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Hiring worse than expected in June amid elevated inflation

HR recruitment manager holding resume in hands while having an interview in a modern office. (Xavier Lorenzo/Getty Images)

(NEW YORK) — Hiring slowed markedly in June, falling short of economists’ expectations and displaying a wobbly labor market amid elevated inflation set off by the Iran war.

The U.S. added 57,000 jobs in June, according to the federal government’s monthly jobs report, which marked a decline from 172,000 jobs added in May.

The sluggish pace recorded in June departs from strong performance for the labor market so far in 2026. Employers added a robust average of about 114,000 jobs each month from January to May, Bureau of Labor Statistics (BLS) data showed.

The unemployment rate fell slightly from 4.3% in May to 4.2% in June, the BLS said. Unemployment remains low by historical standards.

The professional and business services sector led job gains, adding 36,000 positions in June. Significant job gains also came in healthcare, though the pace of job growth slowed in that sector.

Hiring had proven unexpectedly resilient, despite a rise in costs borne by businesses and shoppers.

The Middle East conflict, which began on Feb. 28, prompted the Iranian closure of the Strait of Hormuz, a maritime trading route that facilitates the transport of about one-fifth of the global oil supply. The standoff triggered one of the largest oil shocks ever recorded.

The pace of annual inflation stands at 4.2%, clocking in at more than twice the Federal Reserve’s target rate of 2%.

The combination of elevated inflation and a resilient labor market has raised the chances of an interest rate hike, futures markets show, posing a risk for corporations eager to keep borrowing costs relatively low.

Federal Reserve Chair Kevin Warsh briefly sent stocks tumbling this month during his first press conference atop the central bank. Warsh voiced a commitment to bringing inflation down to the Fed’s desired level.

“Persistently high prices are a burden for the American people,” Warsh told reporters in Washington, D.C. “This committee will deliver price stability.”

Futures markets peg the odds of an interest rate hike in September at about 64%, according to the CME Group’s FedWatch Tool, a measure of investor sentiment.

To be sure, the path forward for interest rates remains highly uncertain. Oil and gasoline prices have eased in recent weeks in response to negotiations between the U.S. and Iran, offering hope of a cooldown of inflation in the absence of rate increases.

On Wednesday, Warsh weighed in on the bullish side of an ongoing debate among policymakers, investors and the general public about the potential impact of AI on the labor market and wider economy.

The technology could create jobs and boost productivity, strengthening the economy of the U.S. and other nations, according to Warsh.

“This is a big paradigm shift both for the conduct of our policy and for our economies,” Warsh said. “I think the jobs will be greater. Prosperity will be stronger.”

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¿Por qué hay combates en Yemen y qué implican para la guerra con Irán?

