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España y Francia combaten las llamas de los feroces incendios mientras prevén aumento de las temperaturas

Las temperaturas en las zonas afectadas por incendios en España y Francia comenzarán a subir nuevamente este lunes y alcanzarán niveles anormalmente altos a mediados de la semana.

Durante el fin de semana, las temperaturas en ambos países han sido 10 ºC más bajas que la semana pasada, con máximas en torno a los 20 ºC altos (entre 25 y 29 grados).

Durante la noche del domingo, los incendios forestales de Madrid avanzaron más lentamente, pero siguen “activos y fuera de control”, según informaron anteriormente las autoridades españolas, que advirtieron a la población que extremara las precauciones.

Sin embargo, las temperaturas volverán a subir y alcanzarán su punto máximo entre este martes y este miércoles, situándose varios grados por encima de la media, llegando nuevamente a los 35 ºC en muchas partes de España y Francia.

Se prevén temperaturas de hasta 38 °C en torno a Madrid este martes y miércoles. El calor intenso podría durar varios días en Francia, pero persistir aún más en España.

Las lluvias ligeras del fin de semana —menos de 20 mm— no alcanzaron las principales zonas de incendios en el suroeste de Francia y el centro de España, y no se prevén precipitaciones en esas áreas al menos durante los próximos días.

Los vientos racheados han disminuido y se mantendrán leves al menos hasta este martes, lo que ayudará a los bomberos en sus labores para aumentar el control de los incendios.

Las autoridades francesas y españolas emitieron órdenes de evacuación durante la noche del sábado, elevando el número total de personas desplazadas a 300.000.

Francia ha llevado a cabo su mayor evacuación en tiempos de paz desde la Segunda Guerra Mundial mientras los incendios arrasan la región de Gironda. Muchas personas se refugian en Burdeos, que es la sexta área metropolitana más poblada de Francia.

Aproximadamente 1 millón de personas viven en el área metropolitana, según datos del censo, mientras que solo unos 270.000 residentes viven dentro de la ciudad propiamente dicha, de acuerdo con World Population Review. El alcalde de la ciudad dijo más temprano hoy que el municipio no está directamente amenazado, pero las comunidades circundantes han sido evacuadas.

Le Porge, una comuna al oeste de Burdeos con 3.500 habitantes, ha quedado devastada.

Al menos 68 bomberos resultaron heridos mientras combatían el incendio, indicaron.

Durante la noche del domingo no se emitieron más órdenes de evacuación en Francia. Unos 5.000 residentes pudieron regresar a ciertos barrios de la ciudad de Biscarrosse, pero más de 200.000 siguen desplazados. Muchos de ellos están alojados en grandes refugios de emergencia.

Este lunes, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, presidió una reunión interministerial de crisis, mientras que un gran número de policías, bomberos y militares han sido desplegados en la región.

En España, más de 100.000 personas han sido evacuadas, incluyendo casi 30.000 solo en la región de Madrid, según el Ministerio del Interior del país.

Mientras tanto, en la región de Las Landas, en Francia, a 3.000 residentes se les permitió regresar a algunos barrios de la ciudad de Biscarrosse, según informaron en X las autoridades estatales.

El sábado, autoridades de España confirmaron la muerte de una persona en la localidad de Manises, Valencia, debido a los incendios en la zona.

“Lamentablemente, el incendio se ha cobrado la vida de 1 persona. El Ayuntamiento de Manises decreta dos días de luto oficial, mañana y el lunes, como muestra de agradecimiento Bomberos, Protección Civil, Policía y Guardia Civil”, informó el Ayuntamiento de Manises en una publicación en X.

Las autoridades detallaron que la propagación del fuego en esa localidad, ubicada en la costa este de España, se produjo en horas del mediodía del sábado, hora local, y que fue muy rápida debido a las condiciones meteorológicas adversas con vientos de entre 20 y hasta 35 kilómetros por hora, de acuerdo con un comunicado publicado esta tarde.

En la capital de España, el sábado se han llevado a cabo nuevas evacuaciones y los bomberos trabajan para evitar que dos incendios cerca de Madrid se unan. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, dijo este sábado que las llamas afectan a 50.000 personas en Madrid. Ya son 10 los municipios evacuados y otros cuatro fueron confinados, además de al menos 10 carreteras cortadas.

