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Por qué Anthony Fauci podría no estar a salvo tras acogerse a la Quinta Enmienda

A estas alturas de la política estadounidense, los estadounidenses ya se han acostumbrado a que figuras de alto perfil se acojan a la Quinta Enmienda para evitar responder preguntas que creen podrían incriminarlas. Entre ellas está el presidente Donald Trump, quien lo hizo más de 400 veces en un caso civil en 2022.

Pero cuando se trata de que el Dr. Anthony Fauci invoque la Quinta Enmienda —como hizo repetidamente durante su testimonio ante el Senado este miércoles—, la situación es mucho más compleja.

La razón es que Fauci recibió un indulto el año pasado del entonces presidente Joe Biden.

De hecho, es muy poco probable que la audiencia de este miércoles sea el final de la historia. Incluso podría allanar el camino para que los republicanos y el Gobierno de Trump hagan algo que muchos de ellos han planteado abiertamente: intentar enviar a Fauci a prisión.

Aparentemente, no buscan procesar a Fauci por lo que hizo durante la pandemia de covid-19, sino declararlo en desacato al Congreso, una medida que iniciaría un proceso mediante el cual el Departamento de Justicia evaluaría si presenta cargos en su contra.

Los esfuerzos de los republicanos para procesar a Fauci fueron precisamente la base de su negativa a responder preguntas este miércoles. En concreto, citó los años de ataques en su contra por parte del presidente de la Comisión de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado, Rand Paul.

Fauci afirmó que el senador republicano por Kentucky intentaba “hacerme decir algo, cualquier cosa, que pueda justificar sus reiteradas promesas públicas de que terminaré, según sus propias palabras, ‘tras las rejas’”.

Pero la diferencia clave entre que Fauci se acogiera a la Quinta Enmienda y que lo hicieran otras personas es que Biden lo indultó a comienzos de 2025.

Antes de dejar el cargo, Biden otorgó indultos preventivos a Fauci y a otras personas señaladas por el entonces presidente electo Trump, al considerar que existían indicios de que el nuevo Gobierno y sus aliados intentarían impulsar procesos judiciales en su contra. (Ese temor ha cobrado fuerza a la luz de los esfuerzos del Departamento de Justicia del Gobierno de Trump por actuar contra adversarios políticos de Trump basándose, con frecuencia, en pruebas poco sólidas).

Fauci, exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, no solo fue indultado, sino que recibió un indulto muy amplio que abarca prácticamente cualquier asunto relacionado con su servicio en el Gobierno entre enero de 2014 y enero de 2025.

En otras palabras, Fauci ya está protegido frente a un posible procesamiento por muchos de los presuntos delitos que Paul y los republicanos de la comisión podrían intentar vincular con su actuación durante la pandemia.

Sin embargo, Fauci indicó que invocó la Quinta Enmienda porque temía que los republicanos intentaran tenderle una trampa por perjurio; es decir, lograr que dijera algo que pudiera utilizarse para presentar un caso en su contra por ese delito.

De hecho, antes de la audiencia, algunas figuras destacadas habían planteado públicamente la posibilidad de procesar a Fauci por perjurio pese a su indulto. Entre ellas estaban el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., y el abogado conservador John Yoo, quienes lo sugirieron en entrevistas con Fox News.

(Aunque las recomendaciones médicas de Fauci durante la pandemia de covid-19 han sido ampliamente criticadas por los republicanos, existe poca evidencia que lo vincule con actividades delictivas. Además, encuestas realizadas a comienzos de este año mostraban que la mayoría de los estadounidenses seguía confiando en él).

Pero sigue siendo una gran incógnita si basta con que Fauci invoque la Quinta Enmienda para dar el asunto por terminado.

Existe una tensión entre las protecciones que otorga la Quinta Enmienda y la facultad investigadora del Congreso. Los testigos que sostienen que están protegidos para no responder determinadas preguntas pueden verse obligados a justificar esa posición ante los tribunales y pueden ser declarados en desacato.

El exasesor de Trump Steve Bannon, por ejemplo, invocó el privilegio ejecutivo para evitar testificar sobre los esfuerzos por revertir el resultado de las elecciones de 2020. Posteriormente fue declarado culpable de desacato al Congreso y condenado a cuatro meses de prisión después de que los tribunales rechazaran ese argumento. (Desde entonces, el Departamento de Justicia del Gobierno de Trump ha solicitado que se desestime esa condena).

Paul anunció este miércoles que programará para la próxima semana una votación en su Comisión para declarar a Fauci en desacato. “Obstruir una investigación del Congreso es ilegal. Habrá consecuencias por su negativa a testificar”, dijo.

