencia en la salud”, afirmó Wen. Sugiere comenzar con pequeños cambios en el estilo de vida. “A muchas personas les resulta difícil reducir el estrés en sus vidas, pero tal vez les sea más fácil empezar a comer más frutas y verduras”.Los hallazgos del nuevo estudio subrayan la importancia de controlar la presión arterial alta, señaló Freeman.“El mundo occidental padece diversas enfermedades cardiometabólicas y renales”, dijo Freeman. “La presión arterial alta amplifica considerablemente el riesgo; debemos hacer todo lo posible por reducirlo, y actuar de manera decidida sobre la presión arterial es una medida sencilla y eficaz al alcance de la mano”. Sin embargo, la medicación solo funciona cuando está en el organismo, y no cuando permanece sin usarse dentro del frasco, señaló Freeman. Aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses con presión arterial alta no toman regularmente la medicación recetada, según un estudio de julio de 2025 publicado en la revista JAMA Cardiology.Freeman recomienda intentar crear un hábito, como colocar el pastillero junto a una alarma o al cepillo de dientes. De este modo, al programar la alarma matutina o cepillarse los dientes, uno recuerda también tomar la medicación.“Existen formas de establecer señales y recordatorios”, afirmó Freeman. “Para quienes tienden a olvidar tomarla, una opción es llevar una pequeña cantidad en el bolso, la cartera o el automóvil; así siempre se tendrá presente la necesidad de tomarla”.Los hallazgos del estudio también subrayan la necesidad de que los médicos estén atentos a los signos tempranos de enfermedad y consideren el tratamiento de la presión arterial, incluso en personas jóvenes, según Freeman.“Actualmente vemos a muchas más personas jóvenes con enfermedades crónicas, diabetes y otras afecciones que, si bien pueden ser relativamente leves, implican riesgos. Por ello debemos adoptar un enfoque aún más decidido”, señaló Freeman.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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