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¿Estás considerando tomar estatinas? Las nuevas directrices de EE.UU. sobre el colesterol podrían cambiar tu decisión

Unos 21,5 millones de adultos más en Estados Unidos podrían ser candidatos a recibir estatinas bajo las directrices actualizadas para el tratamiento del colesterol, estima un nuevo estudio.

Los investigadores se propusieron estimar cuántos adultos en EE.UU. serían considerados aptos para el tratamiento con estatinas según las nuevas directrices de 2026 sobre el colesterol en sangre, emitidas por la Asociación Estadounidense del Corazón, el Colegio Estadounidense de Cardiología y nueve sociedades médicas colaboradoras, en comparación con las directrices anteriores de 2018.

El análisis, publicado el 20 de julio en la revista JAMA, reveló que estos cambios podrían elevar a unos 87,5 millones de personas —más de la mitad de los adultos de entre 30 y 79 años— el número total de estadounidenses aptos para recibir estatinas, medicamentos que reducen el colesterol.

¿Qué motivó esta importante ampliación? ¿Significa el hecho de ser candidato que una persona deba empezar a tomar medicación de inmediato? Para ayudarnos a comprender el estudio y los aspectos que los pacientes deberían tratar con sus profesionales de la salud hablé con la Dra. Leana Wen, experta en bienestar de CNN. La Dra. Wen es médica de urgencias y profesora clínica asociada en la Universidad George Washington, y anteriormente se desempeñó como comisionada de salud de Baltimore.

CNN: ¿Quiénes son los millones de estadounidenses que ahora reúnen los requisitos para recibir estatinas y por qué?

Dra. Leana Wen: El equipo analizó datos de más de 4.300 participantes en una encuesta nacional de salud, recopilados entre 2017 y 2023. La muestra se diseñó para representar a unos 154 millones de adultos estadounidenses de entre 30 y 79 años que no padecían enfermedades cardiovasculares conocidas.

Los investigadores aplicaron tanto las directrices antiguas como las nuevas a la misma población. Según los autores del estudio, más de 21 millones de adultos a quienes anteriormente no se les recomendaban estatinas pasarían a ser candidatos bajo las nuevas directrices. En total, se estima que 87,5 millones de adultos —casi el 57 % de la población estudiada— serían aptos para el tratamiento con estatinas con fines de prevención primaria, cuyo objetivo es evitar un primer ataque cardíaco, accidente cerebrovascular u otro evento cardiovascular.

CNN: ¿Por qué las directrices actualizadas hacen que muchas más personas sean candidatas para el tratamiento con estatinas?

Wen: Hay cuatro cambios principales que ampliaron significativamente los criterios de elegibilidad. En primer lugar, se amplió el rango de edad para la evaluación del riesgo cardiovascular. Las directrices anteriores se centraban principalmente en adultos de entre 40 y 75 años, mientras que las nuevas recomendaciones aplican la estimación de riesgo a adultos de entre 30 y 79 años.

En segundo lugar, las directrices redujeron los umbrales utilizados para clasificar el riesgo cardiovascular. Según las nuevas recomendaciones, se considera que una persona tiene un riesgo alto si existe una probabilidad del 10 % de sufrir un evento cardiovascular en los próximos 10 años, riesgo intermedio si es del 5 % y riesgo límite si es del 3 %.

En tercer lugar, las directrices ahora otorgan mayor importancia a ciertas afecciones médicas. Por ejemplo, los adultos de entre 40 y 75 años con enfermedad renal crónica más avanzada o con VIH podrían ser candidatos para recibir estatinas.

Por último, las directrices actualizadas ponen mayor énfasis en el riesgo cardiovascular a largo plazo. Por ejemplo, una persona con una probabilidad inferior al 3 % de desarrollar una enfermedad cardiovascular en los próximos 10 años aún podría ser considerada para un tratamiento con estatinas si su riesgo estimado a 30 años es de al menos el 10 %.

CNN: Muchos de los adultos que ahora cumplen los criterios tienen un riesgo estimado bajo para los próximos 10 años. ¿Por qué se recomendaría el tratamiento?

Wen: La enfermedad cardiovascular se desarrolla gradualmente porque el LDL —o lipoproteína de baja densidad, a menudo llamado colesterol “malo”— puede acumularse en las paredes de las arterias a lo largo de décadas y formar placas que aumentan el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular. Una persona de 40 años podría tener una probabilidad baja de sufrir una enfermedad cardiovascular durante la siguiente década, en gran parte debido a su edad, pero esto no significa necesariamente que su riesgo general a lo largo de la vida sea bajo. Si presentan niveles de LDL persistentemente elevados, presión arterial alta, diabetes, exposición al tabaquismo o antecedentes familiares importantes, su riesgo podría aumentar considerablemente en las décadas futuras.

Por ello, las nuevas directrices incorporan estimaciones de riesgo a 30 años para adultos de entre 30 y 59 años. El objetivo es identificar a las personas que podrían beneficiarse de reducir el colesterol de manera temprana, en lugar de esperar a que su riesgo a 10 años se vuelva alto.