Según el Ministerio del Interior español, cerca de 30.000 personas han sido evacuadas en toda la Comunidad de Madrid. Los equipos de emergencia esperan controlar el incendio lo antes posible.

Al referirse al incendio, Ayuso aseguró que se trata de una situación “totalmente inédita, nunca vista” que afecta al país, y advirtió que estas condiciones podrían agravarse: “Nos lleva a temer situaciones mucho peores en las próximas horas”.

“Todos los medios de la región están trabajando sin descanso”, aseguró Ayuso, y pidió “comprensión y paciencia” a la ciudadanía durante una conferencia de prensa desde la localidad madrileña de Cenicientos.

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, visitó el sábado la zona de los incendios y dijo que “tenemos una ventana de oportunidad este fin de semana” para combatir las llamas.

En la localidad de Navas del Rey, en la Comunidad de Madrid, el humo es visible desde las afueras, evidencia del paso de las llamas que desde el jueves arrasan las zonas montañosas de la región, dejando ya miles de hectáreas calcinadas. La localidad está desierta tras el paso del fuego el viernes, lo que obligó a las autoridades a evacuar a toda la población hasta nuevo aviso. Los daños son visibles en varios tramos de la entrada a la localidad, donde la vegetación carbonizada bordea la carretera y el suelo se ha vuelto negro.

La etapa final del Tour de Francia de este año se acortó debido a los esfuerzos realizados para combatir los incendios forestales en el suroeste del país, según han informado los organizadores.

Las autoridades francesas evacuaron el sábado a miles de personas de las zonas periféricas de Burdeos —la sexta ciudad más grande del país—, un día después de enviar embarcaciones para ayudar a rescatar a personas de la cercana península de Cap Ferret, un popular destino turístico.

Más de 167.000 personas han sido evacuadas en esa zona, y otras 31.000 han recibido la orden de abandonar sus hogares en la vecina región de las Landas.

Las autoridades francesas han desplegado un enorme avión de carga militar, adaptado para lanzar grandes cantidades de retardante de llama desde el aire, con el fin de apoyar las labores de extinción.

En otras partes de Europa, que lleva semanas sufriendo olas de calor intensas impulsadas por el cambio climático, se registran importantes incendios forestales en Escocia e Italia.

El mes pasado, Francia y Alemania registraron sus días más calurosos de la historia. Europa es el continente que se calienta más rápido en el mundo, con temperaturas que aumentan más del doble de rápido que el promedio global.

Decenas de incendios forestales siguen activos en Sicilia y las autoridades italianas han movilizado a miles de soldados, según informó la cadena pública RAI. No obstante, la mayoría de los 344 incendios reportados el miércoles ya han sido extinguidos, indicó la RAI. Asimismo, en el último día se han registrado más de 160 incendios forestales en Calabria.

El canciller de Alemania anunció ayuda para las regiones francesas afectadas por los incendios forestales, y medios españoles informaron que equipos de Grecia, Italia y Portugal estaban colaborando en la lucha contra las llamas.

En este contexto, cientos de miles de personas huyeron de sus hogares —tanto en Francia como en España—, a menudo en plena noche, tras recibir una alerta de emergencia por mensaje de texto para evacuar.

“Todos estamos muy angustiados por la situación. Acabamos de salir de casa a toda prisa”, declaró a la agencia Reuters Vivien Molina, una estudiante de ciencias ambientales de 19 años, mientras esperaba en el tráfico tras abandonar su domicilio en Saint-Aubin-de-Médoc.

“Vamos con nuestros padres en dos coches y nos dirigimos hacia L’Espar porque, al parecer, hay demasiada gente en las carreteras por allí y estamos todos muy nerviosos”, añadió.

Para otra persona evacuada de la localidad cercana de Saint-Jean-d’Illac, la perspectiva de abandonar su hogar le hacía temer no volver a verlo nunca más.

“Ayer, cuando salí de casa, temía no volver a encontrarla, aunque el incendio aún no había comenzado”, dijo a Reuters Olivia Correia Pereira, de 51 años. “Pero existe esa sensación: los recuerdos lo son todo, y lo pierdes todo”.

Las autoridades francesas ordenaron nuevas evacuaciones en varias localidades del departamento de Gironda la noche de este sábado.

Una alerta enviada a teléfonos celulares en Francia ordenó a los residentes de al menos cinco localidades evacuar hacia Burdeos, donde miles de personas se refugian mientras avanzan los incendios forestales.

