Skip to main content

La perspectiva desde Teherán: Ira y sed de venganza en el ambiente mientras Irán entierra a su líder más longevo

Ha sido una semana histórica en Irán.

Por apenas segunda vez en la historia de casi 50 años de la República Islámica, el país ha enterrado a un líder supremo. Alí Jamenei gobernó Irán —como líder espiritual y autócrata de mano dura— durante casi cuatro décadas. Para muchos en Irán, es el único líder que han conocido.

Luego, cuando los frenéticos actos fúnebres alcanzaron su clímax, bombas y misiles estadounidenses golpearon distintos puntos del país en represalia por los ataques iraníes contra el transporte marítimo civil en el estrecho de Ormuz. Hace apenas unos meses, estos ataques habrían sido un terremoto para la región. Pero tras dos guerras en nueve meses, hubo una sensación de cansada resignación cuando la noticia de los bombardeos llegó a Teherán el miércoles.

Solo una semana en la capital iraní ha ofrecido una reveladora perspectiva de dónde se encuentra el país hoy.

El Gobierno afirmó que más de 10 millones de dolientes asistieron esta semana a los actos fúnebres del difunto ayatola. Una evaluación independiente de las cifras es casi imposible, pero en Teherán, al menos cientos de miles inundaron las calles para la procesión fúnebre del lunes. Gran parte del recorrido de 20 kilómetros (12 millas) fue un río de dolientes vestidos de negro que portaban las banderas rojas del martirio y la venganza.

Mientras muchos en Teherán optaron por (literalmente) distanciarse del funeral —entramos en Teherán pasando atascos de tráfico mientras los locales salían de la ciudad para disfrutar del feriado nacional en otro lugar—, los actos fúnebres estuvieron llenos de fieles chiíes y de quienes son leales al Gobierno.

El peso del apoyo evidenciado esta semana pone en duda la noción de que un cambio de régimen en Irán sea una propuesta viable para los enemigos de Irán en el extranjero; después de todo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió al pueblo iraní que derrocara a su liderazgo cuando Estados Unidos e Israel lanzaron su guerra contra el país en febrero.

Los actos fúnebres —especialmente la procesión del lunes por Teherán— fueron acontecimientos de gran carga emocional. Eso no es inusual entre los seguidores del islam chií, cuya tradición es la de manifestaciones externas de fe. Pero el funeral pareció profundamente personal para muchos de los presentes.

“Lo amaba incluso más que a mi padre. Es como si hubiera perdido a mi padre otra vez”, dijo a CNN Nafiseh Sadat Sadri, de 30 años. “Siento que me he quedado huérfana, me arde el corazón”.

“Él era nuestro líder. Era un gran hombre”, dijo Fatemeh, de 25 años. “Voy a continuar su camino”. Había conducido toda la noche desde la ciudad iraní central de Kashan para alcanzar la procesión fúnebre.

Otros querían represalias.

“Hemos venido aquí para vengar la sangre de nuestro líder, y ni por un segundo dejaremos esto de lado”, dijo a CNN una joven llamada Mahtab Ehsani mientras la multitud esperaba el féretro de Jamenei, el lunes. “La sangre debe pagarse con sangre”.

“No descansaremos hasta que hayamos matado a Trump”, dijo Ghassem Kalateh, un clérigo de Teherán.

El llamado también vino de funcionarios. Esta semana “no fue simplemente una ceremonia de despedida y duelo, sino… un llamado a la venganza por esa figura amada, firmado por millones de dolientes afligidos”, dijo en un comunicado el jueves el presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf.

La ira contra Estados Unidos —y sobre todo contra Trump— estaba en todas partes. Cada día, decenas de dolientes se acercaban a nosotros con promesas de matar al presidente estadounidense en venganza por la muerte de su líder.

Gestos de degüello y cánticos de “maten a Trump” y “muerte a Estados Unidos” eran reacciones comunes al ver a un equipo de periodistas internacionales, aunque el equipo de CNN también encontró saludos de “bienvenidos”, preguntas corteses y solicitudes de selfis.

Durante la guerra de Ramadán de este año, el ambiente era mucho más sombrío.