CNN: El hecho de cumplir con los criterios de las directrices, ¿significa que una persona definitivamente debería comenzar a tomar estatinas?

Wen: No. Ser candidato al tratamiento significa que se debe considerar la terapia con estatinas, no que todas las personas deban tomarla.

Las personas con alto riesgo deberían considerar iniciar un tratamiento con estatinas; por ejemplo, aquellas con niveles muy elevados de colesterol LDL, diabetes, enfermedad renal crónica avanzada o un riesgo cardiovascular estimado alto. En otros casos, la decisión debe personalizarse y basarse en factores como la edad, el hábito de fumar, los antecedentes familiares, las condiciones médicas y la disposición a tomar un medicamento a diario.

Es razonable que un adulto joven con pocas probabilidades de sufrir un infarto en la próxima década tome una decisión diferente a la de un adulto mayor con el mismo nivel de colesterol LDL, pero con un riesgo mucho mayor a corto plazo.

CNN: ¿Cómo pueden saber las personas si se encuentran entre quienes ahora reúnen los requisitos para el tratamiento?

Wen: El primer paso es conocer sus valores médicos. Esto incluye un perfil lipídico reciente, que mide el colesterol total, el colesterol LDL (colesterol “malo”), el colesterol HDL o lipoproteína de alta densidad (colesterol “bueno”) y los triglicéridos, así como otros factores de su historial médico, como si padece diabetes, presión arterial alta u otras afecciones como enfermedad renal o VIH. Los profesionales de la salud pueden introducir esta información en la calculadora PREVENT de la Asociación Estadounidense del Corazón, que estima la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares en un plazo de 10 años y, para muchos adultos más jóvenes, en un plazo de 30 años.

Su proveedor de atención médica también podría recomendarle otras pruebas. Una de ellas es la prueba de calcio en las arterias coronarias, una tomografía computarizada (TC) especializada que busca placa calcificada en las arterias que irrigan el corazón. Esta prueba puede ser especialmente útil para personas en grupos de riesgo limítrofe o intermedio que no están seguras de comenzar a tomar medicación. Una puntuación de calcio más alta sugiere que ya existe placa y puede reforzar la justificación para iniciar el tratamiento. Una puntuación de cero podría respaldar la decisión de posponer o evitar el uso de estatinas en algunos pacientes, aunque dicha decisión sigue dependiendo de la edad y de otros factores de riesgo.

Otros análisis de sangre adicionales, como la medición de los niveles de lipoproteína(a) y apolipoproteína B, también pueden ayudar a precisar mejor el riesgo. Estas pruebas no son necesarias para todo el mundo, resultan más útiles cuando la decisión no está clara tras evaluar los factores de riesgo habituales.

CNN: ¿Qué deberían preguntar los pacientes a sus proveedores de atención médica antes de decidir si comienzan el tratamiento?

Wen: Yo empezaría preguntando qué aspecto específico de su salud hace que cumpla los requisitos para el tratamiento. Las respuestas aclararán si la recomendación se basa en los niveles de LDL, en el riesgo calculado, en otras afecciones médicas o en una combinación de factores.

Los pacientes también deberían preguntar por el beneficio esperado. Una forma útil de plantearlo no es “¿reducirá la estatina mi colesterol?”, sino “¿cuál es mi riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular en los próximos 10 o 30 años, y en qué medida es probable que el tratamiento reduzca ese riesgo?”.

Además, pregunte cómo se supervisará el tratamiento. Esto puede incluir la repetición de análisis para evaluar los niveles de colesterol una vez iniciada la medicación, la revisión de los síntomas y el ajuste de la dosis si fuera necesario.

CNN: ¿Cuáles son los beneficios y los posibles efectos secundarios de las estatinas, especialmente para las personas que podrían tomarlas durante décadas?

Wen: Las estatinas se encuentran entre los medicamentos más estudiados de la medicina. La mayoría de las personas las toleran bien. El efecto adverso que se menciona con mayor frecuencia es el dolor o la debilidad muscular. Algunas personas que presentan síntomas con una estatina pueden tolerar otro fármaco, una dosis más baja o una pauta de dosificación diferente.

Las estatinas también pueden aumentar ligeramente los niveles de azúcar en sangre y la probabilidad de desarrollar diabetes, especialmente en personas que ya presentan factores de riesgo para esta enfermedad. Sin embargo, para alguien con un riesgo cardiovascular considerable, la reducción de infartos y accidentes cerebrovasculares suele compensar este pequeño aumento en el riesgo de diabetes.

Una cuestión más compleja es la que afecta a personas más jóvenes y con menor riesgo, quienes podrían tomar la medicación durante décadas. Su probabilidad de evitar un infarto o un accidente cerebrovascular en los próximos años es menor que la de alguien con un riesgo más elevado. Por tanto, los posibles efectos adversos y la carga que supone un tratamiento a largo plazo adquieren mayor peso en la decisión.

CNN: ¿Qué papel desempeñan los cambios en el estilo de vida dentro de estas recomendaciones?

