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The gut’s link to Parkinson’s — and more takeaways from this week’s ‘Healthful’

▶ Watch Video: The Gut-Brain Secret: What Your Body Knows Before You Do

I’ve long been obsessed with the idea that there is an important connection between your gut and your brain, and now there’s science to confirm that nutrition can help treat many diseases.

Dr. Trisha Pasricha is a double board-certified internal medicine physician and gastroenterologist. She’s the head of the Gut-Brain Institute and an assistant professor at Harvard Medical School. And you may know her from The Washington Post, where she’s the “Ask a Doctor” columnist.

“I think the reframe that really helps is if you stop thinking about your gut as plumbing, you think about it as a brain,” Pasricha told me in the newest episode of “Healthful.”

We covered everything from what to do if you get a cyclospora infection to why eating fewer ultra-processed foods can prevent dementia. Here’s what I learned from our conversation — watch it on YouTube and listen wherever you get your podcasts: 

Constipation and REM sleep disorder could be early signs of Parkinson’s

Researchers have made significant progress in finding early symptoms of Parkinson’s disease that could show up decades before motor symptoms. Pasricha explained the “first-gut theory” of Parkinson’s disease, which is that experts believe some cases of Parkinson’s originate in the gut, not the brain. 

A hallmark of Parkinson’s, she explained, is a misfolded protein that destroys dopamine-producing neurons in the brain, leading to the tremors we associate with the disease. Studies have shown that this protein may start misfolding first in the gut before traveling to the brain. 

Pasricha said many of her Parkinson’s patients suffer from “debilitating GI symptoms” from constipation to nausea, which started years or decades before their tremors. She said she hopes that in 10-15 years, we’ll be able to diagnose prodromal Parkinson’s from the gut.

Another potential early sign of Parkinson’s: REM sleep disorder, where “your dreams are so vivid that you might start to move.”

GLP-1s may actually protect your gut

It may sound counterintuitive: You’ve heard about GLP-1 side effects like constipation, nausea and indigestion. But Pasricha says her lab showed that GLP-1 users are less likely to develop ulcers and are less likely to develop colorectal cancer, as well as a dozen other cancers.

Pasricha said researchers believe that GLP-1s reduce inflammation in the gut and throughout the body, hence the reduced risk of cancers. 

95% of Americans are not meeting their fiber goals

This number shocked me.

Fiber improves your heart health and brain health while reducing inflammation. But Pasricha says 95% of Americans aren’t meeting their fiber goals.

Women under 50 should aim for 25 grams of fiber per day, and women over 50 should get 21 grams of fiber per day. Meanwhile, men under 50 should aim for 38 grams and should get 30 grams per day over the age of 50.

Pasricha says she advises people not to take away or substitute something on their plate but instead to just add a high-fiber food to your plate. (She feeds her kids berries, nuts and Greek yogurt popsicles for breakfast.) And when you’re traveling, remember to pack a fiber supplement to keep your fiber intake high.

La IA crea 16 virus desde cero, lo que combatiría la resistencia a antibióticos, pero alerta sobre su posible uso indebido

Científicos utilizaron un programa de inteligencia artificial para crear genomas virales diferentes de los de cualquier virus conocido en la naturaleza y capaces de atacar huéspedes específicos, según un nuevo estudio. El avance resulta prometedor para la medicina, pero también suscita preocupación por su posible uso indebido.El estudio, publicado el jueves en la revista Science, señala que las secuencias genéticas procedentes de millones de fuentes “de todos los dominios de la vida” sirvieron como corpus de entrenamiento para Evo, una herramienta de IA. El proceso es similar al entrenamiento de ChatGPT y otros modelos de lenguaje con grandes cantidades de textos existentes.Los científicos de Stanford University y el Arc Institute utilizaron después la IA para generar miles de combinaciones genómicas dentro de un marco específico: debían ser compatibles con células de la bacteria E. coli. De los miles de genomas generados por la IA, los investigadores sintetizaron y probaron unos 300 en el laboratorio y determinaron que 16 correspondían a virus viables.Los nuevos virus son bacteriófagos, es decir, virus que infectan bacterias, pero no a los seres humanos.De acuerdo con la investigación, el corpus genético ayudó a la IA a “aprender las restricciones evolutivas” de los genomas naturales. Sin embargo, los científicos descubrieron que uno de los nuevos virus contenía un elemento “evolutivamente distante”. Esto indica que la IA produjo cambios cuya viabilidad podría haber tardado millones de años en manifestarse mediante la evolución natural.Las pruebas mostraron que una combinación de los nuevos virus podía vencer la resistencia a los antibióticos en algunas cepas de E. coli, algo que no consiguió una “combinación comparable de fagos obtenidos de fuentes naturales”.Esto “abre una vía para generar terapias adaptables y robustas con fagos contra patógenos que evolucionan rápidamente”, escribieron los autores.Se trata de un hito científico importante, en momentos en que los investigadores buscan combatir la creciente resistencia a los medicamentos en microorganismos como E. coli.“El avance logrado es significativo”, dijo Jordi García Ojalvo, profesor de biología de sistemas de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, en declaraciones al Science Media Centre.No obstante, el avance también suscita reservas.“Aunque esto resulta prometedor para las aplicaciones en las ciencias de la vida, también plantea interrogantes urgentes sobre seguridad y protección biológicas”, escribieron especialistas del Johns Hopkins Center for Health Security en un artículo complementario publicado en Science.“Ya existe la capacidad de crear genomas virales mediante IA generativa; lo que no existe es la gobernanza necesaria para utilizarla de manera segura”, escribieron.Los investigadores abordaron directamente las consideraciones de seguridad y protección biológicas en su trabajo. Los especialistas de Johns Hopkins señalaron que lo hicieron “de manera más deliberada que la mayoría de los desarrolladores de potentes modelos biológicos de IA”.La nueva investigación se centró en la bacteria E. coli y en un tipo de virus que no puede infectar a los seres humanos. No está claro hasta qué punto el método podría aplicarse a otros virus.Los autores del artículo complementario señalaron un campo particularmente peligroso que, a su juicio, no debe explorarse: los patógenos capaces de infectar células u organismos eucariotas. Estos pueden causar diversas enfermedades en los seres humanos, entre ellas la malaria y ciertas infecciones por levaduras.“Esos genomas podrían codificar nuevos patógenos capaces de infectar a seres humanos, animales o plantas de formas que las medidas existentes quizá no puedan contener”, escribieron.García Ojalvo dijo que el riesgo de bioseguridad que plantea la nueva investigación es menor que el de otras herramientas de IA. Esto se debe principalmente a que cada genoma debe probarse por separado después de su diseño y a que la tasa de éxito es baja: solo 16 virus resultaron viables entre los cientos de miles generados.“Es difícil imaginar que estos modelos generen automáticamente genomas viables de manera inmediata”, dijo.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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