Cientos de miles de personas han sido desplazadas en Gironda y en el departamento vecino de Landas. Horas antes, el sábado, las autoridades dijeron que alrededor de 30 incendios ardían simultáneamente en el suroeste de Francia y que miles de integrantes de los equipos de emergencia habían sido desplegados para combatirlos.

Las temperaturas en Francia y España no muestran señales de disminuir, manteniéndose estables este domingo y se espera que alcancen hasta 42 ºC la próxima semana, según meteorólogos locales.

Los pronósticos indican que no habrá lluvias en las regiones de Ávila y Madrid en España, ni en la región de Gironda en Francia, que han sido devastadas por incendios forestales en los últimos días.

Madrid: Los pronosticadores prevén máximas hoy de 31 °C para la región, similar al sábado, y cielos despejados y soleados. Se espera que las temperaturas aumenten en los próximos días, alcanzando los 39 °C este miércoles. Las velocidades del viento podrían llegar hasta 20 km/h. No se espera lluvia hasta este jueves, cuando solo hay un 5 % de probabilidad, según la Agencia Estatal de Meteorología de España (AEMET).

Ávila: Los residentes pueden esperar máximas de 27 °C este domingo, aumentando a 35 °C este martes y miércoles. Se pronostica que las velocidades del viento este domingo alcancen hasta 15 km/h y los pronósticos de lluvia coinciden con los de Madrid.

Burdeos: Máximas de 27 °C con cielos despejados y algunas nubes ocasionales este domingo, según el pronóstico oficial de Météo-France. Los vientos pueden alcanzar hasta 20 km/h y hay un 0 % de probabilidad de lluvia. Según el sitio web, se espera que las temperaturas suban hasta 42 °C para este miércoles.

Estos incendios forestales están siendo alimentados por olas de calor récord —provocadas por el cambio climático— que han convertido el paisaje en un polvorín.

La crisis climática está causando un clima más cálido y seco, lo que prepara el terreno para temporadas de incendios más intensas al resecar el paisaje y agotar el agua de ríos, lagos y suelos.

Las brutales olas de calor récord —o “domos de calor”— que azotaron Europa a principios de este verano habrían sido “prácticamente imposibles” sin una crisis climática causada por la actividad humana, según un análisis de World Weather Attribution.

Los domos de calor son extensas áreas de alta presión que actúan como una tapa en la atmósfera, atrapando el calor en su interior e inhibiendo la formación de nubes y precipitaciones mediante el aire descendente; esto ha provocado miles de muertes adicionales solo en Europa.

Europa es el continente que más rápido se calienta en el mundo y ha experimentado un aumento de temperaturas que duplica la media global desde la década de 1980, según el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea.

“El cambio climático es una amenaza actual y será cada vez más difícil ignorarlo a medida que aumenten sus impactos”, afirmó Zachary Labe, científico climático de Climate Central, un grupo de investigación sin fines de lucro. “La quema de combustibles fósiles ya está teniendo un impacto claro y significativo en las comunidades, y no tenemos que esperar hasta 2050 o 2100 para ver las consecuencias”.

Un invierno anormalmente húmedo en Europa —con lluvias persistentes y tormentas frecuentes en enero y febrero— probablemente sea un factor en los incendios forestales.

La alta humedad durante el invierno habría estimulado el crecimiento de pastos, matorrales y otra vegetación. Luego, las temperaturas alcanzaron niveles récord en Europa occidental en mayo, justo cuando la precipitación en Francia y España cayó drásticamente, lo que llevó a una sequía.

Debido a que la lluvia se detuvo exactamente al mismo tiempo que las temperaturas aumentaron, los suelos húmedos se secaron a velocidades sin precedentes. Este fenómeno a veces se denomina “sequía repentina”, o una que se instala muy rápidamente.

Las investigaciones muestran que el efecto de calentamiento de la contaminación climática incrementó significativamente la frecuencia y extensión de las sequías repentinas en Europa. La atmósfera más caliente actúa como una esponja seca que absorbe ávidamente la humedad del suelo, creando la sequía que alimenta los incendios forestales.

Mientras los incendios forestales arden al oeste de Burdeos, una de las regiones vinícolas más famosas de Francia, enófilos preocupados han llamado a la experta en vinos Nicolle Croft para expresar su inquietud sobre el destino de la cosecha de 2026.