Con muchos temiendo por su seguridad mientras las bombas estadounidenses caían desde los cielos nocturnos de Irán sin aviso, había mucha más hostilidad abierta en la calle. La ira pública era más cruda mientras el país lidiaba con una lluvia de bombas en gran medida sin control desde el cielo.

Eso no significa que solo escucháramos obediencia ciega a la línea del partido.

“Estoy criticando a las autoridades de mi propio país”, dijo a CNN Tayyebeh Sadat, una trabajadora del Gobierno de Teherán. “Cuando se suponía que debían dar la respuesta correcta a esas personas en el extranjero, no lo hicieron. Las negociaciones iban en contra de la voluntad de la nación. Han desperdiciado todos los esfuerzos de nuestras fuerzas armadas”.

Garabateados con tiza en las paredes que segregan a hombres y mujeres en el gigantesco complejo de la mezquita Mosalla, donde Jameneí estuvo en capilla ardiente esta semana, había consignas de “no negociar con Satanás” y “maldito sea quien negocie”. Mientras tanto, esta semana circuló en redes sociales un video difundido tanto por cuentas pro como antigubernamentales que supuestamente muestra una roca siendo arrojada al ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, mientras caminaba por las calles de Teherán. CNN no ha podido verificar el video de manera independiente.

Relajar las punitivas sanciones lideradas por Estados Unidos es central para cualquier acuerdo negociado con EE.UU. Aun así, algunos elegirían las graves penurias económicas impuestas a los iraníes antes que un acuerdo con la Casa Blanca de Trump.

Actualmente, el país está luchando con un desempleo de alrededor del 8 %, según estimaciones de la ONU, y una inflación que, según estima el Banco Mundial, supera el 40 %. Incluso antes de la guerra, la economía ya tenía dificultades: el ingreso nacional per cápita había caído de alrededor de US$ 8.000, en 2012, a US$ 5.000, en 2024.

El cierre de internet durante meses por parte del Gobierno también estranguló partes de la economía —especialmente aquellas con clientes extranjeros— que dependían de la web.

Lo que está claro es que en Irán no hay confianza hacia Estados Unidos. Dos veces, las negociaciones en curso fueron embestidas por campañas de bombardeo lideradas por EE.UU. En el primer mandato de Trump, se retiró unilateralmente del acuerdo nuclear del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), que había requerido años de cuidadosa negociación para tejerse junto con aliados europeos.

Antes de que el memorando de entendimiento —y su frágil alto el fuego— colapsara el miércoles, estaba claro que las dos partes estaban interpretando el acuerdo de manera muy diferente. Tomemos la Cláusula 5: Irán “hará arreglos usando sus mejores esfuerzos para el paso seguro de buques comerciales sin cargo, solo por 60 días…”, y continúa diciendo que Irán discutirá la “administración futura y los servicios marítimos” con el vecino Omán.

La administración Trump dijo repetidamente que eso significaba un retorno a las condiciones de tránsito previas a la guerra, sin peajes, para el estrecho. En Irán, la lectura ligeramente diferente de Teherán de esa misma cláusula ya los tenía planificando tarifas por servicios marítimos para los barcos en tránsito: peajes con otro nombre. Los iraníes también se veían a sí mismos como responsables de establecer las condiciones del tránsito a través del estrecho, según funcionarios iraníes.

Como en muchas cosas, la perspectiva desde Teherán se ve muy diferente.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

¿Quién es Natalie Harp? Un senador demócrata enciende una disputa personal por la asistente de Trump

