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Un adolescente negro murió por disparos de la policía tras denunciar a una persona armada. Reclaman rendición de cuentas

Una llamada al 911 realizada desde el teléfono de un adolescente la semana pasada reportó a una persona joven que podría estar blandiendo un arma en un estacionamiento de Austin, Texas.

Cuando los agentes llegaron a un parque comunitario la madrugada del viernes, encontraron a Anthoneil Williams II, de 17 años, quien de repente pareció levantarse la camiseta y llevar la mano hacia la cintura mientras los agentes le decían que mantuviera las manos en alto, muestran las imágenes de la cámara corporal publicadas por la policía.

Williams levantó entonces ambas manos y las extendió, con “las manos juntas frente a él como si estuviera apuntando con un arma a los agentes”, declaró la policía en un comunicado el miércoles, citando una revisión de las imágenes del tiroteo.

Según muestran las imágenes de video, tres agentes dispararon varias veces cuando Williams, que era negro, cayó al suelo en un parque infantil.

Los servicios de emergencia intentaron salvarle la vida, pero el adolescente falleció en el lugar de los hechos, informó el Departamento de Policía de Austin en un comunicado.

Williams estaba desarmado, con una botella de agua en la cintura, determinó posteriormente la policía.

“Todo apunta a que se trató de un suicidio por intervención policial”, dijo la jefa de la Policía de Austin, Lisa Davis, durante una conferencia de prensa el viernes.

Davis subrayó que la investigación sigue abierta. La llamada inicial al 911 fue realizada desde el teléfono de Williams, agregó la Policía.

La muerte del adolescente ha alimentado la indignación de funcionarios de la ciudad y miembros de la comunidad que piden una mayor rendición de cuentas policial y ha reavivado una conversación sobre qué apoyo de salud mental puede brindarse antes de que se use fuerza letal.

Los tres agentes que abrieron fuego han sido puestos en licencia administrativa, según el protocolo, y el tiroteo está bajo investigación, indicó la policía.

La policía ha dicho que a la persona que llamó al 911 se le preguntó si se necesitaban servicios de salud mental y que había solicitado una respuesta policial.

“En ningún momento durante la llamada se identificó esto como una crisis de salud mental. El interlocutor colgó antes de que pudiera obtenerse más información, pese a los intentos de devolverle la llamada”, dijo la Policía de Austin en un comunicado enviado a KEYE, afiliada de CNN.

El Departamento de Policía la semana pasada publicó el audio de la llamada al 911, que comienza con el despachador preguntando: “¿Necesita servicios policiales, de bomberos, de emergencia médica o de salud mental?”

“Policía”, responde el interlocutor.

“Estoy mirando por mi ventana. Parece que hay un chico. Parece que tiene un arma (…) Sigue manoseándose la cintura y vi algo en sus manos”, reportó el interlocutor, según el audio. “Parece un arma de fuego, pero no estoy seguro”.

La persona estaba “blandiendo” un arma de fuego, pero estaba sola, dijo el interlocutor, respondiendo preguntas del despacho.

Los agentes que respondieron localizaron a Williams e “intentaron lograr el cumplimiento dando órdenes verbales para que mantuviera las manos en alto y preguntándole si estaba bien”, según Davis.

“A menudo se requiere que los agentes tomen decisiones de vida o muerte en segundos”, agregó la jefa de policía. “Este fue un incidente que evolucionó rápidamente”.

Flores, velas y homenajes a Williams llegaron al área de juegos del parque comunitario donde falleció.

Mientras la comunidad llora al adolescente, su muerte también ha alimentado llamados para un mejor acceso a recursos de salud mental para los jóvenes.

Desde la muerte de George Floyd a manos de la policía en 2020, algunas ciudades de todo el país han atendido los llamados a reasignar dinero fuera de las fuerzas del orden y hacia servicios de salud mental y sociales.

Otras han trasladado la responsabilidad de responder a llamadas de crisis de salud mental no violentas a programas civiles capacitados en lugar de la policía, como Los Ángeles y Baltimore.

“Esta tragedia es un recordatorio de que el acceso oportuno a la atención y el apoyo de salud mental y salud conductual puede marcar una diferencia significativa para las personas y las familias que enfrentan una crisis”, dijo la concejala Natasha Harper-Madison en un comunicado.

