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Este inquietante retrato revela la historia silenciada de matrimonios que durante mucho tiempo se consideraron tabú

Bajo un velo blanco y diáfano, cuatro miembros de una familia están sentados juntos en sillas de cuero color tostado. La mujer del centro sostiene a un bebé en brazos. Miran fijamente al espectador. Su condición, oculta pero visible a la vez, constituye una poderosa metáfora. Ya en la sesentena, son los hijos nacidos de la unión entre un soldado japonés y una mujer vietnamita durante los años de la ocupación japonesa de Vietnam en la Segunda Guerra Mundial. Al igual que otras personas nacidas de estas uniones tabú, han afrontado dificultades sociales y la ausencia de su padre durante toda la vida. Aunque algunas tropas permanecieron allí tras la guerra, muchas familias sufrieron una separación forzosa a mediados de la década de 1950, cuando se exigió a los soldados que regresaran a su país.

Este fue el caso de la familia de Lê Thị Xuân y Yoshiharu Shimizu (cuyo nombre vietnamita es Nguyễn Văn Đức), padres de dos hijos y una hija, quienes aparecen en la imagen superior. Cuando el fotógrafo Phan Quang tomó este retrato de los hermanos en 2014, la familia abarcaba cuatro generaciones, incluido un bisnieto sentado en el regazo de la mujer. La imagen forma parte de una serie más amplia y de larga duración titulada “Re/cover”, que Phan emprendió para narrar las historias de estas familias y que completó hace una década. En cada uno de los retratos, los protagonistas aparecen cubiertos por el velo blanco, símbolo tanto del matrimonio como del silencio. Parte de esta obra se exhibe este verano y otoño en el festival de fotografía Rencontres d’Arles, en Francia.

Debido a la ocupación japonesa —y a la aterradora historia de esclavitud sexual perpetrada por el ejército nipón mediante el sistema de las llamadas “mujeres de confort”—, cualquier unión entre soldados japoneses y mujeres vietnamitas se enfrentaba a enormes prejuicios. En “Re/cover”, Phan buscó a aquellas familias surgidas del amor y el consentimiento mutuo cuyas historias permanecían ocultas.

“Los soldados japoneses que se casaban con mujeres locales solían ser menospreciados por sus compañeros, ya que ellas provenían de un país que entonces se consideraba ‘inferior’”, comentó Phan. “Por otro lado, sus esposas e hijos vietnamitas sufrían el estigma de llevar en sus venas la sangre de una antigua fuerza de ocupación”. La doble identidad de estos hijos conllevaba dificultades legales y sociales, situándolos en una especie de limbo en el que no lograban integrarse plenamente en la sociedad vietnamita ni visitar la tierra natal de sus padres. “Sus vidas parecían haber sido totalmente borradas por la historia, y ellos mismos parecían atrapados en un bucle melancólico del pasado, sin salida”, añadió Phan.

Xuân, una de las pocas esposas vietnamitas que aún vivía cuando Phan realizaba el proyecto, “hablaba de su amor con una calidez y una devoción sorprendentes”, recordó él. Shimizu se quedó voluntariamente en Vietnam tras la Segunda Guerra Mundial para unirse a la resistencia del Viet Minh y oponerse a la reocupación colonial francesa, explicó el fotógrafo. La pareja contrajo matrimonio en Hanói y vivió junta durante nueve años antes de que ella y Shimizu fueran separados. “Su amor era auténtico, y ella siguió sintiéndose profundamente orgullosa de su esposo, conservando cuidadosamente sus pertenencias durante décadas”.

Al no contar con el reconocimiento del Gobierno japonés ni con una vía para que la familia de Shimizu en Vietnam pudiera emigrar, nunca volvieron a reunirse como familia. Shimizu enfrentó dificultades a su regreso a Japón en 1955 y no pudo mantenerlos económicamente, explicó Phan. En 1986, cuando Vietnam emprendió reformas históricas y comenzó a abrir el país a los viajes, él regresó con su nueva esposa japonesa para ver a sus hijos ya adultos. Xuân “los recibió a ambos con una generosidad extraordinaria”, añadió.

Localizar a las familias de “Re/cover” supuso un desafío para Phan, quien, gracias a su experiencia en el periodismo, pasó años rastreándolas y ganándose su confianza. A pesar de haber escrito más de 200 cartas a consulados japoneses, instituciones históricas y otras organizaciones, recibió escasas respuestas, algo que atribuyó a la naturaleza delicada del tema.

La idea de utilizar el velo como recurso visual surgió mientras desarrollaba la serie, tras visitar un taller tradicional de kimonos en Japón en 2013. Phan percibió conexiones entre Japón y Vietnam en torno a este elemento: una fábrica de Kioto comenzó a producir la tela de voile para kimonos en 1955, y esa misma tela se utiliza habitualmente para los velos de novia en Vietnam, según explicó. 1955 fue también un año simbólico, pues marcó la salida de las tropas japonesas de Vietnam. El traslado de la tela de Japón a Vietnam “creó un vínculo invisible” entre ambos países, señaló.