“Mucha gente me está contactando de todo el mundo al escuchar todas estas historias terribles, pero en realidad los viñedos no están afectados en este momento”, dijo Croft, guía turística con base en Burdeos, a CNN. “Pero todos estamos muy consternados porque hay personas perdiendo sus hogares”.

Croft explicó que en esta época del año, las uvas aún no son lo suficientemente grandes como para absorber el humo de los incendios forestales, un fenómeno conocido en la elaboración de vino como “contaminación por humo”.

“No comenzaremos la cosecha hasta principios de septiembre”, señaló Croft, “así que todavía hay tiempo”.

El Dr. Phil Crews, enólogo y químico de la Universidad de California en Santa Cruz, explicó que las uvas inmaduras no son tan vulnerables a la contaminación por humo. Las uvas jóvenes carecen de los azúcares que normalmente se unirían a los fenoles de sabor amargo presentes en el humo de los incendios.

“Si no tienes los azúcares en la pulpa de las uvas”, dijo Crews, “no tienes el problema”.

The-CNN-Wire
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A Los Angeles neighborhood was terrorized by a raging warehouse inferno. Now it’s tormented by the suffocating stench

Los Angeles (CNN) — For eight brutal days, residents of Boyle Heights watched smoke billow from a burning warehouse and prayed the flames would spare their homes.There was no escaping the black pollution that choked the neighborhood then, and no reprieve now, even five weeks after the fire was extinguished. The smell of burning plastic has been replaced by something else: the pungent odor of rotting food, and everything that comes with it.The inescapable stench – equal parts sour and cloying – has settled like a thick haze over the neighborhood, baked by the Southern California heat.Boyle Heights locals say the stink is making them physically sick, and that swarms of flies and giant rats have followed the noxious odor into their neighborhood.When it went up in flames in mid-June, the warehouse contained 88 million pounds of frozen food, some of which burned in the blaze and some liquified. That amount of waste would fill roughly 440,000 curbside trash bins. Lined up wheel-to-wheel, they would stretch more than 200 miles, roughly the distance between Washington, DC and New York City.Now, cleanup crews are racing against the clock to remove what the fire left behind, including waste so toxic it needs to be sealed in hazmat containers. The City of Los Angeles has directed Lineage Logistics, the largest owner of cold-storage facilities in the world and operator of the repository, to clear the waste by August 13 — a timeline one company executive called “very aggressive” at a town hall last month.When the wind shifts, the smells from the warehouse waft miles away, even weeks after the fire was extinguished.But in Boyle Heights, the putrid scent of fermented food is a fetid constant. It lingers in the air and coats the mouth. 90% of residents in the predominantly Latino neighborhood said they noticed constant odors in a recently released county public health survey.In an effort to stymie the foul smell, part of the facility is wrapped in plastic sheeting while large fans spray odor-control mist around the warehouse. The food waste is sprayed with bleach, deodorizer and water before it’s covered and hauled to a landfill in Riverside County, east of Los Angeles.The near-tangible odor has infiltrated every corner of Alicia Naranjo’s home, which is six houses down from the warehouse. At first, the smell permeated the bedrooms, bringing with it sleepless nights. Then came anxiety and trouble breathing, followed by headaches, congestion, coughing and throat pain, she said in a raspy voice she attributes to the pollution in the air.“And then,” her sister Elsa Naranjo chimed in, “we got infested with rats.”“You see them jumping around from the walls,” she said. “Outside our house, in our property.”Rat traps, black plastic boxes with holes in the side, can be seen almost every ten feet along the ground, usually sitting underneath a hanging fly trap filled with dark clusters of dead and drowning flies.There’s one right outside Lisset Navarrete’s house, but she’s not convinced they’re effective for one main reason: the rats she’s seen are bigger than the traps laid for them.Navarrete said her physical symptoms began with pressure on her chest that moved to her stomach. She said the rotting scent permeates so much of daily life she loses her appetite. Her mother-in-law also fell ill while waiting in line at a nearby clinic, she said.“She just started throwing up, feeling dizzy,” Navarrete said, as she swatted a fly off her arm. “It’s just catching up to us.”Her family can’t turn on the air conditioning without it sucking in the odor, but on a 90-degree day, the aggressive Los Angeles sun only serves to thicken the stench enveloping the neighborhood.Lineage has helped to distribute almost 600 air purifiers and over 650 air conditioning units to households in the immediate neighborhood, a spokesperson told CNN. The company has also offered assistance for temporary relocation, utility bills and pest-control supplies.