La guerra en Medio Oriente se está extendiendo después de que los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, lanzaran una serie de ataques contra aliados de Estados Unidos y ponen en riesgo otra importante ruta marítima para el comercio internacional.Los hutíes son uno de los grupos respaldados por Irán con mayor poder en la región y entraron en la guerra en marzo, un mes después de que Israel y Estados Unidos atacaran Irán, al lanzar misiles contra Israel. Ahora, el grupo intercambia ataques con el Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente y bombardea Arabia Saudita, tras un cese del fuego de facto de cuatro años con el reino.La escalada ocurre en momentos en que persiste una frágil seguridad marítima tanto en el estrecho de Ormuz como en el mar Rojo, mientras Irán y Estados Unidos ofrecen versiones contradictorias sobre si se estaban llevando a cabo conversaciones directas para reabrir la vía marítima.Los ataques más recientes también aumentan el riesgo de que estalle otra guerra a gran escala en Yemen. El conflicto anterior, que comenzó en 2014, dejó al país frente a la peor crisis humanitaria del mundo.Esto es lo que sabemos sobre la escalada y cómo podría afectar la guerra entre Estados Unidos e Irán.La guerra en Yemen comenzó hace más de una década y enfrenta principalmente a los rebeldes hutíes contra una coalición encabezada por Arabia Saudita que respalda al Gobierno reconocido internacionalmente.Los hutíes pertenecen a la minoría musulmana chiita zaidí de Yemen y su nombre oficial es Ansar Allah, que significa “Partidarios de Dios”. Tras la Primavera Árabe de 2011, tomaron el control de una provincia del norte y posteriormente de la capital, Saná, que aún controlan junto con gran parte de la costa yemení sobre el mar Rojo.Durante ese proceso pasaron a integrar el llamado “Eje de la Resistencia” de Irán, una red regional de grupos aliados, de la que han recibido armas y tecnología.Arabia Saudita, aliada de Estados Unidos, pasó siete años intentando sin éxito expulsar a los hutíes del norte de Yemen y lanzó una ofensiva militar a gran escala contra el grupo en 2015. El conflicto que siguió provocó una de las peores crisis humanitarias del mundo.En 2022 se acordó una tregua, aunque nunca se convirtió en un acuerdo de paz. Ese mismo año se estableció en Arabia Saudita el Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente, que opera bajo el Consejo Presidencial de Liderazgo (PLC, por sus siglas en inglés), respaldado por Riad. Arabia Saudita ha apoyado a ese Gobierno mediante operaciones aéreas y navales, además del despliegue limitado de tropas.Desde entonces, Arabia Saudita ha mantenido un bloqueo económico y aéreo sobre las zonas controladas por los hutíes, una medida que el grupo ha intentado romper en las últimas semanas.A pesar de su intento por mantenerse al margen del conflicto, Arabia Saudita terminó involucrándose nuevamente en la guerra. Durante el conflicto recibió una lluvia de misiles y sigue enfrentando ataques de grupos respaldados por Irán en Iraq y de los hutíes en Yemen.Los hutíes se han convertido especialmente en una amenaza para Arabia Saudita al atacar buques petroleros e imponer un bloqueo al transporte marítimo saudita en el estrecho de Bab el-Mandeb, una ruta estratégica ubicada en la entrada del mar Rojo.Expertos afirman que el grupo rebelde yemení vio en la guerra con Irán una oportunidad para recuperar parte de las pérdidas sufridas. Aunque comparte intereses con Teherán, también tiene sus propios motivos para enfrentarse a Arabia Saudita.Danny Citrinowicz, exjefe de la división de Irán de la inteligencia militar israelí, dijo que el conflicto entre Arabia Saudita y los hutíes está lejos de terminar y sostuvo que el grupo parece haber cruzado un umbral clave.“En el centro del problema de Riad está el hecho de que los hutíes parecen haber cruzado un umbral político y militar: ya no están dispuestos a volver a un statu quo en el que Arabia Saudita pueda imponer o respaldar un bloqueo marítimo y terrestre sobre las zonas bajo su control sin enfrentar represalias”, escribió en X.Citrinowicz dijo que los hutíes parecen seguir la lógica estratégica del liderazgo iraní al considerar que “el tiempo y la asimetría estratégica juegan a su favor”.Verse arrastrada a un conflicto más amplio sería una opción arriesgada y potencialmente costosa para Riad. Durante la última década, el reino se ha concentrado en abrir su economía a la inversión extranjera y convertir al país en la principal potencia económica regional. Esa estrategia impulsó, en parte, su política de distensión con Irán mucho antes de la guerra, que derivó en un acuerdo mediado por China en 2023.Esa estrategia ahora atraviesa un momento crítico, ya que Arabia Saudita se encuentra en el centro de una creciente crisis regional. Enfrentar adversarios impredecibles, con experiencia en guerra asimétrica y provenientes de tres