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Trump falsely alleges voting machines are ‘vulnerable’ and ‘easily compromised’

▶ Watch Video: Watch: Trump speaks on elections, alleges Chinese access to voter data | Special Report

In a primetime speech Thursday, President Trump alleged voting machines and ballot-counting systems are “extremely exposed to attack,” pointing to intelligence that was declassified and released by the White House — following years of similar claims about voting machines.

But some of the newly released documents are tied to a company that largely isn’t used in the United States, and experts say voting machines are subject to intense controls.

“They’re vulnerable and they’re easily compromised, and people within our government knew that,” the president said during the speech.

Mr. Trump later pointed to CIA intelligence about a plot to use voting machines to “do a big number in favor of the corrupt Maduro regime in Venezuela,” referring to voter fraud in that country.

However, the Venezuela-related intelligence released by the White House focuses on election systems made by the company Smartmatic — and that company’s technology is not used in the United States, aside from in Los Angeles County. 

Smartmatic has said it does not currently have any operations in Venezuela. While it worked in the country for about 13 years starting in 2004, it has said that in 2017, “our technology helped prove that the government was reporting false turnout numbers, so we blew the whistle on them and stopped doing business there at that time.”

In general, experts say voting machines in the U.S. are extremely difficult to compromise because they are closely monitored, they aren’t connected to the internet, and in almost every state, they are backed up by paper ballots or receipts that can be audited to check the results by hand.

“They’re under lock and key until they are publicly tested to make sure they haven’t been tampered with,” said Center for Election Innovation & Research Executive Director David Becker. “And then they are used and we still don’t trust them. We have those paper ballots.”

For example, every 2020 general election ballot in Georgia was tallied three times: once by machines during the original counting process, once in an audit that involved a hand recount in every county statewide, and once in a machine recount requested by the Trump campaign. All three counts affirmed that former President Joe Biden defeated Mr. Trump.

Elsewhere in Thursday’s speech, Mr. Trump pointed to newly declassified intelligence that U.S. adversaries like Russia, China, Iran and North Korea have the ability to compromise U.S. election infrastructure.

The document that Mr. Trump appeared to reference — a National Intelligence Council memo from January 2020 — does state that U.S. adversaries have the “capability” to compromise election infrastructure. It points to voter registration databases as one possible vulnerability. But it later explains that systems used to tabulate votes or display results would be “difficult to manipulate on a wide enough scale to compromise election results.”

“The systems in each voting location are not connected to the Internet or to each other, and many methods for exploiting them rely on physical proximity,” the document said, adding that “conducting such a campaign would be difficult and that postelection audits and paper trails very likely would uncover such an effort.”

The National Intelligence Council also found in a long-public March 2021 assessment that no foreign entities attempted to “alter any technical aspect of the voting process” in 2020.

“We assess that it would be difficult for a foreign actor to manipulate election processes at scale without detection by intelligence collection on the actors themselves, through physical and cyber security monitoring around voting systems across the country, or in post-election audits,” the intelligence community said in the March 2021 report.

Juan Orlando Hernández, el expresidente de Honduras que retorna a su país tras haber sido condenado e indultado en EE.UU.