“Community support efforts to date total more than $3.3 million,” the spokesperson said in a statement.The City of Los Angeles has also pitched in to relief efforts, with Mayor Karen Bass declaring a state of emergency and sending mobile health care clinics to the neighborhood.“No company chooses to experience a catastrophic fire. But every company chooses how it responds,” Bass said in an open letter to shareholders. “Unfortunately, Lineage’s response has fallen short.”The smell of rotting food follows Juan Canil like a second shadow. Even when he leaves his home in Boyle Heights, it’s waiting for him at his auto shop located directly across from the Lineage warehouse.He described the same symptoms as the others: headaches, nausea, discomfort. But the stench is also seeping into his pocketbook. The strong smell and remediation work has continued to stall business for the auto shop owner.“Since the street is closed, I’ve lost a lot of work,” he said. “A lot of money.”As of Thursday, over 4,200 complaints about the odor have been reported to the air pollution regulatory agency, South Coast Air Quality Management District. The agency issued Lineage public nuisance violations for 25 days in a row.The regulators sent Lineage a letter last month, demanding additional odor control measures. In its response, the company said it had already implemented some of the measures and agreed to implement others but argued some AQMD demands would add “several months” to cleanup and worsen the odors.A Lineage spokesperson said the company’s top priority is completing the cleanup quickly and safely and it plans to rebuild the warehouse.With a pivotal election looming this fall, Bass has turned up the pressure on Lineage, directing city agencies to block the company’s plans.“The application is for a permit to repair the damage from the fire, which was not caused by the cold storage operations at the facility. This is normal course in the repair process and will not impact or distract us from the important work of cleanup,” the Lineage spokesperson said.Cold storage facilities are “critical infrastructure,” Lineage said. “Communities around the region have depended on them for over 100 years.”Boyle Heights is not the first time Lineage has faced allegations of community harm after a warehouse fire. Nearly 1,000 miles north of Los Angeles, legal action has already been taken against the company for its response to a different blaze.A Lineage Logistics warehouse caught fire in the small town of Finley, Washington, in 2024. It burned for nearly two months, more than six times longer than in Boyle Heights. Lineage believes the California fire began when solar panel contractors were working on the roof, while the Washington fire’s cause is undetermined.Finley residents sued Lineage on June 18 – one day after the Los Angeles fire broke out – alleging the company cut corners on safety and failed to act quickly enough after the catastrophic warehouse fire, allowing toxic smoke and contamination to devastate the community.“We are sympathetic that the Kennewick community faced a fire that was unique in many ways,” a Lineage spokesperson said in a statement. “While we cannot comment on the specifics of ongoing litigation, we vigorously dispute the lawsuit’s characterization of our safety record.”The spokesperson added, “there was no indication Lineage was at fault for the fire.”Residents near the Washington fire reported many of the same ailments now being described in Boyle Heights, including burning eyes, throat irritation, coughing, difficulty breathing, headaches, nausea and dizziness – symptoms attorney Will Sykes said persist for many of his clients today, some two years after that fire first broke out.Lineage reported a $51 million net gain from the Washington fire from insurance payouts, the company noted in a 2025 SEC filing. The company’s webpage dedicated to the fire response has since been taken down.As of Wednesday, Lineage has removed approximately 80% of the food waste from the Boyle Heights warehouse. The company has said the cleanup is complex and requires patience.But for people living around the warehouse, the concern is not just how long the cleanup will take, but how far its effects have already reached: into their homes, their routines and the air they breathe.During hours of public testimony Wednesday, dozens of Boyle Heights residents spoke about how the fire has affected their lives in front of the South Coast AQMD hearing board, which approved an abatement order Thursday requiring Lineage to conduct specific odor mitigation actions.The mayor urged the board to leverage its full enforcement authority to issue the order, including maximum financial fines against Lineage.“Massive headaches have impeded me from living my daily normal life,” Carla Martinez, a local, testified. “It has prevented me from going to work, going to the grocery store for supplies, and just overall daily activities. Being stuck inside with no A/C in this heat is unbearable, not to mention the cost of having the air purifiers running for a semblance of fresh air.”“If the headaches and the heat don’t get you,” she continued, “It’s the putrid smell…”“…the smell of death and decay that’ll get you.”The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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