La investigación sobre el ataque estadounidense que alcanzó una escuela en Irán ha permanecido estancada durante meses en manos de un mando militar. Los líderes se han demorado en ordenar una revisión de inteligencia crítica y rutinaria para ayudar a determinar qué sucedió, según tres fuentes familiarizadas con el asunto.
De acuerdo con las fuentes, una semana después del ataque, las dos primeras fases de una “evaluación de los daños causados por la batalla” se centraron en responder a preguntas básicas, como si el ataque había alcanzado y dañado el objetivo previsto, lo que indicaba que Estados Unidos era responsable del ataque a la escuela Shajareh Tayyiba en Minab.
Sin embargo, según las fuentes, no se ordenó una tercera etapa de revisión estándar, en la que los analistas —generalmente de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA)— revisan todo el conjunto de imágenes satelitales relevantes y otras fuentes de inteligencia para determinar de manera más integral lo sucedido y cómo el ataque impactó la misión en general.
Dicha revisión casi siempre se lleva a cabo inmediatamente después de un ataque significativo, explicaron, pero a principios de julio aún no había comenzado.
Se inició una investigación independiente, anunciada en marzo, y se realizaron entrevistas con militares involucrados en el ataque.
Según fuentes, la información obtenida en las entrevistas, material que podría ser útil para que los comandantes que aún lanzan ataques contra Irán eviten errores, ha sido restringida por el Comando Central de Estados Unidos, y solo un pequeño grupo de oficiales tiene acceso a los detalles.
“No se realizó ningún análisis detallado y el CENTCOM paralizó la investigación e impidió que cualquiera pudiera investigarla”, declaró una de las fuentes.
Un funcionario del Departamento de Defensa declaró a CNN que “la investigación sigue en curso”.
“No tenemos nada más que anunciar por el momento”, añadió el funcionario.
Según las fuentes, la investigación ayudará a determinar la responsabilidad del ataque erróneo.
La decisión de iniciar la investigación no debería haber impedido que la DIA llevara a cabo la tercera fase, más exhaustiva, de la revisión, según declaró una primera fuente a CNN, añadiendo que “ambas podrían haberse realizado al mismo tiempo si así lo hubieran querido”.
Una revisión adicional de la DIA no habría determinado, por sí sola, quién tuvo la culpa, pero podría haberse utilizado como prueba, añadió la fuente.
Un funcionario estadounidense declaró a CNN que la investigación interna del Pentágono tenía como objetivo sustituir la evaluación tradicional de la tercera fase, y que ambas no podían realizarse simultáneamente porque, tras la revisión inicial, quedó claro que el incidente requería una investigación exhaustiva por parte de un organismo independiente ajeno al CENTCOM y sin vínculos con otras agencias que hubieran participado en el ataque.
Una vez que las conclusiones de la investigación independiente fueron presentadas al CENTCOM en abril, la demora posterior se debió a la necesidad de examinar con mayor profundidad lo sucedido, indicó el funcionario, señalando que las fallas que contribuyeron al ataque accidental se remontaban a años atrás e involucraban múltiples niveles de posibles errores.
Una semana después del ataque y tras las dos primeras fases de investigación, ya empezaban a surgir pruebas de que las fuerzas estadounidenses habían atacado accidentalmente la escuela primaria debido, al menos en parte, a información de inteligencia desactualizada sobre el lugar objetivo, que se creía que era una base naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, de acuerdo con las fuentes.
Los medios estatales iraníes informaron que 168 niños y 14 adultos murieron en el ataque.
A principios de julio, el Pentágono no había solicitado a la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) que realizara la tercera y última fase de la evaluación de los daños de combate, una función que la agencia casi siempre desempeña, según las fuentes.
Añadieron que se le había pedido a la DIA que participara en la revisión inicial, más superficial.
Es probable que las fuerzas estadounidenses se hubieran beneficiado de un análisis más exhaustivo del ataque en cuestión en varios frentes, sobre todo teniendo en cuenta los aparentes errores que llevaron al uso de información de inteligencia obsoleta y las deficiencias más amplias en la base de datos de objetivos del Pentágono, que parecen haber contribuido directamente al error.
CNN informó anteriormente que altos mandos militares estadounidenses ignoraron las advertencias en bases de datos críticas que indicaban que la información de inteligencia sobre posibles objetivos en Irán estaba gravemente desactualizada y siguieron adelante con la aprobación de ataques, incluido uno que impactó la escuela.
La decisión de los altos mandos de ignorar las advertencias se tomó por “conveniencia”, de acuerdo con dos de las fuentes, con la prisa por proporcionar objetivos al inicio de la guerra.
