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Telescope spots most distant quasars ever discovered

▶ Watch Video: Europe’s Euclid space telescope launched by SpaceX

The Euclid space telescope has spotted the oldest quasars — the brightest objects in the universe — ever discovered, deepening a cosmic mystery that has been puzzling scientists.

Quasars are powered by supermassive black holes at the heart of early galaxies gobbling up surrounding matter in a colossal feeding frenzy that can shine trillions of times brighter than the sun.

Because they are so incredibly bright — and looking deep into space also means looking back in time — scientists have been hunting for ancient quasars to learn more about the little-understood infancy of the universe.

In a study published on Monday, an international team of astronomers announced they had discovered 31 quasars, including the two oldest observed yet, using the European Space Agency’s Euclid telescope, which is at a stable hovering spot around 1.5 million kilometers from Earth.

The light from the oldest pair comes from when the universe was roughly 670 million years old, just five percent of its current age of 13.8 billion years.  

This beats the team’s previous record for oldest — and therefore most distant — quasar announced in 2021 by around 20 million years.

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This collage shows 15 of the 31 newly discovered quasars by the European Space Agency’s Euclid space telescope. 

European Space Agency

Previous quasar hunts were mostly carried out with ground-based telescopes, but the launch of Euclid in 2023 “has transformed this field,” Daming Yang, the lead author of the study in Astronomy & Astrophysics, told AFP.

In just two years, Euclid has doubled the number of ancient quasars known to science, added Yang, a PhD student at Leiden University in the Netherlands.

“Euclid is a true game-changer,” Yang said in a statement. “Before, we could only find a handful of the very brightest ancient quasars, but Euclid lets us search far more efficiently across huge areas of sky to capture much fainter light. It’s a unique tool for quasar hunting.”

Cosmic quandary

The newly discovered quasars date back to what is known as the epoch of reionization. This when the first stars and galaxies began to form, bringing an end to the cosmic dark ages.

“We can use quasars as a lighthouse to study the gas between us and them, so that we can trace how the universe was reionized through this cosmic history,” Daming Yang said.

The quasars are also the latest example of a problem that has been increasingly baffling scientists.

As more powerful telescopes allow us to see further back in time, galaxies and other cosmic objects have turned out to be far bigger than had been thought possible at such an early age.

“Every step further back in time makes the puzzle more perplexing,” study co-author Joseph Hennawi said in a statement about the newly discovered quasars.

“These monsters — weighing billions of times the mass of our sun — somehow already existed when the universe was in its infancy,” he said. “We don’t yet have a good understanding of how they grew so massive, so fast.”

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Artist’s concept of an ancient quasar

European Space Agency

Hoping to find an answer, the scientists are searching for even older quasars.

The far-seeing James Webb space telescope also recently observed the newly announced quasars, Daming said, and the team will soon begin sifting through the data it collected.

The team eventually hope to stitch together “a quasar chronicle of the first billion years,” Hennawi said.

Euclid’s cosmic mission

Euclid launched in 2023 on a mission to chart one-third of the sky in the hopes of shedding light on the enduring mysteries of dark matter and dark energy.

Just last month, scientists announced the Euclid telescope had captured the largest and most detailed photo ever taken of our galaxy’s crowded heart, a dazzling image packed with 60 million stars, the European Space Agency said Wednesday.

In 2024, Euclid captured dazzling photos of the cosmos, including an image of a massive cluster of galaxies called Abell 2390. The image of the cluster, which is 2.7 billion light years away from Earth, encompasses more than 50,000 galaxies.

Another jaw-dropping image, captured in 2023, provides a spectacular wide-angle view of the Perseus galaxy cluster, revealing at least 1,000 gravitationally-bound galaxies with another 100,000 or so sprinkled across the more distant background — many of them never before seen.

Launched from Cape Canaveral on July 1, 2023 atop a SpaceX Falcon 9 rocket, the $1.5 billion Euclid is stationed about a million miles from Earth on the far side of the moon’s orbit.

Over the course of its six-year mission, the observatory will image the entire sky around the Milky Way, monitoring galaxies and galaxy clusters dating back 10 billion years.

