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Explosions reported in Damascus amid Macron’s visit to Syria, state media says

A burnt-out van is covered in crime-scene tape where a series of explosions occurred on July 7, 2026 in Damascus, Syria.. (Photo by Ali Haj Suleiman/Getty Images)

(LONDON) — At least two explosions were reported in the Syrian capital of Damascus on Tuesday, Syrian state media said, as French President Emmanuel Macron was visiting the city to meet with the country’s President Ahmed al-Sharaa.

The Syrian Arab News Agency said that the explosions occurred near the Ministry of Tourism building and that at least 18 people — including four security personnel — were injured.

Syrian authorities did not immediately comment on the report. The cause of the explosions was not immediately clear.

Writing on X after the explosions but without explicitly mentioning the blasts, Macron said, “Nothing can smother the aspiration of Syrian women and men to live in a fully sovereign, safe, pluralistic and united Syria. This morning I met Syria in all its diversity. I saw dignity, courage and determination. My visit continues.”

Macron is the first major Western leader to visit Syria since the fall of former President Bashar al-Assad in December 2024. Assad was forced to flee the country after government forces collapsed in the face of a surprise offensive launched by a coalition of rebel groups, led by Sharaa’s Hayat Tahrir al-Sham.

Macron arrived in Damascus on Monday. “I have come to express France’s commitment to the Syrian people. For a sovereign Syria, united in its diversity and at peace with its neighbors. Together, let us open a new chapter of stability and peace,” he wrote in a post to X.

Last week, a device exploded in a cafe near the Justice Palace in Damascus, killing at least 10 people and wounding 20.

This is a developing story. Please check back for updates.

ABC News’ Joe Simonetti contributed to this report.