Cabe señalar que, incluso si la comisión vota a favor de declararlo en desacato, una remisión formal del caso al Departamento de Justicia requiere la aprobación de la mayoría del pleno del Senado, y esa votación tendría que superar un filibusterismo. Eso significa que Paul necesitaría el respaldo de varios demócratas para avanzar, o convencer a alguien de impulsar el caso en la Cámara de Representantes, donde basta una mayoría simple.

Aunque todavía queda un largo camino antes de que Fauci pueda enfrentar cargos, algunos expertos legales consideran que su decisión de acogerse a la Quinta Enmienda podría no estar exenta de riesgos.

“Que esa preocupación (por un posible procesamiento) sea suficiente para justificar la invocación de la Quinta Enmienda es una cuestión que, en última instancia, deberá resolver un tribunal”, dijo la exfiscal federal Danya Perry.

Añadió que “Fauci señalaría las reiteradas acusaciones y amenazas de Paul como prueba de que la posibilidad de un procesamiento era concreta y no meramente especulativa, aunque creyera que finalmente ese caso no prosperaría”.

Mark Osler, profesor de Derecho de la Universidad de St. Thomas, escribió en un correo electrónico que “el indulto parecería cubrir el testimonio previo de Fauci ante el Congreso antes del 19 de enero de 2025. Por lo tanto, no puede invocar la Quinta Enmienda basándose en que podrían hacerle preguntas que demuestren que su testimonio anterior fue falso, o al menos susceptible de una acusación por ese motivo”.

No obstante, Osler señaló que Fauci podría argumentar que su indulto tiene vacíos que podrían explotarse, como hechos ocurridos antes de 2014 o asuntos no relacionados con su servicio en el Gobierno.

El analista legal sénior de CNN Elie Honig consideró que Fauci tendría argumentos sólidos no solo por el límite temporal del indulto, sino también porque podría temer un procesamiento por posibles delitos estatales, que no están cubiertos por un indulto federal.

“Sin duda puede acogerse a la Quinta Enmienda si enfrenta una posible exposición fuera del alcance del indulto, y ciertamente la enfrenta”, sostuvo Honig en CNN.

Si los tribunales concluyeran que las protecciones de la Quinta Enmienda no se aplican al testimonio de Fauci, este podría decidir testificar en ese momento y evitar un eventual desacato. Sin embargo, tendría que sopesar esa decisión frente al riesgo de cualquier procesamiento que pudiera derivarse de sus declaraciones.

Curiosamente, este es un escenario que con frecuencia se anticipó durante el primer mandato de Trump y poco después, aunque con los papeles parcialmente invertidos.

En aquel entonces se pensaba que Trump podría indultar a sus aliados, pero que eso facilitaría obligarlos a testificar en su contra.

Ahora, algunos republicanos se preparan para continuar la ofensiva contra Fauci.

“Dejemos una cosa clara: usted no tiene ningún derecho bajo la Quinta Enmienda porque fue indultado, como bien sabe, tal como el Tribunal Supremo ha dejado claro desde hace más de un siglo”, dijo durante la audiencia de este miércoles el senador republicano Josh Hawley, de Missouri.

Hawley también hizo referencia a los abogados de Fauci, uno de los cuales fue escoltado fuera de la audiencia a petición de Paul tras un tenso intercambio.

“Sus abogados, sentados detrás de usted, ahora moviéndose nerviosamente en sus asientos, lo saben”, dijo Hawley. “Esto no tiene que ver con la Constitución. Esto no tiene que ver con la ley. Se trata de desacato: desacato hacia este organismo y desacato hacia el pueblo estadounidense”.

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Arabia Saudita se ve arrastrada a una guerra que ha intentado desesperadamente evitar