La policía de Austin está llevando a cabo una investigación penal con la Oficina del Fiscal de Distrito del condado de Travis, así como una investigación administrativa a través de su unidad de asuntos internos, dijo la policía en un comunicado de prensa.

La Oficina del Fiscal de Distrito del condado de Travis dijo a CNN que llevará a cabo una revisión independiente del tiroteo después de que el Departamento de Policía concluya su investigación y entregue las pruebas.

“Nuetros corazones están con la familia y los amigos de Anthoneil Williams II. Estamos comprometidos a garantizar una revisión exhaustiva”, dijo la oficina.

CNN se ha puesto en contacto con el Departamento de Policía de Austin y la oficina del alcalde de Austin para obtener comentarios adicionales.

En los últimos días, se celebró una vigilia para llorar al adolescente antes de que fuera identificado y manifestantes marcharon en el centro de la ciudad para solidarizarse con la familia de Williams y exigir rendición de cuentas.

Algunos marcharon hasta la Oficina del Fiscal de Distrito del condado de Travis, José P. Garza, para exigir que presente cargos contra los agentes implicados en el tiroteo.

“La gente está enojada”, dijo en la vigilia del sábado un asistente que solo se identificó como David T., según la afiliada de CNN KVUE. “La gente entiende que hay que hacer algo”.

Los amigos de Williams describieron al adolescente como desinteresado y un buen amigo en la vigilia del fin de semana, según KVUE.

“Me rompe el corazón. No tengo palabras. Todos están destrozados. Es como si se hubieran llevado una parte de mí con ellos cuando se lo llevaron”, dijo Ameer Alogaili, quien afirmó ser amigo de Williams desde que tenían 11 años.

Otro amigo, Santiago Aguirre, dijo en la vigilia que Williams siempre priorizaba a los demás sin importar por lo que estuviera pasando, según KVUE.

“Con él, no importaba cómo se sintiera. Siempre ponía a la gente primero”, dijo Aguirre.

Algunos miembros del Concejo Municipal de Austin han publicado declaraciones en redes sociales pidiendo una investigación transparente.

“Mientras debatimos el presupuesto del próximo año y pedimos al público que confíe en nuestras instituciones de seguridad pública, esa confianza se ganará mediante la transparencia y la rendición de cuentas”, dijo el concejal Zo Qadri en una publicación en redes sociales.

La Austin Justice Coalition, un grupo comunitario local, denunció la muerte de Williams y pidió rendición de cuentas.

“Cada pérdida de vida es desgarradora. Cada familia merece respuestas”, dijo el concejal municipal de Austin José Velásquez en un comunicado el sábado. “Y nuestra comunidad merece saber que se hizo todo el esfuerzo posible para responder con compasión, cuidado y desescalada durante una crisis de salud mental”.

Vecinos que viven cerca del lugar describieron sentirse inquietos por el tiroteo policial ocurrido en el parque comunitario donde juegan los niños.

“Las imágenes fueron perturbadoras porque nos tocó de cerca”, dijo Jeffrey Metzger a KVUE. “Fue justo en el área de juegos donde juegan mis nietos, y nadamos en la piscina, y sé que estaremos pensando en eso”.

Amairelys Flores, que vive al otro lado de la calle de donde mataron a Williams, comentó que escuchó varias ráfagas de disparos temprano el viernes por la mañana, reportó KEYE.

Según declaró a KEYE, la policía debería confirmar que existe una amenaza real antes de usar la fuerza letal. “A las cuatro de la mañana, ves a un chico ahí mismo y ¿qué vas a hacer?”, indicó Flores. “Probablemente, ese chico necesita ayuda”.

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How OJ Simpson’s infamous Bronco chase captured a changing era of US sports coverage in the 1990s