“Re/cover” combina la fotografía escenificada con la documental. La comisaria Nadine Hounkpatin, responsable de la exposición más amplia en Arles que incluye las imágenes de Phan, ha afirmado que esta obra ilustra la capacidad de la fotografía para revelar verdades más profundas.

“Una década después de su creación, ‘Re/cover’ sigue siendo una reflexión fascinante sobre la capacidad de la fotografía para articular el sentido del mundo, más allá de su mera pretensión de registrarlo”, escribió en el material de prensa de la exposición.

Desde que Phan realizó la serie, Japón ha dado algunos pasos para reconocer y sanar esa historia fracturada; por ejemplo, en 2017, el entonces emperador Akihito se reunió con 16 descendientes de matrimonios entre vietnamitas y japoneses. Phan expresó que su “mayor deseo” es que las familias que fotografió sean reconocidas como ciudadanos.

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“¿Te acuerdas de eso?”, Trump vuelve a pedir a los estadounidenses que recuerden algo que nunca pasó

El presidente de EE.UU., Donald Trump, preguntó el jueves a los estadounidenses si recordaban una interrupción masiva de la señal de televisión ocurrida hace dos años.Esa interrupción nunca ocurrió. Al igual que lo ha hecho antes, el presidente, a quien le gusta contar historias imaginarias, le pedía explícitamente a la gente que recordara algo que él mismo se había inventado.Esta vez, la historia ficticia de Trump se refería a la energía eólica. Durante años, ha criticado duramente esta energía, ha intentado frenarla y ha hecho afirmaciones falsas al respecto —incluida una anécdota falsa sobre cómo, en los lugares donde se utiliza la energía eólica, la gente no puede encender sus televisores cuando no sopla el viento.Eso no es cierto; la energía eólica se utiliza como parte de una combinación de fuentes de electricidad, no como la única fuente, por lo que la red eléctrica sigue funcionando y los televisores permanecen encendidos incluso cuando no hay brisa. (Además, existen baterías que pueden almacenar la energía de las turbinas eólicas para utilizarla durante los períodos de poco viento). Pero Trump a menudo ha contado la historia de que no hay televisión con un toque cómico que le ha permitido eludir las verificaciones de datos.En sus comentarios del jueves en la Agencia de Protección Ambiental, en Washington, la contó casi como si fuera un recuerdo real.Denunció ‘la nueva estafa verde, con la que nos estafaron”. Luego, dijo: “Todo el país fue estafado —yo no lo fui. Lo entendí bien desde el principio; lo entendí desde el primer minuto en que escuché esta tontería. ¿Sabes? Decían que la energía eólica era maravillosa maravillosa, excepto que no podías ver tu televisión. Querían ver el debate, Donald Trump contra Dormilón Joe Biden. Nadie pudo verlo porque no soplaba el viento. ¿Te acuerdas de eso? ‘Cariño, nos gustaría ver el debate esta noche’. ‘Lo siento, no sopla el viento’”.Eh, no.Decenas de millones de estadounidenses vieron su debate de junio de 2024 con el entonces presidente Joe Biden: más de 51 millones solo por televisión, según estimaciones de Nielsen. Entre los espectadores, por supuesto, había gente del estado que produjo con diferencia la mayor cantidad de electricidad eólica en 2024 y que sigue produciendo con diferencia la mayor cantidad hoy en día… Texas, dominado por los republicanos, que también es el estado más poblado en el que ganó Trump.Biden sí promovió la adopción de energías renovables durante su presidencia y estableció un objetivo para que Estados Unidos tuviera un 100 % de “electricidad limpia: para 2035. Pero el Congreso nunca aprobó —y Biden nunca firmó— el Nuevo Pacto Verder, una resolución del Congreso no vinculante propuesta por demócratas progresistas que establecía que el país debía emprender un esfuerzo de 10 años para satisfacer toda su demanda de energía mediante “energía limpia, renovable y de cero emisiones”. La energía eólica representó alrededor del 10 % de la generación neta de electricidad de EE.UU. en 2024, según datos federales.La historia de Trump sobre la energía eólica no fue la única historia ficticia que contó en el evento del jueves. También afirmó que California tiene “caídas de tensión y apagones cada fin de semana”, lo cual simplemente no es cierto; lleva años haciendo afirmaciones falsas similares sobre California.Un portavoz del gobernador Gavin Newsom señaló en un correo electrónico del viernes que “no ha habido un apagón rotativo en casi seis años en California” y que “la red eléctrica de California no ha tenido que solicitar ninguna medida de ahorro de emergencia a través del programa Flex Alert desde 2022, lo cual es prueba de que la inversión del estado en energía limpia y almacenamiento en baterías está dando sus frutos”.Y Trump se lamentó, en dos ocasiones, de que no se le reconozca el mérito de que Estados Unidos haya recibido “US$19,2 billones” en inversiones solo durante sus primeros 12 meses de vuelta en el cargo. No recibe ese reconocimiento porque, en realidad, Estados Unidos no ha recibido ni de lejos US$ 19,2 billones en inversiones durante este mandato presidencial, y mucho menos esa cantidad durante el primer año del mandato; como hemos explicado repetidamente, la cifra de Trump es una invención que ni siquiera la Casa Blanca puede corroborar.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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