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Trump, el antipopulista

Cuando el presidente de EE.UU. Donald Trump irrumpió en la escena política en 2016, su ascenso se describió a menudo como “populista”. Y, sin duda, desempeñó el papel de un rebelde que desafiaba un sistema político viciado en nombre de los estadounidenses de a pie.Sin embargo, diez años después, Trump ha abandonado casi por completo este tipo de política.De hecho, en muchos sentidos, se ha convertido en un antipopulista.Y las encuestas lo demuestran.Las realizadas este mes por Reuters e Ipsos, muestran que el índice de aprobación de Trump ha caído a un mínimo histórico del 33 %. Esto significa que solo 1 de cada 3 estadounidenses aprueba su gestión.Pero quizás aún más revelador sea el porcentaje, que sigue disminuyendo, de quienes lo aprueban “firmemente”. Este porcentaje lleva tiempo cayendo. En la encuesta más reciente, se sitúa en tan solo el 13 % de todos los estadounidenses y el 35 % de los republicanos.Eso representa aproximadamente a 1 de cada 8 estadounidenses que piensan que lo que hace Trump es genial: un número sorprendentemente pequeño de seguidores verdaderamente devotos. Y a pesar del supuesto dominio absoluto del presidente sobre su base, casi dos tercios de los republicanos no están nada entusiasmados.Entonces, ¿cómo llega un presidente a ese punto?En el caso de Trump, se debe a que ignora casi por completo la opinión pública en favor de sus propios caprichos, deseos e incluso su enriquecimiento y glorificación personal; una tendencia que parece dispuesto a mantener incluso durante la recta final de las elecciones de mitad de término, cuando muchos políticos son muy sensibles a lo que gusta a los votantes.Los aranceles del 50 % que Trump amenazó con imponer a Canadá son un claro ejemplo.Una encuesta de CNN realizada esta primavera mostró que el 65 % de los estadounidenses afirmó que los aranceles de Trump tuvieron un impacto negativo en sus finanzas personales. E incluso cuando los aranceles en su conjunto no fueron tan impopulares el año pasado, sus aranceles iniciales a Canadá seguían siendo muy impopulares. Entre el 60 % y el 64 % de los estadounidenses se opusieron desde el principio.¿Y qué hace Trump 70 días antes de las elecciones de mitad de término? Comanzar una guerra comercial con Canadá, por supuesto.El martes, Trump incluso amenazó con cambiar el nombre del lago Ontario a lago Estados Unidos (“Lake America”, en inglés) como parte de la disputa, ampliando su intención de renombrar el golfo de México como golfo de Estados Unidos. Alrededor de dos tercios de los estadounidenses también se opusieron a este último cambio.El vicepresidente J. D. Vance se sumó a la polémica el lunes al referirse erróneamente a Canadá como un “estado” y calificarlo de “lapsus freudiano”, evocando las amenazas de Trump de convertir a Canadá en el estado número 51. ¿Y por qué no? Después de todo, una encuesta de la Facultad de Derecho de la Universidad de Marquette del año pasado mostró que el 75 % de los estadounidenses se oponía a esta idea.Los recientes comentarios positivos de Trump sobre los centros de datos también resultan desconcertantes para un supuesto populista.Quizás no haya un tema populista más evidente en este momento que la oposición a los centros de datos. Hasta 7 de cada 10 estadounidenses se oponen a su presencia en sus comunidades, percibiendo estos centros como una imposición de poderosas empresas tecnológicas.Pero mientras sus compañeros republicanos se oponen rotundamente a ellos, Trump los apoya. Los describe como centros de datos “grandes, fuertes, audaces y máquinas de hacer dinero” y “fuentes de ingresos”. Afirma que las comunidades deberían recibirlos con los brazos abiertos y elogia su arquitectura como “los edificios más increíbles que jamás haya visto”. Incluso criticó a los republicanos por apoyar las moratorias que prohíben la construcción de centros de datos.Pero estos no son los únicos ejemplos del antipopulismo de Trump:Las encuestas muestran que 6 de cada 10 estadounidenses opinan que Trump ha “ido demasiado lejos” al modificar instituciones como el Centro Kennedy, y solo el 9 % de los estadounidenses considera apropiado nombrar edificios gubernamentales en su honor mientras siga siendo presidente. Sin embargo, Trump intenta nuevamente poner su nombre al Centro Kennedy.Sigue enfocándose intensamente en las renovaciones de la ciudad de Washington, a menudo exhibiéndolas ante las cámaras, como hizo el lunes con el nuevo helipuerto de la Casa Blanca. Esto a pesar de que una encuesta del Washington Post del mes pasado mostró que los estadounidenses veían este tipo de proyectos de forma negativa en una proporción de 2 a 1.La guerra contra Irán claramente no era lo que los estadounidenses querían desde el principio; en las encuestas previas a la guerra, se oponían a la intervención por un margen de 2 a 1. Y la supuesta postura antibelicista de Trump era fundamental para su populismo. Sin embargo, seis meses después de iniciar la guerra, Trump amenaza con extender el conflicto hasta las elecciones de mitad de término.Este mes ha continuado su ataque, carente de fundamento, contra las vacunas, incluso cuando las encuestas de KFF muestran que 6 de cada 10 estadounidenses se oponen a la gestión del gobierno en este tema.Hasta hace unas semanas, Trump parecía no querer renunciar a su fondo de US$ 1.776 millones contra la “instrumentalización”, que, según la Casa Blanca, podría destinarse a financiar a los acusados ​​de los atentados violentos del 6 de enero de 2021. Esto a pesar de que una encuesta del año pasado mostraba que el 83 % de los estadounidenses se oponía a la decisión de Trump de indultar a esas personas, y mucho menos de pagarles.El problema con la mayoría de estos ejemplos no es solo que Trump esté enfocado en sus proyectos favoritos impopulares. El asunto es que se ha centrado en ellos, excluyendo y a menudo a expensas de lo que la gente realmente quiere: una atención prioritaria a la asequibilidad y los problemas económicos.En cambio, habla repetidamente de que estamos en una “época dorada” económica, a pesar de que solo el 4 % de los estadounidenses, según la nueva encuesta de Reuters-Ipsos, afirmó que la economía era “muy fuerte”.Y la gente lo ha notado: las encuestas muestran que la gran mayoría cree que está descuidando los temas más importantes, como la inflación.Todo esto plantea la siguiente pregunta: ¿Qué harán los votantes cuando un presidente prácticamente abandona incluso la apariencia de interés por hacer lo que el pueblo quiere, y en su lugar impone una serie de medidas que incluso amplios sectores de su base parecen rechazar?Esto supone una prueba de fuego para el partidismo en las elecciones de mitad de término de 2026.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. 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