Arabia Saudita ha pasado cinco meses intentando evitar verse arrastrada a un conflicto regional. Ha mantenido abiertos los canales de comunicación con Teherán incluso mientras drones iraníes atacaban su industria petrolera.Ahora parece estar acorralada y enfrenta enemigos en tres frentes: Irán y los grupos respaldados por ese país en Iraq y Yemen.En la última semana, el reino ha enfrentado ataques con misiles de los hutíes respaldados por Irán en Yemen, ataques con drones de milicias proiraníes en Iraq y nuevas amenazas de Teherán.A primera hora del martes, hora local, quedó claro que la contención ya no era una opción: aviones de combate saudíes, junto con aeronaves estadounidenses, llevaron a cabo ataques en el este de Iraq.Pero hay mucho en juego.Involucrarse en un conflicto más amplio sería una decisión arriesgada y potencialmente costosa para Riad. Durante la última década, el reino se ha centrado en atraer inversión extranjera y convertirse en la principal potencia económica regional. Ese objetivo impulsó en parte su política de distensión con Irán antes de la guerra y condujo a un acuerdo mediado por China en 2023.Esa estrategia ahora pende de un hilo mientras Arabia Saudita se encuentra en el ojo de la tormenta. Enfrentar desde tres direcciones a adversarios impredecibles y experimentados en la guerra asimétrica es la pesadilla de cualquier estratega militar.Arabia Saudita ha gastado decenas de miles de millones de dólares en modernizar sus fuerzas armadas y adquirir sistemas de defensa antimisiles de última generación. Sin embargo, tiene un territorio enorme —aproximadamente una quinta parte del tamaño de Estados Unidos—, extensas costas que defender y una infraestructura petrolera muy dispersa.El fin de semana, los hutíes dispararon misiles contra dos complejos petroleros saudíes en la costa del mar Rojo. Imágenes satelitales y videos geolocalizados indican que una de esas instalaciones, ubicada en Jazan, cerca de la frontera con Yemen, sufrió daños considerables.Los ataques con misiles ocurrieron después de que los hutíes atacaran dos petroleros saudíes en el mar Rojo y anunciaran un bloqueo contra los buques saudíes que atraviesan el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb. Los hutíes también se atribuyeron otro ataque contra un buque saudí el lunes.El bloqueo representa una escalada importante para Arabia Saudita, que ha desviado buena parte de sus exportaciones de petróleo hacia puertos del mar Rojo, como Yanbu, mientras el estrecho de Ormuz continúa paralizado.El reino planea ampliar sus exportaciones de petróleo a través del mar Rojo hasta alcanzar unos 9 millones de barriles diarios durante los próximos tres años. No obstante, los petroleros que parten de Yanbu hacia los mercados asiáticos deben atravesar Bab el-Mandeb. Esto deja expuestas a posibles interrupciones hutíes cerca de tres cuartas partes de las exportaciones que transitan por el mar Rojo, según analistas.Arabia Saudita pasó siete años intentando desalojar, sin éxito, a los hutíes del norte de Yemen, después de lanzar una ofensiva a gran escala contra el grupo armado en 2015. El conflicto provocó una de las peores crisis humanitarias del mundo.En 2022 se acordó una tregua, pero esta nunca se convirtió en un acuerdo de paz. Arabia Saudita mantuvo un bloqueo económico y aéreo sobre las zonas controladas por los hutíes.A principios de este mes, los hutíes acusaron a Arabia Saudita de bombardear el aeropuerto de Sana para impedir el aterrizaje de un vuelo directo procedente de Teherán que habría ignorado las advertencias para cambiar de rumbo.El vuelo transportaba a una delegación hutí que regresaba del funeral del exlíder supremo de Irán Alí Jamenei. Sin embargo, “la atención también se centró en qué más podría haberse transportado a bordo de la aeronave”, dijo Nawaf Obeid, del Departamento de Estudios de Guerra del King’s College de Londres.Eso desencadenó un nuevo ciclo de violencia que culminó con los ataques con misiles del fin de semana.“Se han cruzado todas las líneas rojas y se ha agotado la paciencia saudí”, dijo el analista Mohammed al Basha.Una numerosa fuerza de combatientes yemeníes contrarios a los hutíes se está concentrando en los desiertos del este de Yemen, según dijo el lunes a CNN una fuente regional. Si avanza, contaría con el respaldo de la Fuerza Aérea saudí, incluidos helicópteros de ataque Apache.No obstante, por ahora es más probable que la respuesta saudí consista en ataques aéreos, de acuerdo con los analistas. El viernes, la Fuerza Aérea saudí atacó el puerto de Hodeidah, el mayor de los que están bajo control hutí, en represalia por los ataques contra los petroleros.La Fuerza Aérea saudí tiene mucha más capacidad que hace 10 años para detectar, rastrear y atacar amenazas militares dispersas, según Obeid. Ha integrado sus sistemas de una manera que “reduce drásticamente el tiempo entre la detección y el ataque”.También existe la posibilidad de que Arabia Saudita intente aplacar a los hutíes mediante incentivos económicos. El grupo ha exigido en varias ocasiones dinero para cubrir su enorme nómina de empleados públicos y milicianos.