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Argentina, “para ser campeón, hay que remontar”

Argentina llegó a los tumbos a las semifinales de este Mundial. Lo hizo con el corazón, con la jerarquía, con el talento y con una cantidad de variables que no alcanzaríamos a enumerar en un solo párrafo. Lo hizo haciendo valer su rótulo de campeón del mundo.

Atlanta fue una sede amuleto, algunos le llamarán cábala, de este Mundial, testigo de remontadas gloriosas. Primero, el partido de octavos de final ante Egipto, que fue, sin duda, un carrusel de emociones para los poco más de 68.000 aficionados que coparon uno de los estadios más espectaculares de este Mundial 2026 (68.239, según la cifra oficial).

Un encuentro donde parecía que el equipo de Lionel Scaloni estaba acabado y donde su hinchada se silenciaba por el pánico ante lo que estaba sucediendo; pero que, al igual que el equipo, resucitaba para darles el último aliento. El aliento que necesitaban para remontar, el que sabían que podían emplear de nuevo para, después de otra parada conocida en Kansas City, regresar a esta ciudad y ponerse a un paso de ser bicampeones.

No menos difícil sería el rival antes de la gran final: uno que históricamente causa cierta mella entre los argentinos, y al que el Mundial ya había cacheteado bastante duro con la doble impronta de Diego Armando Maradona, con su picardía y su genio, en México 1986. Esta vez Inglaterra enfrentaba por primera vez a Lionel Messi a la cabeza de la vigente campeona del mundo y bicampeona de América, que necesitaba ese último aliento de Atlanta.

Al igual que en otros encuentros, la Albiceleste jugó de local. Sí, había ingleses y se hicieron sentir por momentos, pero Argentina era de Atlanta y Atlanta era de Argentina.

Los europeos trataron de combatir desde las tribunas los incesantes cánticos de los sudamericanos, pero se durmieron. Parecía que el nerviosismo los consumía hasta que llegó el gol de Anthony Gordon al minuto 55. El mejor jugador inglés de este Mundial —lo podríamos discutir junto a Jude Bellingham y Harry Kane, pero Gordon se ganó su derecho a pelear por este galardón— se ganó también a pulso la titularidad.

Tuchel se quedó corto con los cambios y creyó que volvería a consumar un milagro como el del Azteca, pero se le olvidó o no repasó muy bien lo que Argentina venía haciendo en este Mundial: remontando, dejando el aliento hasta el último segundo, avanzando a tumbos pero con pie firme hasta la final.

En Atlanta no hubo más tumbos. Hubo confianza y seguridad. Aunque por instantes la suerte no la acompañaba y a pesar de la defensa inglesa —dura, inquebrantable y con Jordan Pickford sosteniendo la base—, esta era una Argentina diferente. Scaloni se atrevió, como en 2022, a hacer cambios antes y durante el partido. Se lo habían preguntado un día el martes y lo cumplió. ¿Quién si no Scaloni para ser claro con su prédica y práctica? El equipo escuchó y salió a jugar su mejor partido, con su mejor fútbol y sin la suerte de su lado. Entre los palos, los remates desviados por poco y Pickford, el balón no entraba.

Entonces la estadística se transformó en realidad: el plan, los cambios y la derecha de Messi funcionaron. Sí, la pierna derecha de Messi.

Fue el mejor partido en lo que va del Mundial para la campeona del mundo —lo repetimos— con números claros: 64 % de posesión y 14 tiros a puerta (seis de ellos con destino de gol). Enzo Fernández, con la mitad de esas intenciones, no se cansó de intentarlo desde afuera del área. Con un exquisito disparo de media distancia, el tercero en su cuenta, desocupó sus pulmones y los de quienes, entre gritos y lágrimas de incredulidad, desde la tribuna derramaban su sueño de llegar a la final. Una vez más, Argentina empezaba a gestar otra jornada heroica en Atlanta. Pickford reclamó a sus compañeros airadamente, sabía que se le venía la hora.

Y Argentina apeló a su trámite: al de remontar, al de devolver el apoyo de los presentes en el estadio, de los que se quedaron en los alrededores tratando de conseguir un boleto de último minuto, de los que se quedaron en casa y de todos aquellos que no le pierden pisada a esta selección.

Entonces llegó uno más. Messi no se detuvo nunca, pidió el balón constantemente —sus compañeros acuñaron esa frase futbolera perfecta de “la pelota siempre al 10”— y concretó el plan que dibujó Scaloni minutos atrás: desbordar y centrar, el mismo que intentó el “Vasco” Aguirre en el Azteca, pero que no funcionó.

¿Descabellado? Quizás. Porque Inglaterra tiene claro el juego aéreo, pero no tenía claro que este campeón del mundo te liquida al final. Scaloni y sus jugadores te llevan a ese límite.

Messi centró con la pierna derecha y Lautaro Martínez, sabiendo que a menudo solo tiene una oportunidad, se levantó entre las torres inglesas para el 2-1, y de ahí a empacar las maletas rumbo a Nueva Jersey.

Argentina está en la final, la primera entre dos selecciones de habla hispana en la historia de las Copas del Mundo, después del inicio mismo de la competencia en 1930.

¡Vamos, vamos, Selección, hoy te vinimos a alentar, para ser campeón, hoy hay que ganar!”, el cántico de aliento que siempre está presente entre los argentinos, se escuchará el domingo 19 de julio a ambos lados del Atlántico, aunque deberían pensar en cambiarlo: “para ser campeón, hay que remontar”.