Después de permanecer cuatro años en Estados Unidos, país al que fue extraditado, donde fue condenado a prisión y finalmente indultado, el expresidente Juan Orlando Hernández regresa este domingo a Honduras, donde espera retomar su vida y enfrentar un proceso penal pendiente por fraude y lavado de activos, cargos de los que se declara inocente.Hernández, de 57 años, ha tenido ocho meses vertiginosos, en los que las noticias en torno suyo han atraído la atención de la región.A finales de noviembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció su intención de indultar al exmandatario, quien en 2024 había sido condenado a 45 años de prisión por cargos de narcotráfico. Hernández recibió el indulto y fue liberado a principios de diciembre, mientras en Honduras se contaban los votos de una elección presidencial que ganó Nasry “Tito” Asfura, candidato del conservador Partido Nacional —que también postuló a Hernández en su momento— a quien Trump expresó su respaldo.En una entrevista con CNN en junio, Hernández insistió en defender su inocencia y dijo que Trump lo indultó porque se dio cuenta de que se había cometido “una injusticia” en su contra.También descartó volver a la política, aseguró que expresará sus opiniones como ciudadano cuando lo considere necesario y sostuvo que su prioridad es recuperar el tiempo perdido con su familia. Además, adelantó que buscaría regresar a Honduras para enfrentar las acusaciones en su contra, que describió como un “montaje político que dejó el partido anterior”, en referencia a Libre, fuerza política rival del Partido Nacional.Ahora, en una entrevista con la agencia EFE publicada esta semana, señaló que espera poder enfrentar en libertad el proceso pendiente y que las autoridades garanticen su seguridad como exmandatario. “El Estado de Honduras está en la obligación de proteger a sus ciudadanos y en este caso particular mío”, argumentó.El proceso contra Hernández, quien fue presidente en dos períodos consecutivos, de 2014 a 2018 y de 2018 a 2022, se inició tras completar su segundo mandato, cuando Estados Unidos, entonces bajo el Gobierno de Joe Biden, pidió su extradición.En febrero de 2022, la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional de Honduras remitió el pedido de extradición a la Corte Suprema, que nombró a un juez natural. Este libró orden de detención contra el expresidente, quien se encontraba en Tegucigalpa.Hernández se entregó voluntariamente a las autoridades de la Secretaría de Seguridad que, al conocer la petición de extradición, montó un operativo alrededor de la residencia.En un despliegue con intensas medidas de seguridad, Hernández fue trasladado al Comando de Operaciones Especiales de la Policía Nacional ―también conocido como Cobras―, donde estuvo bajo arresto mientras se agotaba el proceso legal de extradición, que culminó el 28 de marzo de 2022, cuando el juez ratificó la entrega del exmandatario a la justicia estadounidense.El 21 de abril, Hernández fue entregado a agentes de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés).El Departamento de Justicia de EE.UU. dijo en ese momento en un comunicado que el exmandatario “supuestamente se asoció con algunos de los narcotraficantes más prolíficos del mundo para construir un imperio corrupto y brutalmente violento”.El comunicado agregó que “Hernández protegió a algunos de los mayores narcotraficantes del mundo, incluido su hermano y exmiembro del Congreso Nacional de Honduras, Juan Antonio Hernández Alvarado, alias ‘Tony Hernández’”, quien en marzo de 2021 fue condenado en Estados Unidos a cadena perpetua más 30 años por tráfico de drogas a gran escala.El expresidente en reiteradas ocasiones se declaró inocente de los cargos que le imputaba la justicia de EE.UU.En una carta abierta que difundió el 7 de febrero de 2022 en su cuenta de Twitter, Hernández lamentó que Estados Unidos lo declarara “inelegible” para optar por una visa con base en lo que describió como declaraciones en su contra hechas “por narcotraficantes y asesinos confesos que fueron extraditados” por su Gobierno, o que huyeron y tuvieron que entregarse a la justicia estadounidense por las acciones contra del tráfico de drogas que, aseguró, había realizado su Gobierno.Al ser acusado por narcotráfico, Hernández no solo perdió su libertad, sino que en Honduras le fueron confiscados sus bienes inmuebles y activos financieros. El Ministerio Público de Honduras informó que la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado solicitó el 1 de abril de 2022 al Juzgado de Letras de Privación de Dominio el aseguramiento e incautación de 33 bienes inmuebles, ocho sociedades mercantiles, 16 vehículos y productos financieros del exmandatario.El juicio contra Hernández estuvo a cargo del juez Kevin Castel, el mismo que sentenció a Tony Hernández, su hermano.Agotado ese proceso y ya durante el segundo mandato presidencial de Trump, el caso de Hernández dio un giro cuando el republicano decidió indultarlo.Juan Orlando Hernández nació el 28 de octubre de 1968. Se formó como subteniente de reserva en armas de infantería y cursó su educación básica en el Liceo Militar del Norte, una institución creada por las Fuerzas Armadas de Honduras.En 1990, se graduó como licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Más tarde, obtuvo una maestría en Administración Pública con orientación en Administración Legislativa en la Universidad Estatal de Nueva York en Albany.Su vida laboral se inició en la administración pública, primero como asistente del primer secretario del Congreso de Honduras.Luego fue electo diputado en el Congreso Nacional por el departamento de Lempira, para el período 1998-2002, y fue reelecto en ese cargo por otros tres períodos consecutivos.En 2002, fue nombrado primer secretario del Congreso Nacional, cuando su presidente era Porfirio Lobo Sosa, quien en 2010 se convirtió en presidente de Honduras.En 2010, Hernández fue elegido como presidente del Congreso. Desde ese cargo, lanzó su candidatura presidencial por el Partido Nacional de Honduras. Ganó las elecciones generales de 2013 a su más cercana contrincante, Xiomara Castro, del partido Libertad y Refundación (Libre).Hernández, también conocido por las siglas de su nombre JOH, fue elegido por primera vez presidente de Honduras para el período 2014-2018.Aunque la Constitución de Honduras prohíbe la reelección presidencial, un fallo de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia en marzo de 2015 resolvió la inaplicabilidad de ese apartado, y Hernández se lanzó de nuevo por la presidencia.Tras unas elecciones cuestionadas por diversos sectores de la sociedad, el Consejo Nacional Electoral (CNE) lo declaró ganador de los comicios el 17 de diciembre de 2017, venciendo a Salvador Nasralla.Esta polémica victoria electoral y la controversial reelección permitieron a Hernández seguir en el gobierno entre enero de 2018 y enero de 2022, cuando traspasó el cargo a Xiomara Castro, quien ganó las elecciones generales de noviembre de 2021.El exgobernante, quien entre 2012 y 2016 se desempeñó como presidente del Partido Nacional de Honduras y presidente del Comité Central, está casado con la abogada Ana Rosalinda García Carias, con quien tiene cuatro hijos.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. 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