(CNN) — Editor’s note: Watch CNN Original Series “Decades in Sports” on the CNN app. Across six episodes, the series explores the defining moments, athletes and cultural shifts that shaped sports over the past six decades, from the television revolution and Civil Rights Movement of the 1960s, right up to the impact of social media on today’s biggest stars.It was Jun 17, 1994, and Madison Square Garden was packed for Game 5 of the NBA Finals between the New York Knicks and Houston Rockets.The series was hanging in the balance tied at two games apiece. The winner would move within one victory of lifting the Larry O’Brien Trophy that Michael Jordan and the Chicago Bulls had a stranglehold over for the previous three years.It should have been one of the biggest sporting nights of the year, and it was – but not because of the game.As Ian O’Connor, columnist at The Athletic, highlights in the series, “You have to understand (that) the Knicks hadn’t won a championship in more than two decades.“And here they are, about to take a 3-2 lead in the NBA Finals over the Houston Rockets… and nobody is watching the game.”That was because on the other side of the country, former NFL star running back OJ Simpson and his former teammate Al Cowlings, were being pursued by police in a slow-speed chase across Los Angeles.Simpson had failed to turn himself into the Los Angeles Police Department earlier that day after being named a suspect in the murders of his ex-wife, Nicole Brown Simpson, and her friend, Ronald Goldman, who had been found stabbed to death outside Brown Simpson’s home five days earlier.What followed was a surreal 90-minute pursuit that became one of the most-watched television events in American history.Simpson had once rushed for more than 2,000 yards in a single 14-game season, but this was by far the most-watched run of his life.Thousands lined up on highway overpasses to catch a glimpse of the white Bronco, while television networks across the country interrupted their regular programming to broadcast the pursuit - NBC even partially interrupted its coverage of the NBA Finals, showing the chase alongside the game via split-screen.In a way, they had no choice, as all eyes were now on the West Coast.Stories beyond the scoreboardThe NBA Finals wasn’t the only major sporting event that took a backseat to the events in Los Angeles.Ken Griffey Jr. was chasing Babe Ruth’s home run record, Arnold Palmer was playing his final round at the US Open, and the 1994 FIFA World Cup kicked off for the first time on US soil.Yet, it was the images of a white Bronco trundling down a California freeway that captured the eyes of the nation.As CNN Contributor Timothy Naftali says, “What we see in the 90s is tabloid television (and) a hunger for stories that we would describe as… the other side of the human experience.”Americans were now becoming increasingly interested in seeing beyond the scoreboard - the personalities, controversies and scandals surrounding the biggest sports stars were beginning to spark almost as much interest and intrigue as their performances.The attack on US figure skater Nancy Kerrigan in January 1994 – which led to record viewership for the Winter Olympics a month later – and Mike Tyson’s infamous ear bite on Evander Holyfield in June 1997 that triggered a global news frenzy were further examples of this.Journalist John Heilemann describes the period as “wacky” in the series, as “sports is getting so big and so all-enveloping,” highlighting that “the glare of the media is so much brighter by the time you get to that timeframe that things start to get a little twisted in the 90s.”It was an era where the lines between sports, celebrity and scandal became blurred, and the cameras were there to catch it all. It was an “explosive era of media coverage,” says Van Lathan, journalist and podcaster at The Ringer.The celebrity athleteThe 1990s was also a decade which saw the explosion of 24-hour sports television, meaning athletes were being platformed in a way they had never been before, and their popularity skyrocketed.The biggest sports stars were shifting into almost mainstream celebrities - and no one embodied this shift more than Simpson.He was a Heisman Trophy winner, an NFL MVP who earned several All-Pro and Pro Bowl selections, before going on to star in several films and commercials, all while becoming one of the most recognizable media personalities in the country.Long before the Bronco chase, his impact had been felt far beyond the football field.As sports journalist and broadcaster Seth Davies highlights, what defined the 90s was the “growth of the entertainment media infrastructure around sports,” as “we were starting to get to know these athletes on a personal level, and we were thinking of these athletes as celebrities.”Up until that point, Simpson was affectionately christened “the Juice.” LAPD detective Tom Lange even called him by that nickname during the Bronco chase while pleading with him to throw the gun he had in his possession out of the car.But detective Lange was not alone, as during the broadcast handmade signs displaying messages of “Save the Juice” and “Go, OJ, Go!” – a reference to a famous Hertz commercial he had starred in years prior – were being displayed by hundreds of fans on the freeway overpasses.And bear in mind, this was a man who had been officially declared a fugitive several hours earlier by the LAPD.However, as Heilemann explains in the series, “the glorification of the athletes” at the time led to almost “parasocial relationships,” as fans were beginning to “have an unhealthy degree of connection to their stars.”Those 90 minutes on the LA County freeway in June 1994 was one of the most powerful illustrations of that – 95 million Americans watched it all unfold with no scoreboard or idea when the final whistle would be blown.But despite this, sports had never been bigger.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. 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