La teoría de Trump sobre el poder global se enfrenta a un ajuste de cuentas en Irán y Canadá

La presidencia de Donald Trump se basa en la premisa de que él y Estados Unidos son tan poderosos que tanto aliados como enemigos deben someterse a su voluntad.Su ruptura con décadas de doctrina de política exterior estadounidense se refleja en sus discursos y estrategias de seguridad nacional.En enero, su principal asesor, Stephen Miller, lo explicó de la mejor manera, al declarar a Jake Tapper de CNN que las “leyes de hierro” dictan un mundo real “gobernado por la fuerza, por el poder”.Pero esta filosofía se enfrenta a sus pruebas más serias en los crecientes enfrentamientos con Irán y Canadá.Irán ha desafiado el poderío militar de Estados Unidos durante seis meses en una guerra que Trump inició pero que no ha podido terminar.El primer ministro de Canadá, Mark Carney, quien suspendió las negociaciones comerciales con Washington, ha defendido con más vehemencia que ningún otro líder occidental que Estados Unidos, bajo el mandato de Trump, “ha cambiado”.Carney declaró este sábado a su país que Trump estaba utilizando la “integración económica como arma”.Resulta revelador del profundo impacto de la era Trump que Canadá, uno de los amigos más leales de Estados Unidos, se encuentre en una situación de guerra económica similar a la de Irán, uno de los peores enemigos de Washington.Pero el lunes, la administración Trump no dejó lugar a dudas sobre lo que pretende en su guerra comercial con Ottawa y en su enfrentamiento armado con Teherán.El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció una “ofensiva económica” contra las conexiones financieras globales de Irán, estableciendo una analogía con el desembarco de Normandía que cambió el rumbo de la Segunda Guerra Mundial.Mientras tanto, Trump advirtió en las redes sociales que “Estados Unidos siempre será mucho más grande, más rico y más fuerte que Canadá”. Añadió: “Alguien debería hacer que estos payasos se pongan en fila”.La retórica del Gobierno este lunes sugiere que Trump está llevando ahora la economía estadounidense a la guerra.Trump espera lograr un acuerdo comercial muy ventajoso con Canadá y, finalmente, provocar la caída del régimen iraní.Pero el futuro se presenta incierto en ambos frentes, ya que el presidente suele dar marcha atrás cuando se hacen evidentes las consecuencias económicas de sus intentos por imponer su autoridad.Cualquier esfuerzo prolongado de Estados Unidos por imponerse a Canadá e Irán —y a terceros países sancionados en su intento por desmantelar las redes financieras de Teherán— podría desencadenar represalias que provoquen aumentos en los precios de la energía y los alimentos para los consumidores estadounidenses.También podría desestabilizar los mercados estadounidenses en un momento en que algunos inversores temen una crisis de bonos.Si las amenazas del lunes son el preludio de más TACOs (“Trump siempre se acobarda”), el presidente socavará su propio poder y el de la nación, y se acercará cada vez más a la condición de presidente saliente a medida que se avecinan unas difíciles elecciones de mitad de mandato en noviembre.El anuncio de Bessent fue el último intento de Estados Unidos por encontrar una nueva salida a la guerra con Irán.Pero la analogía con el Día D parecía inapropiada, dados los terribles sacrificios que hicieron los soldados estadounidenses para liberar Europa.Y a diferencia de Bessent, el comandante aliado, el general Dwight Eisenhower, no pasó días en 1944 planeando un ataque masivo para luego lanzar nuevas amenazas de sanciones sin un cronograma definido.Sin embargo, los escépticos del Gobierno a menudo ignoran el verdadero poder que Trump podría ejercer mediante el uso inteligente de la guerra económica.Un esfuerzo verdaderamente global para cortar las vías de financiación y comercio de Irán podría infligir un daño extremo a una economía ya devastada.