frentes distintos, representa uno de los peores escenarios para cualquier planificador militar.El jueves, un funcionario saudita dijo a CNN que el reino se está preparando para enfrentar “múltiples ataques coordinados” por parte de facciones de milicias iraquíes y de los hutíes respaldados por Irán.El funcionario citó “múltiples informes de inteligencia” de Arabia Saudita, Estados Unidos y otros países de la región que indican que algunos integrantes de milicias iraquíes, “en coordinación con los hutíes”, planean atacar a la nación del golfo Pérsico “en un futuro muy cercano”, bajo la dirección del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés).El funcionario expresó su preocupación el jueves y señaló que esos informes llegaron en momentos en que Arabia Saudita impulsaba una reducción de las tensiones y las negociaciones relacionadas con Irán parecían avanzar en la dirección correcta.Los ataques recientes —y los que podrían ocurrir— dejan a Riad ante “una decisión incómoda”, escribió Citrinowicz. “Una escalada podría conducir a otra guerra de duración indefinida, cuyos costos y resultado final son difíciles de prever. Pero hacer concesiones importantes podría fortalecer política y militarmente a los hutíes y convertirlos en una amenaza aún más formidable en el futuro”.“Arabia Saudita, en otras palabras, está atrapada entre la disuasión y la acomodación”, agregó. “Ninguno de los dos caminos ofrece una victoria estratégica clara”.El jueves, el grupo rebelde afirmó haber llevado a cabo una operación militar “a gran escala” contra tropas sauditas mediante misiles balísticos y drones en varias zonas del país.Los hutíes no presentaron pruebas de esa afirmación. Sin embargo, Reuters informó ese mismo día que al menos 30 soldados del Gobierno de Yemen murieron en ataques hutíes contra campamentos militares en las provincias de Marib y Hadramaut, citando fuentes gubernamentales.El viernes, la coalición militar encabezada por Arabia Saudita que respalda al Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente informó que 11 civiles resultaron heridos en un ataque hutí contra la región fronteriza saudita de Najrán.Al mismo tiempo, Riad trabaja para reforzar su estrategia de defensa. El viernes, Arabia Saudita, Turquía y Pakistán firmaron un pacto de defensa mutua que establece que un ataque contra cualquiera de los tres países “será considerado un ataque contra todos ellos”.Se trata de un acuerdo histórico entre tres países que han desempeñado un papel en los esfuerzos diplomáticos, hasta ahora estancados, para poner fin a las hostilidades entre Estados Unidos e Irán.La escalada representa una amenaza peligrosa y costosa tanto para Arabia Saudita como para Yemen.Para Riad, el resurgimiento de la amenaza hutí está frustrando sus intentos de desviar millones de barriles de petróleo desde el golfo Pérsico hacia el mar Rojo para su exportación, mientras el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado.Las exportaciones de crudo saudita a través del estrecho de Bab el-Mandeb se han reducido al menos a la mitad desde que los hutíes declararon un bloqueo contra los buques sauditas que transitan por esa vía marítima, según Rahul Choudhary, vicepresidente de investigación de exploración y producción de Rystad Energy.Actualmente, hasta 1,5 millones de barriles pueden cruzar el estrecho cada día, dijo Choudhary a CNN a comienzos de esta semana, muy por debajo de los 3,2 millones de barriles diarios que transitaban al inicio del conflicto. Antes de la guerra, Arabia Saudita producía aproximadamente 10 millones de barriles diarios.Aun así, la empresa estatal Saudi Aramco se ha beneficiado del fuerte aumento de los precios mundiales del petróleo y reportó una ganancia de US$ 33.000 millones durante el segundo trimestre, un aumento del 33 % respecto al mismo período de 2025.Sin embargo, Choudhary advirtió que resultados como esos “no pueden mantenerse para siempre”. Explicó que las cifras de Aramco estuvieron impulsadas en parte por la venta de petróleo proveniente de reservas que ahora se han reducido y agregó que los precios, aunque siguen siendo volátiles, son más bajos que en las primeras etapas del conflicto.Para Yemen, la ola de ataques amenaza con devolver al país a una guerra civil a gran escala.Durante la última fase del conflicto interno, las Naciones Unidas calificaron a Yemen como el país con la peor crisis humanitaria del mundo. Más de 22 millones de personas —tres cuartas partes de la población— necesitaban ayuda y protección de manera urgente.Según la ONU, nueve años de guerra dejaron miles de muertos, destruyeron la economía y provocaron que decenas de miles de yemeníes vivieran en condiciones de hambruna.La reanudación de los combates amenaza con arrastrar nuevamente al país a una crisis humanitaria y económica aún más grave.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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