Esto también contribuyó directamente al ataque accidental contra la escuela, añadieron.
Sin embargo, la falta de una revisión exhaustiva de la información de inteligencia no tiene precedentes para un ataque de esta magnitud, afirmán las fuentes.
“El Pentágono estaba intentando minimizar los daños”, declaró la primera fuente a CNN.
Agregó que los altos mandos tanto del Pentágono como del CENTCOM no querían que se repitiera lo ocurrido aproximadamente un año antes, cuando CNN informó de que una evaluación de la Agencia de Inteligencia de la Defensa sobre los ataques estadounidenses contra las instalaciones nucleares iraníes demostraba que no habían “aniquilado” las capacidades del régimen.
Ese reporte socavaba las afirmaciones públicas del presidente Donald Trump en sentido contrario.
La evaluación, que surgió de un análisis la DIA de fase tres, indignó a la Casa Blanca y al secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Según una fuente, la DIA llevó a cabo la revisión de los emplazamientos nucleares sin una solicitud expresa del CENTCOM, ya que la DIA había asumido que cumpliría con su función tradicional de realizar el análisis exhaustivo.
Una vez que el análisis acaparó la atención de la prensa por socavar las afirmaciones de Trump sobre su eficacia, Hegseth y la Casa Blanca se mostraron molestos con la dirección de la DIA, añadió la fuente.
El entonces director de la DIA, el general Jeffrey Kruse, fue posteriormente destituido de su cargo.
Altos funcionarios del Pentágono han declarado anteriormente que la investigación interna del Pentágono sobre el ataque que impactó la escuela fue entregada a un general estadounidense ajeno al CENTCOM para su revisión independiente.
No se ha revelado la identidad de dicho funcionario.
Legisladores del Congreso han afirmado que el funcionario presentó una versión inicial del informe de investigación en abril, pero el CENTCOM lo ha retenido desde entonces.
La demora en la finalización de la investigación ha avivado la indignación de los legisladores en el Capitolio, quienes aún no han visto los informes de la investigación a pesar de haber exigido repetidamente al Pentágono que entregue todo el material pertinente.
“Más de cuatro meses después del ataque, y tras la presentación de la investigación en abril, el Congreso y el pueblo estadounidense aún no han recibido el informe ni las conclusiones del Departamento. No hay justificación alguna para ocultar un informe público sobre lo sucedido, los errores cometidos y las medidas que el Departamento está tomando para evitar que se repita”, escribieron una veintena de senadores demócratas en una carta reciente exigiendo información sobre la investigación dirigida a Hegseth y al comandante del CENTCOM, el almirante Brad Cooper.
Ante la intensa presión ejercida por la Casa Blanca sobre Hegseth y Cooper para que demuestren que la guerra contra Irán ha ido bien, ambos se han resistido a compartir información relacionada con el conflicto con otros sectores del ejército y la comunidad de inteligencia, según declaró a CNN otro funcionario estadounidense.
Según las fuentes, el Pentágono y el CENTCOM han utilizado cada vez más poderes de clasificación, normalmente reservados para información altamente sensible, para restringir el acceso incluso a información básica y detalles de planificación que, por lo general, se compartían ampliamente entre las distintas ramas de las fuerzas armadas para coordinar las operaciones.
“Nunca lo he visto usarse en cosas como esta”, añadió una de las fuentes. “Una de las razones por las que las fuerzas estadounidenses son tan eficaces es porque trabajamos muy bien juntos… Cuando nos mantienen aislados, no potenciamos nuestras fortalezas ni compensamos nuestras debilidades. Y eso solo se hace si se tiene una paranoia irracional de que no seguiremos las órdenes o si no se confía en nosotros”.
Cuando se le preguntó nuevamente esta semana si se comprometería a publicar los resultados de la investigación, Trump eludió la pregunta y declaró a Fox News en una entrevista: “Tendré que hablar con los generales… No creo que nadie pueda decir jamás qué sucedió allí”.
“No creo que pueda haber un informe concluyente”, añadió Trump cuando se le preguntó si publicaría la investigación, antes de repetir: “No lo sé, tendría que preguntarle a la gente de los militares”.
Trump reconoció que “es posible” que el uso de información de inteligencia antigua o un error cometido por las fuerzas estadounidenses durante un momento muy activo de la guerra haya provocado el incidente, pero también puso en duda la veracidad de las pruebas disponibles públicamente.
El presidente sugirió que las imágenes satelitales que muestran fragmentos de un misil estadounidense en el lugar podrían haber sido “generadas por IA” sin aportar pruebas que respalden esa afirmación.
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