“Puede funcionar si conseguimos el apoyo de nuestros socios”, declaró Max Meizlish, exalto funcionario del Tesoro, en CNN News Central el lunes, refiriéndose específicamente a Bank Melli, un banco comercial iraní controlado por el Gobierno que opera en Francia, Alemania y otros lugares y que es una pieza clave en los esfuerzos de Irán por evadir las sanciones.Kenneth Rogoff, execonomista jefe del FMI y actual catedrático de la Universidad de Harvard, declaró a Richard Quest de CNN: “Fundamentalmente, las sanciones funcionan si se consigue el apoyo de la mayor parte del mundo. Pero si no es así, resulta muy difícil”.Es posible que Trump hubiera tenido más éxito con ese enfoque antes de enemistarse con los aliados de Estados Unidos con una guerra que muchos consideran imprudente e ilegal.Y puede que la Casa Blanca esté sobreestimando su capacidad para influir en los acontecimientos internos de Teherán.Los indicios de desacuerdo entre pragmáticos y sectores más intransigentes en materia económica son alentadores. Sin embargo, Washington lleva décadas sobreinterpretando estas señales y dando por sentado que el colapso del régimen sería inevitable.Lo más perjudicial es que la administración Trump está dando señales de que quizás no se toma en serio su propia política.No se tomaron medidas inmediatas contra varios bancos chinos que facilitan el comercio de petróleo iraní a precio reducido por parte de Beijing.China ya ha declarado que defenderá sus intereses, lo que podría interpretarse como una posible represalia contra Estados Unidos que podría elevar aún más los precios y enfurecer a los votantes estadounidenses.El año pasado, al amenazar con restringir las exportaciones de minerales de tierras raras, cruciales para las industrias de defensa y tecnología de Estados Unidos, demostró su capacidad para contrarrestar el poder de Trump.Además, el líder estadounidense tiene una fecha importante marcada en su calendario: la visita de Estado del presidente chino Xi Jinping el próximo mes. Es difícil imaginar que pueda enrarecer el ambiente antes de esa fecha.En un momento revelador, Bessent no hizo sino reforzar las dudas sobre la capacidad de la administración para mantener el curso. Se le preguntó por qué no ponía de inmediato sanciones secundarias a las entidades que comercian con Irán.“Bueno, estamos dando a todos la oportunidad de corregir su mal comportamiento; ¿por qué querría yo hacer estallar el sistema financiero global?”, respondió.La administración se muestra menos reacia a sancionar a los fabricantes de palos de hockey canadienses que a los bancos chinos.Y la retórica transfronteriza es cada vez más tóxica.“Debemos recordar que Canadá es un estado. Disculpen, fue un lapsus freudiano. En realidad fue un accidente”, comentó el vicepresidente J.D. Vance el lunes.El primer ministro de Ontario, Doug Ford, declaró en una conferencia de prensa: “Tengo mucho espacio en el trasero, así que (Trump) tiene mucho espacio para besarme el trasero”.En ocasiones, desahogarse puede crear margen político para retomar las conversaciones.Pero los canadienses creen que están inmersos en algo más que una disputa comercial.Drew Dilkens, alcalde de Windsor, Ontario, justo enfrente de Detroit, explicó el daño causado por las afirmaciones de Trump sobre que era el estado número 51. “Cuando lo dices por primera vez, tal vez puedas restarle importancia, pero el problema fue el hecho de insistir en ello y, sin duda, seguir reforzándolo”, le dijo a Brianna Keilar de CNN.Ottawa afirmó que, entre otras disputas, Carney puso fin a las negociaciones comerciales después de que Estados Unidos intentara debilitar sus garantías constitucionales de bilingüismo.Imprimir el empaque de los productos vendidos en Canadá tanto en francés como en inglés supone un inconveniente para las empresas estadounidenses.Sin embargo, es una muestra de la diversidad cultural y lingüística que mantiene unida a Canadá. Carney también insinuó que Washington pretendía restringir los acuerdos comerciales que su Gobierno pudiera firmar con terceros países.“No permitiremos que ninguna nación dicte nuestro futuro”, indicó Carney el sábado.Como economía más pequeña, Canadá sería la más perjudicada en una guerra comercial con Estados Unidos. Sin embargo, puede desafiar el poder estadounidense.Un prolongado duelo arancelario podría resultar en la destrucción mutua asegurada de la industria automotriz a ambos lados de la frontera.Además, el creciente impacto de los boicots canadienses podría debilitar a los republicanos en contiendas clave en los estados fronterizos de Michigan y Maine, que podrían decidir quién controlará el Senado estadounidense el próximo año.Y al intentar imponer su dominio, Trump puede haber revelado otra ley de hierro del poder que Miller no mencionó en enero.Cuando un pueblo ve amenazada su soberanía e independencia por una potencia superior hostil, prácticamente no hay precio que no esté dispuesto a pagar.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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