Una pulla de un destacado legislador demócrata contra una colaboradora cercana del presidente Donald Trump generó una disputa personal que podría tener repercusiones en una crucial contienda en las elecciones de mitad de término.El senador por Georgia Jon Ossoff, quien buscará la reelección en noviembre, mencionó a la poco conocida y cercana colaboradora de Trump durante un discurso el domingo en Atlanta, mientras arremetía en términos generales contra la posibilidad de que el presidente realmente quiera ejercer como comandante en jefe.“Mientras los marineros del Lincoln luchan en su guerra, mientras él agota inútilmente nuestras reservas de municiones y petróleo, el presidente se duerme durante sus reuniones, juega al golf y negocia acciones”, dijo Ossoff en un mitin de campaña.Y continuó: “No quiere hacer el trabajo. Quiere construir su salón de baile y viajar con Natalie en su palacio volador, aparentemente indefenso, regalado por el emir de Qatar”, en referencia a Natalie Harp, la asistente ejecutiva del presidente.El público de Ossoff vitoreó la pulla, y algunos usuarios de X destacaron en particular su decisión de mencionar a Harp.Consultado sobre las declaraciones del senador demócrata, Trump comparó el lunes a Ossoff con Pee-wee Herman y le dijo a Kristen Holmes, de CNN, en la Oficina Oval que él “preferiría hacer otras cosas”. Luego pasó a hablar de las obras en la Casa Blanca, afirmando que estaba “construyendo unas excelentes instalaciones” y elogiando su proyecto del Ala Este como “mucho más que un salón de baile”.La Casa Blanca ya había tomado nota de los comentarios de Ossoff y lo atacó desde su oficina de prensa el lunes por la mañana.“Jon Jackoff tiene que ser el mayor cobarde y perdedor de la política. En lugar de denigrar a personas trabajadoras que sirven a su país, Jon debería mirar en lo profundo de su alma y preguntarse por qué es una persona miserable que odia a este país”, escribió el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, en una publicación en redes sociales.El portavoz de la Casa Blanca Davis Ingle dijo que Ossoff era un “afeminado chico de teatro que da vergüenza ajena y juega a ser Barack Obama”, además de un “perdedor insignificante”.Los insultos ponen de relieve la atención con la que la Casa Blanca sigue a Ossoff, quien ha generado especulaciones sobre una candidatura presidencial en 2028 al catalogar las elecciones de mitad de mandato como un referendo sobre la corrupción, los costos y el fracaso del liderazgo mundial.Ossoff busca un segundo mandato frente al representante Mike Collins, un aliado de Trump respaldado por el presidente en ese estado políticamente dividido. Una encuesta de Fox News de junio mostró a Ossoff con una ventaja de 13 puntos sobre Collins entre los votantes registrados del estado, aunque estrategas de ambos partidos creen que la contienda se podrá difícil en los próximos meses.Está por verse si los intentos de Ossoff por provocar al presidente generan alguna reacción más allá de las réplicas en redes sociales, incluida la posibilidad de un mayor respaldo financiero para Collins. Trump, a través de su comité de acción política MAGA Inc., cuenta con un fondo de US$ 400 millones para utilizar en las próximas campañas y aprobó una primera partida de varios millones de dólares que se gastará en las próximas semanas, según dos personas familiarizadas con los planes.El incidente también volvió a enfocar la atención en Harp, quien se ha convertido en una de las asistentes personales y fuentes de información de mayor confianza del presidente, y lo acompaña con frecuencia en sus viajes de fin de semana a Mar-a-Lago y a su club de golf en Bedminster, Nueva Jersey. Cuando Trump salió discretamente del Air Force One para abordar una aeronave más pequeña en Turquía debido a una amenaza de Irán, Harp fue una de las pocas asistentes que lo acompañaron.Harp se ha convertido en una guardiana de la información que llega a Trump. Atrajo por primera vez la atención del presidente en 2019, cuando contó su experiencia de vivir con cáncer de huesos y sobrevivir a una crisis de salud catastrófica, algo que atribuyó a las políticas de “Derecho a Intentar” de Trump durante una entrevista con Fox News.“Ya no estoy muriendo de cáncer. Gracias al presidente Trump, estoy viviendo con cáncer”, dijo en “Fox & Friends”, una aparición que le valió espacios como oradora en la conferencia “Faith and Freedom” y en la Convención Nacional Republicana de 2020, seguida de un puesto en One America News Network, lo que consolidó su condición de defensora de Trump. Comenzó a trabajar como asistente personal del presidente en 2022.Según informes, Harp envió a Trump varias cartas elogiosas y personales en 2023 que “inquietaron” a personas de su entorno, de acuerdo con The New York Times. (“Usted es lo único que me importa”, dijo en una, según el reporte; “Quiero darle alegría”, en otra).En la actualidad, Harp sigue a Trump a todas partes con una impresora, y el presidente le dicta a través de ella muchas de sus publicaciones en redes sociales y mensajes de texto, lo que le otorga una posición de influencia debido a su proximidad.Con información de Alayna Treene, Arlette Saenz y Stephen Collinson, de CNN.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
Read Next Story