Wen: Este es un punto importante. Las medidas relacionadas con el estilo de vida siguen siendo fundamentales para todos. Un patrón de alimentación saludable para el corazón prioriza las verduras, las frutas, los cereales integrales, las legumbres, los frutos secos, el pescado y otros alimentos mínimamente procesados. La actividad física regular, mantener un peso saludable, controlar la presión arterial y gestionar la diabetes también reducen el riesgo cardiovascular, al igual que dejar de fumar y limitar el consumo excesivo de alcohol.

Para algunas personas con una recomendación moderada de uso de estatinas, puede ser razonable centrarse primero en cambios en el estilo de vida y luego reevaluar los niveles de colesterol y el riesgo general. Para otras, especialmente aquellas con niveles muy altos de colesterol LDL o múltiples factores de riesgo importantes, los cambios en el estilo de vida deben acompañar al tratamiento farmacológico.

El mensaje central de las nuevas directrices es que el control del colesterol debe iniciarse antes y adaptarse mejor al riesgo de la persona, tanto a corto como a largo plazo. Esto no significa que la mitad de los adultos estadounidenses deban salir automáticamente de su próxima consulta con una receta médica; más bien, es un llamado a que más personas conversen con sus médicos de atención primaria sobre qué tipo de medidas pueden ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares años antes de que estas lleguen a manifestarse.

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Lo que el informe de empleo no revela sobre la economía de EE.UU.

Una lectura rápida de las principales cifras del informe de empleo de este mes deja dos impresiones completamente distintas.La primera —que la economía perdió 23.000 empleos en julio— es una mala noticia. Se esperaba una ganancia de 95.000 puestos de trabajo, pero el resultado terminó en terreno negativo.Luego está la segunda cifra: una tasa de desempleo del 4,1 %, frente al 4,2 % de junio. Históricamente, sigue siendo bastante baja y refleja un mercado estable para la mayoría de las personas que buscan empleo o ya tienen uno.¿Qué está pasando? Mi bandeja de entrada se llenó rápidamente de respuestas: el informe de empleo era “desolador”, “impactante” o una señal de que el mercado laboral estaba “en terapia intensiva”. Otros fueron más optimistas y resumieron la situación así: “pocas contrataciones, pocos despidos”.Entonces, ¿cuál de esas dos versiones describe este momento económico?Una combinación de ambas, con todas las frustraciones e incógnitas que eso implica.El informe de julio no borró la fortaleza subyacente de la economía. El gasto de los consumidores sigue siendo un factor favorable. Las guerras, los aranceles y años de incertidumbre no han llevado a una economía de US$ 31 billones a una recesión. Incluso las revisiones realmente preocupantes —la economía creó 103.000 empleos menos de lo calculado inicialmente en mayo y junio— no apuntan a despidos masivos.Al examinar los datos en detalle, los riesgos quedan claros. La tasa de desempleo bajó porque decenas de miles de personas dejaron de buscar trabajo. La inflación sigue reduciendo el poder adquisitivo de los salarios. Y el empleo en los sectores de recreación y hotelería cayó, inexplicablemente, durante la Copa del Mundo.Y hay algo más.La economía parece estar sumida en una incertidumbre permanente y ser tan frágil y contradictoria que cualquier cambio de dirección parece tener enormes consecuencias. Necesitamos urgentemente un diagnóstico claro de lo que ocurre para tomar las mejores decisiones sobre nuestro futuro. Los responsables de las políticas públicas y los bancos centrales también necesitan esa claridad para tomar decisiones que afectan a todo el país.No sabemos si este informe reveló grietas más profundas en el mercado laboral que podrían poner en riesgo el sustento de muchas personas. La inteligencia artificial podría ser uno de los factores, al impulsar a la gente a buscar empleos que considera protegidos de su rápido avance. Al mismo tiempo, la IA podría estar amenazando puestos de trabajo de maneras que todavía no comprendemos.No sabemos si estas cifras cambiarán la evaluación de la Reserva Federal sobre la posibilidad de subir las tasas de interés ni sobre cuándo hacerlo. Tampoco sabemos si volverán a revisarse sustancialmente dentro de un mes.Lo que sí sabemos es que la confusión resulta agotadora. Y probablemente te resulte familiar si has solicitado decenas de empleos sin recibir respuesta; si el sector en el que pensabas que podías confiar —hotelería, seguros o gobierno local— se está contrayendo justo cuando intentas desarrollarte en él; o si temes dejar un mal empleo porque quizá no encuentres otro.En todo caso, el informe de hoy reflejó lo que tantas personas viven a diario: las dificultades para formular políticas acertadas y nuestra necesidad de entender lo que está ocurriendo.La fortaleza fundamental de la economía sigue ahí. También persisten los grandes problemas estructurales —el costo de vida, la vivienda, el cuidado infantil y las brechas salariales— que determinan cómo se vive este momento. Tal vez los datos comiencen, mes a mes, a marcar una dirección clara.Mientras tanto, seguimos estancados en esta incertidumbre.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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