The-CNN-Wire
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¿Quién es Natalie Harp? Un senador demócrata enciende una disputa personal por la asistente de Trump

Una pulla de un destacado legislador demócrata contra una colaboradora cercana del presidente Donald Trump generó una disputa personal que podría tener repercusiones en una crucial contienda en las elecciones de mitad de término.El senador por Georgia Jon Ossoff, quien buscará la reelección en noviembre, mencionó a la poco conocida y cercana colaboradora de Trump durante un discurso el domingo en Atlanta, mientras arremetía en términos generales contra la posibilidad de que el presidente realmente quiera ejercer como comandante en jefe.“Mientras los marineros del Lincoln luchan en su guerra, mientras él agota inútilmente nuestras reservas de municiones y petróleo, el presidente se duerme durante sus reuniones, juega al golf y negocia acciones”, dijo Ossoff en un mitin de campaña.Y continuó: “No quiere hacer el trabajo. Quiere construir su salón de baile y viajar con Natalie en su palacio volador, aparentemente indefenso, regalado por el emir de Qatar”, en referencia a Natalie Harp, la asistente ejecutiva del presidente.El público de Ossoff vitoreó la pulla, y algunos usuarios de X destacaron en particular su decisión de mencionar a Harp.Consultado sobre las declaraciones del senador demócrata, Trump comparó el lunes a Ossoff con Pee-wee Herman y le dijo a Kristen Holmes, de CNN, en la Oficina Oval que él “preferiría hacer otras cosas”. Luego pasó a hablar de las obras en la Casa Blanca, afirmando que estaba “construyendo unas excelentes instalaciones” y elogiando su proyecto del Ala Este como “mucho más que un salón de baile”.La Casa Blanca ya había tomado nota de los comentarios de Ossoff y lo atacó desde su oficina de prensa el lunes por la mañana.“Jon Jackoff tiene que ser el mayor cobarde y perdedor de la política. En lugar de denigrar a personas trabajadoras que sirven a su país, Jon debería mirar en lo profundo de su alma y preguntarse por qué es una persona miserable que odia a este país”, escribió el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, en una publicación en redes sociales.El portavoz de la Casa Blanca Davis Ingle dijo que Ossoff era un “afeminado chico de teatro que da vergüenza ajena y juega a ser Barack Obama”, además de un “perdedor insignificante”.Los insultos ponen de relieve la atención con la que la Casa Blanca sigue a Ossoff, quien ha generado especulaciones sobre una candidatura presidencial en 2028 al catalogar las elecciones de mitad de mandato como un referendo sobre la corrupción, los costos y el fracaso del liderazgo mundial.Ossoff busca un segundo mandato frente al representante Mike Collins, un aliado de Trump respaldado por el presidente en ese estado políticamente dividido. Una encuesta de Fox News de junio mostró a Ossoff con una ventaja de 13 puntos sobre Collins entre los votantes registrados del estado, aunque estrategas de ambos partidos creen que la contienda se podrá difícil en los próximos meses.Está por verse si los intentos de Ossoff por provocar al presidente generan alguna reacción más allá de las réplicas en redes sociales, incluida la posibilidad de un mayor respaldo financiero para Collins. Trump, a través de su comité de acción política MAGA Inc., cuenta con un fondo de US$ 400 millones para utilizar en las próximas campañas y aprobó una primera partida de varios millones de dólares que se gastará en las próximas semanas, según dos personas familiarizadas con los planes.El incidente también volvió a enfocar la atención en Harp, quien se ha convertido en una de las asistentes personales y fuentes de información de mayor confianza del presidente, y lo acompaña con frecuencia en sus viajes de fin de semana a Mar-a-Lago y a su club de golf en Bedminster, Nueva Jersey. Cuando Trump salió discretamente del Air Force One para abordar una aeronave más pequeña en Turquía debido a una amenaza de Irán, Harp fue una de las pocas asistentes que lo acompañaron.Harp se ha convertido en una guardiana de la información que llega a Trump. Atrajo por primera vez la atención del presidente en 2019, cuando contó su experiencia de vivir con cáncer de huesos y sobrevivir a una crisis de salud catastrófica, algo que atribuyó a las políticas de “Derecho a Intentar” de Trump durante una entrevista con Fox News.“Ya no estoy muriendo de cáncer. Gracias al presidente Trump, estoy viviendo con cáncer”, dijo en “Fox & Friends”, una aparición que le valió espacios como oradora en la conferencia “Faith and Freedom” y en la Convención Nacional Republicana de 2020, seguida de un puesto en One America News Network, lo que consolidó su condición de defensora de Trump. Comenzó a trabajar como asistente personal del presidente en 2022.Según informes, Harp envió a Trump varias cartas elogiosas y personales en 2023 que “inquietaron” a personas de su entorno, de acuerdo con The New York Times. (“Usted es lo único que me importa”, dijo en una, según el reporte; “Quiero darle alegría”, en otra).En la actualidad, Harp sigue a Trump a todas partes con una impresora, y el presidente le dicta a través de ella muchas de sus publicaciones en redes sociales y mensajes de texto, lo que le otorga una posición de influencia debido a su proximidad.Con información de Alayna Treene, Arlette Saenz y Stephen Collinson, de CNN.The-CNN-Wire™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
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