“Los hutíes parecen estar siguiendo el modelo de Corea del Norte: utilizan ciclos recurrentes de provocación para obtener concesiones políticas y económicas y convierten sus territorios al sur de Arabia Saudita y el mar Rojo en su escenario de operaciones”, dijo Basha.No está claro si estarían dispuestos a dar la espalda a sus patrocinadores iraníes a cambio de dinero saudí.Desde las zonas de palmerales del sur de Iraq, milicias proiraníes lanzaron el lunes y el martes dos oleadas de drones contra infraestructura esencial saudí y contra la capital, Riad, de acuerdo con el Ministerio de Defensa saudí. Los hutíes podrían haber proporcionado asistencia técnica a esas milicias, según analistas.La paciencia de Riad se agotó. A primera hora del martes, Arabia Saudita “llevó a cabo ataques precisos y selectivos” contra milicias del este de Iraq “vinculadas con los ataques contra instalaciones petroleras del reino”, informó el Ministerio de Defensa.Había una nueva línea roja. “El reino subraya que no busca una escalada, pero responderá a cualquier ataque”, agregó el ministerio.“Varias personas” murieron o resultaron heridas en los ataques, según las Fuerzas de Movilización Popular, la organización que agrupa a esas milicias.El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM, por sus siglas en inglés) calificó la operación conjunta como “una respuesta contundente” a más de 30 ataques con drones que, según dijo, fueron dirigidos por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés).En las primeras semanas de la guerra, cientos de drones fueron lanzados desde Iraq contra instalaciones estadounidenses en Arabia Saudita, de acuerdo con el CENTCOM. Pese al alto el fuego, en mayo se produjeron algunos ataques adicionales.Los funcionarios saudíes no han olvidado el preciso y devastador ataque contra la refinería de Abqaiq en 2019, que dejó fuera de servicio casi la mitad de la producción petrolera del reino.Los hutíes se atribuyeron ese ataque, pero fuentes de inteligencia dijeron entonces a CNN que probablemente se había originado en Iraq. En aquella ocasión, Arabia Saudita decidió no responder militarmente, aunque responsabilizó a Irán.En marzo y abril, las autoridades saudíes se apresuraron a invertir en tecnología antidrones mientras drones Shahed iraníes atacaban instalaciones petroleras en la costa oriental del país. El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, visitó Riad para ofrecer un sistema integrado de defensa contra los enjambres de drones iraníes.Pero un sistema de esa naturaleza no puede instalarse de la noche a la mañana. Arabia Saudita todavía enfrenta la doble amenaza de drones iraníes y misiles balísticos de corto alcance lanzados desde el otro lado del golfo Pérsico.Aunque Irán no ha atacado directamente a Arabia Saudita desde abril, su Ministerio de Relaciones Exteriores volvió a declarar esta semana que “algunos países del golfo Pérsico participaron por cuenta propia en ataques militares contra Irán. Estados Unidos es responsable de los ataques, pero no puede ignorarse el papel de algunos países de la región”.Arabia Saudita llevó a cabo algunos ataques aéreos contra Irán al comienzo del conflicto, pero fueron cuidadosamente calibrados, de acuerdo con un diplomático familiarizado con los hechos.Fue una respuesta proporcional destinada a demostrar que el reino podía defenderse “si Estados Unidos no estaba presente”, dijo el diplomático a CNN en mayo.Si Arabia Saudita volviera a sufrir ataques iraníes con misiles y drones, podría enfrentar una decisión difícil: responder directamente, con el riesgo de involucrarse más profundamente en la guerra, o abstenerse de hacerlo y envalentonar a un gobierno iraní que muchos consideran más intransigente que antes del conflicto.Arabia Saudita ya enfrenta un impacto económico considerable debido a la guerra. En los primeros tres meses del año registró su mayor déficit trimestral desde 2018, después de aumentar el gasto para contrarrestar los efectos del conflicto y la desaceleración económica.El déficit se ha compensado parcialmente con el aumento de los ingresos derivado del encarecimiento del petróleo. No obstante, nuevas interrupciones de la producción y las exportaciones petroleras pondrían esos ingresos en riesgo. Muchos de los megaproyectos del reino ya han sido reducidos.En definitiva, Arabia Saudita se encuentra en medio de una región más amenazante y volátil que el 28 de febrero, cuando comenzó la guerra.Los funcionarios saudíes han quedado desconcertados por los bruscos cambios de rumbo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en sus políticas sobre Irán y Gaza.Aunque la cooperación militar entre Arabia Saudita y Estados Unidos sigue siendo estrecha, en Riad existe una preocupación más amplia ante la posibilidad de tener que enfrentar en solitario a un Irán más beligerante y decidido cuando disminuya el interés de Washington.El reino y sus aliados están en una encrucijada. Tampoco ayuda que Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos apenas estén comenzando a reparar unas relaciones deterioradas por la salida repentina de Emiratos Árabes Unidos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, las diferencias sobre el conflicto con Irán y el desacuerdo sobre qué fuerzas apoyar en la lucha contra los hutíes en Yemen.Arabia Saudita ha decidido claramente que solo puede soportar cierta cantidad de ataques antes de responder.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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